- Karina Ríos
Paraguay vivió varios hechos que marcaron para siempre a su historia, pero la suspensión de la peregrinación a Caacupé en 1969 por la visita del entonces gobernador de Nueva York, Nelson Rockefeller, fue un hecho sin precedentes que marcó a la feligresía católica y devotos de la Virgen Azul de Caacupé.
Todo transcurrió cuando el presidente del Paraguay era Alfredo Stroessner y recibieron a Rockefeller en una misión diplomática por Latinoamérica. Este llegó al país en junio de ese año y el 9 de noviembre se anunció la suspensión de dos procesiones.
“En plena resaca de los hechos provocados por la visita de Rockefeller, ocurrió un anuncio inesperado y sin precedentes en la historia religiosa paraguaya. El monseñor Ismael Rolón, en su carácter de obispo de la diócesis de Caacupé, comunicó oficialmente que quedaban suspendidas las procesiones previstas para el 8 y el 15 de diciembre de ese año”, expresó el historiador Ángel Piccinini, en entrevista con La Nación/Nación Media.
Una de ellas era la fiesta en honor a la Virgen de Caacupé, celebrada cada 8 de diciembre, y la otra el 15, que correspondía a su octava, ambas festividades marianas muy importantes para el Paraguay.
Antecedentes
Hubo una serie de acontecimientos que derivaron en esta decisión de la comunidad religiosa del Paraguay. Entre ellos, un grupo de personas en Asunción se resguardaron en la iglesia Cristo Rey, pero las fuerzas policiales irrumpieron violentamente dentro del predio religioso, sacando a los manifestantes e incluso golpeándolos frente al altar.
“En una carta, el obispo explicó que tomaba esta ‘penosa determinación’ debido a ‘hechos... vejatorios al pueblo de Dios y a la Iglesia, provocados a ciencia y conciencia y por orden de las altas autoridades nacionales’. En otras palabras, la Iglesia denunciaba que en los días previos el régimen había cometido atropellos contra la comunidad católica“, resaltó Ángel.
Agregó que la violación de un templo religioso era inimaginable en Paraguay y causó una profunda indignación en la feligresía y en el clero. Esto provocó la expulsión de varios sacerdotes acusados de “subversivos”, entre ellos el jesuita español Francisco de Paula Oliva.
Un gesto desafiante
Según Piccinini, tradicionalmente el presidente Stroessner, sus ministros y altos mandos asistían y encabezaban la procesión de Caacupé, por lo que era un gesto desafiante y un castigo privarlos de ese protagonismo.
“En efecto, Rolón prácticamente le cerró la puerta al dictador en la principal festividad religiosa nacional. El mensaje de fondo era claro: no se podía seguir con la normalidad litúrgica como si nada pasara, cuando el régimen estaba profanando templos y persiguiendo a los creyentes”, afirmó a LN.
Ni en guerra civil se suspendió
En aquel tiempo reinaba el murmullo en la multitud, ya que todos se preguntaban qué estaba pasando en el país y por qué se suspendió la procesión.
“Pronto comenzó a esparcirse la explicación: ‘No habrá procesión. Monseñor Rolón está enojado con el viejo (Stroessner) porque es muy abusivo’. Esto comentaban en voz baja algunos peregrinos, campesinos, mezclando guaraní y español. Era la primera vez, en la historia de las peregrinaciones a Caacupé, que la Virgencita no saldría en andas en su día“, reafirmó.
El historiador afirmó que ni siquiera durante guerras civiles del siglo XIX se había cancelado la celebración y que la única vez registrada había sido en 1899, por una epidemia de peste bubónica.
La Virgen no salió y Stroessner no llegó
“En Palacio de López la noticia cayó como un balde de agua fría. Los llamados ‘jerarcas stronistas’ quedaron desconcertados y preocupados por el desafío eclesiástico. Stroessner había planeado, como cada año, asistir a Caacupé con toda su comitiva; de hecho, había ordenado a sus ministros ‘poner todo a punto’ para su presencia en la fiesta mariana", refirió Piccinini.
Agregó que por instrucción de sus ministros y seguidores, Stroessner optó por no acudir ese 8 de diciembre a Caacupé, evitándose la humillación de llegar y no encontrar la procesión ni el recibimiento acostumbrado.
“Si bien desde la óptica de la Guerra Fría las protestas y posturas eclesiales pudieron parecer alineadas con la izquierda, el monseñor Rolón y sus colegas no censuraron a Rockefeller por ser un magnate capitalista, sino porque veían en su visita el sufrimiento de su pueblo”, indicó.
DATOS CLAVE
- Rockefeller llegó a Asunción a mediados de junio de 1969 y fue recibido con toda la pompa por el régimen de Stroessner. Sin embargo, las protestas populares no se hicieron esperar.
- Estudiantes secundarios y universitarios, trabajadores, campesinos e incluso sacerdotes salieron a las calles para manifestarse contra la presencia del emisario norteamericano y, por extensión, contra la dictadura.
- En junio de 1970, el Papa Pablo VI nombró a Ismael Rolón como arzobispo metropolitano de Asunción, es decir, líder máximo de la Iglesia en el país.

