La Ruta de la Caña registra un amplio avance en cuanto a los trabajos finales para culminar y habilitar la obra en la brevedad posible, informaron desde el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC).
Desde la cartera de Obras señalaron que en el Lote 1 de la Ruta de la Caña que une las localidades de San José de los Arroyos (Caaguazú) y Tebicuary (Guairá) ya se trabaja en la parte final con tareas de señalización y empastado. Esta parte del proyecto registra actualmente un avance del 98,5%, mientras que el lote 2 ya está totalmente concluido.
Desde el MOPC informaron que con la próxima finalización de los trabajos en este frente, aproximadamente 21.000 habitantes de San José de los Arroyos y los casi 4.000 pobladores de Tebicuary podrán disfrutar de una ruta totalmente renovada y que ayudará a sacar la producción de la zona en beneficio de los productores.
Te puede interesar: Culminan construcción de losa de transición en el puente de Integración
En el lote 1, los trabajos se encuentran a cargo de la Compañía de Construcciones Civiles S.A. por un monto de G. 52.711 millones incluido convenio modificatorio. Según el proyecto de obras, el mismo se inicia en la intersección con la Ruta PY02, distrito de San José de los Arroyos, departamento de Caaguazú, alcanzando 16 km de extensión.
Se trata de un camino muy utilizado por los lugareños, cañicultores e industrias que se encuentran en el distrito de Tebicuary, zona de alta producción, comercialización e industrialización de la caña dulce, de ahí su nombre Ruta de la Caña.
La traza principal del proyecto tiene un total de 37,29 km de extensión total y la construcción se dividió en dos lotes. En el caso del lote 2, tiene una extensión de 11,29 km en Guairá y está a cargo del Consorcio Yacha (Los Trigales -Black S.A.) con un contrato de G. 41.139 millones.
Lee también: Habilitan todas las vías del Multiviaducto de CDE tras muchos reclamos ciudadanos
Dejanos tu comentario
Ministros de la Corte verificaron avances del edificio Testanova
El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Alberto Martínez Simón, y el vicepresidente primero, Luis María Benítez Riera, verificaron el avance de las obras del edificio Testanova, destinado a albergar dependencias administrativas y mejorar la distribución de los espacios en el Poder Judicial.
El proyecto contempla además la instalación de un centro de datos (data center) en planta baja, como parte del fortalecimiento de la infraestructura tecnológica institucional. Durante la actividad, las autoridades dialogaron con los profesionales responsables de la obra.
La infraestructura albergará diversas dependencias administrativas, entre ellas
- la Secretaría de Género
- el Tribunal de Ética
- el área de Política Lingüística
- la Dirección de Propiedad Intelectual
- el Centro Internacional de Estudios Judiciales (CIEJ)
- y la Dirección de Estadística Judicial
Durante el recorrido, Martínez Simón señaló que se gestionaron recursos para la regularización de compromisos vinculados a la obra, lo que permitió dar continuidad a su ejecución.
El titular de la Corte señaló que se gestionaron recursos para la regularización de compromisos vinculados a la obra, lo que permitió dar continuidad a su ejecución.
Te puede interesar: Juez autoriza realizar estudios médicos a Dalia López
Asimismo, el edificio incluirá la Biblioteca Jurídica “Bernardino Caballero”, concebida como un espacio de acceso público orientado a ampliar las posibilidades de consulta y lectura para la ciudadanía.
El presidente informó que el Pleno de la Corte aprobó la redistribución de oficinas en la torre sur, con el objetivo de optimizar el funcionamiento administrativo. La medida permite ubicar dependencias con mayor cantidad de funcionarios en espacios próximos, facilitando el desarrollo de las tareas institucionales.
Durante la actividad, las autoridades dialogaron con los profesionales responsables de la obra, quienes brindaron detalles técnicos sobre el estado de ejecución de los trabajos.
Acompañaron también la actividad la jefa de gabinete de la presidencia, Mercedes Ibarra; el secretario del Consejo de Superintendencia, abogado Alex Almada; y la directora de Infraestructura Física, arquitecta Bertha Pastore, junto con los equipos técnicos.
Dejanos tu comentario
Hospital de Concepción entra en fase estructural y toma impulso
La construcción del Hospital General de Concepción, impulsada por el Gobierno del Paraguay, con financiamiento de la Entidad Binacional Itaipú, registra avances con el inicio de la etapa estructural, tras la culminación de los trabajos preliminares en el terreno. El futuro centro asistencial del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, fortalecerá la red de servicios de salud en el norte del país, beneficiando a más de 266.000 habitantes.
Actualmente, las tareas se centran en la ejecución de pilotes, correspondientes al sistema de cimentación del edificio, marcando un hito clave en el desarrollo del proyecto.
Durante la fase inicial se realizaron tareas de limpieza y marcación del terreno, instalación de obradores, vallado perimetral y movimientos de suelo entre otras intervenciones, necesarias para la preparación del sitio donde se erige la infraestructura.
Le puede interesar: Paraguay y Panamá apuntan a mayor comercio y cooperación agroindustrial
El hospital se construye en un predio de 15 hectáreas, cedido al Ministerio de Salud y responde a criterios modernos de arquitectura hospitalaria, incorporando estándares de sostenibilidad, accesibilidad y tecnología para la atención integral de los usuarios.
Infraestuctura
La futura infraestructura contará con 127 camas de internación y 32 de terapia intensiva neonatal, pediátrica y adultos; además de 32 consultorios para la atención ambulatoria y de urgencias; así como 6 quirófanos destinados a cirugías programadas y servicios de maternidad.
Igualmente, dispondrá de servicios complementarios como fisioterapia y rehabilitación, laboratorio, diagnóstico por imágenes (radiología, tomografía, resonancia magnética y ecografías), anatomía patológica, unidad de medicina transfusional, diálisis, farmacia y albergue. También incluirá áreas de apoyo como cocina, lavandería y esterilización.
El predio incorporará áreas verdes, estacionamientos diferenciados y un helipuerto, además de infraestructura para la gestión ambiental, como planta de tratamiento de efluentes cloacales, sistema de manejo de residuos hospitalarios y un sistema automatizado de prevención y combate contra incendios.
El proyecto se ejecuta en el marco del Contrato Nº 4500080133/2025 de Itaipú con el Consorcio Hospital del Norte (Tecnoedil – Implenia – Ascent). La fiscalización está a cargo del Consorcio Fiscalizador de Hospitales, con un plazo de ejecución de 24 meses para el diseño y construcción.
La supervisión técnica es realizada de manera conjunta por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones y el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social.
Le puede interesar: Senado posterga por una semana estudio de reforma de caja parlamentaria
Dejanos tu comentario
¿Es posible una cuenta del tiempo más exacta?
- Gonzalo Cáceres
- Periodista
Científicos, empresarios y líderes de opinión entendían que los defectos estructurales del calendario gregoriano entorpecían la organización económica y administrativa del siglo XX. Consecuentemente, se gestó un proyecto de ajuste mundial para un calendario fijo de 13 meses, que fracasó ante la fuerza de la tradición.
Los seres humanos no percibimos el tiempo de forma puramente natural, sino también cultural. Y el calendario es una invención humana, una suerte de convenio social que experimentó múltiples reformas a través de los siglos.
ORÍGENES
La herencia romana perduró en el hemisferio occidental a través de los principios legales, la lengua, estructura jurídica, arquitectura e ingeniería, pero también en la percepción misma del tiempo.
“Calendario” viene del latín “calendarium” (entendido como libro de contabilidad, derivado de “kalendae”), que marcaba el primer día del mes en la antigua Roma, cuando las deudas y los intereses de los préstamos se registraban y pagaban.
Los romanos arrancaron el cómputo de los años con la fundación de Roma (1. u. C, urbe Condita, “año 1 desde la fundación de la ciudad”), que se corresponde con el 753 a. C. (antes de Cristo, que utilizamos hoy día), según los cálculos del monje Dionisio el Exiguo, a quien históricamente se reconoce como el gran compaginador de los tiempos (se pasó media vida ubicando las fechas de la Pascua y del nacimiento de Jesús de Nazareth).
Hoy sabemos que Dionisio se equivocó, pero su sistema (Anno Domini) perduró y se generalizó en la Europa Occidental después del Renacimiento (Gran Bretaña lo adoptó recién en 1752, Rusia en 1918 y Turquía en 1927).
Es así que en las Américas, gran parte de Europa y regiones de África nos ubicamos en el año 2026, pero para los chinos ya es el 4724, los judíos andan por el 5786, los musulmanes entre el 1447 y el 1448 y los budistas en el 2569. Toda esta disparidad llevó, en su momento, a una iniciativa por el establecimiento de un calendario único internacional.
EL PROBLEMA
El calendario de referencia a nivel global es el gregoriano. Instaurado en 1582 por el papa Gregorio XIII, fue concebido en un intento de corregir el desfase del antiguo calendario juliano (reforma de Julio César). De un plumazo, se perdieron 10 días en ese ajuste (se pasó del 4 al 15 de julio porque sí).
Aunque es preciso desde el punto de vista astronómico, el gregoriano se vale de varios puntos cuestionables: los meses tienen duraciones irregulares (28, 30 o 31 días), las fechas no coinciden con los mismos días de la semana cada año; lo que complica la planificación contable, económica o estadística por los trimestres (no tienen la misma duración).
A todo ello hay que sumarle que hay años en los que las fechas se desplazan de manera que los calendarios laborales o escolares deben reorganizarse constantemente.
UNIFICAR EL TIEMPO
En 1923, la entonces Liga de las Naciones convocó a la presentación de propuestas. En total, se recibieron unas 500, pero en 1931 solo se aceptaron tres para su análisis en plenaria.
La idea más sólida fue la del calendario internacional fijo, proyectado por el empresario Moses B. Cotsworth en 1902, cuando trabajaba en el sistema ferroviario británico.
Cotsworth observó que la contabilidad mensual era difícil de comparar porque cada mes tenía distinta duración. Pretendía crear un calendario perfectamente regular tomando como base un calendario de 13 meses compuesto por 28 días (364 días totales). Como 28 es divisible por 7, cada mes tendría exactamente 4 semanas. Esto produce una regularidad notable: cada mes comienza el mismo día de la semana, cada fecha cae siempre el mismo día, todos los meses son idénticos en duración. El mes adicional se llamaría “Sol” y se ubicaría entre junio y julio.
EL DÍA “FUERA DEL TIEMPO”
Un problema del calendario de Cotsworth se hizo notar por el año solar (que tiene 365 días), por lo que se propuso agregar un día especial al final del año, que no pertenecería a ninguna semana. Este día se llamaría “Year Day” (Día del Año), que no sería lunes, martes, etc.; sino una jornada festiva mundial. Así, el año siguiente comenzaría nuevamente un domingo (en los años bisiestos se agregaría otro día similar después de junio).
El calendario quedaría en 364 días estructurados (13x28), un día festivo mundial y un día adicional en año bisiesto.
Los defensores del calendario de 13 meses señalaban que, por la simetría perfecta (cada mes sería idéntico), se podrían comparar meses sin distorsiones estadísticas. También la simplificación contable haría que las empresas puedan planificar salarios, inventarios, impuestos y estadísticas sin sufrir las irregularidades actuales, entre otros.
EL CALENDARIO MAYA
El calendario de Cotsworth presentó grandes coincidencias con el calendario de las 13 lunas de la ancestral cultura maya, considerado uno de los sistemas más precisos de la antigüedad.
Esta reputación se debe, principalmente, por su exactitud astronómica, su estructura matemática compleja y la capacidad para integrar distintos ciclos de tiempo en un mismo sistema coherente (la combinación del Tzolk’in y el Haab generaba un ciclo mayor llamado rueda calendárica, que se repetía cada 52 años solares). No se trataba de un único calendario, sino de un conjunto de cuentas del tiempo que funcionaban simultáneamente.
El calendario maya es, ante todo, una propuesta “natural” (espiritual, astronómica y biológica) antes que económica.
APOYO EMPRESARIAL
En su momento, el calendario internacional fijo fue puesto a prueba por el industrial estadounidense George Eastman (fundador de Eastman Kodak), quien adoptó el calendario de 13 meses para uso interno de la empresa. Desde 1928 hasta 1989, Kodak utilizó este calendario en su contabilidad, lo que lo convirtió en el experimento práctico más duradero.
Sin embargo, el principal obstáculo vino de las instituciones religiosas, particularmente de las Iglesias católica, ortodoxa y comunidades judías. Las religiones con tradición sabática (judía y cristiana) sostienen que el ciclo semanal de siete días debe ser continuo e ininterrumpido desde la creación. Si se introducen días “sin semana”, el ciclo se rompe. Para los judíos esto afectaría la observancia del Shabat y, para muchos cristianos, afectaría la continuidad del domingo.
FRACASO
Debido a estas tensiones dogmáticas, la reforma nunca fue adoptada a escala mundial. Además, había otros problemas, porque cambiar todos los calendarios del mundo era extremadamente costoso y afectaría aniversarios históricos, lo que pudo haber requerido reformar leyes y tratados. La discusión fue zanjada en 1955 y el calendario gregoriano permaneció como estándar global.
Sin embargo, el calendario de 13 meses no fue el único intento. Otra propuesta famosa fue el calendario mundial de 12 meses, pero que reorganizaba los trimestres; o el calendario symmetry 454 y el calendario permanente Hanke-Henry. También se propusieron almanaques científicos, industriales y estadísticos, pero ninguno logró consenso.
Por ello, el calendario gregoriano sigue predominando porque es una herramienta técnica y también un sistema cultural profundamente arraigado en la civilización global; con varios errores y defectos, sí, pero que tiene a su favor la aceptación mayoritaria.
Dejanos tu comentario
Paraguay, uno de los mejores posicionados en Libertad Económica de América Latina
Paraguay logró avanzar de manera significativa en el Índice de Libertad Económica, escalando cuatro lugares en la clasificación global, en la que de la posición 59 pasó a 55.
Sin embargo, desde el punto de vista del ránking latinoamericano se demuestra que Paraguay ocupa el puesto número 4 por encima de otras potencias económicas, como Brasil y Argentina.
En el primer puesto figura Chile (17); Uruguay (32); Costa Rica (32) y Paraguay (55).
Algunos de los factores que se tuvieron en cuenta para esta calificación es la gestión del déficit fiscal, la reforma de las instituciones, y la instalación de programas sociales para reducir el nivel de pobreza.
Según el ranking elaborado por la Fundación Heritage, el país registró una importante mejora por las políticas de desregulación. La Fundación destacó las reformas fiscales, monetarias y regulatorias y otros programas encarados por el Gobierno paraguayo presidido por Santiago Peña.
El gobierno reformista de Peña, que asumió el cargo en agosto de 2023, ha impulsado una serie de reformas legislativas para mejorar el entorno empresarial general y desarrollar un sector privado más sólido para generar un crecimiento laboral más amplio.
El importante avance se da comparando el Índice de Libertad Económica 2025, elaborado por la Fundación Heritage, al escalar estos puestos en la clasificación regional.
El índice de Libertad Económica analiza aspectos en base a cuatro pilares:
- Estado de derecho (derechos de propiedad, eficacia judicial e integridad gubernamental)
- Tamaño del gobierno (carga tributaria, gasto público y salud fiscal)
- Eficiencia regulatoria (libertad empresarial, libertad laboral y libertad monetaria)
- Apertura de mercados (libertad comercial, libertad de inversión y libertad financiera)
Lea más: DNIT recuerda que declaración del IRP 2025 debe presentarse durante marzo