Meadow Walker, la única hija del fallecido actor Paul Walker, reveló cómo aún siente la presencia de su padre a 10 años de la muerte de la celebridad. La modelo mencionó que recibe “señales” que la hacen pensar que él la está acompañando de forma constante.
Durante el estreno en Roma, Italia, de la última película de la saga de Rápido y Furioso, Meadow compartió que considera que Paul se hace presente cuando más lo necesita.”Para mí, son los números: el cuatro y el siete son los dígitos favoritos de mi padre. Juro que siempre que estoy dudando de algo o discuto con alguien, o lo que sea, empiezo a ver el cuatro y el siete por todas partes. Así que siempre sé que es él”, explicó a la prensa internacional.
La modelo agregó que estas mismas “señales” las experimentó un día antes del importante evento en el que se presentó al público italiano ‘Fast X’. “Incluso ayer, estaba teniendo un momento (difícil) y entonces empezaron a sonar las campanas del reloj. Estuve segura entonces de que todo iba a estar bien”, señaló.
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Meadow siguió los pasos de su difunto papá al hacer una breve aparición en la mencionada cinta. Ahora que se involucró en el mundo del cine, la modelo reveló además que está pensando en convertirse en actriz de tiempo completo. “El modelaje es mi enfoque y esa es mi gran pasión, pero podría verse potencialmente en el futuro abriéndome un poco de camino”, puntualizó.
Fue el 30 de noviembre de 2013 cuando el actor Paul Walker, conocido mundialmente por su papel de Brian O’Conner en la saga de “Rápido y Furioso”, perdió la vida en un accidente automovilístico. La modelo, su única hija, tenía solamente 15 años en el momento del fatal incidente.
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Dolor abdominal, diarrea y sangrado: las señales que no deben pasarse por alto
Aunque muchas personas normalizan síntomas como dolor abdominal, diarrea o sangrado, los especialistas advierten que consultar a tiempo y cumplir con el tratamiento resulta fundamental para controlar una enfermedad que afecta cada vez con mayor frecuencia a pacientes jóvenes y adultos.
Dolor abdominal persistente, diarrea, sangrado rectal y fiebre son algunas de las señales que pueden advertir sobre la presencia de una enfermedad inflamatoria intestinal (EII), un trastorno crónico que, si no se diagnostica y trata oportunamente, puede deteriorar significativamente la calidad de vida. Debido a que estos síntomas suelen confundirse con otros problemas digestivos, los especialistas insisten en la importancia de consultar de manera temprana.
La enfermedad inflamatoria intestinal comprende principalmente dos patologías: la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Ambas son enfermedades autoinmunes en las que el sistema inmunológico deja de reconocer correctamente los tejidos del propio organismo y desencadena un proceso inflamatorio persistente o recurrente en el aparato digestivo.
El gastroenterólogo Gabriel González explicó que este mecanismo ocurre cuando el organismo identifica como extraños tejidos que en realidad son propios. “Nuestro sistema inmunológico, en vez de protegernos de agentes extraños al cuerpo, empieza a reconocer como que algo dentro de nuestro cuerpo no le pertenece. Identifica algo propio como si fuera un extraño y lo empieza a atacar”, señaló.
El especialista detalló que la colitis ulcerosa compromete únicamente el colon, mientras que la enfermedad de Crohn puede afectar cualquier parte del tubo digestivo, desde la boca hasta el ano, lo que explica la amplia variedad de manifestaciones clínicas que pueden presentar los pacientes.
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Clave para evitar complicaciones
Aunque las causas de estas enfermedades aún no se conocen con precisión, el diagnóstico se realiza mediante la evaluación integral del paciente. Para ello se consideran los síntomas, los antecedentes clínicos, el examen físico, estudios de laboratorio, endoscopías, colonoscopías y biopsias, según cada caso.
Los especialistas destacan que un diagnóstico temprano permite iniciar el tratamiento más adecuado, que puede incluir medicación, cambios en la alimentación y otras medidas terapéuticas orientadas a controlar la inflamación y prevenir complicaciones a largo plazo.
Más allá del control de los síntomas
En los últimos años, el manejo de la enfermedad ha experimentado importantes avances gracias a la incorporación de terapias innovadoras. Actualmente, el objetivo ya no se limita únicamente a aliviar los síntomas o alcanzar la remisión clínica, sino también a lograr la cicatrización de la mucosa intestinal, un factor que mejora el pronóstico y contribuye a una mejor calidad de vida.
El seguimiento permanente con un gastroenterólogo también resulta determinante para evaluar la evolución del paciente y ajustar el tratamiento cuando sea necesario.
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Datos de un estudio desarrollado por el Departamento de Gastroenterología del Hospital de Clínicas, que analizó pacientes atendidos entre 2019 y 2021, revelan que la edad promedio de diagnóstico es de 38 años y que la colitis ulcerosa representa el 81 % de los casos registrados.
La investigación también identificó que los síntomas más frecuentes fueron la diarrea, el sangrado rectal y el dolor abdominal. Además, evidenció que uno de cada dos pacientes sufrió recaídas, principalmente por el abandono del tratamiento, una situación que pone de manifiesto la importancia de mantener la adherencia terapéutica.
Tratamiento, un desafío
González advirtió que uno de los principales obstáculos para los pacientes en Paraguay continúa siendo el alto costo de los medicamentos, especialmente de las terapias más modernas.
Según explicó, muchas personas solo pueden acceder a estos tratamientos mediante la cobertura del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social o del Instituto de Previsión Social (IPS), mientras que otras deben recurrir incluso a recursos de amparo para obtenerlos. A ello se suma que la provisión de los medicamentos no siempre es continua, lo que puede provocar interrupciones del tratamiento y favorecer nuevas recaídas.
Los especialistas coinciden en que no normalizar los síntomas y consultar oportunamente constituye la mejor estrategia para controlar la enfermedad. Un diagnóstico precoz, acompañado de un tratamiento adecuado y sostenido, permite reducir el riesgo de complicaciones y ofrece a los pacientes mayores posibilidades de mantener una buena calidad de vida.
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Irritabilidad, dolor físico y bajo rendimiento: señales de depresión en niños y adolescentes
La depresión en menores a menudo se manifiesta en dolores físicos, irritabilidad o bajo rendimiento escolar, señala la profesora del Grado en Psicología de la Universidad Europea, Inés Santos.
Sin embargo, la experta advierte que esta suele pasar inadvertida por dos motivos clave: la inmadurez emocional de los menores, que dificulta que verbalicen el malestar; y la malinterpretación de la tristeza por parte de los padres y tutores, que tienden a atribuirla a "desobediencia, apatía o desmotivación, sin contemplar un posible trastorno depresivo“.
En este sentido, Santos explica que los niños tienen dificultades para identificar qué sienten y poder explicarlo. Tienden a mostrar su sufrimiento de manera indirecta, a través del enfado, el retraimiento, las somatizaciones o el bajo rendimiento. Además, añade que a los adultos, a veces, les da tanto miedo que sus hijos e hijas sufran que pueden caer en el error de negar o evitar reconocer que están tristes.
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Así, la experta insiste en que el bajo desempeño en el aula debe interpretarse como algo más que indiferencia o rebeldía. "En la adolescencia puede ser así, pero en la infancia, rotundamente no: ningún niño menor de 10 años suspende por desinterés, siempre hay otros factores como problemas de aprendizaje y, a veces, depresión“, subraya.
Además, un diagnóstico tardío de depresión puede conllevar dificultades en el desarrollo emocional y social de los más pequeños, ya que aquellos que "han sufrido depresión en la infancia tienen mayor riesgo de volver a padecerla en la adultez“, asegura Santos. Por ello, es importante poner el foco en el entorno educativo, que es donde mejor se detectan y abordan los síntomas.
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Centros educativos, clave para detectar
“El profesorado, al convivir a diario con los alumnos, suele ser quien detecta con mayor rapidez posibles cambios en su comportamiento, especialmente en infantil y primaria", detalla Santos. En este sentido, subraya como "solución clave" una comunicación fluida entre familia y escuela. "La participación activa de los centros educativos puede ayudar de forma considerable mediante protocolos de evaluación del bienestar emocional y talleres formativos a las familias, para que puedan reconocer los síntomas y mejorar aspectos de la educación emocional y la comunicación“, explica.
Sin embargo, matiza que, para que esta detección sea efectiva, "es esencial que las aulas no estén saturadas, permitiendo así una atención más individualizada y un seguimiento cercano de cada niño o niña". Además, Santos considera necesaria la implementación de programas de sensibilización, talleres educativos, protocolos de evaluación y detección, formación del profesorado y un mayor apoyo a las familias, no solo desde los centros educativos sino también desde los centros sanitarios.
"Deberían incorporarse en las revisiones pediátricas cribados sistemáticos de salud mental, que permitan una detección temprana“, solicita la profesora de psicología. ”Cada vez hay más conciencia sobre la importancia de la salud mental, pero aún queda mucho por hacer“, concluye.
Fuente: Europa Press
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Cómo ayudar a un estudiante a superar el bullying
Los padres tienden a romantizar el inicio de las clases por la ilusión que representa volver a las aulas para adquirir conocimientos, sin embargo, también deben estar atentos ante señales de acoso escolar o bullying, advierte Liz Aguiar, psicóloga y referente del área del Hospital IPS Ingavi, en una nota de prensa del Instituto de Previsión Social.
Esa forma de violencia causa un impacto significativo en su bienestar emocional, social y académico sugiere identificar los síntomas a tiempo ya que es fundamental para intervenir y prevenir consecuencias graves en la salud mental de las víctimas, puntualiza la profesional.
“El bullying es un acoso entre pares, que tiene la característica de que es todo el tiempo. Antes se conocía que pasaba sólo en la escuela y hoy se sabe que puede pasar en un club, en un grupo de religión, en distintos lugares donde haya grupos de chicos y chicas”, comentó Aguiar.
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Menciona sobre lo fundamental que es brindar apoyo a un estudiante que regresa a clases después de haber sufrido bullying requiere una combinación de estrategias emocionales, sociales y académicas para garantizar su bienestar y seguridad. El acoso escolar tiene un impacto significativo en la salud mental de los niños y adolescentes. Identificar sus síntomas a tiempo permite intervenir y brindar apoyo tanto a la víctima como a su entorno.
La observación atenta por parte de padres, docentes y profesionales de la salud mental es clave para prevenir consecuencias graves y fomentar un ambiente escolar seguro y saludable. El regreso a clases después de un episodio de bullying puede ser difícil, pero con el apoyo adecuado, el estudiante puede recuperar la confianza en sí mismo y sentirse seguro nuevamente.
Alerta ante estos signos
Aguiar invita a los padres estar atentos ante estos síntomas que pueden indicar que un niño o adolescente está sufriendo acoso escolar.
Cambios en el comportamiento emocional: ansiedad constante, especialmente antes de ir a la escuela Irritabilidad o cambios repentinos de humor tristeza o episodios de llanto sin una razón aparente el miedo a hablar con otras personas la baja autoestima y sentimientos de inutilidad.
Alteraciones en la conducta social: evitar actividades grupales o reuniones con amigos o mostrar rechazo a participar en juegos o dinámicas escolares también volverse más introvertidos o retraídos.
Problemas académicos: disminución en las calificaciones sin motivo aparente la falta de concentración en clase una desmotivación o falta de interés en los estudios evitando la escuela con excusas frecuentes (dolores de cabeza, malestar estomacal, etcétera).
Síntomas físicos: dolores de cabeza o de estómago sin una causa médica aparente. Los problemas en el sueño, como insomnio o pesadillas frecuentes. Pérdida o aumento del apetito la fatiga constante y falta de energía estar atentos ante la presencia de moretones, rasguños o lesiones sin una explicación clara.
Señales de estrés postraumático: revivir experiencias dolorosas a través de recuerdos o pesadillas. Hipervigilancia (estar en alerta constante ante posibles amenazas. Evitación de lugares o situaciones relacionadas con la escuela.
Expresiones de desesperanza o pensamientos negativos: no tomar por alto cuando escuchamos decir frases como “nadie me quiere” o “soy un fracaso”; deseos de desaparecer o autolesionarse y atender los dibujos o escritos con temáticas de tristeza, soledad o violencia.
¿Cómo garantizar el bienestar y seguridad del hijo?
• Validando las emociones.
• Escuchar sin juzgar y permitirle expresar sus miedos e inseguridades.
• Validar su experiencia, asegurándole que lo que vivió fue real y que merece apoyo.
• Fomentar la confianza en sí mismo con mensajes positivos y de resiliencia.
Crear un ambiente seguro
• Asegurarle que la escuela ha tomado medidas para prevenir nuevos episodios de bullying.
• Designar un adulto de confianza en la escuela con quien pueda hablar si se siente incómodo o amenazado.
• Evitar exponerlo o presionarlo para que confronte a los agresores si no se siente listo.
Fomentar la reintegración social
• Incentivar la participación en actividades extracurriculares donde pueda hacer nuevos amigos.
• Fomentar la empatía en el grupo de compañeros
• Identificar compañeros que puedan ser su red de apoyo dentro del aula.
Trabajar en su autoestima
• Reforzar sus habilidades y talentos, ayudándolo a enfocarse en lo que le gusta hacer.
• Ayudarle a identificar y cambiar pensamientos negativos sobre sí mismo.
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Nuestra macroeconomía envía señales positivas a los mercados
La macroeconomía se ocupa preferentemente sobre el desempeño económico relacionado con la producción, la inflación, las tasas de interés, los tipos de cambio y la balanza de pago.
Estas variables parecerían demasiado técnicos, pero, quiérase o no, afectan nuestras vidas diarias sin hacer distinción de posicionamiento social. No pueden atraerse inversiones especialmente de mediano y largo plazo sin una macroeconomía estable y predecible, esto es, que emita señales ciertas y duraderas a los mercados tanto nacionales como extranjeros.
En tal sentido, nuestro país ha logrado establecer esa confianza explicada por su estabilidad monetaria y sostenibilidad fiscal. Esto implica orientar a las empresas a colocar sus inversiones de capital, necesarias para crear empleos.
De hecho, los avances logrados por Paraguay en el grado de inversión de carácter internacional es ese sello de calidad que pocos países consiguen y es debido a las mejoras sostenidas en las cuentas fiscales e indicadores que impactan en la capacidad financiera, esto es, en cumplir con los pagos respecto de la deuda haciendo que el costo del financiamiento sea mucho más bajo y atractivo.
Dicho esto, sin embargo, los acontecimientos internacionales en los últimos meses van mostrando signos de preocupación que no pueden ser desconsiderados. Estamos ante un escenario de carácter bélico preocupante.
Los llamados shocks externos repercuten sobre las economías y más sobre las emergentes como sería la nuestra. Si hay una fuerte caída en los precios de nuestras exportaciones o se incrementan el precio de los productos de importación, entonces todo ello afectará inexorablemente el ingreso real de la economía, todo lo cual se traduce en la afectación en la microeconomía relacionada con el comportamiento y desempeño de las personas, los consumidores, familias y empresas.
Esto último, la microeconomía, es tan importante como la macro. En la micro estamos hablando de nosotros mismos que tomamos decisiones sobre nuestro dinero, recursos y tiempo.
De ahí que si bien Paraguay está expuesto como todos los demás países a shocks externos y estamos protegidos gracias a las variables macroeconómicas que tenemos, también es de manifestarse que aquí internamente tenemos que seguir avanzando en ciertos temas.
Por ejemplo, la calidad del gasto público como también en la formación del ahorro interno. Y se viene haciendo, como en efecto lo hizo el actual gobierno con la ley aprobada por el Congreso con la Superintendencia de Pensiones y Jubilaciones, institución reguladora de las entidades públicas y privadas.
La macroeconomía, es cierto, garantiza el funcionamiento de la economía; no obstante, y si bien es una condición necesaria para el crecimiento económico, resulta insuficiente para avanzar hacia mejores estadios de desarrollo.
Analizados los procesos de países de aquí cerca que forman parte de nuestra región, vemos que pasaron por etapas difíciles. Son procesos que afectan directamente al bolsillo de la gente, más allá de lo que ocurre con las finanzas públicas que obviamente son importantes.
Ahí está un país hermano como Argentina al que deseamos salga de sus problemas macroeconómicos que recaen sobre la micro de los bolsillos de su gente en una decadencia evidenciada en un proceso doloroso por el cual nuestro país en ningún modo debe pasar. Y para no hacerlo no tenemos que imitar lo que en aquel país se hizo cayendo en inflación y déficit descontrolados.
Por de pronto está comprobado que nuestra estabilidad en la macroeconomía es importante y se deben garantizar sus agregados contra cualquier intento populista, intento que seduce a ciertos grupos irresponsables dispuestos a cualquier cosa con tal de llegar al poder o a ponerle palos a la rueda para ver fracasar al gobierno de turno.