El enfrentamiento de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) contra criminales del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), las menores abatidas y la presunta represalia, el secuestro del exvicepresidente de la República, Óscar Denis y uno de sus peones, agitaron una vez más la agenda política del presidente de la República, Mario Abdo Benítez, convirtiéndolo una vez más en el político de la semana de La Nación.

Pese a tener como bandera la lucha contra el crimen organizado, suma más errores que aciertos y muchos incluso están pensando en reabrir “el cajón” en el que quedó archivado el pedido de juicio político.

“La seguridad y la paz de la población paraguaya es objetivo primordial del Estado y como Gobierno no descansamos en la lucha contra estas organizaciones criminales”, eran las palabras del mandamás, que daban inicio a una semana cargada de hechos inesperados.

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El 2 de septiembre, cuando el mandatario tenía previsto en su agenda una reunión con la Comisión Ejecutiva de la Asociación Nacional Republicana, sus planes dieron un giro, que lo obligó a tomar un apresurado vuelo a Concepción, zona norte del país.

Cuando todo indicaba que las dos abatidas eran las máximas líderes del EPP, Magna Meza y Liliana Villalba, Abdo ya en campamento de los criminales, consideró oportuno posar para un fotografía con los agentes de las fuerzas públicas, ya que aquel hecho catapultaría el operativo de la FTC como el mayor logro.

Lo que también se reflejó en un mensaje desde su cuenta de Twitter, “hemos tenido un operativo exitoso en contra del EPP. Luego de un enfrentamiento, dos integrantes de este grupo armado han sido abatidos”, expresaba el presidente ante un hecho que pareciera sin precedentes dentro de la lucha contra estos criminales.

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Eran niñas

No obstante, el avance de la investigación reveló que las abatidas eran niñas, hijas de integrantes del grupo criminal. El escenario de las políticas de las fuerzas de seguridad antes que relumbrar se vio opacada con las presiones sociales y un gobierno argentino intimidante ante la muerte de dos menores de edad con documento del vecino país.

La escena rápidamente se trasladó a las redes sociales con indignaciones de activistas y de la sociedad civil, luego tuvo como protagonista al Panteón de los Héroes, que sirvió como mural para manifestantes que repudiaban la muerte de niñas haciendo pintatas y quemando la bandera paraguaya. La respuesta no se hizo esperar y un sinfín de coronas de flores adornaron la postal, para enmarcar una división social por parte de otro sector que criticaba las protestas y la calificaban de vandalismo.

La indignación no solo fue en Paraguay; en Argentina, grupos del sector de la izquierda atentaron contra las embajadas paraguayas situadas en el vecino país.

El mandatario visitó a los familiares de Adelio Mendonza, también conversó con la comunidad Pa’i Tavyterã para evitar que ingresen al monte a buscar al joven secuestrado. Foto: Pánfilo Leguizamón.

Doble secuestro

Pero esa postal solo marcaba una piedra más de muchas que se alistaban para Mario Abdo, que ni bien se acomodaba a la demanda de parte del gobierno argentino, sufrió un golpe simbólico; esta vez un doble secuestro por parte de la brigada indígena del EPP, que tenía como víctimas al exvicepresidente Óscar Denis que afectaba a las arterias de la clase política y a uno de sus personales, Adelio Mendoza, joven indígena. El presidente nuevamente viajó al norte del país para apoyar a las familias de las víctimas.

“Es un objetivo simbólico, es un exvicepresidente y su seguridad estaba totalmente vulnerable. Están atacando el corazón mismo del poder político”, decía el coronel (SR) Édgar Servín, especialista en seguridad.

De esta forma, la represalia se vio como una trompada para el Gobierno, que apunta en su lista el primer secuestro atribuido al EPP del periodo de gestión de Mario Abdo y también el primero que afectaba a un integrante de la alta esfera política, ya que la víctima en su momento fue diputado, senador e incluso vicepresidente de la República. Dejando una historia abierta que deja un sello para la República del Paraguay de parte de estos delincuentes.

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