Cocinar para varios días se convirtió en una tendencia cada vez más popular entre quienes buscan ahorrar tiempo y organizar mejor su rutina. Sin embargo, una conservación inadecuada puede favorecer la proliferación de bacterias peligrosas y aumentar el riesgo de intoxicaciones. Una especialista del Instituto de Previsión Social (IPS) explica cuáles son los métodos más seguros y qué errores deben evitarse.

El batch cooking, una práctica que consiste en preparar las comidas de varios días en una sola jornada, gana cada vez más adeptos e incluso ha impulsado la contratación de chefs particulares para elaborar almuerzos y cenas semanales. Aunque esta modalidad representa un importante ahorro de tiempo, su éxito depende de un aspecto fundamental: la correcta conservación de los alimentos.

La jefa de la Unidad de Nutrición del Instituto de Previsión Social (IPS), Estela Servín, explicó que almacenar adecuadamente los alimentos no solo permite prolongar su vida útil, sino que también tiene un impacto directo en la salud, al reducir el crecimiento de bacterias como Salmonella, Escherichia coli (E. coli) y las responsables del botulismo, microorganismos capaces de provocar intoxicaciones graves e incluso mortales.

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Además de proteger la salud, una buena conservación ayuda a preservar nutrientes esenciales, como la vitamina C, las vitaminas del complejo B y diversos antioxidantes, al tiempo que disminuye el desperdicio de alimentos y favorece el ahorro en la economía familiar.

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La especialista señaló que conocer los distintos métodos de conservación resulta indispensable para quienes planifican sus comidas con anticipación. La refrigeración, entre 0 °C y 4 °C, ralentiza el crecimiento de bacterias, aunque no las elimina. Bajo estas condiciones, los lácteos, frutas, verduras y comidas cocidas pueden conservarse, en términos generales, entre tres y siete días.

En cambio, la congelación, a -18 °C o menos, detiene la actividad de bacterias y enzimas, convirtiéndose en el método más seguro para conservar alimentos durante períodos prolongados sin necesidad de utilizar aditivos. Según explicó Servín, las carnes pueden mantenerse entre seis y doce meses, las verduras entre ocho y doce meses, las comidas cocidas de dos a tres meses, mientras que panes, lácteos y otros productos presentan tiempos variables según sus características.

No obstante, la profesional advirtió que congelar no elimina las bacterias, sino que únicamente detiene su desarrollo. Asimismo, con el paso del tiempo pueden registrarse pérdidas de calidad, como cambios en la textura debido a la formación de cristales de hielo, disminución de entre 10 % y 30 % de algunas vitaminas, principalmente la vitamina C y las del complejo B, además de alteraciones en el sabor por la denominada “quemadura de freezer”. En ese sentido, remarcó que nunca debe recongelarse un alimento que ya fue descongelado.

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Entre los demás métodos de conservación, mencionó la esterilización mediante calor, utilizada para conservas, salsas y mermeladas, capaz de eliminar bacterias y esporas, permitiendo una duración de meses o incluso años si los envases permanecen herméticamente cerrados. También destacó la deshidratación, ideal para frutas secas, legumbres y pastas, así como la utilización de sal, azúcar o vinagre, técnicas tradicionales que reducen la actividad del agua y prolongan la conservación de quesos, fiambres, encurtidos y dulces.

La nutricionista también compartió una serie de reglas de oro para minimizar riesgos. La primera consiste en mantener una correcta higiene, tanto de las manos como de las superficies, utensilios, tablas de cortar y recipientes, ya que, según indicó, alrededor del 80 % de las contaminaciones alimentarias se originan durante la manipulación.

Asimismo, insistió en respetar la cadena de frío, manteniendo la heladera a 4 °C y el freezer a -18 °C, además de evitar que los alimentos permanezcan más de dos horas a temperatura ambiente. También recomendó separar siempre los alimentos crudos de los cocidos para prevenir la contaminación cruzada.

Servín realizó una advertencia que nunca debe pasarse por alto: no consumir alimentos enlatados o en envases herméticos que presenten hinchazón, ya que pueden contener bacterias altamente peligrosas para la salud.

En conclusión, la especialista sostuvo que cocinar para varios días es una práctica completamente segura, siempre que se respeten las condiciones adecuadas de cocción, almacenamiento y conservación. Aplicar estas medidas permite disfrutar de comidas listas para consumir, ahorrar tiempo y dinero, y reducir considerablemente los riesgos para la salud.

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