Unas 5 mil personas entre magistrados, funcionarios, profesionales abogados y auxiliares de justicia ingresaron desde las 7:00 hasta las 18:00 al Palacio de Justicia, tras la reanudación de las actividades de los juzgados de primera instancia en lo civil y penal. La reapertura de las secretarías en lo penal y civil corresponde a la segunda fase programada por la Corte Suprema de Justicia.
El pasado 4 de mayo, se habilitaron las salas Constitucional, Penal, Civil y Contencioso; los tribunales de apelación de los distintos fueros así como los juzgados de paz de todo el país. En los primeros días ingresaron alrededor de 3 mil profesionales del derecho que acudieron a las distintas salas de la máxima instancia judicial y tribunales de apelación para revisar sus respectivos expedientes.
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Esta reapertura se da tras 48 días en cuarentena a consecuencia de la pandemia del COVID-19. El horario de atención para los profesionales del derecho es de 7:45 a 12:00. Las disposiciones de la Corte se realizan en base a las recomendaciones de las autoridades del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, que están controlando permanentemente todas las acciones que toman las autoridades.
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Todos tenemos debilidades, pero en Dios podemos vencer
- Emilio Agüero Esgaib
- Pastor
En el libro de Romanos capítulo 7:14-25, está un pasaje donde el apóstol Pablo expresa su profunda lucha contra su naturaleza caída.
El libro de Romanos fue escrito por el apóstol Pablo y es su carta más larga y ocupa el primer lugar en orden en la Biblia (aunque no fue su primera carta de las 13 que escribió).
La ubicación de esta carta es por ser la más larga, pero también por ser la más teológica y sistemática, o sea, el que entiende el libro de Romanos entenderá perfectamente el resto de la Biblia.
El libro de Romanos es el que expone de manera más clara la salvación por gracia, pero antes de mostrarnos la salvación, de manera sistemática, nos muestra primero el problema.
En el capítulo 1:16, 17 nos da un fundamento clave de la doctrina cristiana. Nos dice que el evangelio, o las “buenas nuevas” que los apóstoles anunciaban, es “poder de Dios para salvación de todo aquel que cree” y el verso 17 dice que se “revela por fe y para fe, pues el justo vivirá por fe”.
En otras palabras, la salvación es de Dios, es su poder actuando en nosotros, no nuestra propia fuerza, es para el que cree, o sea, para aquel que da por verdad lo que Dios dice y que esta verdad es una revelación espiritual, una convicción espiritual interna en la persona que hace que viva por fe y para fe, nuestro caminar es por fe, o sea, en dependencia total de Dios.
Luego desde el 1:18 al 3:20 responde a la pregunta ¿por qué el hombre necesita de la salvación? Pablo explica la culpa de los gentiles o no judíos (1:18-32), la culpa de los judíos (2:1-3:8) y luego que toda la humanidad es culpable delante de Dios (3:9-20). La culpa de los judíos fue pecar con la ley y la de los gentiles o paganos contra su conciencia. Hasta que llegamos al capítulo 7, donde el apóstol Pablo nos cuenta su testimonio en cuanto a su lucha personal contra el pecado o su “naturaleza caída”.
Son palabras impactantes más aún porque vienen de uno de los hombres más poderosos espiritualmente de toda la Biblia, un titán de la espiritualidad. Si hubiera alguien íntegro, victorioso, espiritual, inspirador, ese era Pablo. Si esas palabras venían de un hombre común y corriente sería comprensible, a nadie le sorprendería, ¿pero de Pablo? Es por eso que sus palabras son absolutamente impactantes.
Pablo reconoce que la ley santa de Dios saca a luz su pecado y el pecado nos convence que necesitamos de un salvador.
Este pasaje podría llenarnos de frustración, pues si él, aparentemente, no podía librarse de sus instintos carnales, ¿cuánto más nosotros? Pero la verdad es que esto está escrito para nuestra esperanza. Si Pablo lidió consigo mismo, ¿por qué yo no? Si él venció, ¿por qué yo no?
La Biblia es clara en que no hay superhombres. Todos, absolutamente todos tenemos grandes luchas y esas luchas se hacen más evidentes a medida que más queremos parecernos a Cristo.
Conozco muchas personas que han cambiado. Conozco personas que han vencido muchas cosas y hoy son mucho mejores que antes. Conozco personas que han logrado cosas importantes, conozco personas que su solo cambio me hacen creer más en Dios. Lo que no conozco es un hombre sin una lucha, sin una cruz, pero lo más bueno es que siguen caminado, no paran.
Podríamos resumir estos versículos en los que Pablo habla de su frustración con una sola frase: no comprendo mi proceder.
Nuestra lucha es espiritual. No podremos vencer la naturaleza caída con nuestras fuerzas, o sea, reprimiéndonos. Tenemos que enfrentar nuestra lucha, ser sinceros en que no podemos superar, aborrecer ese pecado y buscar a Dios. Una persona con esta actitud va a vencer.
Podría haber luchas que tomen años superarlas, otras se volverán como “aguijones” en nuestro ser, o sea, nos perseguirán siempre, pero así también siempre la venceremos.
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Martínez Simón inspecciona juzgados Civil y Comercial, y de la Niñez y la Adolescencia en Asunción
El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Alberto Martínez Simón, sigue realizando su recorrido por los juzgados de Primera Instancia en lo Civil y Comercial y los juzgados de la Niñez y la Adolescencia de la capital, ubicados en el tercer piso del Palacio de Justicia de Asunción, con el objetivo de verificar las condiciones de funcionamiento, relevar necesidades operativas e identificar acciones orientadas al fortalecimiento institucional y la modernización del servicio de Justicia.
Durante su tradicional recorrido, el titular de la máxima instancia judicial dialogó con los magistrados, actuarios judiciales y funcionarios de los juzgados visitados sobre la dinámica de trabajo y las principales necesidades vinculadas a recursos humanos, organización de espacios y funcionamiento general de las dependencias.
Posteriormente, señaló que continúan las tareas de reorganización y mejora en los Juzgados de Primera Instancia en lo Civil y Comercial y en los Juzgados de la Niñez y la Adolescencia de la capital. Asimismo, destacó que el Poder Judicial avanza en el proceso de digitalización, reciclaje de documentos y remisión de expedientes al archivo institucional.
“Seguimos con la misma dinámica: enviando expedientes al archivo, verificando el reciclaje de papeles que no forman parte de los expedientes y que siempre se acumulan. Sobre eso vamos a elaborar un informe consolidado de todo lo reciclado y remitido al archivo”, expresó.
El titular de la Corte también subrayó la importancia de generar condiciones adecuadas en los Juzgados de la Niñez y la Adolescencia, atendiendo a la especial sensibilidad de los casos que allí se tramitan.
“Estos relevamientos tienen como fin mejorar las condiciones de trabajo en los juzgados en general. Sin embargo, en el fuero de Niñez y Adolescencia el tema es todavía más sensible, porque los niños necesitan una atención distinta, una atención que no aumente el estrés que ya tienen por presenciar conflictos. Por eso debemos procurar un ambiente amigable y humano para ellos”, manifestó.
Estas acciones forman parte de la política de supervisión directa impulsada por la Corte Suprema de Justicia, orientada a acompañar el funcionamiento de los órganos jurisdiccionales e introducir mejoras operativas a partir de la observación in situ.
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Ministro expuso sobre independencia judicial
El ministro de la Corte Suprema de Justicia e integrante de la Sala Constitucional César Diesel realizó una presentación en la XVI Conferencia Iberoamericana de Justicia Constitucional “Justicia constitucional y democracia”, que se desarrolló del 12 al 14 de mayo en Brasilia.
En su ponencia abordó el tema “Independencia judicial y mecanismos de defensa constitucional”, durante un panel moderado por el ministro y decano del Supremo Tribunal Federal de Brasil, Gilmar Ferreira Mendes.
La actividad, desarrollada en la sede del Supremo Tribunal Federal de Brasil, reunió a representantes de tribunales supremos, cortes constitucionales y organizaciones internacionales de América Latina, Europa, África y Oriente, con el objetivo de promover el intercambio de experiencias, iniciativas y reflexiones en torno a la justicia constitucional y el fortalecimiento democrático.
Durante su exposición, el ministro Diesel destacó que la Constitución de la República del Paraguay se encuentra próxima a cumplir 34 años de vigencia y resaltó la dignidad humana, la soberanía y la independencia como principios fundamentales del sistema democrático. Asimismo, señaló que Paraguay comparte experiencias históricas y constitucionales vinculadas a las luchas por la democracia en la región.
CONTROL CONSTITUCIONAL
En otro momento, sostuvo que la Constitución otorga a la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia la atribución exclusiva de declarar la inconstitucionalidad de actos normativos. Indicó además que dicha responsabilidad implica ejercer el control constitucional conforme a las disposiciones establecidas en la Carta Magna.
El ministro también se refirió a aspectos del ordenamiento constitucional paraguayo orientados a consolidar la independencia judicial. En ese sentido, mencionó que la Constitución garantiza la independencia del Poder Judicial y establece mecanismos institucionales vinculados a la designación de magistrados mediante criterios objetivos.
Añadió que el acceso a las vías de control constitucional es diverso y sostuvo que no es posible concebir un Estado de derecho sin un Poder Judicial independiente y eficaz.
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Mayo francés: cuando la imaginación desafió al poder
- Carlos Oliveira
- Foto: Gentileza
El legado del mayo francés de 1968 sigue siendo, más de medio siglo después, una fuente inagotable de debate, reinterpretación y disputa. Aquel estallido social que comenzó en las universidades y se extendió a fábricas, calles y hogares no fue una revolución en el sentido clásico –no derrocó al poder ni instauró un nuevo régimen–, pero sí alteró de manera profunda las formas de pensar la política, la cultura y la vida cotidiana en Occidente.
En la primavera de 1968, Francia parecía un país estable bajo el liderazgo de Charles de Gaulle. Sin embargo, bajo esa superficie latía un malestar creciente. Las universidades estaban saturadas, los jóvenes cuestionaban una educación rígida y jerárquica, y el modelo económico, aunque próspero, no lograba responder a nuevas demandas sociales. Lo que comenzó como protestas estudiantiles en Nanterre y la Sorbona pronto escaló a una huelga general que llegó a involucrar a cerca de diez millones de trabajadores.
El carácter singular del mayo francés reside en su naturaleza híbrida. No fue únicamente un movimiento obrero ni exclusivamente estudiantil, sino una confluencia inédita de ambos mundos. Mientras los sindicatos tradicionales buscaban mejoras concretas –salarios, condiciones laborales–, los estudiantes impulsaban una crítica más radical al sistema: denunciaban la alienación, el autoritarismo y la mercantilización de la vida. En ese cruce surgió una energía política difícil de encasillar, más cercana a la imaginación que a los programas cerrados.
LEGADO
Uno de los legados más visibles de aquel movimiento es su impacto cultural. El mayo francés transformó el lenguaje de la protesta. Los muros de París se llenaron de grafitis que mezclaban poesía, ironía y consignas: “Prohibido prohibir”, “La imaginación al poder”, “Bajo los adoquines, la playa”. Estas frases no solo sintetizaban el espíritu del momento, sino que inauguraban una nueva forma de intervención política, donde el arte y la subversión se confundían. En ese sentido, el movimiento dialoga con corrientes intelectuales como el situacionismo, que proponía romper con la pasividad del consumo y recuperar la experiencia directa de la vida.
El legado también se percibe en la transformación de las relaciones sociales. El cuestionamiento de las jerarquías tradicionales –entre profesores y estudiantes, jefes y empleados, hombres y mujeres– abrió paso a nuevas formas de interacción más horizontales. En los años siguientes, estos cambios se tradujeron en avances concretos en derechos civiles, en la expansión de las libertades individuales y en el fortalecimiento de movimientos feministas, ecologistas y de diversidad sexual. Aunque muchos de estos procesos tenían raíces previas, el 68 actuó como catalizador.
BALANCE AMBIGUO
En el plano político, el balance es más ambiguo. A corto plazo, el movimiento fracasó en sus objetivos más radicales. Charles de Gaulle logró recuperar la iniciativa, convocó elecciones y su partido obtuvo una victoria contundente. Muchos líderes estudiantiles se dispersaron, y el orden institucional se restableció. Sin embargo, sería un error medir el impacto del mayo francés únicamente en términos de poder estatal. Su influencia se desplazó hacia otros ámbitos: la cultura, la educación, las mentalidades.
De hecho, uno de los efectos más duraderos fue la transformación del sistema educativo. Las universidades francesas se reformaron para volverse más accesibles y menos rígidas, y el modelo de enseñanza comenzó a incorporar mayor participación estudiantil. Este proceso, con sus matices, se replicó en distintos países, alimentando una ola global de reformas educativas y de cuestionamientos al autoritarismo académico.
A nivel internacional, el mayo francés se inscribe en un contexto más amplio de protestas que marcaron 1968 como un año de rebelión global. Desde las movilizaciones contra la guerra de Vietnam en Estados Unidos hasta la Primavera de Praga en Checoslovaquia, pasando por las protestas estudiantiles en México, el espíritu del 68 fue transnacional. En este mapa, el caso francés destacó por su intensidad y por su capacidad de articular demandas diversas en un mismo movimiento.
CRÍTICAS
No obstante, el legado del mayo francés no está exento de críticas. Algunos sostienen que su énfasis en la liberación individual contribuyó, paradójicamente, al desarrollo de un capitalismo más flexible, capaz de absorber las demandas de autonomía y creatividad. Desde esta perspectiva, el sistema no fue derrotado, sino reformulado: incorporó la crítica para fortalecerse. Otros señalan que el movimiento careció de una estrategia política clara, lo que limitó su capacidad de traducir la movilización en cambios estructurales duraderos.
Estas interpretaciones reflejan una tensión central en la memoria del 68: ¿fue una revolución fallida o una revolución cultural exitosa? La respuesta, probablemente, dependa del prisma desde el cual se la observe. Si se mide en términos de toma del poder, el balance es negativo. Si se analiza su impacto en las formas de vida, en las sensibilidades y en las prácticas culturales, su influencia resulta innegable.
En el presente, el mayo francés sigue funcionando como un símbolo. Cada nueva generación lo revisita, ya sea para inspirarse o para tomar distancia. En tiempos de crisis –económicas, políticas o sanitarias–, su recuerdo reaparece como una referencia de lo posible, una prueba de que el orden establecido puede ser cuestionado de manera masiva e inesperada. Al mismo tiempo, su legado invita a reflexionar sobre los límites de la protesta y sobre la necesidad de articular la energía social con proyectos políticos sostenibles.
UN PROCESO ABIERTO
Más que un episodio cerrado, el mayo francés es un proceso abierto, una pregunta que atraviesa el tiempo. Su herencia no se reduce a consignas o reformas específicas, sino que reside en una actitud: la disposición a imaginar alternativas, a desafiar lo dado y a explorar nuevas formas de convivencia. En ese sentido, su vigencia no depende de la repetición de sus formas, sino de la capacidad de reinventar su impulso en contextos distintos.
A más de cincuenta años, el eco de aquel mayo sigue resonando. No como un modelo a copiar, sino como una invitación a pensar críticamente el presente. En un mundo atravesado por desigualdades persistentes y transformaciones aceleradas, la pregunta que dejó el 68 continúa abierta: ¿hasta qué punto es posible cambiar no solo las estructuras, sino también la manera en que vivimos, pensamos y nos relacionamos? La respuesta, como entonces, no está escrita de antemano.