Educador chileno afirma que la pandemia vino a demostrar que el sistema educativo ya no sirve y que debe surgir otro tipo de escuela a partir de la crisis. Foto: Archivo/Fernando Riveros.
“La educación no necesita una escuela ni el aprendizaje de un aula”, afirma educador chileno
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La pandemia del COVID-19 vino a demostrar que la educación no necesita de una escuela y que el aprendizaje no necesita de un aula, es la conclusión al que llegó el educador chileno Miguel Rivera Alvarado en un artículo científico dedicado a la educación en tiempo de pandemia y el fin de la escuela. Durante la crisis nacerá una nueva escuela, una abierta para aprender y emprender los cambios y transformaciones que demanda la sociedad, señaló Rivera Alvarado sobre su artículo en contacto con 1080 AM.
“Lo que vino a demostrar la pandemia para nuestro juicio y la investigación en el país con escuelas, con directores, es que primero la educación no necesita de una escuela hoy día y lo segundo es que el aprendizaje no necesita de un aula. Al llegar a crisis la escuela y el aula no cabe otra cosa que pensar otra escuela siguiendo otra metamorfosis de la escuela”, indicó Rivera Alvarado.
En su artículo, el educador chileno afirma dramáticamente que la escuela formal o la que conocíamos como tal, con sus infraestructuras, con aulas y alumnos ordenados mirando hacia el profesor ha muerto y que la pandemia vino a acelerar a la educación o los sistemas educativos que ya estaban en crisis y que los propios educadores se resistían a afrontar que el tipo de escuela actual ya no sirve.
En 1965, el investigador de EEUU realizó una investigación donde se señalaba, ya que la escuela poco aportaba en términos de transmisión de conocimientos y que, en general, los estudiantes aprendían más afuera de la escuela. En ese entonces, tal investigación generó todo un debate porque, según el investigador, la escuela no importaba, pero un contramovimiento que afirmaba que la escuela sí impactaba positivamente en los estudiantes.
“Gran parte de la experiencia cotidiana radicaba en un currículo con muchas asignaturas donde los profesores explicábamos los conocimientos, pero eso hoy día está al alcance de todos en internet, por ejemplo”, indicó.
Según relata Rivera, lo que el profesor actualmente desarrolla tratando de transmitir conocimiento no solo aburre, sino que también condena al estudiante a ser incluso mediocre en el futuro y que el docente debe ser constructor de ambientes de aprendizaje dado que el conocimiento está repartido en todos lados.
“Es importante que construyan el aprendizaje con lo que haya a mano y segundo, el docente es un diseñador de situaciones desafiantes, a los chicos estudiantes de la edad que sea hay que ponerles retos, hay que darles problemas, hay que estimularlos para que ellos resuelvan cosas porque sino terminamos dándoles muy cocinadito, muy estructurado cuando hay que ponerle situaciones problemáticas que están en el entorno no en el interior de la antigua sala de clases”, puntualizó el educador chileno.
Agregó que los educadores deberían ser expertos en conversaciones, en sacar lo mejor de los estudiantes, en preguntar, en consultar, en escuchar para hacer compromisos, y citó otras importantes habilidades que deberían tener los educadores para construir aprendizajes mejores para el crecimiento personal de cada estudiante.
En su artículo también explica que durante el cierre de las clases presenciales a causa de las restricciones para evitar la propagación del COVID-19 surgió otra nueva escuela que ha estado floreciendo con menos complicaciones durante estos meses de pandemia.
“Cuando uno revisa estos meses de confinamiento o no presencialidad uno descubre que existen educadores constructores de aprendizaje, diseñadores de situaciones desafiantes de problemas, articulador de acuerdos y formadores de vida social”, resaltó el docente chileno.
Un espacio de aprendizaje y resguardo de los saberes tradicionales
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Jimmi Peralta
Fotos: Gentileza
En el marco de las actividades que se realizan como parte del Plan de Salvaguarda del Poncho Para’i de 60 Listas, una institución cultural ubicada en Piribebuy busca rescatar su historia, técnica de elaboración, saberes tradicionales y el valor sociocultural del trabajo realizado por las artesanas de este emblemático tejido paraguayo.
“La Escuela de Salvaguarda responde a la necesidad de transmitir, preservar y fortalecer la técnica tradicional de elaboración del poncho. Su enfoque no corresponde al de una capacitación convencional orientada únicamente a la inserción laboral, sino a una formación cultural e integral, donde se comprende la elaboración del poncho desde la experiencia cultural, la práctica social, los saberes ancestrales y el valor del objeto cultural como patrimonio vivo”, explica Gustavo Agüero, director de Protección del Patrimonio Cultural Inmaterial del Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA), respecto a la reciente habilitación de la Escuela de Salvaguarda del Poncho Para’i de 60 Listas, en Piribebuy.
Gustavo Agüero, director de Protección del Patrimonio Cultural Inmaterial del Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA)
Esta iniciativa que se da en el marco del Plan de Salvaguarda del Poncho Para’i de 60 Listas, que consolida un espacio de formación orientado a fortalecer la transmisión intergeneracional de esta técnica.
La sistematización de los saberes vinculados a la elaboración del poncho para’i de 60 listas no surge de manera reciente ni aislada. El IPA viene desarrollando desde hace varios años un proceso sostenido de documentación, preservación y promoción de técnicas y saberes tradicionales.
DIMENSIÓN CULTURAL Y TRADICIONAL
“Dentro de este proceso se han desarrollado materiales de apoyo y registro, entre ellos publicaciones como el libro ‘Poncho para’i de 60 listas’, actualmente en proceso de actualización, además de contenidos metodológicos y lineamientos formativos que sirven de base para la Escuela de Salvaguarda. Todo ello busca organizar y transmitir el saber empírico de las artesanas respetando su dimensión cultural y tradicional”, explica el director.
La Escuela de Salvaguarda inició sus actividades el pasado 13 de abril. La institución está dirigida a participantes con trayectoria previa en la técnica, lo que permite desarrollar un proceso de enseñanza más profundo, sostenido y personalizado. En este modelo, las maestras artesanas Rosa Segovia, Fidelina Burgos y Adriana Ávalos Santacruz ocupan un rol central no solo como transmisoras de la técnica, sino como portadoras vivas de un sistema cultural integral.
El proceso formativo abarca múltiples dimensiones que se transmiten de manera directa y experiencial: la técnica del tejido, el conocimiento tradicional, incluyendo el uso de terminología en guaraní, las prácticas sociales vinculadas al trabajo artesanal y el valor simbólico del poncho dentro de la comunidad. De este modo, la enseñanza trasciende lo técnico y se convierte en una experiencia de aprendizaje cultural integral.
ESPACIO DE INTERPRETACIÓN
El Centro de Interpretación del Poncho Para’i de 60 Listas funciona en la sede del Museo Histórico Pedro Pablo Caballero de Piribebuy, un distrito del departamento de Cordillera con mucha historia. El espacio fue concebido para acercar a la comunidad y a los visitantes a la historia, el simbolismo y la relevancia cultural de este tejido tradicional.
“El museo y espacio de interpretación responden a la necesidad de generar un lugar donde la ciudadanía pueda comprender las distintas dimensiones del poncho para’i de 60 listas: su historia, técnica de elaboración, saberes tradicionales y el valor sociocultural del trabajo realizado por las artesanas”, comenta Agüero.
Esta acción forma parte de un conjunto de estrategias articuladas que integran el plan de salvaguarda de esta técnica reconocida en la lista de patrimonio cultural inmaterial que requiere de medidas de salvaguarda urgente de la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).
El espacio del Poncho Para’i de 60 Listas expone un acervo vinculado tanto al objeto cultural como a todo el universo sociocultural que lo rodea. Además de los ponchos, se exhiben herramientas tradicionales utilizadas en su elaboración, como telares e hilos, así como materiales que permiten comprender el proceso de producción, la historia del poncho, las técnicas artesanales y los saberes transmitidos de generación en generación.
ACCIONES INTEGRALES
Los pilares para fortalecer la valoración del poncho para’i de 60 listas abarcan distintas etapas del proceso de salvaguarda: formación, diseño, promoción y comercialización.
“En primer lugar, se trabaja en la formación y fortalecimiento de las propias artesanas, entendiendo que la valoración del poncho comienza desde quienes lo elaboran y transmiten el saber tradicional. Asimismo, se impulsa la actualización de propuestas estéticas, como la incorporación de nuevas gamas cromáticas y diseños que permitan ampliar su uso y acercarlo a nuevos públicos, siempre respetando la técnica tradicional”, explica el funcionario.
El plan incorpora también el trabajo en la promoción y difusión del valor histórico, cultural y artesanal del poncho mediante campañas en redes sociales, espacios museográficos y materiales de difusión.
COMERCIALIZACIÓN
El último eslabón sería la comercialización, que constituye otro eje fundamental, buscando posicionar el poncho como una pieza artesanal de alto valor cultural y patrimonial.
“La salvaguarda del poncho para’i de 60 listas es un proceso continuo que requiere tiempo, planificación y sostenibilidad. En ese marco, además de la habilitación de la Escuela de Salvaguarda, se prevé asegurar la continuidad de los procesos formativos para que, año tras año, nuevas instructoras y artesanas puedan seguir transmitiendo este saber tradicional”, agrega.
Entre otras acciones, el pasado miércoles 20 de mayo se realizó el Concurso de Maestría en la Elaboración del Poncho Para’i de 60 Listas, una iniciativa orientada a reconocer y visibilizar la destreza técnica de las artesanas.
Asimismo, se encuentran en desarrollo la actualización y reedición del ya citado libro, además de estrategias de promoción y difusión cultural. Todas estas acciones forman parte de un proceso integral de salvaguarda que busca garantizar la preservación y transmisión de este patrimonio cultural inmaterial a futuras generaciones.
“EMPEZÓ A VENDERSE MÁS COMO PIEZA CULTURAL”
Adriana Ávalos es una tejedora de Piribebuy que ve el reconocimiento del poncho y en la escuela oportunidades de preservar su oficio.
“La escuela garantiza que la técnica no se muera. El problema grande es que hay pocos jóvenes tejiendo. La escuela forma a la próxima generación y eleva el nivel técnico de todos. Esperemos que sea una escuela permanente para enseñar”, comenta Ávalos, artesana tejedora de poncho para’i de 60 listas de Piribebuy.
Para las trabajadoras de esta pieza, el reconocimiento por parte de la Unesco en 2023 abrió una oportunidad para la puesta en valor de su producto.
“En Piribebuy el reconocimiento ayudó a que el cliente entienda por qué el poncho para’i de 60 listas vale más. El impacto en general es positivo para quienes ya hacen productos de calidad. El poncho empezó a venderse más como pieza cultural, utilizándose en apliques en uniformes en instituciones publicas”, comentó Ávalos, quien es una de las transmisoras de conocimientos de artesanía en la escuela recientemente habilitada.
Desde su mirada, el trabajo de puesta en valor puede permitirles llegar a un precio final rentable y sostenible en el tiempo, considerando la inversión en materia prima y tiempo de trabajo invertidos en la creación de cada poncho.
“La gente local a veces no paga el precio real. Hace falta educar al comprador paraguayo para que entienda por qué cuesta lo que cuesta. Sin eso, dependés solo del turista”, señaló.
En ese marco, considera que el espacio de interpretación del museo permite difundir más sobre el modo de producción de cada pieza y lo relevante de su aporte.
“Pasa de ser un producto a ser una historia. El museo da contexto, preserva técnicas antiguas y le da prestigio. Cuando un cliente entra y ve el proceso, deja de regatear tanto. También sirve para atraer turismo”, concluyó.
La casa de estudios realizó una exitosa celebración de inauguración de la nueva sede para continuar con la enseñanza del idioma coreano. Foto: Cristóbal Núñez
El Centro Educativo Coreano inauguró su nueva sede en Asunción
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El Centro Educativo Coreano en Paraguay celebró la ceremonia de inauguración de su nueva sede en Asunción, con la presencia de autoridades de Corea y Paraguay, representantes de la comunidad coreana e invitados especiales. El acto incluyó presentaciones artísticas del Coro Infantil de Coreanos del Paraguay y una danza tradicional paraguaya.
Durante el evento, el director del centro, Chan-Bae Moon, destacó que la inauguración del nuevo edificio representa un importante paso para fortalecer la amistad y la cooperación educativa y cultural entre ambos países. Asimismo, recordó que la institución, fundada en 1980, ha contribuido durante más de cuatro décadas a la enseñanza del idioma coreano y a la difusión de la cultura coreana en Paraguay.
La directora general de Educación Internacional de Corea, Nan Young Lee, dio lectura al mensaje del ministro de Educación de la República de Corea, Kyo-Jin Choi, en el que destacó la importancia del Centro Educativo Coreano como referente de la cooperación educativa internacional y reafirmó el compromiso del Gobierno coreano de seguir ampliando los intercambios académicos, culturales y educativos con Paraguay.
Por su parte, el Embajador de la República de Corea en Paraguay, Hyuk-Sang Sohn, felicitó al director Moon Chan-bae y a todo el equipo del centro por concretar el proyecto del nuevo edificio, agradeciendo además el apoyo de la comunidad coreana y de las instituciones involucradas.
En representación del Ministerio de Educación y Ciencias del Paraguay, Ana Mello transmitió el saludo del ministro Luis Fernando Ramírez y destacó el crecimiento del idioma coreano dentro del sistema educativo paraguayo. Señaló además que el MEC trabaja conjuntamente con Corea para avanzar en la institucionalización de la enseñanza del idioma coreano en instituciones educativas del país.
En el marco de la ceremonia, también se realizó un reconocimiento especial a María Gloria Pereira, exviceministra del Ministerio de Educación y Ciencias, por su valiosa contribución a la adopción oficial de la lengua coreana como lengua extranjera en la República del Paraguay, así como por su destacada labor en la promoción del intercambio educativo y cultural entre ambos países.
Asimismo, se hizo entrega de un certificado de donación al Ministerio de Educación y Ciencias por parte del Ministerio de Educación de la República de Corea y de miembros de la comunidad coreana, entre ellos el CEO de Las Tacuaras, Gustavo Koo; el presidente de Plaza Hogar, Javier Jikal; el presidente de la Asociación Coreana, Han In; y el arquitecto Baek Hee-Jin.
La donación corresponde a la remodelación de una biblioteca escolar en una de las instituciones educativas que incorporan la enseñanza de la lengua coreana. El certificado fue recibido por la directora general Ana Margarita Mello Martínez, en representación del Ministerio de Educación y Ciencias. La ceremonia concluyó reafirmando el compromiso de continuar fortaleciendo la cooperación bilateral entre Paraguay y Corea a través de la educación, la cultura y el intercambio académico.
Museo de Ciencias propone experiencias al aire libre y shows inmersivos
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El Museo de Ciencias (MuCi) continúa con propuestas para compartir, explorar y descubrir en familia. En la recta final del mes de mayo, la programación combina experiencias de ciencia al aire libre, actividades especiales y shows inmersivos en el planetario, además de espacios pensados para conectar con la naturaleza, la astronomía y la creatividad a través de experiencias para todas las edades.
Ciencia a Cielo Abierto es una experiencia diseñada para despertar la curiosidad y conectar con la naturaleza a través de recorridos interactivos. La propuesta incluye tres estaciones autoguiadas y de acceso libre y gratuito: Jardines temáticos, Bioestanque y Sendero interactivo.
En los jardines temáticos —ubicados en la placita MuCi, frente al Planetario San Cosmos— los visitantes podrán descubrir plantas aromáticas, medicinales y ornamentales, aprendiendo sobre sus usos, cuidados y relación con el entorno natural. El bioestanque, ubicado frente al TatakuaLab, permite observar peces nativos de Paraguay y comprender cómo conviven con las plantas dentro de un pequeño ecosistema en equilibrio.
Por su parte, el sendero interactivo de El Bosquecito propone una experiencia de exploración entre árboles y naturaleza, invitando a reflexionar sobre los vínculos entre la vida en la Tierra, los ecosistemas y fenómenos que ocurren más allá de nuestro planeta. Todas estas estaciones están habilitadas todos los días, de 08:00 a 20:00, con acceso libre y gratuito.
El Museo de Ciencias combina experiencias de ciencia al aire libre, actividades especiales y shows inmersivos en el planetario. Foto: MuCi
Actividades especiales
Escamas nativas es una actividad guiada que invita a conocer peces nativos del Paraguay, observar sus colores y aprender sobre su hábitat y formas de vida. También incluye un recorrido por las plantas que forman parte del ecosistema del bioestanque. Se realiza todos los jueves y viernes, de 16:00 a 19:00, cada 1 hora. La actividad tiene un costo de G. 15.000.
Otra de las propuestas es Sábado porã: Jardines y observación de aves, una experiencia de ciencia ciudadana que combina observación de aves con recorridos por los jardines temáticos del MuCi. La actividad se realiza los sábados, de 17:30 a 18:30, en El Bosquecito, con cupos limitados y un costo de G. 15.000.
El Museo de Ciencias combina experiencias de ciencia al aire libre, actividades especiales y shows inmersivos en el planetario. Foto: MuCi
Show en el planetario
Durante todo mayo, el Planetario San Cosmos ofrecerá funciones audiovisuales inmersivas para todas las edades, con shows sobre el universo, las estrellas, los planetas y la exploración espacial. Las funciones se realizan cada una hora.
Además, continúa la actividad educativa Escalas Cósmicas, una experiencia interactiva diseñada para comprender las dimensiones del sistema solar a través de comparaciones visuales y físicas. Se desarrolla los martes de 09:00 a 11:00, los jueves de 16:00 a 18:00 y los sábados de 16:00 a 19:00. Los sábados a las 20:00 habrá nuevamente funciones especiales para adultos, con shows sobre constelaciones, supernovas, sistema solar y otros fenómenos astronómicos. Los cupos son limitados y se requiere reserva previa.
El Museo de Ciencias combina experiencias de ciencia al aire libre, actividades especiales y shows inmersivos en el planetario. Foto: MuCi
La Hora Tranqui
Todos los sábados y domingos se realizará La Hora Tranqui en el Planetario San Cosmos, una experiencia especialmente adecuada para personas con neurodivergencia. El show presentado será Sistema Solar a toda bala y está incluido con la entrada al planetario.
Además, los sábados y domingos, en la placita MuCi, se podrá participar de Po Prendé: Jardines temáticos, una experiencia guiada para conocer plantas aromáticas, medicinales y ornamentales. Los sábados será de 14:00 a 17:00 y los domingos de 14:00 a 19:00, con acceso libre y gratuito.
Por otra parte, el sábado 23 de mayo se realizará una Observación de la Luna en la placita MuCi. A través del MuCiTron, el público podrá observar el cielo y descubrir detalles de la Luna en una experiencia libre y gratuita, de 18:30 a 20:30. Más informes sobre horarios y entradas en muci.org/entradas. Para agendar visitas escolares o en grupo, se puede escribir a escuelas@muci.org. El MuCi también invita a explorar lo que será su nueva sede en https://muci.org/museo.
El Museo de Ciencias combina experiencias de ciencia al aire libre, actividades especiales y shows inmersivos en el planetario. Foto: MuCi
Los voluntarios coincidieron en destacar el valor profesional y humano de la experiencia vivida en Paraguay, así como la apertura y el compromiso de las instituciones locales con las que trabajaron durante su estadía. Foto: Gentileza
Culmina misión de voluntarios japoneses en Paraguay tras dos años de cooperación técnica
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Cinco especialistas voluntarios de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) culminaron oficialmente su misión en Paraguay luego de dos años de trabajo técnico y comunitario en distintos puntos del país.
El cierre de la misión fue acompañado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), que organizó un acto de despedida donde los cooperantes presentaron un balance de las actividades desarrolladas entre mayo de 2024 y mayo de 2026.
Durante el encuentro, los voluntarios compartieron los principales resultados de su trabajo, las experiencias adquiridas y el impacto de las acciones realizadas en las comunidades e instituciones donde prestaron servicios durante estos dos años.
La misión estuvo integrada por profesionales japoneses que colaboraron en áreas vinculadas a salud, educación, desarrollo juvenil y fortalecimiento empresarial en diferentes departamentos del país.
Una de las voluntarias, Washiyama Kyoko, trabajó junto a la Asociación Japonesa de Yguazú, en el departamento de Yguazú, apoyando iniciativas comunitarias y de integración local.
Por su parte, Hashimoto Kasumi se desempeñó en el área de salud dentro de la Unidad de Salud de la Familia de Yatytay, donde colaboró con actividades de atención y acompañamiento comunitario.
En el ámbito educativo, Yamaguchi Yumeno trabajó en educación primaria en San Juan Bautista, contribuyendo al fortalecimiento de procesos pedagógicos y actividades escolares.
Mientras tanto, Miki Shigechika brindó apoyo a la Incubadora de Empresas de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) en San Lorenzo, colaborando en iniciativas vinculadas al desarrollo emprendedor y la innovación.
Finalmente, Sano Shizuka impulsó actividades juveniles en la Fundación Sagrada Familia de Santa Rosa, enfocadas en la participación comunitaria y el acompañamiento a jóvenes.
Durante la despedida, los voluntarios coincidieron en destacar el valor profesional y humano de la experiencia vivida en Paraguay, así como la apertura y el compromiso de las instituciones locales con las que trabajaron durante su estadía.