Bastan entre dos y tres minutos de movimiento por hora para reducir los efectos del sedentarismo, mejorar la concentración y cuidar la salud física y mental. Esa es la recomendación para instituciones públicas, empresas y organizaciones privadas que buscan promover ambientes laborales más saludables, incluso durante la temporada de bajas temperaturas, cuando permanecer sentado durante largos períodos suele convertirse en un hábito.

Las pausas activas laborales consisten en realizar breves intervalos durante la jornada para efectuar estiramientos o ejercicios de movilidad articular, sin necesidad de abandonar el puesto de trabajo ni utilizar equipamientos especiales. Se trata de una estrategia sencilla, de bajo costo y con un impacto positivo tanto en el bienestar de las personas trabajadoras como en el rendimiento laboral.

Permanecer en movimiento también ayuda a combatir el frío. Durante el invierno es habitual reducir la actividad física y pasar más tiempo sentado, pero activar el cuerpo con ejercicios simples favorece la circulación sanguínea, genera calor corporal y disminuye la rigidez muscular. Además, contribuye a prevenir contracturas, mejorar la postura y aliviar la tensión acumulada por las largas horas frente a la computadora.

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Otro de los beneficios de incorporar esta práctica es que aumenta la concentración, reduce el estrés y combate la fatiga, factores que repercuten directamente en la productividad y en la calidad del ambiente laboral. Con solo unos minutos de actividad es posible recuperar energía y continuar las tareas con mayor comodidad y eficiencia.

Los especialistas recomiendan realizar una pausa activa de dos a tres minutos por cada hora de trabajo, preferentemente en un espacio cerrado, bien ventilado y protegido de las corrientes de aire. También aconsejan utilizar ropa cómoda, mantener una adecuada hidratación durante toda la jornada y, si las condiciones lo permiten, acompañar los ejercicios con música suave para hacer la experiencia más amena.

Asimismo, destacan que cualquier oportunidad para moverse suma. Caminar por los pasillos, levantarse mientras se habla por teléfono o realizar varias repeticiones de sentarse y levantarse de la silla son acciones simples que ayudan a romper el comportamiento sedentario y mantener el cuerpo activo.

Cada movimiento cuenta. Incorporar las pausas activas como parte de la rutina laboral no solo contribuye a prevenir enfermedades asociadas al sedentarismo, sino que también fortalece una cultura de autocuidado, mejora el bienestar integral y demuestra que cuidar la salud puede comenzar con apenas unos minutos de movimiento, incluso en los días más fríos del año.

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