El famoso cometa Halley fue visible por última vez el 9 de febrero de 1986, y volverá a pasar cerca del planeta, el 28 de julio de 2061. Sin embargo, sus restos se han convertido en una lluvia meteórica, conocida como Eta Acuáridas, que esta semana, especialmente este miércoles y jueves, serán visibles en el cielo paraguayo, si el clima lo permite.
“Hace cientos de años, trozos del cometa Halley se separaron, de forma tal a que vemos esos restos o remanentes entre octubre y abril, cuando la Tierra pasa por determinados puntos en su órbita alrededor del Sol que se cruza con la órbita de los remanentes”, explica el Centro Paraguayo de Informaciones Astronómicas.
“Esto produce las Lluvias Meteóricas Eta Acuáridas, que tienen para 2021 actividad en esta semana de mayo, especialmente entre los días 5 y 6. Se espera que en las latitudes donde nos encontramos podamos ver unos 20 a 30 meteoros por hora, si estamos en un lugar donde los cielos son oscuros”, detalla.
“El mejor horario para observar es poco antes del amanecer, entre las 4 a 6 de la mañana de la hora paraguaya, pero si quisieramos observar largos trazos meteóricos, lo mejor es mirar un poco antes, entrada la noche. El radiante, o sea el lugar desde donde se puede observar la dirección de los trazos de los meteoros, es la estrella Eta en la Constelación Acuario, hacia el noreste de nuestro cielo, y la lluvia toma el nombre de esta estrella por esa razón”, concluye el centro.
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Las lluvias de estrellas dan pistas sobre dónde se formaron los cometas
Un equipo internacional de 45 investigadores que estudian las lluvias de meteoros, popularmente conocidas como ‘lluvias de estrellas’, ha descubierto que no todos los cometas se desmoronan de la misma manera cuando se acercan al Sol.
En un artículo publicado en la revista Icarus, atribuyen las diferencias a las condiciones del disco protoplanetario donde se formaron los cometas hace 4.500 millones de años.
“Los meteoroides que vemos como meteoros en el cielo nocturno son del tamaño de pequeñas piedras”, dijo en un comunicado el autor principal y astrónomo de meteoritos del Instituto SETI y NASA Ames, Peter Jenniskens. “De hecho, son del mismo tamaño que las piedras que colapsaron en cometas durante la formación de nuestro sistema solar”.
A medida que se formaba nuestro sistema solar, las diminutas partículas del disco alrededor del joven Sol fueron creciendo gradualmente hasta alcanzar el tamaño de pequeñas piedras.
“Una vez que las piedras crecen lo suficiente como para no viajar más junto con el gas, son destruidas por colisiones mutuas antes de que puedan crecer mucho más”, dijo el científico planetario de NASA Ames y coautor Paul Estrada. “Los cometas y los asteroides primitivos, en cambio, se formaron cuando nubes de estos guijarros colapsaron localmente en cuerpos de tamaño kilométrico o más grandes”.
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Cuando los cometas se acercan al Sol en la actualidad, se desmenuzan en pedazos más pequeños llamados meteoroides. Esos meteoroides co-orbitan con el cometa durante un tiempo y luego pueden crear lluvias de meteoritos cuando chocan con la atmósfera de la Tierra.
“Planteamos la hipótesis de que los cometas se desmenuzan en tamaños de los guijarros de los que están hechos”, dijo Jenniskens. “En ese caso, la distribución de tamaños y las propiedades físicas y químicas de las corrientes de meteoroides jóvenes aún contienen información sobre las condiciones en el disco protoplanetario durante este colapso”.
Estudio con cámaras
Jenniskens y su equipo de astrónomos profesionales y aficionados utilizan cámaras de video especiales de baja luminosidad en redes de todo el mundo para rastrear meteoros en un proyecto patrocinado por la NASA llamado “CAMS” (Cameras for Allsky Meteor Surveillance).
“Estas cámaras miden las trayectorias de los meteoroides, a qué altura se encuentran cuando se encienden por primera vez y cómo se desaceleran en la atmósfera terrestre”, dijo Jenniskens. “Cámaras especializadas midieron la composición de algunos de estos meteoroides”.
El equipo estudió 47 lluvias de meteoroides jóvenes. La mayoría son migajas de dos tipos de cometas: cometas de la familia de Júpiter del Disco Disperso del Cinturón de Kuiper más allá de Neptuno y cometas de período largo de la Nube de Oort que rodea nuestro sistema solar. Los cometas de período largo se mueven en órbitas mucho más amplias que los cometas de la familia de Júpiter y están mucho más sujetos por la gravedad del Sol.
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“Descubrimos que los cometas de período largo (Nube de Oort) a menudo se desmenuzan en tamaños indicativos de condiciones de acreción suaves”, dijo Jenniskens. “Sus meteoroides tienen una densidad baja. Las corrientes de meteoroides contienen un 4% bastante constante de un tipo de meteoroides sólidos que se calentaron en el pasado y ahora solo brillan más profundamente en la atmósfera de la Tierra y, por lo general, son pobres en el elemento sodio”.
Por otro lado, los cometas de la familia Júpiter generalmente se desmenuzan en meteoroides más pequeños y densos. También tienen un 8% más alto de materiales sólidos en promedio y muestran una mayor diversidad en ese contenido.
“Llegamos a la conclusión de que estos cometas de la familia Júpiter están compuestos de guijarros que habían alcanzado el punto en que la fragmentación se volvió importante en la evolución de su tamaño”, dijo Estrada. “Se espera que la mayor mezcla de materiales que se calentaron en el pasado se produzca más cerca del Sol”.
Los asteroides primitivos se formaron incluso más cerca del Sol, aunque todavía fuera de la órbita de Júpiter. Estos asteroides producen lluvias de meteoritos con partículas aún más pequeñas, lo que demuestra que sus bloques de construcción, los guijarros, experimentaron una fragmentación aún más agresiva.
“Si bien existen excepciones en ambos grupos, la implicación es que la mayoría de los cometas de período largo se formaron en condiciones de crecimiento de partículas más suaves, posiblemente cerca del borde de 30 UA del Disco Transneptuniano”, dijo Estrada.
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“La mayoría de los cometas de la familia Júpiter se formaron más cerca del Sol, donde los guijarros alcanzaron o atravesaron la barrera de fragmentación, mientras que los asteroides primitivos se formaron en la región donde se formaron los núcleos de los planetas gigantes”.
¿Cómo es esto posible? Mientras los planetas gigantes crecían, Neptuno se movió hacia afuera y dispersó cometas y asteroides fuera del disco protoplanetario restante. Este movimiento hacia afuera probablemente creó tanto el Disco Disperso del Cinturón de Kuiper como la Nube de Oort. Eso predeciría que tanto los cometas de período largo como los de la familia Júpiter tienen las mismas propiedades, pero el equipo descubrió lo contrario.
“Es posible que las estrellas y las nubes moleculares en la región de nacimiento del Sol perturbaran las amplias órbitas de los cometas de la Nube de Oort en un principio, y que los cometas de período largo que vemos hoy se dispersaran en esas órbitas sólo en un momento en que el Sol ya había abandonado esta región”, dijo Jenniskens. “En cambio, los cometas de la familia Júpiter siempre han estado en órbitas más cortas y muestrean todos los objetos dispersados por Neptuno en su camino de salida”.
Fuente: Europa Press
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El cometa Halley y todos los fenómenos que se disputan ser la estrella de Belén
Jorge Zárate, jorge.zarate@nacionmedia.com - Fotos: Carlos Juri
Lluvia de meteoros, eclipses, conjunciones, lecturas astrales mitológicas siguen disputando el determinar cuál de los episodios ocurrió en el cielo cuando nacía Jesús.
El relato bíblico presenta a los Reyes Magos siguiendo una estrella que por milagro se detiene marcando el lugar del nacimiento de Jesús, el mesías, en la ciudad de Belén.
El pintor florentino Giotto di Bondone le dio vida en su “Adoración de los Reyes Magos”, uno de los frescos que ilustra la capilla Arena en Padua (Italia). Apodado “Il Giotto”, fue quien pintó por primera vez la estrella de Belén sobre la tradicional escena del pesebre.
Allí en Florencia, hacia 1305, lo hizo adosándole una cola al brillante astro quizá inspirado en el cometa Halley que pudo verse en Italia en el otoño de 1301.
Los cometas eran para los antiguos portadores de una señal, cambios, calamidades, augurios, así que pudo haber sido elegido por su valor simbólico. En la época de la pintura, no se sabía muy bien qué eran, ni que orbitaban el Sol y que quizá un siglo después podía devolver su estelar visita.
El inglés Edmund Halley, munido de las leyes de físicas de Isaac Newton, fue el que descubrió que era el mismo cometa que pasó en 1531, 1607 y 1682, y, por ello, éste lleva su nombre.
En base a la determinación de un período de 75 años en el ciclo del Halley, se calculó que el mismo habría pasado en el año 12 antes de Cristo por lo que la imagen de Il Giotto podría atribuirse tanto a la imaginación como a la intuición: esto porque no hay precisión en torno a la fecha real del nacimiento de Jesús por parte de historiadores y teólogos y se entiende que la misma pudo haber sido, si es que fue, entre el 6 y el 4 antes de Cristo.
Homenaje
Una sonda espacial europea logró volar a sólo 600 kilómetros del núcleo del cometa Halley en 1985 y, a partir de las imágenes que pudo colectar de la superficie y de la estela de polvo y gas que va dejando, se pudo conocer más en detalle sus particularidades.
Los científicos bautizaron como Giotto, en honor del artista que pintó por primera vez el Halley, a la sonda que siguió a la pretendida “estrella de Belén”.
Otro dato mágico fue que, durante el encuentro, la cámara de televisión que portaba la nave fue destruida por las partículas de polvo provenientes del cometa.
La Luna eclipsando a Júpiter
Para el astrónomo Michael Molnar de la Universidad Rutgers en Nueva Jersey (Estados Unidos), la estrella de Belén es en realidad la representación de un eclipse que se habría producido entre el 20 de marzo y el 17 de abril del año 6 antes de Cristo, en el que la Luna tapó a Júpiter.
Funda su especulación en un manuscrito del siglo IV que se atribuye a Julio Fírmico Materno, el célebre astrólogo y senador romano (siracusano) que escribió que los astros influencian lo divino que hay en el hombre y que sólo un alma pura y libre de todos los pecados puede, desde la astrología, ponerse en contacto con la divinidad.
Molnar argumenta que el eclipse se dio en la constelación Aries, la que guía al pueblo judío, y que el simbolismo de la desaparición (muerte) y reaparición (nacimiento) del “rey” de los planetas (Júpiter), en dicho espacio, era de una lectura clara para los Reyes Magos.
En su libro “La estrella de Belén, legado de los magos” cuenta que, investigando el significado de los símbolos astrológicos, encontró una moneda antigua que tenía la imagen de Aries mirando hacia una estrella. Aries era un símbolo de Judea y los antiguos astrólogos creían que nacería un nuevo rey cuando la Luna pasara frente a Júpiter. Molnar se preguntó: “¿Podría haber sido emitida la moneda como respuesta al Gran Portento Mesiánico, la estrella de Belén?”.
Una supernova
Otros científicos piensan que la estrella de Belén fue en realidad una supernova, el fenómeno luminoso que se provoca a la muerte de un astro merced a la explosión que expulsa todo el material interior del astro hacia los confines del universo. Esta situación hace que las emisiones de luces se prolonguen por días, eventualmente semanas, aunque el primer registro que se tiene de una supernova acaeció 185 años después del nacimiento de Jesús
Un meteoro
También se cree que pudiera haber sido un meteoro, una bola de fuego o un bólido brillante, cruzando el cielo de este a oeste.
Los que esto aventuran incluso sostienen que fue una lluvia de meteoros conocida como “enjambre Cirílica”. La idea es que la repetición de luces en un sentido pudo haber servido de guía a los Reyes Magos.
Igual, la hipótesis se desvanece porque los meteoros duran segundos en el cielo y no tendrían la permanencia como para marcar una ruta en el legendario desierto que cruzaron Melchor, Gaspar y Baltasar.
Además, un fenómeno algo parecido sólo se vio a principios del siglo XX, según los registros.
Una conjunción
Más probable es la idea que Roger Sinnott apuntó en la revista Sky and Telescope em 1968: hubo una conjunción muy espectacular de Venus y Júpiter que se pudo ver desde Babilonia, ocurrida el 17 de junio del año 2 antes de Cristo.
Años después, astrónomos del Observatorio Estadounidense de la Marina calcularon que el disco de Venus habría tapado un poco a Júpiter creando una visión especial del conjunto de planetas. Todo ocurría en la constelación de Leo, muy asociada a las profecías de la venida del Mesías.
Cualquiera fuera la solución al enigma, los astros siguen allí en la bóveda oscura dando señales que seguimos intentando descifrar.
Enlaces
- https://www.elagoradiario.com/ciencia-e-innovacion/astronomia/estrella-belen-cometa-halley/
- www.observadores-cometas.com/cometas/Star/No_fue.htm
- https://www.academia.edu/33835342/The_Exclusive_interview_with_Michael_Molnar
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Las Líridas de Abril: el 22 y 23 de abril se espera la lluvia de estrellas
El sábado 22 y domingo 23 de abril serán fechas que muchos amantes de la astronomía podrán disfrutar. Con la previa del eclipse híbrido de sol (20 de abril) llega la lluvia de estrellas, que en realidad es una lluvia de meteoritos. Son conocidas como las estrellas Líridas de Abril.
Este fenómeno ocurrirá el 22 y 23 de abril, cuando se prevé la observación del paso de meteoros que son los restos dejados por el Cometa Thatcher; consiste en la visualización de unos 15 a 20 meteoros por hora. De acuerdo a los expertos, es producto de las partículas que deja a su paso el cometa C/1861 G1 Thatcher, descubierto en 1861. “La cantidad de meteoros visibles aumentará cuanto más alto esté el punto radiante en el cielo”, explican desde el sitio In-The-Sky.
Cuando las rocas y escombros cósmicos entran en contacto con la atmósfera terrestre empieza el show porque se encienden y desprenden colores muy vistosos, se puede observar en el cielo luces en tonos verde, amarillo y naranja, entre otros. Las Líridas 2023 tienen esta capacidad y, según el sitio EarthSky, pueden dar sorpresas celestes. “Las Líridas son conocidas por sobretensiones poco comunes que, a veces, pueden generar tasas de hasta 100 por hora”, agrega la plataforma de observación.
La lluvia de meteoritos en realidad empezó el 16 de abril, según apunta el sitio National Geographic, pero alcanzará su punto máximo el 22 y 23; en esas fechas la luz lunar no obstaculizará la caída de meteoritos y podrán ser observadas a simple vista, sin la necesidad de equipamiento especial. Eso sí, los expertos señalan que para tener un mejor panorama conviene alejarse de las zonas urbanizadas donde la luz artificial puede opacar el espectáculo.
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Lluvia de estrellas, la cita para esta madrugada
El momento principal se dará entre las 2:00 y 3:00 de este miércoles.
En tiempos de cuarentena a causa del COVID-19, dormir en el horario habitual se ha convertido en uno de los mayores retos para muchas personas. Pero a diferencia de otros días, esta madrugada será distinta para quienes no logren conciliar el sueño, porque podrán observar el fenómeno que acontecerá entre las 02:00 y las 03:00 de este miércoles, la lluvia de meteoros líridas o lluvia de estrellas.
Nicolás Masloff Bonin, aficionado astronómico y vinculado estrechamente al profesor Blas Servín, fallecido hace apenas unos días, explicó que este fenómeno podrá verse también desde Paraguay. Mencionó que si bien las lluvias de meteoros son visibles en un margen de tiempo de alrededor de dos semanas, el momento principal de las líridas con más meteoros será este miércoles antes del amanecer.
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“El horario recomendable es desde las 02:00 o las 03:00 hasta el amanecer. Los meteoros se ven más de madrugada porque en ese margen de tiempo al mirar el cielo, es como si estuviéramos mirando hacia el frente del parabrisas de un vehículo que va por la ruta. A la madrugada el cielo apunta hacia el frente del viaje de la tierra por el espacio, entonces va atropellando las cosas como si fueran insectos”, indicó.
Reveló que hay que mirar hacia la constelación lira, que en el horario de la lluvia de meteoros se encuentra en dirección norte y a media altura en el cielo.
“Con ubicar el norte y mirar hacia esa dirección en general ya es suficiente. Los meteoros son visibles como pequeños destellos o pequeñas rayas de luz de un color blanco o ligeramente amarillo, muy fugaces. Duran milésimas de segundos, si es que tenés la suerte de ver uno muy brillante que dura más tiempo, ya no recibe el nombre de meteoro, sino que se le llama ‘bólido’, generalmente los bólidos son visibles de un color verde a azul”, aclaró.
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Acerca de los meteoros
En cuanto a la cantidad de meteoros que se pueden ver, dijo que las líridas son una lluvia de meteoros de baja actividad y que en el mejor de los casos, si se estuviera lejos de la ciudad se pueden ver unos 20 meteoros por hora, pero dentro de la ciudad se estiman unos 5 por hora o 10 en el mejor de los casos, así que es necesario recostarse en algo cómodo y tener paciencia.
Para verlas no se necesita nada en particular y refirió que las lluvias de meteoros no son visibles con telescopios ni binoculares.
Consejos para una mejor observación
Masloff aconsejó apagar o bloquear todas las luces que estén alrededor, ya que el mínimo rastro de luz afecta la visión nocturna y, por ende, la visión del cielo y de los meteoros. Recordó que también se debe evitar utilizar el celular, ya que el ojo humano tarda entre 20 y 30 minutos para desarrollar la visión nocturna, cosa que se pierde rápidamente ante cualquier estímulo luminoso.
Explicó además que los meteoros son partículas de rocas, generalmente restos del paso de un cometa.
“En este caso, el cometa Thatcher (C/1861 G1), que la tierra atropella y hace que ingresen a nuestra atmósfera, son partículas menores a un centímetro, pero ingresan a más de 100.000 kilómetros por hora de velocidad, esto hace que a unos 100 kilómetros de altura, al entrar en contacto con la atmósfera más densa, se queman y emiten la luz que vemos”, expresó.