Johanna Villalobos es una influencer y periodista de Costa Rica que denunció recientemente que su imagen fue manipulada por inteligencia artificial (IA) para difundir un falso desnudo por medio de las redes sociales. El caso abrió otro hilo en el debate sobre los peligros de los materiales por esta nueva tecnología, que ya sorprendió con imágenes modificadas del papa Francisco o voces de otras celebridades creadas artificialmente.
La imagen del desnudo se realizó sobre una fotografía real de la periodista, por lo que la platea digital pensó que se trataba de una imagen real. La polémica imagen fue difundida por grupos de WhatsApp de su país y, por esta razón, la joven salió a defenderse mediante publicaciones en redes.
“Esta semana fui víctima de un ataque misógino por internet, el fake porn o el porno falso, utilizar una fotografía mía en la playa para editarla con inteligencia artificial y quitarme la ropa. Tuve días de ansiedad, miedo en torno a mi carrera profesional, me sentí avergonzada y humillada, por algo que ni fue mi culpa”, señaló Villalobos en un video que compartió en Instagram, este miércoles último.
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Mal uso de la IA
Ante el caso de Villalobos, los usuarios en línea destacaron el mal uso de la inteligencia artificial. “Cero tolerancia a cualquier tipo violencia.”, “Totalmente lamentable que pasen este tipo situaciones”, “Deben sancionar el mal uso de IA”, “Lo que pasa que están haciendo mal uso de la IA, la usan para sexualizar las redes sociales”, escribieron.
Hay que mencionar que este no es el primer caso polémico sobre las imágenes generadas con la IA, algunos casos recientes fueron: fotos del expresidente de Estados Unidos Donald Trump siendo arrestado, los virales del papa Francisco vistiendo ropa de diseñador, entre otros.
En tanto, en China reportaron que un estafador utilizó la inteligencia artificial para modificar su apariencia y hacerse pasar por el amigo de un empresario, a quien consiguió robar más de 600.000 dólares. El estafador aseguró como pretexto que otro amigo necesitaba urgentemente dinero para pagar un depósito de garantía para una licitación.
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Ministerio de Salud apuesta por la IA para modernizar las políticas públicas
Desde el Ministerio de Salud anunciaron este domingo que finalizó la primera edición del curso de capacitación “Fundamentos de Inteligencia Artificial para Políticas Públicas”, dirigido a funcionarios públicos.
Informaron que la Dirección de Investigación y Estudios Estratégicos del Ministerio participó del curso, con el que se refleja el compromiso con la innovación, la modernización institucional y el fortalecimiento de la gestión basada en evidencia.
La Mgtr. María Cristina Retamozo Subeldía, directora de la Dirección de Investigación y Estudios Estratégicos, participó de la actividad que fue organizada de manera conjunta por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (Mitic), la Unesco y la Unión Europea.
IA, motor de transformación
Desde la cartera sanitaria destacaron que durante la apertura, las autoridades nacionales se refierieron al papel de la inteligencia artificial como motor de transformación social, así como la responsabilidad del sector público de liderar su implementación de manera ética, segura y orientada al bienestar de la ciudadanía.
Entre los participantes estuvieron el Benjamín Barán, la representante de la Unesco, Natalia González Alarcón, y Kirsti Ala-Mutka, en representación de la Unión Europea.
“La participación del MSPBS en este espacio permite avanzar en la incorporación de herramientas de inteligencia artificial en los procesos de investigación, planificación y evaluación de políticas sanitarias. La capacitación abordó tanto fundamentos técnicos como marcos éticos para la implementación responsable de estas tecnologías en el ámbito público”, expresaron los organizadores.
Módulos temáticos
Finalmente agregaron que el programa incluyó siete módulos temáticos desarrollados por expertos internacionales, orientados a brindar herramientas prácticas para el uso estratégico de la inteligencia artificial en la gestión pública.
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Inteligencia artificial y educación: avanzar con criterio nacional
- Dr. José Duarte Penayo
- Filósofo. Presidente de la Aneaes
Pocas discusiones condensan hoy el problema del desarrollo como la relación entre inteligencia artificial y educación. Allí convergen la disputa por el capital humano del futuro, la capacidad de los Estados para gobernar la aceleración tecnológica, la defensa de la soberanía cultural y la posibilidad de que nuestros sistemas educativos dejen de correr detrás de los cambios vertiginosos de la época.
Para países como el nuestro, esta cuestión es un tema que exige un debate nacional de forma urgente, porque de la forma en que ingresemos en esta transformación dependerá la calidad de nuestra formación, así como el tipo de inserción productiva y cultural que el país logre construir.
Como señalan Reimers, Azim, Palomo y Thony en su libro Artificial Intelligence and Education in the Global South: A Systems Perspective, publicado por Springer Nature en 2026, la inteligencia artificial puede ampliar capacidades pedagógicas, aliviar cargas docentes, producir materiales contextualizados, personalizar apoyos y hacer más eficiente la gestión del sistema en el denominado “Sur Global”.
Sin embargo, sus potencialidades positivas se pueden materializar si y solo si su adopción se articula con estrategias públicas de conducción, formación docente, evaluación y adaptación a contextos concretos.
Por citar algunos ejemplos del trabajo mencionado, en el Uruguay, el centro de innovación educativa con tecnología Ceibal contribuyó a ordenar la discusión regional con marcos para enseñar inteligencia artificial y para enseñar con inteligencia artificial, subrayando que el punto no es el dispositivo aislado, sino su integración pedagógica y ética.
En Brasil, Nova Escola desarrolló una herramienta accesible por WhatsApp que permitió a más de 15.000 docentes generar más de 63.000 planificaciones, reduciendo tiempos de preparación y ampliando apoyos para la práctica docente.
En Mali, la iniciativa RobotsMali utilizó IA para producir más de 180 libros infantiles en lengua bambara en menos de un año, mostrando que la innovación también puede servir para fortalecer lenguas y contextos locales, no solo para importar contenidos ajenos.
A las experiencias anteriores debemos sumar un aporte fundamental para nuestra realidad. Se han documentado casos en los que la baja conectividad y otras carencias de infraestructura tecnológica no bloquean la posibilidad de innovar.
Iniciativas como Kolibri, que utiliza un modelo diseñado para funcionar sin internet, junto con Artificial Intelligence in Education Unplugged en Brasil, han logrado resultados comparables en escuelas rurales y urbanas. Estos ejemplos demuestran que los contextos de conectividad restringida ofrecen vías legítimas para integrar estas herramientas con un criterio de inteligencia y equidad.
Los autores sostienen que la integración de estas estrategias debe estar anclada en los contextos locales. En el caso del Paraguay, el desafío trasciende la mera adaptación a las tendencias globales. Nuestra realidad nacional exige una incorporación soberana de la inteligencia artificial fundamentada en el criterio propio y en el resguardo de la identidad cultural.
Resulta indispensable atender a los sesgos algorítmicos y promover la alfabetización digital para asegurar que el proceso responda a las necesidades del entorno. Estas condiciones evitarán que la adopción de soluciones externas imponga modelos extraños a nuestras lenguas y a nuestro proyecto de país.
Abordar con seriedad la inteligencia artificial en el ámbito educativo requiere distanciarse tanto de las posturas apocalípticas como de los entusiasmos eufóricos. No alcanza con repetir advertencias terminales sobre el dominio tecnológico, como plantea Éric Sadin en L’intelligence artificielle ou l’enjeu du siècle, donde observa en la IA una forma de desplazamiento progresivo de lo humano por la racionalidad técnico-industrial.
Asimismo, conviene evitar la celebración acrítica de cada innovación como una promesa automática de emancipación, como ocurre en el Techno-Optimist Manifesto de Marc Andreessen, que presenta el avance tecnológico como fuente casi intrínseca de crecimiento, bienestar y expansión de la vida.
Entre la desconfianza absoluta y la fe ciega en la tecnología, hay un espacio más difícil, pero fecundo. Se trata del lugar de la conducción pública, del discernimiento pedagógico y de la deliberación nacional sobre qué usos deben promoverse, cuáles deben regularse y qué límites son necesarios para alcanzar un objetivo de bien común.
Ese punto obliga, además, a romper con cierto “pedagogismo dominante” que durante años degradó la discusión educativa, sustituyendo contenidos por consignas metodológicas vacías.
La inteligencia artificial puede ayudar a personalizar la enseñanza, pero no puede convertirse en un nuevo pretexto para licuar la exigencia intelectual. El Paraguay requiere una modernización ambiciosa que sea fuerte en ciencias, historia, lengua y formación del juicio crítico.
La inteligencia artificial abre la posibilidad de superar la estructura lancasteriana de la enseñanza, en la que una misma secuencia, el mismo ritmo y la misma explicación se implementan para grupos heterogéneos. Es posible trascender esa uniformidad sin renunciar a la escuela como institución pública fundamental. Las nuevas herramientas favorecen la existencia de apoyos diferenciados, materiales con distintos niveles de complejidad, retroalimentación más frecuente y un seguimiento más fino de trayectorias.
Además, pueden reposicionar la autoridad del docente y redefinir su centralidad, ya que el educador deja de ser un mero facilitador de contenidos homogéneos, para convertirse en un mediador intelectual, curador de materiales, intérprete del contexto, corrector de errores y orientador cívico del aprendizaje.
La incorporación de la inteligencia artificial a la educación paraguaya ya es un hecho, su uso ha sido introducido de la mano de estudiantes y docentes, pero sin mayores guías ni reflexiones institucionales sobre su implementación. Por ello, es urgente establecer un criterio nacional que permita fortalecer la alfabetización crítica y la revisión de los perfiles curriculares en función de un proyecto de desarrollo del país. La cuestión de fondo ya no es si Paraguay debe o no ingresar a esta agenda; el dilema central radica en la forma en que se integrará a ella. El país debe decidir entre actuar como un consumidor de soluciones ajenas o consolidarse como una nación capaz de conducir la tecnología según sus propias necesidades históricas, fortaleciendo con ello su identidad, su democracia y su proyecto común de desarrollo.
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Collares con IA crean cercas virtuales en el campo
Un collar con IA de la firma Halter permite mover el ganado, dibujar cercas virtuales y detectar problemas de salud desde el celular, sin usar un metro de alambre. La apuesta del inversor Peter Thiel lleva esta tecnología del campo digital a la ganadería real.
¿Y si la próxima gran revolución de la inteligencia artificial no está en las ciudades, sino en el campo, colgada del cuello de una vaca? Eso es exactamente lo que está impulsando Peter Thiel, el influyente inversor de Silicon Valley, al apostar fuerte por Halter, una empresa que fabrica collares solares con IA capaces de monitorear ganado, crear cercas virtuales y detectar problemas de salud antes de que sean visibles.
Desde una app, el productor puede mover animales, delimitar potreros sin un metro de alambre y recibir datos en tiempo real sobre comportamiento, pastoreo y bienestar.
La firma Halter ya opera en más de 5.000 granjas en Nueva Zelanda, Australia y Estados Unidos, y tras alcanzar una valuación cercana a los USD 2.000 millones, prepara su salto global. El siguiente destino lógico está en el mapa ganadero del mundo: Uruguay, Brasil y Argentina.
Datos vivos. La ganadería, históricamente apoyada en la experiencia del ojo humano y el trabajo de campo, empieza a dialogar con algoritmos que leen patrones invisibles, variaciones mínimas en el movimiento, tiempos de pastoreo, cambios en la rutina que anticipan celo, estrés o enfermedad.
Las cercas físicas, costosas, rígidas, demandantes, pueden volverse dinámicas y virtuales. Ahora el productor redibuja el potrero desde el teléfono según la necesidad del pasto, el clima o la rotación planificada. La tierra se gestiona con datos.
Para Sudamérica, donde la escala ganadera es gigantesca y muchas veces extensiva, esta tecnología podría significar un salto de productividad sin precedentes. No se trata solo de modernizar, sino de medir por primera vez con precisión quirúrgica lo que ocurre en hectáreas y hectáreas de campo abierto.
Que una figura como Thiel mire hacia este sector envía una señal potente de que la próxima frontera de la IA no está solo en el software, sino en industrias centenarias que aún no fueron digitalizadas. Y en ese mapa, el campo sudamericano aparece como territorio fértil para una revolución silenciosa, que no suena a servidores ni a pantallas, sino a pasos sobre el pasto.
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Melania Trump sorprende con un androide en la Casa Blanca
La primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, llevó a un invitado sorpresa a un evento en la Casa Blanca el miércoles: un robot humanoide que camina y habla. En lugar de su esposo, el presidente Donald Trump, el androide “Figure 3” caminó a su lado en la apertura de la cumbre de la coalición global “Forjando juntos el futuro”.
Melania Trump, de 55 años, dedicada como primera dama a los temas de inteligencia artificial y entornos digitales, convocó a este foro sobre cómo empoderar a los niños mediante la tecnología educativa. “Gracias, primera dama Melania Trump, por invitarme a la Casa Blanca”, dijo el robot gris y negro gesticulando sus manos, en sus breves palabras iniciales.
Luego se retiró por el mismo lugar por el que había llegado. Hubo aplausos en el acto en el Salón Este de la Casa Blanca, que reunió a cónyuges de jefes de Estado y de gobierno de todos los continentes. “Es justo decir que usted es mi primer invitado humanoide, fabricado en Estados Unidos, a la Casa Blanca”, dijo Melania, nacida en Eslovenia, al leer un discurso.
La exmodelo, madre del hijo menor del presidente, Barron, de 20 años, continuó hablando sobre cómo la inteligencia artificial basada en humanoides se utilizará pronto para educar a los niños. “Imaginen a un educador humanoide llamado Platón. El acceso a los estudios clásicos es ahora instantáneo”, afirmó. “Previsiblemente, nuestros hijos desarrollarán un profundo pensamiento crítico y capacidades de razonamiento independiente”.
En los últimos meses, Melania Trump ha adoptado un papel cada vez más público, tras haber sido una presencia esquiva en la Casa Blanca al comienzo del segundo mandato de su esposo.
Ha organizado varios actos sobre IA y la protección de los niños en internet. Pero también ha emprendido varios proyectos lucrativos, incluido un documental titulado “Melania”, realizado mediante un acuerdo multimillonario con Amazon, y un audiolibro de sus memorias narrado por IA.
Fuente: AFP.