Ciudad del Este. Agencia Regional.
Monseñor Pedro Collar, obispo de la diócesis de Ciudad del Este de la Iglesia Católica, lideró una reunión interinstitucional para el abordaje del reclamo de los pueblos originarios que están acampados en el Parque Alejo García, frente a la Gobernación de Alto Paraná. La convocatoria fue del obispo y de la Pastoral Indígena, siendo realizada ayer en el Obispado.
“Nos duele ver a tantas familias con sus niños permanecer semanas y meses en la plaza pública, sin encontrar salidas viables hasta la fecha”, expresó monseñor Pedro Collar. En tal sentido, hizo un llamado a la sociedad a “abrir nuestros corazones ante tanto dolor e impotencia de cada una de las personas que permanecen en carpas precarias aguantando lluvia, frío o calor”.
El objetivo es la planificación de acciones que den respuesta a las 21 familias que están bajo carpas en el parque desde hace cuatro meses. El reclamo principal es el acceso a la tierra y el apoyo para que puedan generar una fuente que les permita mantenerse, según dijo a La Nación/Nación Media, el coordinador de la Pastoral Indígena, Thomas Paul Hasler.
Participaron de la reunión representantes de las siguientes instituciones:
- Instituto Nacional del Indígena (Indi)
- Gobernación
- Municipalidad de Ciudad del Este
- Registro Civil
- Itaipu
- líderes de comunidades indígenas asentadas en el parque
- la Pastoral Indígena
- la Universidad Privada del Este
- y el obispo Pedro Collar, quien dirigió el encuentro.
Son 69 personas de 21 familias de pueblos originarios las que están instaladas en carpas, procedentes de las comunidades Mbya de Ñu Hovy y Santa Rosita, distrito Repatriación, del departamento de Caaguazú.
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Acciones a ser emprendidas
Una de las medidas es el censo que empezó a hacer el Indi para saber entre los acampados en el parque quiénes quieren volver a su comunidad y quiénes pretenden permanecer en la ciudad, con apoyo en capacitación, asistencia social y generación de una fuente de trabajo, según explicó el coordinador de la Pastoral Indígena.
Otro compromiso asumido es una reunión con el intendente de Repatriación para el tratamiento conjunto del problema. Una vez obtenido el resultado del censo se trabajará sobre las dos opciones: el grupo que volverá su comunidad y el que permanecerá, según Hasler.
El problema que tienen es complejo porque algunos quieren volver a sus comunidades y otros quieren permanecer en la ciudad mediante un apoyo que les permita, por lo menos, una hectárea de tierra para instalarse y vivir en comunidad, además del apoyo para que tengan un ingreso laboral, según Thomas Hasler.
Arrinconados por el arrendamiento de tierras
Thomas Hasler sostuvo que estas personas de pueblos originarios procedentes de Caaguazú, no tienen cómo seguir sobreviviendo en esas tierras porque fueron arrinconadas por el arrendamiento de la propiedad a productores de soja, realizado por los líderes y ya no tienen espacios para vivir y mantenerse mediante cultivos de autoconsumo.
El coordinador de la pastoral refirió que se trata de la misma problemática que ocurre en varios puntos del país: algunos líderes realizan el arrendamiento a productores de granos y cada vez quedan menos espacios para las familias indígenas que necesitan su pedazo de tierra para producir y vivir.
“La ley impide que haya arrendamiento de tierras de indígenas, pero se sigue haciendo y no hay control del uso, como tampoco del valor que pagan a los nativos por el arrendamiento”, explicó Hasler.
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