A 110 años de la muerte del político militar paraguayo general Bernardino Caballero Melgarejo, los historiadores Saúl Zaputovich Zacarías y Fabián Chamorro Torres presentarán el libro “Bernardino Caballero, el gran iniciado” este sábado 26 de febrero, a las 11:00, en la Academia Paraguaya de la Historia, ubicada en la calle Dr. Andrés Barbero esquina Artigas, en el edificio La Piedad de la ciudad de Asunción.
En la presentación del libro actuará como presentador el canciller nacional Euclides Acevedo. El libro estará disponible en librerías y otros puntos de venta, pero en el día de la presentación tendrá un costo promocional de solo G. 70.000 y los aficionados a la historia paraguaya están invitados a participar de este importante lanzamiento.
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El material de autoría de Zaputovich y Chamorro consta de al menos 150 hojas, tiene una tapa plastificada con la imagen en blanco y negro del general Bernardino Caballero, además de ilustraciones y documentos inéditos al que accedieron estos historiadores.
“Se trata ya de una segunda edición, esta vez con la colaboración del historiador Fabián Chamorro Torres. En el material se plasma toda la información en referencia al general Bernardino Caballero desde que se enroló al ejército, pasando por todas las revoluciones internas antes de ser presidente y después de asumir la Presidencia hasta su paso a la inmortalidad”, señaló a La Nación el historiador Saúl Zaputovich.
En la ocasión, invitó a la gente a participar del lanzamiento y refirió que el material será una importante fuente para la academia.
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“El mito y la historia” anuncia un programa especial para el lunes
A 37 años del golpe del 2 y 3 de febrero proponen una mirada reflexiva a los hechos.
El programa “El mito y la historia” presentará este lunes 02 de febrero su especial “La caída de la dictadura en Paraguay”, a partir a las 21:00, por GEN y sus plataformas digitales. Se abordará, con mirada histórica y periodística, los principales mitos y hechos que rodearon la figura del general Alfredo Stroessner y su régimen: su llegada al poder, el contexto regional y el operativo Cóndor, la crisis económica del final de la dictadura, la planificación del derrocamiento, los acontecimientos de la noche del 2 y 3 de febrero de 1989, el inicio de la transición democrática y sus consecuencias políticas y sociales.
“La dictadura es un tema que siempre se debe, no sé si debatir, creo que la palabra es más bien recordar, lo que en otros países hacen respecto a las memorias de sus dictaduras. Pensar en qué significó la dictadura”, dice el historiador Fabián Chamorro, coconductor del programa “El mito y la historia”, junto a Alejandro Rojas y Domingo Ayala.
Este especial busca contribuir a la memoria histórica, ofreciendo información rigurosa y accesible para todo público. “El debate se puede llevar a un ámbito más académico, ya que todos tienen una postura sobre la dictadura. El debate tiene que estar en la universidad, a ese nivel llevaría el debate. El Estado tiene que recordar, tiene que conmemorar”, refiere Chamorro.
INVITADOS
En el programa participarán invitados especiales, testigos directos de la caída del régimen aportando testimonios, análisis y contexto para comprender uno de los momentos más decisivos de la historia reciente del país.
La caída de Alfredo Stroessner en febrero de 1989 marcó un punto de inflexión en la historia política del Paraguay. Tras 35 años en el poder, el régimen autoritario llegó a su fin en un contexto de crisis económica, creciente represión política, corrupción estructural y un profundo descontento social, sumado a presiones internas y externas.
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Cómo la bandera paraguaya cruzó el mar con el Mariscal López al frente
- Por Sara Valenzuela
Ondeando alto y trayendo con ella vientos de soberanía, avances y crecimiento, la bandera paraguaya surcó el océano Atlántico y llegó hasta el puerto de Asunción, el 21 de enero de 1855, en el buque a vapor Tacuarí, el cual se convirtió en la primera embarcación en realizar esta travesía con la flamante tricolor.
Al mando se encontraba el capitán inglés George T. Morice,, junto con una tripulación de 16 marinos ingleses que venía en compañía de una delegación paraguaya encabezada por el mariscal Francisco Solano López. El hijo del entonces presidente de Paraguay, Carlos Antonio López, había viajado a Europa en una doble misión comercial y diplomática.
El navío había sido comprado por el gobierno de López y, desde el cierre del trato de construcción, tardó aproximadamente ocho meses en ser entregado, ya equipado con seis cañones: dos lisos de 32 libras y cuatro de 24 libras.
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La embarcación pesaba 488 toneladas y, gracias al innovador sistema de propulsión de “ruedas laterales independientes”, podía aprovechar al máximo la potencia de sus dos máquinas de 180 caballos de fuerza.
El nombre fue elegido en honor a la batalla del 9 de marzo de 1811, a orillas del río Tacuarí, donde las fuerzas paraguayas triunfaron ante la última expedición militar comandada por el argentino Manuel Belgrano, enviado desde Buenos Aires. Este paraje, donde se fundó la actual ciudad de Carmen del Paraná (Itapúa), se bautizó en guaraní por las tacuaras o bambú del lugar.
Relaciones bilaterales
En conversación con La Nación/Nación Media, el historiador Fabián Chamorro comentó que, en materia diplomática, la principal finalidad del viaje era lograr el reconocimiento de las potencias europeas de la independencia de Paraguay, del 14 y 15 de mayo de 1811, ya que, hasta el momento, se contaba con el reconocimiento principalmente de países de América del Sur.
Igualmente, Solano López aprovechó esta oportunidad para entablar relaciones con Francia y Gran Bretaña, países con los cuales logró cerrar acuerdos económicos e intercambios interesantes con el objetivo de potenciar el crecimiento de la República del Paraguay.
“Tanto en Francia como en Gran Bretaña logra firmar varios acuerdos, gracias a los cuales Paraguay logra traer varios técnicos extranjeros para mejorar la infraestructura paraguaya, el ferrocarril, la fundición de hierro, el astillero”, comentó Chamorro.
De esta manera, se deja claro cómo las relaciones bilaterales y la constante búsqueda de nuevos mecanismos de cooperación fueron fundamentales para los primeros pasos de un país libre e independiente.
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Nueva estrategia política conquista espacios desde la cultura y la historia
El economista Gerardo “Gringo” Benítez lanzó su candidatura para el cargo de concejal de la ciudad de Asunción apostando por un estilo inusual, por fuera de la propaganda tradicional, con lo que ha logrado instalarse en la conversación pública a partir de una estrategia completamente distinta: el uso de la divulgación histórica como vía para generar cercanía con la ciudadanía.
En lugar de comenzar con mítines o propaganda electoral para la Elecciones Municipales 2026, lanzó la serie audiovisual “Caminando por la historia”, una propuesta que combina divulgación patrimonial con reflexión cívica. En esta producción, disponible en sus redes sociales, recorre sitios emblemáticos de la capital junto al historiador Fabián Chamorro, dialogando sobre los orígenes, símbolos y transformaciones de la ciudad.
Formado en la Universidad Católica y con un máster en Gerencia Pública, Benítez trabajó en la administración estatal desde la Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay S. A. (ESSAP), donde ha impulsado enfoques de eficiencia y responsabilidad. Pero lo que realmente lo diferencia en el ecosistema político local no es su trayectoria técnica, sino su manera de comunicar.
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El atractivo de esta estrategia radica en su capacidad para llegar a públicos diversos sin despertar las alertas que provoca la política clásica. Es un formato que ha sorprendido por su efectividad: habla de historia, pero también de ciudadanía; muestra lugares, pero además construye identidad. Y todo esto sin recurrir al lenguaje electoral tradicional.
En sus primeros episodios, Benítez visitó la Loma Kavara, espacio que muchos consideran el punto fundacional de Asunción, y el Panteón Nacional de los Héroes, uno de los símbolos de mayor carga histórica y emotiva del país. Cada entrega combina relato histórico con un mensaje sutil sobre pertenencia, participación y cuidado de la ciudad.
Este tipo de contenido genera conversación sin pedir votos; crea cercanía sin mítines; forma comunidad sin pancartas. Es, en esencia, la salida inteligente frente a un electorado cansado de promesas repetidas y figuras prefabricadas. Especialistas en comunicación política coinciden en que este tipo de iniciativas responde al nuevo clima social: ciudadanos con acceso a más información, menos tolerancia a la propaganda y mayor interés en propuestas que aporten conocimiento o valor real.
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La historia, la identidad barrial, el patrimonio y el relato urbano están emergiendo como herramientas de posicionamiento para una nueva camada de líderes que buscan instalarse sin colgar el rótulo de “político tradicional”. Asunción, con su diversidad social y su compleja identidad urbana, parece haberse convertido en un laboratorio para experimentar estas nuevas formas de hacer política.
En este contexto, figuras como Gerardo “Gringo” Benítez están demostrando que la comunicación política puede ser cultural, emocional y educativa, y aun así —o quizá justamente por eso— generar una presencia sólida en la escena pública. Lejos de los viejos formatos, esta nueva corriente apunta a una idea simple pero poderosa: para conectar con la ciudad, primero hay que comprenderla. Y para comprenderla, hay que recorrer su historia.
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Miguel Prieto es una piedra en el zapato de la oposición
- Por Aníbal Saucedo Rodas
- Periodista, docente y político
Miguel Prieto, hoy, es un problema para la oposición. No es un contratiempo para la Asociación Nacional Republicana. Solo algunos colorados espantadizos, evocando a Ignacio A. Pane, ya ven al líder del movimiento Yo Creo, de Ciudad del Este, como una amenaza sobre la yugular de la organización política fundada por el general Bernardino Caballero. También los amigos y colegas del periodismo –es mi profesión habilitante por trayectoria y título, en ese orden– están inflando la idea de que estamos ante el mesías prometido, cual Fernando Lugo replicado, para terminar con la hegemonía de los colorados en el poder de la República.
Tanto la emoción descontrolada como el exacerbado prejuicio son grandes enemigos que obstaculizan una aproximación, aunque sea, a la verdad. Entonces, los análisis están sujetos al deseo íntimo de cada uno. En mi caso, apenas es una opinión que pretende estar siempre ajustada a la observación meticulosa de una sucesión de hechos repetidos. Sin embargo, los que se autoperciben analistas están obligados a demostrar que tienen suficiente idoneidad para separar metódicamente las partes y así teorizar sobre la estructura. Y, luego, están los chapuceros, que aparecen después de cada ventarrón para profetizar apocalipsis y futuros “bailes” electorales, que solo pueden revertirse si ellos integran –como figuras preponderantes– el proceso de “recuperación”. Los eternos profetas del día después.
Miguel Prieto, insisto, en estos momentos es un problema real para la oposición. Sobre todo, para el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), cuyos dirigentes se han reafirmado en repetidas ocasiones que no cederán el liderazgo en la chapa presidencial. Prieto, después de la victoria de su prohijado Daniel Pereira Mujica (no sé por qué los medios de comunicación eliminaron su primer apellido) para quedarse con la intendencia de la capital del departamento de Alto Paraná, ya anticipó que no abdicará de sus pretensiones presidencialistas. Los pequeños partidos y movimientos políticos serán sus más férreos aliados. Y, obviamente, mis colegas del periodismo militante. Entonces, como ya dije, hará falta el milagro del renunciamiento de uno de ellos para que se pueda alcanzar el anhelado frente único que permita desplazar a los republicanos del Palacio de López. Y esa es una cuestión que no atañe a los colorados, salvo que algunos afiliados puedan desertar, como ya ocurrió en 2008, aunque después volvieron al redil sin pena ni gloria y sin sanciones disciplinarias. En fin, esa es harina de otro costado, al decir de un egregio correlí.
Miguel Prieto ya había superado la barrera del 60 % del total de votos en Ciudad del Este. Lo hizo el 10 de octubre de 2021 (81.168), marcando una diferencia de más de 45.000 votos. Pero, menos de dos años después, no pudo evitar que César “Landy” Torres sea electo gobernador de Alto Paraná el 30 de abril de 2023, triunfando sobre el candidato de Yo Creo, justamente Daniel Pereira Mujica, quien, no obstante, ganó lejos en CDE. En concreto, durante el gobierno de Mario Abdo Benítez, en 2021, con todas las turbinas de Itaipú a cuestas (expresión muy común en los últimos días), Prieto ganó holgadamente en Ciudad del Este. Y con la represa de Yacyretá en contra, Luis Yd se impuso en Encarnación. Es decir, nada nuevo por estos lares. De hecho, con las dos hidroeléctricas binacionales y todo el aparato estatal detrás, el Partido Colorado fue derrotado, por segunda vez en su historia, por Fernando Lugo en 2008. La primera fue en 1928, cuando el doctor José P. Guggiari le ganó a don Eduardo Fleytas, con un Partido Colorado escindido entre eleccionistas y abstencionistas. Una de las razones de la llanura, explicaría después el entonces senador Juan Carlos Galaverna, es que gran parte de la dirigencia se quedó con la plata y Lugo con los votos.
Sobre la urgencia de que el Partido Nacional Republicano replantee sus liderazgos nacionales y regionales y recupere las raíces de su orientación ideológica –más que nada en estos tiempos de provocadas confusiones–, hemos venido martillando desde hace años en este mismo espacio.
No es una posición para ponernos a la moda, como lo hacen algunos oportunistas que ambicionan obtener buenas tajadas a costa de cualquier revés electoral, presentándose como los salvadores del partido cuando, en realidad, son directos responsables de su entierro doctrinario, a razón de promover un aberrante clientelismo y privilegios prebendarios, amén de sus desvergonzadas prácticas de corrupción, penosamente, hasta hoy impunes. Estos escombros son el verdadero problema del coloradismo, y no Miguel Prieto. Buen provecho.