Los locales comerciales ubicados en el microcentro capitalino se ven afectados por la inseguridad, el abandono y el desbalance en materia de impuestos, aseguraron desde la Asociación de la Movida Nocturna del Centro Histórico de Asunción (Amcha). Asimismo, refirieron que varios negocios han tenido que cerrar a causa de esto y que la situación persiste desde hace varios años.
“En el sector gastronómico se sufre de esto, la inseguridad es una realidad social que enfrentan. También el alquiler está excesivamente caro y con la falta de clientes no hay de otra que abandonar el lugar. En calle Palma hay una gran cantidad de locales abandonados que van desde México hasta Colón”, comentó Miguel Riego, vicepresidente del gremio.
Lea también: Capeco expresó preocupación por año agrícola incierto en Paraguay
Además, añadió que los locales resienten los altos impuestos y que esto solo genera menos ganas de invertir en la zona profundizando de esa manera su abandono.
“Nosotros venimos proponiendo mesas de trabajo al ministerio del Interior desde el 2015 y ya pasaron siete años. El discurso es que no tienen la cantidad suficiente de recursos humanos o presupuestarios, siempre hay una excusa”, sostuvo. También acotó que la pandemia ocasionó una merma en la cantidad de personas y que con la inseguridad la movida nocturna no está logrando levantar cabeza.
“La inseguridad no está solamente en el centro sino en toda Asunción, hay una migración de locales del microcentro hacia otras zonas y se da por los impuestos no actualizados también, el Gobierno prometió medidas pero al final fueron mentiras”, indicó y agregó que la capital del país debería funcionar las 24 horas no solamente hasta las 20:00 y para lograrlo uno de los principales factores es la seguridad.
Lea también: El precio del gas se mantiene por ahora, pero podría cambiar, afirman
Dejanos tu comentario
Economía y Finanzas reporta recuperación de ingresos tributarios en marzo y abril
Los ingresos tributarios presentaron una satisfactoria recuperación en el mes de marzo y se espera una similar situación en el cierre de abril, confirmó el ministro de Economía y Finanzas, Óscar Lovera. Recordó que en los meses de enero y febrero las alarmas se encendieron debido al desplome del dólar, factor que impactó directamente en la recaudación.
“Complicados los últimos meses, en donde los ingresos tributarios se vieron disminuidos por una situación coyuntural que fue el tipo de cambio, la caída. Los ingresos provenientes de lo que es la gerencia aduanera se vieron comprometidos, donde se vio primero una ralentización y luego ya una caída en el mes de febrero. Condicionó un poco los márgenes que tiene el Tesoro para poder responder a todas las demandas”, explicó el secretario de Estado en conversación con la 650 AM.
Leé más: MEF concreta colocación de bonos por G. 698.000 millones
Según la explicación del ministro, en febrero 2025 una “liquidación de una factura aduanera de USD 100 estaba siendo liquidada a G. 780.000 y sobre eso se aplicaba el impuesto y eso al mes de febrero de 2026 ya se estaba liquidando a G. 650.000, misma factura, pero ingresando menor cantidad de guaraníes para disponibilizar”. En términos de volúmenes, indicó que en las cantidades no hay mayores variaciones entre año y año, indicó.
Mejora en marzo
Al parecer, la situación está controlada, ya que, al decir de Lovera, la recaudación mejoró en el mes de marzo y se auguran buenos números en abril. “Estamos nosotros en un proceso ahora con el mes de marzo, una recuperación de los ingresos; ya tenemos números positivos y estamos haciendo seguimiento del mes de abril, en el día a día también con resultados muy optimistas, que nos pueden decir que vamos a cerrar nuevamente con números positivos este mes”, destacó.
También te puede interesar: Asoban compromete apoyo al Gobierno tras reunión con Lovera
Dejanos tu comentario
DNIT recuerda vigencia del impuesto a dividendos y señala reglas de su aplicación
La Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) recordó a los contribuyentes la vigencia del Impuesto a los Dividendos y Utilidades (IDU), que grava la distribución de ganancias a socios, accionistas o propietarios de empresas, en el marco del fortalecimiento del sistema fiscal.
Según explicó la DNIT, el tributo aplica a personas físicas, jurídicas y otras entidades, tanto residentes como no residentes, que perciban dividendos, utilidades o rendimientos. La tasa es del 8 % para residentes y del 15 % para no residentes.
El impuesto fue establecido por la Ley N.° 6380/2019, como parte de la reforma de modernización tributaria, y su aplicación varía según el tipo de contribuyente. En las sociedades anónimas, la obligación surge conforme a lo resuelto en asamblea; en las sociedades de responsabilidad limitada, según sus estatutos o en el cuarto mes posterior al cierre del ejercicio; mientras que en empresas unipersonales se genera en ese mismo plazo, salvo reinversión de utilidades.
Te puede interesar: Reportan casos de rabia bovina en Paraguarí
Para garantizar el cumplimiento, la normativa establece que las Entidades Generadoras de Dividendos, Utilidades y Rendimientos (Egdur) actúen como agentes de retención. Estas incluyen empresas unipersonales bajo el régimen general, sociedades, consorcios de obras públicas y entidades extranjeras con presencia en el país.
El pago del impuesto se realiza mediante retención a través del sistema Marangatu, y las entidades deben emitir el comprobante correspondiente dentro del plazo que se extiende hasta el último día del mes en que se genera la obligación o se realiza el pago.
La DNIT también recordó que las empresas deben actualizar sus datos en el Registro Único de Contribuyentes (RUC) e incorporar la obligación “Retención del IDU” (código 726), además de gestionar el timbrado de comprobantes.
Lea también: Nueva planta de agroquímicos impulsa USD 50 millones en inversión
Dejanos tu comentario
Diputados solicitan datos sobre efectivos policiales y seguridad en Alto Paraná
A instancias de la diputada nacional Rocío Abed, el plenario de la Cámara de Diputados, en el estadio de sobre tablas, aprobó un proyecto de resolución “Que pide informes al Poder Ejecutivo, Ministerio del Interior y Policía Nacional”. Por el cual, la parlamentaria solicita datos acerca de la dotación policial asignada al departamento de Alto Paraná.
La legisladora explicó que, a través de este pedido de informe, el objetivo es conocer la cantidad total de efectivos policiales, actualmente, asignada al departamento del Alto Paraná, especificando su distribución detallada por cada distrito.
De acuerdo a la exposición de motivos, señala que se solicita este informar sobre las estrategias y medidas implementadas en la actualidad para enfrentar la inseguridad y proteger a la ciudadanía altoparanaense.
A su vez, exige conocer si se han reforzado los patrullajes, controles o presencia policial en áreas críticas, y si existe coordinación entre autoridades locales y municipales para enfrentar el problema.
La diputada Abed sostuvo que, como es de público conocimiento, la inseguridad continúa golpeando a su departamento, con un preocupante aumento de robos y asaltos que incluso han cobrado vidas.
“Ante esta situación, considero fundamental conocer qué estrategias y medidas se están implementando para enfrentar este flagelo y proteger a la ciudadanía”, expresó la parlamentaria ante el pleno de la Cámara de Diputados.
Siga informado con: Reforma del transporte: Latorre se debe avanzar en las soluciones
Dejanos tu comentario
Aumentar el déficit fiscal y los impuestos es una trampa económica y política
A efectos de contradecir sin argumentos al Poder Ejecutivo, algunos medios y sectores con “analistas” claramente estatistas, vienen insistiendo sobre la necesidad de aumentar el déficit fiscal e incluso subir los impuestos, sin tomar en cuenta lo que ello significa. Sin el adecuado análisis acerca de las consecuencias que acarrearía tal decisión apelan a una trampa que significará la caída no solo de las finanzas publicas, sino que también afectará a la política, sumado a un golpe mortal a la economía del país.
El gobierno del presidente Santiago Peña es claro con referencia a esta situación. Es preciso seguir reduciendo el déficit fiscal dada su importancia para el presente y el futuro del país. Pero, y como dijimos, existen sectores que desean pan para hoy y hambre para mañana. No les interesa mantener el equilibrio financiero ni monetario Para ellos, hay que subir el déficit fiscal sin correspondencia alguna con la realidad económica y si hay que aumentar los impuestos habría que hacerlo sin titubear.
Si fuera por ellos, subirán el déficit fiscal al punto de salir de la la Ley de Responsabilidad Fiscal para llegar a más del 3 por ciento mediante una ley especial que le daría carta blanca al Estado para elevar los topes de gastos establecidos durante el presente gobierno.
Esta es una trampa. Al respecto, estamos seguros que el Gobierno no pisará el palito como se dice coloquialmente. La expresión trampa tiene absoluto sentido. Ninguna persona de bien con conocimientos básicos de finanzas y economía estaría de acuerdo con elevar el déficit fiscal porque se sabe que termina en el más absoluto desquicio de las finanzas y en la inestabilidad monetaria. Más allá de lo que establece la ley respectiva, en el corto plazo no se podrán soportar los nuevos egresos, lo que supone un escenario dantesco del que ningún país desearía encontrarse y sucederá en este gobierno, situación que algunos desean ocurra.
Gastar más de lo que se recauda como propuesta y, peor aún, llevarla a la práctica desde el poder público es un acto antipatriótico. Es iniciar un camino hacia el infierno por el cual se podrá saber cuándo empieza pero nunca cuándo termina, como en efecto la experiencia muestra en otros países que han padecido largas décadas soportando los alucinantes desvaríos populistas del estatismo. Habiéndose ingresado en aquel escenario, se exacerbarán los ánimos políticos. En cualquier momento podrían formarse nuevas mayorías en el Congreso que tendrán la llave de aumentar los ingresos sin que el poder Ejecutivo pueda hacer algo, excepto vetar esas nuevas leyes, lo que supondría agotar la confianza entre ambos poderes, precisamente la ante sala de situaciones que los adversarios del Gobierno desean que suceda.
El Presupuesto de Gastos es una herramienta que no está disponible para su uso únicamente por el Poder Ejecutivo. El Congreso es el que decide finalmente con su aprobación los gastos estatales y se ha visto que Ejecutivo tuvo que poner frenos a esas multimillonarias erogaciones mediante la fijación de topes presupuestarios con la revisión de la debida disponibilidad financiera, el monitoreo del flujo de caja y otros mecanismos buscando equilibrar ingresos y egresos.
Ese equilibrio que en este momento le permite al país su crecimiento y haber obtenido sus dos grados de inversión, ocurre porque el Ejecutivo lleva a cabo bien su tarea, acompañado por el Congreso, especialmente con el bloque afín al Gobierno. Pero no siempre puede darse de ese modo. Es más, hasta puede ocurrir una diferencia entre los miembros de un mismo sector, como en efecto sucedió con el tratamiento de las cajas fiscales, donde el Ejecutivo propuso un proyecto y luego fue modificado en el Senado. Los escenarios son cambiantes en la política, como sabemos ocurre en todas partes.
En relación al déficit fiscal y los gastos, en este momento el Ejecutivo ha dicho dos cosas que no pueden pasar desapercibidas. Lo primero es que ante el escenario en que se encuentran las finanzas públicas debido a la merma en la recaudación se hace imperativo reducir los gastos para cumplir con el déficit programado, esto es, volver cuanto antes a no más del 2,5 por ciento del déficit con relación al producto interno bruto (PIB). Y segundo, que ante esta situación, el Gobierno no está dispuesto a elevar los impuestos aunque ello implique soportar el asedio populista de algunos sectores y “analistas” que desean se incremente el déficit para luego ver qué hacer con la economía. Insistimos, esta es una trampa. Hay que evitarla y ni siguiera considerarla. De ocurrir significaría ingresar a una espiral inflacionaria junto con el exponencial aumento del endeudamiento y más gastos que terminará por debilitar al gobierno hasta dirigirlo a su fracaso, como precisamente algunos desean y demasiado. Aumentar el déficit fiscal y los impuestos es una trampa económica y política.