El director del Servicio Nacional de Erradicación del Paludismo (Senepa), Hernán Rodríguez, señaló este lunes que es preocupante el aumento de casos del COVID-19 y los casos de dengue. Instó a la ciudadanía a cuidarse de ambas enfermedades, respetando los protocolos y limpiando los criaderos de mosquitos.
“Una persona puede tener al mismo tiempo dengue y COVID-19, puede coincidir. Estamos en pandemia por coronavirus y en endemia por el dengue”, advirtió el director del Senepa en comunicación con la radio 650 AM.
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Sostuvo que la gente debe cuidarse del COVID-19 respetando los protocolos sanitarios establecidos, como el lavado de manos, uso de mascarillas y mantener el distanciamiento físico. Contra el dengue se debe luchar contra los criaderos de mosquitos en la casa y en el barrio.
Rodríguez mencionó también que el Servicio Nacional de Erradicación del Paludismo (Senepa) puede fumigar contra el dengue, pero solo se mata a los mosquitos y no eliminan las larvas, y el aedes aegypti puede seguir reproduciéndose unos días después.
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“La fumigación causa un efecto momentáneo en los mosquitos, no eliminan las larvas, por eso es importante realizar las limpiezas, la eliminación de posibles criaderos. El uso de insecticidas se realiza ante la notificación de casos de dengue en un determinado barrio”, agregó el profesional.
De acuerdo al reporte del Ministerio de Salud Pública del domingo sobre el COVID-19, la cantidad de fallecidos llegó a 1.953. También hay 66.543 pacientes recuperados y la cifra total de contagios alcanza 93.582 desde el brote del virus en el país.
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El Senepa se encuentra realizando el levantamiento de datos desde la comunidad, de tal forma de elaborar un mapa de riesgo, teniendo en cuenta la cantidad de criaderos de mosquitos que representan un riesgo en el marco de la lucha contra el dengue.
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EE. UU. dice que impedirá el ingreso de ébola en su territorio
Estados Unidos ha tomado medidas para impedir el ingreso de ébola en su territorio, dijo este miércoles el secretario de Estado Marco Rubio, en momentos en que la epidemia de fiebre hemorrágica azota a la República Democrática del Congo (RDC).
Rubio habló durante un consejo de ministros convocado por el presidente Donald Trump en la Casa Blanca. “No podemos y no vamos a permitir que ni un solo caso de ébola entre en Estados Unidos”, afirmó.
Sostuvo igualmente que el gobierno trabaja “sin descanso para contener esta crisis en los países donde está azotando actualmente, en la RDC”, así como para evitar que ninguna persona con la enfermedad entre a Estados Unidos.
Mientras la epidemia se propaga en ese país, Estados Unidos quiere abrir en Kenia un centro de cuarentena para los casos sospechosos o confirmados de ébola, esencialmente estadounidenses, informó el miércoles el Wall Street Journal.
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Un responsable de la administración aseguró que la estructura estaría concebida para los estadounidenses que deban “salir rápidamente de la RDC y ser puestos en cuarentena”, para evitar el largo viaje hacia Estados Unidos.
Las autoridades estadounidenses anunciaron que de ahora en adelante redirigirán a todos los viajeros estadounidenses que hayan estado en la RDC, Uganda o Sudán del Sur en los últimos 21 días hacia tres aeropuertos del país para algunos en controles en Washington, Atlanta y Houston.
A los residentes permanentes que hayan estado o transitado por estos países en los últimos 21 días se les prohíbe la entrada a Estados Unidos, por un período inicial de 30 días.
Más de 1.000 casos sospechosos —entre ellos 223 muertes— han sido registrados hasta ahora por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Pero las autoridades sanitarias internacionales estiman que las cifras actuales probablemente estén subestimadas.
- Fuente: AFP
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Casa Blanca en la polémica, mientras el ébola se propaga sin control en África
Diversos medios de prensa informan acerca de la preocupante situación de la epidemia de ébola que se desarrolla actualmente en la República Democrática del Congo, cuya población pese a los esfuerzos por contener los contagios, aparece como fuera de control.
Un ejemplo de esta situación inusitada fue la expuesta este jueves por el Washington Post que, citando a cinco personas familiarizadas con el caso, revelaron incluso que autoridades de la Casa Blanca habían prohibido el ingreso de un médico expuesto al virus para que no regresara a Estados Unidos.
La noticia se hizo eco en el portal de RT, que indicaba que la Casa Blanca se resistió inicialmente a autorizar el retorno a Estados Unidos de un médico estadounidense expuesto al ébola mientras trabajaba en la República Democrática del Congo, lo que retrasó su evacuación, aunque el médico, Peter Stafford, finalmente fue trasladado a Alemania.
La Casa Blanca negó esa versión. El portavoz Kush Desai afirmó que la acusación era “absolutamente falsa” y acusó al periódico de no valer “el papel en el que se imprime”.
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La epidemia se propaga
La agencia AFP también hizo mención acerca de lo que sucede en el país africano y sus fronteras. “El ébola sigue propagándose en la República Democrática del Congo, donde este jueves se informaron los primeros casos de transmisión en la provincia de Kivu del Sur, mientras se dificulta la respuesta sanitaria en Ituri, epicentro de la epidemia”, destacó.
Recordó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el domingo una emergencia de salud pública internacional para afrontar la décimo séptima epidemia de ébola en el este de la República Democrática del Congo (RDC), un inmenso país de África central con más de 100 millones de habitantes asolado por conflictos.
“La OMS considera que el riesgo epidémico es alto a escala nacional y regional, y bajo a escala mundial.
Se sospecha que el virus pudo haber causado ya 160 muertes de casi 671 casos probables, según indica el último balance del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) congoleño, publicado hoy.
Hasta el momento, se han confirmado 64 casos de ébola y seis muertes vinculadas al virus en la RDC, según el INSP.
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Hantavirus y ébola confirman falta de conciencia ante los riesgos de pandemia, dice experta
Los letales brotes de hantavirus y de ébola muestran que, pese a que la respuesta a las crisis de salud pública ha mejorado, el mundo sigue sin ser lo suficientemente consciente de los riesgos de pandemia, advirtió una experta en la materia. Más de seis años después de que la Organización Mundial de la Salud declarara la pandemia de covid-19, los esfuerzos mundiales por reformar la respuesta a las crisis de salud pública han tenido un impacto positivo en la reacción ante los actuales brotes de hantavirus y ébola, afirmó Helen Clark, ex primera ministra de Nueva Zelanda y copresidenta del Panel Independiente de Preparación y Respuesta ante Pandemias.
Ayer miércoles, la Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que la epidemia de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) no representa “una emergencia pandémica” pero sí un riesgo “elevado” a nivel nacional y regional. “Las nuevas normativas sanitarias están funcionando”, dijo Clark a la AFP en Ginebra.
En cuanto se emitió la alarma, el viernes pasado, por el nuevo brote de ébola en la RDC, y semanas después de que se anunciara un brote de hantavirus en el crucero MV Hondius en el océano Atlántico, “la respuesta ha ido bastante bien”, valoró. “Nuestro problema ahora se encuentra mucho más allá de eso”, dijo Clark, insistiendo en que aún hay mucho trabajo por hacer para identificar los riesgos y cómo “surgen esos brotes”.
“Creo que necesitamos mucho más conocimiento sobre la preparación basada en el riesgo”, afirmó, y llamó a centrarse más en conocer el propio riesgo y “lo que podría surgir”, y a “estar preparados para afrontarlo”. “Temas básicos de vigilancia, de detección temprana... aún no estamos en eso”, comentó.
Por ejemplo, Clark apuntó que la especie de hantavirus detrás del brote en el crucero, que desencadenó una alerta sanitaria mundial tras la muerte de tres personas, era conocida por ser endémica en la zona de Argentina de donde zarpó el barco. “Pero no tenemos claro cuánto sabían de eso los barcos que parten regularmente de allí”, dijo.
Al mismo tiempo, el brote de la cepa Bundibugyo de ébola que, se sospecha, ha matado a más de 130 personas en la República Democrática del Congo, parece que estuvo fuera de los radares durante semanas, pues los tests que se estaban realizando eran de otra cepa y daban negativo.
“¿Cómo pudo ocurrir esto durante cuatro o seis semanas (...), propagándose, sin que tuviéramos los resultados de las pruebas que necesitábamos para demostrar que se trataba de una variante en particular?”, se preguntó la experta. La exmandataria pidió que se investigue “la cadena de acontecimientos y lo que podemos aprender de ella, lo que nos dice sobre las capacidades que necesitamos”.
“Tormenta perfecta”
Clark también destacó que el brote de ébola puso especialmente de manifiesto el grave impacto que tienen los fuertes recortes de ayudas mundiales en los esfuerzos de prevención de enfermedades.
“Hay una tormenta perfecta”, advirtió, y recordó que a hay países a los que se les ha pedido “de repente” que “hagan muchas más inversiones en los sistemas de salud, que antes venían de donantes”.
“Con la mejor voluntad del mundo, los países más empobrecidos y frágiles simplemente no tienen dinero en el banco para hacer eso, así que se están descuidando un montón de cosas en muchas áreas”.
Clark insistió en que “la solidaridad global sigue siendo extremadamente importante”.
“Estamos hablando de bienes públicos mundiales”, afirmó, y señaló que ya se ha confirmado un caso de ébola en un ciudadano estadounidense que se contagió en la RDC, y que el hantavirus “apareció de repente en lugares donde [desembarcó] gente del barco”. “Estamos juntos en esto, así que tenemos que buscar vías para financiar la preparación o la respuesta que reflejen nuestros intereses compartidos”, apostilló.
Fuente: AFP.
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Brasil: implementarán el mosquito antidengue en 70 municipios este año
Casi con amor, el científico brasileño Luciano Moreira sostiene una caja de vidrio donde se arremolinan mosquitos antidengue: una apuesta que ha resultado eficaz contra la enfermedad, pero que muestra sus límites para extenderse en Brasil. Para que nadie descubra secretos del método, los asesores de Moreira piden no fotografiar equipos de esta biofábrica en Curitiba, en el sur de Brasil, donde funciona el mayor criadero de “wolbitos” del mundo.
Así llama este reputado entomólogo, de 59 años, a los Aedes aegypti inoculados con Wolbachia, una bacteria que les impide desarrollar dengue. “Estamos en un momento decisivo para lograr expandirnos en Brasil”, dice a la AFP Moreira, reconocido por su trabajo en 2025 entre los diez científicos más destacados del mundo por la revista Nature y este año entre las 100 personas más influyentes de Time.
El método consiste en liberar “wolbitos” en zonas urbanas, donde en cuestión de meses sustituyen por transmisión generacional a los mosquitos que contagian dengue. Aunque la técnica funciona en 15 países, en ninguno protegió a tantas personas como en Brasil desde que Moreira empezó a probarla en 2011: un total de seis millones. Pero aún quedan 207 millones de ciudadanos en este país de tamaño continental, el más golpeado por el dengue en 2024, con más de 6.000 muertes, aunque el año pasado la incidencia fue mucho menor.
Cien millones de huevos semanales
La biofábrica se inauguró en 2025 con apoyo del instituto público Fiocruz y la ONG internacional World Mosquito Program (WMP). En su sala de reproducción, algunos de sus 70 empleados se limpian el sudor. La calefacción está regulada a gusto de los mosquitos, encerrados en grandes e iluminadas jaulas de tela traslúcida. La sala huele a su alimento: sangre caliente de caballo y agua con azúcar.
Las hembras pueden dar cien millones de huevos por semana infectados con Wolbachia, que se transmite a las crías. Embalados en cápsulas, los huevos se despachan a centros municipales, donde los eclosionan y liberan. En dos ciudades con estudios científicos sobre el método, Niterói -cerca de Rio de Janeiro- y Campo Grande (centro-oeste), los resultados fueron espectaculares: caídas de 89 % y 63 % del dengue, respectivamente.
“Antes no había dengue”
Pero la cura no avanza más rápido que la enfermedad. Primeramente, el cambio climático “aumenta la diseminación del virus. En el sur del país, que era mucho más frío, antes no había dengue” y ahora sí, alerta Moreira, fundador de la biofábrica y hoy asesor del WMP. Además, aunque el gobierno de izquierda de Luiz Inácio Lula da Silva reconoció al método Wolbachia como una medida de salud pública, los tiempos del Estado no van a a la par con la procreación de mosquitos.
Los huevos producidos en Curitiba se distribuyen a otras ciudades siguiendo órdenes de las autoridades sanitarias. Pero la fábrica tuvo que reducir la producción porque la demanda (del ministerio de Salud) no estaba tan alta, dice Moreira. Según la bióloga y epidemióloga Ludimila Raupp, profesora de la Pontificia Universidad Católica de Rio, hay “urgencia” en expandir el método Wolbachia para luchar contra el dengue en Brasil.
Pero ampliar la cobertura nacional “no es fácil” y cita el caso de Rio de Janeiro donde la implementación tuvo “graves fallas” y una “descoordinación institucional”, dice a la AFP. Según esta experta, la ciudad registró resultados modestos porque los equipos sanitarios hicieron un uso intensivo de larvicidas perjudiciales para los “wolbitos”. La violencia del crimen organizado también complicó la implementación en favelas cariocas, según Moreira.
Desafíos
La expansión del método tiene desafíos “técnicos, operacionales, logísticos y financieros”, admite a la AFP el ministro de Salud, Alexandre Padilha. Sin embargo, defiende los avances: solo en 2026 este se implementará en 54 municipios de Brasil, para totalizar 70 a finales de año. Moreira explica que la técnica demora unos dos años para mostrar resultados y avisa que no es una fórmula “mágica”, sino una estrategia “complementaria” a otras como la vacuna.
Los “wolbitos” de Moreira descienden de Aedes aegypti inoculados con Wolbachia casi dos décadas atrás en Australia, donde el científico hizo su posdoctorado en entomología. El equipo que integraba descubrió en 2008 que esa bacteria común en otros insectos bloquea el dengue, el zika y la chikunguña.
Fuente: AFP.