• Paulo César López
  • paulo.lopez@nacionmedia.com
  • Fotos: Gentileza

Camila Cadogan es una joven artista plástica villaeliseña que, además de su faceta propiamente artística, está entregada de lleno a rol de madre. Según cuenta, esta experiencia, a la que califica de maravillosa, es el motor de su inspiración y de su vida misma. En esta entrevista con La Nación/Nación Media, Camila nos cuenta un poco de su vida y del significado que tiene dedicarse a la pintura en estos tiempos convulsos.

Sobre sus inicios en esta disciplina, Camila relata que su madre era profesora de dibujo, pero debido a la baja remuneración cambió de profesión a la de diseño de modas. Aunque nunca le enseñó directamente, Camila siempre veía a su madre dibujar las ropas que iba a confeccionar.

“Ella es muy creativa, había muchas telas de colores y estampados en casa. Muchos años hice teatro y ella me confeccionaba el vestuario, también los trajes para danza o vestidos para mis presentaciones en el escenario. Hice coro y violín años más tarde. Me incentivaron mucho en la creatividad desde siempre. Yo al principio estaba más interesada en la fotografía, pero en aquel momento no tenía dinero para comprarme una cámara profesional, pero sí para comprar materiales para empezar a pintar. Cuando descubrí que tenía cierta habilidad, me dediqué de lleno a estudiar lo más que pudiera hasta el día de hoy”, cuenta sobre cómo ingresó al mundo del arte.

–¿Cuáles son los estudios formales que realizaste para formarte como pintora?

–Estudié Diseño Gráfico en Bellas Artes un año y medio, pero no me gustó la carrera. Por eso después estudié Artes Visuales en el ISA (Instituto Superior de Arte) en la Universidad Nacional de Asunción. Luego obtuve una beca de intercambio estudiantil para estudiar en México en la Universidad Veracruzana.

“El espíritu de muerte viéndome posar” y “Undressing for him” retratan cuerpos reales con todas sus imperfecciones

VIAJE DECISIVO

–¿Cómo te marcó esa experiencia en México?

–Fue un viaje decisivo en mi vida. Allá me impresionó lo talentosos y profesionales que eran mis compañeros de universidad, estaban en un nivel muy superior, eran bien ambiciosos, apuntando a concursos internacionales de Europa y Estados Unidos. Varios de ellos ganaron los concursos más prestigiosos de México y retrataron a varias celebridades. Estudié en Xalapa, una ciudad universitaria, en la escuela más prestigiosa de arte de allá. La ciudad es muy bohemia, artística, había mucho ambiente cultural. Allá fue donde yo me dije a mí misma “quiero ser pintora toda mi vida”.

–¿Cuáles son los temas o que más te gusta abordar en tu pintura?

–El retrato me encanta porque tiene que ver con el ser humano, su contexto y su historia personal, además de ser un desafío porque es un instante de una persona y se deben cuidar muchos detalles. Entonces siempre es un desafío.

–¿Cuáles son los artistas que más influyeron en tu obra?

–Jenny Saville, Paula Rego, Lucian Freud, Eric Fischl, entre otros, y obviamente mi maestro Ricardo Álvarez.

VISIÓN PROPIA

–Hay como un cierto afán de retratar cuerpos reales frente a esas imágenes ficticias que ofrece muchas veces la publicidad, ¿no?

–Mis referencias siempre son fotografías, muchas de ellas son collage digital. En algunas también uso inteligencia artificial para mejorar detalles, los utilizo para tener un boceto bien estructurado de lo que quiero hacer. Lo de los cuerpos antieróticos tiene mucha influencia de Lucian Freud, es mostrar la humanidad tal cual con todas sus imperfecciones y desaciertos.

–¿Qué importancia tiene en tu obra el erotismo?

–En su momento me di cuenta de que era importante que las mujeres también tengamos nuestra propia visión de cómo dibujar un cuerpo, no solamente ser musas y que los hombres nos dibujen según su perspectiva, sino que también como pintura tener una propia voz.

–¿Por qué hay mucha presencia del agua?

–Porque papá nos enseñó a nadar en los arroyos y tuvo una presencia importante en nuestras vidas desde siempre ambos elementos. Nadar es una actividad que amo. En la última serie Verano Eterno hablo un poco sobre el cambio del paisaje en nuestro país, sobre que anteriormente era más tradicional ir a un arroyo porque había muchos que aún no estaban contaminados, pero ahora es más difícil encontrar lugares libres de contaminación. Entonces, pululan los emprendimientos turísticos y alquileres de piscina, que además de ser un cambio en el paisaje es un cambio cultural también.

ESTUDIOS DE COLORES

–¿Cómo te marcó el paisaje paraguayo y el villaeliseño en particular?

–Villa Elisa es la ciudad donde crecí, viví más de 20 años ahí. Siempre fue una ciudad llena de árboles y también con unas subidas y bajadas bien trambólicas. Además, está cerca del río, donde íbamos en bici con mi hermana para ver el atardecer en la ribera. Eso siempre me pareció mágico. De allí vienen muchos estudios de colores que hago en la actualidad.

–¿Podés explicarnos lo que es un estudio de color?

–Es una obra sin pretensión, algo parecido a boceto, pero donde uno va viendo cómo van interactuando los colores. Como dice su nombre, también es un lugar donde uno estudia. Por eso cada pintura es un aprendizaje nuevo, aunque considero que con los estudios todavía no llegué a un punto donde me sienta cómoda. Por eso voy a continuar con los estudios siempre, la verdad que a mí me encanta estudiar, soy algo así como una nerd.

–¿Qué representa para vos la pintura?

–La pintura es mi vida, es pasión, disciplina, expresión, libertad. Para mí la pintura es el oro del arte porque es un bien en donde podés resguardarte de todos los altibajos en cuanto a lo económico y en cuanto a lo emocional. Ahora que hay tantas guerras, las personas confían en el oro para resguardar su patrimonio. Así también yo le confío mi vida a la pintura.

Dejanos tu comentario