Lluvias podrán ayudar a mejorar proceso de recuperación económica del campo, señalan
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En los últimos días, al igual que semanas atrás, se registran importantes lluvias en el territorio nacional, lo que es sumamente positivo para nuestra producción, que de por sí ya registró pérdidas por la sequía. Estas precipitaciones traen consigo una luz de esperanza y se prevé que ayuden a mejorar las condiciones económicas del campo, según confirmó el miembro del directorio del Banco Central del Paraguay (BCP), Humberto Colmán.
El directivo de la banca matriz aclaró que, sin dudas, hay efectos de la sequía que impactarán finalmente en el crecimiento económico, y en las proyecciones, pero solo queda por definir. Las nuevas proyecciones se darán a conocer en abril próximo, y adelantó que el producto interno btruto (PIB) crecerá menos del 3,7% previsto anteriormente.
Por su parte, Héctor Cristaldo, presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), en comunicación con La Nación, aclaró que ayer se registró una lluvia importante y generalizada en todo el país, más de 50 milímetros, después de mucho, lo que ayudará a la recuperación gradual del campo, que ya registró pérdida en la campaña de verano.
“Hay que hacer un corte, lo que fue zafra de verano, es decir, lo que se sembró en setiembre y se cosechó hasta ahora ya están con pérdidas, donde estas lluvias no inciden. Donde sí ayudan es a lo que está sembrado, después de la cosecha de soja, como el maíz y soja zafriña, y las próximas cosechas entre julio y agosto, mayo y julio. Para estos cultivos ayudan, pero estamos hablando de 800.000 y 1.000.000 de hectáreas de maíz y unas 300 mil hectáreas de soja”, dijo.
En ese marco, resaltó que las pérdidas ya están marcadas, pero lo que puede ayudar es a un proceso gradual de recuperación, si es que salen bien estos cultivos, que se prevé en mayo sea así. “Sin embargo, el foco de todo el esfuerzo tiene que estar en la siembra de setiembre, donde la gente tiene que tener las condiciones para poder sembrar y tener una buena cosecha el año que viene”, acotó.
Cristaldo agregó que, con esta coyuntura de incertidumbre, de volatilidad del petróleo, del precio del insumo y de dudas sobre la disponibilidad de insumos, hay muchas preocupaciones. “Hay mucho por trabajar en ese sentido, para llegar al objetivo”, mencionó.
Por otro lado, el ingeniero Edgar Mayeregger, director de la Unidad de Gestión de Riesgos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), dijo que las lluvias traen alivio a la producción en el campo.
La volatilidad en los mercados energéticos y de insumos estratégicos está elevando el costo de los medios de producción agrícola y, en algunos casos, genera incertidumbre sobre el suministro de fertilizantes. Foto: Archivo
Tensiones en Oriente Medio presionan costos agrícolas y anticipan suba de alimentos
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La volatilidad en los mercados energéticos y de insumos estratégicos está elevando el costo de los medios de producción agrícola y, en algunos casos, genera incertidumbre sobre el suministro de fertilizantes. La disponibilidad de estos productos se vuelve un factor clave, considerando que varios países del Golfo Pérsico se encuentran entre los principales productores mundiales de fertilizantes y de materias primas vinculadas.
En ese sentido, un análisis de la Unión de Gremios de la Producción (UGP) señala que las tensiones en Oriente Medio presionan costos agrícolas y anticipan suba de alimentos.
La preocupación radica en que eventuales restricciones de oferta o interrupciones logísticas puedan incrementar aún más los costos de producción. De persistir esta tendencia, el impacto se trasladaría tanto a los productores —por la presión sobre su rentabilidad— como a los consumidores, a través de alimentos más caros.
A este escenario se suman otros factores que ya venían tensionando el mercado de fertilizantes, como las limitaciones en la oferta global y la continuidad de aranceles sobre productos.
La región sudamericana es particularmente sensible a estas variaciones debido a su alta dependencia de fertilizantes importados. Países con fuerte peso del agronegocio, como Brasil, Argentina y Paraguay, requieren grandes volúmenes de nutrientes agrícolas para sostener su producción de soja, maíz, trigo y otros cultivos destinados tanto al consumo interno como a la exportación.
En este contexto, el aumento de los insumos plantea un doble desafío: una posible reducción de la rentabilidad del sector agrícola y el riesgo de que los mayores costos se trasladen a la cadena alimentaria, presionando la inflación en alimentos.
Hugo Sánchez, director ejecutivo de la Mesa Paraguaya de Carne Sostenible (MPCS), expone el verdadero salto competitivo que puede dar el sector si logra cerrar la brecha entre la producción tradicional y la empresarial eficiente. Más kilos por hectárea sin sumar más tierra.
Para entender el margen real de mejora productiva en ganadería del país, Hugo Sánchez, director ejecutivo de la Mesa Paraguaya de Carne Sostenible (MPCS), propone mirar indicadores concretos. El primero es la producción de kilogramos de carne por hectárea al año, una métrica que permite medir eficiencia y comparar sistemas.
En la ganadería tradicional paraguaya se producen entre 40 y 50 kilogramos de carne por hectárea al año. En cambio, una ganadería empresarial puede alcanzar 200 kilogramos por hectárea o más. La brecha revela el potencial.
El verdadero margen de la carne paraguaya está en la eficiencia.
“El techo es amplio”, afirma él. El promedio país está muy por debajo de lo deseable y lo que se puede lograr ajustando sistemas productivos es significativo. Cada pequeño avance representa un logro: más productividad implica mayor volumen para exportación y consumo interno, movimiento en toda la cadena y generación de divisas.
Otro indicador clave es la tasa de marcación, es decir, la relación entre terneros logrados y vacas puestas en servicio. Paraguay registra entre 50 % y 54 % de marcación. En términos simples: de 100 vacas en servicio, al momento del destete se obtienen alrededor de 52 terneros. Mientras países vecinos alcanzan entre 60 % y 70 %, esa diferencia también marca potencial de crecimiento.
La pregunta no es si hay margen de mejora, la evidencia indica que lo hay, entonces, la estrategia debe apuntar a la tecnología disponible, cuya aplicación aún es limitada. La tecnología para una ganadería eficiente y sostenible no es un secreto, la información ya está disponible, sin embargo, no está ampliamente difundida.
Su aplicación se concentra en productores empresariales innovadores y visionarios, comenta, por lo que el desafío no es la falta de información, sino la ampliación de su uso. “Para quien la busca, la tecnología está. Su adopción depende de disponibilidad de capital, recursos humanos y, sobre todo, de la decisión empresarial de cambiar el sistema productivo”, expresa.
Paraguay no necesita más tierra, necesita producir mejor, más con lo mismo.
Las prácticas básicas son conocidas: manejo adecuado de pasturas, rotación de potreros, subdivisiones, análisis de carga, reservas forrajeras para invierno, suplementación estratégica y uso de alambrado eléctrico. A partir de ahí se incorporan programas nutricionales y reproductivos, inseminación artificial y sincronización de celos.
La base es clara, el animal debe estar bien alimentado y en condiciones de bienestar adecuadas, y a partir de allí, se construye eficiencia. Estos resultados pueden observarse en el corto y mediano plazo, asegura Hugo.
Aumentar el hato ganadero no implica necesariamente expandir la frontera. Para el director, el enfoque debe ser multidimensional: mejorar productividad, adaptarse a cambios climáticos, considerar condiciones de mercado y aplicar tecnología con recursos humanos capacitados. No se trata de sumar hectáreas, sino de intensificar el uso eficiente de las que ya existen, señala.
“Tenemos degradación de pasturas, ese mismo territorio debe revitalizarse o reestructurarse para recuperar su potencial y lograr más hato sin más frontera. La intensificación en el mismo terreno es la clave”, remarca.
Con buenas prácticas ganaderas, que no son un secreto, es posible elevar rendimientos sin ampliar superficie. Paraguay cuenta con más de 400 años de tradición ganadera y las tecnologías han sido probadas. El conocimiento existe; el desafío es aplicarlo de manera más extendida.
Con relación a la productividad en un clima más extremo, que es otra variable crítica, explica que las olas de calor, sequías e inundaciones forman parte de ciclos que el productor experimentado reconoce.
“Los cambios climáticos son cíclicos, el productor observador sabe que ciertos años habrá extremos y debe preverlos: acumular agua, disponer de potreros de reserva, implementar sistemas de protección y fortalecer la capacidad de adaptación”, sostiene.
En ese sentido, el referente subraya que las medidas de adaptación y mitigación ya son conocidas, por lo que prepararse es parte del sistema productivo eficiente. Por ende, producir más carne no significa exigir más al territorio, sino gestionarlo mejor. Implica planificación, anticipación y resiliencia.
La discusión sobre sostenibilidad en la producción cárnica suele asociarse a exigencias externas. Sin embargo, desde la perspectiva de la eficiencia productiva, sostenibilidad y competitividad convergen. Incrementar kilogramos por hectárea, mejorar la tasa de marcación, reducir degradación de pasturas y prepararse para variabilidad climática no solo impacta en volumen, sino en estabilidad del sistema.
Cada mejora en productividad multiplica efectos: mayor oferta exportable, fortalecimiento del consumo interno, dinamización de la cadena y generación de divisas. Es decir, el potencial está identificado, los indicadores lo muestran, el conocimiento técnico existe y la tecnología también.
A lo que Hugo hace hincapié que la diferencia entre una ganadería de 50 kilos por hectárea y otra de 200 no está en la tierra adicional, sino en la gestión. Por lo tanto, Paraguay no necesita crecer hacia afuera, ya que tiene margen para hacerlo hacia adentro. Y ahí, en esa eficiencia ampliada, está el verdadero techo del sector.
Comercio exterior con leve crecimiento en exportaciones, pero mantiene déficit
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El comercio exterior paraguayo inició el 2026 con un leve repunte en las exportaciones, aunque el mayor dinamismo de las importaciones mantuvo el saldo comercial en terreno negativo al cierre de febrero, según datos del Banco Central del Paraguay (BCP).
De acuerdo con los datos acumulados al segundo mes del año, las exportaciones totales alcanzaron USD 2.718 millones, lo que representa un crecimiento de 1,4 % frente a los USD 2.680,2 millones registrados en el mismo periodo de 2025. Sin embargo, las importaciones totalizaron USD 2.796,0 millones, con un aumento de 3,6 %, lo que derivó en un déficit comercial de USD 77,5 millones.
Impulso de exportaciones registradas y maquila
Las exportaciones registradas representaron el 69,9 % del total, con envíos por USD 1.899,8 millones, cifra que implicó un aumento de 7,6 % respecto a febrero del año pasado. Este resultado estuvo impulsado principalmente por mayores ventas de granos de soja y bebidas y líquidos alcohólicos.
Por su parte, los envíos bajo el régimen de maquila alcanzaron USD 249,9 millones, lo que significó un crecimiento de 43,8% en comparación con el mismo periodo de 2025, reflejando la expansión de la industria orientada a la exportación.
En contraste, las exportaciones que representaron el 25,1 % del total sumaron USD 682 millones, registrando una caída de 10,3 %. Asimismo, las otras exportaciones, con una participación del 5,0 disminuyeron 12,0 %, situándose en USD 136,7 millones.
En cuanto a las compras externas, las importaciones totales llegaron a USD 2.796 millones, un 3,6 % más que los USD 2.698,8 millones observados en el mismo periodo de 2025.
Las importaciones registradas concentraron el 97,2 % del total, con un valor de USD 2.716,9 millones, lo que representa un aumento de 3,8 % interanual. En tanto, las otras importaciones sumaron USD 79,2 millones, con una reducción de 3,2 %.
En términos de volumen, las importaciones mostraron un incremento moderado del 0,5 %, reflejando una expansión leve en la demanda de bienes del exterior.
Balanza comercial en rojo
Como resultado del mayor crecimiento de las importaciones frente a las exportaciones, el saldo del comercio exterior al mes de febrero registró un déficit de USD 77,5 millones, marcando el inicio del año con un balance negativo en el intercambio comercial del país.
Sipap: BCP eleva a G. 10 millones el límite de transferencias instantáneas
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El Banco Central del Paraguay (BCP) actualizó el reglamento del Sistema de Pagos del Paraguay (Sipap) e introdujo cambios que buscan ampliar y modernizar las operaciones digitales en el sistema financiero. Uno de los ajustes más relevantes es el aumento del límite para las transferencias realizadas a través del Sistema de Pagos Instantáneos (SPI).
Con esta modificación, el monto máximo por cada transferencia instantánea pasa de G. 5.000.000 a G. 10.000.000. Esto significa que los usuarios podrán enviar o recibir transferencias de hasta ese monto de manera inmediata, las 24 horas del día y los 7 días de la semana, a través de bancos, financieras y otras entidades conectadas al sistema.
Según explican desde el BCP, el objetivo de esta actualización es facilitar las transacciones electrónicas y acompañar el crecimiento del uso de medios de pago digitales en Paraguay. Al aumentar el límite de las transferencias instantáneas, se busca que más operaciones puedan realizarse de forma rápida y segura, sin necesidad de utilizar otros canales de pago.
Con la entrada en vigencia de la nueva normativa, las entidades participantes del SPI deberán adecuar sus canales electrónicos habilitados al público para permitir la realización de transferencias por el nuevo monto máximo.
Esto implica ajustes en las plataformas digitales utilizadas por los clientes para garantizar que puedan operar bajo las nuevas condiciones establecidas por el regulador.
QR y NFC
Además del incremento en el monto permitido para las transferencias instantáneas, la actualización del reglamento incorpora disposiciones relacionadas con nuevos módulos y funcionalidades dentro del sistema de pagos, entre ellos el CDA-d, el QR Hub y el uso de tecnología NFC para pagos electrónicos.
Desde el BCP señalan que estos cambios forman parte de una estrategia más amplia para fortalecer el ecosistema de pagos del país. El objetivo es contar con un sistema más seguro, interoperable e innovador, que permita mejorar la experiencia de los usuarios y ampliar las opciones de pago digital disponibles en Paraguay.
En ese sentido, el BCP reafirma que continuarán impulsando iniciativas orientadas a la modernización y eficiencia del Sipap.