La agencia espacial estadounidense NASA divulgó el lunes el primer audio de Marte, un leve sonido de viento captado por el róver Perseverance.
La NASA también divulgó el primer video de la llegada del róver al planeta rojo. Un micrófono dejó de funcionar durante el descenso, pero el róver fue capaz de captar audio una vez que ya estaba detenido sobre la superficie. Ingenieros de la NASA reprodujeron un pequeño clip de audio que, según dijeron, responde a una racha de viento en Marte.
“Lo que escuchas allí en 10 segundos es una ráfaga de viento real en la superficie de Marte captada por el micrófono y enviada de regreso a la Tierra”, dijo Dave Gruel, ingeniero principal del sistema de cámara y micrófono del Perseverance.
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Por otra parte, el video de alta definición, que dura 3 minutos y 25 segundos, muestra el despliegue del paracaídas y el aterrizaje del róver en el cráter Jezero en medio de una nube de polvo.
“Son videos realmente asombrosos”, dijo Michael Watkins, director del laboratorio de propulsión a chorro de la NASA en un conferencia con periodistas. “Es la primera vez que hemos podido capturar un acontecimiento como la llegada a Marte”.
Thomas Zurbuchen, administrador asociado de ciencia de la NASA, dijo que el video del descenso del Perseverance es “lo más cerca que uno puede estar de aterrizar en Marte sin ponerse un traje de presión”.
Jessica Samuels, jefa de la misión del Perseverance en la superficie marciana, dijo que el róver operaba tal como se esperaba. “Me alegra reportar que Perseverance goza de buena salud y continúa con las actividades como fueron planificadas”, dijo.
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Samuels indicó que se estaba preparando un vuelo en el pequeño helicóptero del róver, aunque aclaró que “el equipo todavía está evaluando” y que “todavía no hemos asegurado un sitio”. El Perseverance fue lanzado el 30 de julio de 2020 y aterrizó el pasado jueves en el planeta rojo.
Fuente: AFP.
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Artemis II avanza hacia la Luna
Los cuatro astronautas del programa Artemis II encendieron el jueves el motor de su nave y abandonaron la órbita terrestre, donde estuvieron por casi un día, para encaminarse hacia la Luna, una hazaña que la NASA no realizaba hace más de medio siglo.
“La humanidad ha demostrado una vez más de lo que es capaz”, dijo el astronauta canadiense Jeremy Hansen, quien se embarcó en este viaje junto a tres estadounidenses, poco después de que se realizara una de las maniobras más importantes de la misión a eso de las 23:49 GMT.
Durante casi seis minutos, la nave espacial Orion que los transporta generó el empuje necesario para salir de la órbita terrestre y ahora se aleja del planeta azul en dirección a su satélite natural.
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Hansen describió “una vista impresionante” desde sus ventanas. “Nada te prepara para la emoción que te invade” en ese momento, confesó posteriormente su compañera Christina Koch.
Durante una entrevista en directo concedida por la tripulación a televisoras y difundida a través de la señal oficial de la NASA, describió una Tierra “iluminada como si fuera de día y bañada por el resplandor de la Luna”.
Con este potente impulso, Artemis II se convierte en la primera misión tripulada al satélite natural desde el fin del programa Apolo en 1972. La presencia humana en el espacio se había limitado, hasta entonces, a las inmediaciones de la Tierra, principalmente a la Estación Espacial Internacional (EEI).
Situada a más de 384.000 kilómetros de distancia, la Luna está 1.000 veces más lejos de la Tierra que la EEI, y tardarán entre tres y cuatro días en llegar a ella. La tripulación no posará la nave sino que orbitará el cuerpo celeste, pasando por detrás de su cara oculta el lunes antes de regresar al planeta el 10 de abril.
Sin retorno
En esta ocasión, la tripulación batirá un récord al convertirse en la que se haya aventurado más lejos en el espacio. Su trayectoria se determinó para que la nave fuera atraída por la gravedad de la Luna y luego regresar directamente a la Tierra, sin propulsión adicional.
Ese cálculo tiene una desventaja: una vez iniciado el impulso principal, no hay vuelta atrás. Para regresar a la Tierra, Orion deberá llegar primero a la órbita de la Luna y regresar, en un viaje de varios días. “A partir de ahora, las leyes de la mecánica orbital guiarán a nuestra tripulación a la Luna, la rodearán y la traerán de vuelta a la Tierra”, declaró Lori Glaze, científica de la NASA.
Los astronautas llevan trajes que también funcionan como sistemas de supervivencia: en caso de una despresurización o fuga en la cabina, mantendrán el oxígeno, la temperatura y la presión adecuadas durante un máximo de seis días.
Para minimizar los riesgos, los astronautas a bordo —los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, y el canadiense Jeremy Hansen— realizaron una serie de pruebas cerca de la Tierra dentro de las 24 horas posteriores a su exitoso lanzamiento para garantizar la fiabilidad de su nave espacial, que nunca antes había transportado una tripulación.
“Fontanera espacial”
Si bien surgieron algunos problemas técnicos imprevistos, incluido uno con el inodoro, todo se resolvió. “Me enorgullece llamarme ‘fontanera espacial’”, bromeó Koch, quien se hizo cargo del asunto, desde la estrecha cabina de la nave, cuya transmisión se realizó en directo.
Flotando uno al lado del otro en este vehículo del tamaño de una furgoneta, los astronautas, sonrientes, aprovecharon el contacto para enviar un saludo a sus familiares. Su misión, que acaba de comenzar, tiene como objetivo verificar que todo esté en orden para permitir el regreso de los estadounidenses a la superficie lunar, previsto para 2028, antes de que finalice el segundo mandato de Donald Trump.
El objetivo de la NASA es construir una base cerca del polo sur lunar, donde ningún ser humano ha estado jamás, y utilizar estas misiones lunares para preparar futuros vuelos a Marte.
Se trata de una empresa extremadamente compleja y costosa, que se lleva a cabo bajo la presión implícita de China, que también aspira a pisar la Luna para 2030.
“Esto no tiene nada de normal”, insistió el comandante Reid Wiseman desde el espacio. “Enviar a cuatro personas a 400.000 kilómetros de distancia es una hazaña hercúlea, y apenas estamos empezando a comprender su magnitud”.
Fuente: AFP
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Agua, helio-3 y tierras raras, el portafolio de recursos que seduce a inversores espaciales
Ayer, 1 de abril, la NASA lanzó la misión Artemis II, enviando a cuatro astronautas a orbitar la Luna y allanar el camino para futuros alunizajes y bases permanentes. Con un costo acumulado de USD 93.000 millones y la participación de miles de expertos, el programa demuestra que la Luna ya no es solo ciencia sino un activo estratégico, con recursos como agua, helio-3 y minerales críticos que podrían convertirse en commodities del futuro.
Durante décadas, la Luna fue territorio exclusivo de la ciencia y la geopolítica. Hoy empieza a aparecer en el radar de los activos estratégicos del futuro. Con el regreso humano impulsado por NASA a través del Programa Artemis, y el interés creciente de potencias y empresas privadas, el satélite dejó de ser solo un destino y empezó a ser visto como una reserva potencial de recursos con valor económico real.
Si bien la idea, todavía, no es traer toneladas de minerales a la Tierra, el negocio, al menos en su primera fase, es más sofisticado: producir, procesar y vender recursos directamente en el espacio, reduciendo costos operativos y creando lo que analistas llaman economía cislunar.
El activo más rentable es el agua. Los estudios orbitales y las misiones robóticas confirmaron la existencia de hielo de agua en los polos lunares. Desde el punto de vista financiero, este hallazgo cambia todo ya que el agua puede transformarse en hidrógeno y oxígeno, es decir, combustible para cohetes.
Además, permite instalar estaciones de repostaje espacial y reduce drásticamente el costo de lanzar misiones desde la Tierra, por lo que vender combustible en órbita puede ser el primer negocio lunar rentable, incluso antes que cualquier minería de metales raros. El cliente no sería la Tierra, sino otras misiones espaciales, satélites, estaciones y viajes a Marte.
Helio-3, el gran descubrimiento. El regolito lunar está impregnado de helio-3, un isótopo casi inexistente en la Tierra. Su potencial es inmenso ya que sirve para combustible para reactores de fusión limpia (si la tecnología madura), aplicaciones en computación cuántica y criogenia avanzada.
Hoy no tiene mercado, pero si la fusión se vuelve comercial en las próximas décadas, el helio-3 pasaría a ser uno de los recursos energéticos más valiosos del planeta.
Tierras raras, titanio y silicio. Estos son insumos críticos para la economía tecnológica. La superficie lunar contiene concentraciones de tierras raras (REE), titanio, silicio, aluminio, todos materiales clave para la utilización en semiconductores, energías renovables, electrónica avanzada, industria aeroespacial.
La ventaja lunar no es la abundancia frente a la Tierra, sino la posibilidad de fabricar en el espacio estructuras, paneles solares, componentes y hábitats sin tener que lanzarlos desde el planeta, reduciendo costos logísticos de manera radical.
Platinoides: el tesoro de los cráteres. Muchos cráteres lunares contienen restos de asteroides ricos en platino, paladio e iridio.
Estos son metales de altísimo valor en mercados financieros terrestres. Sin embargo, el problema está en que hoy cuesta más traerlos que comprarlos, pero a medida que bajen los costos de transporte espacial, estos depósitos pasan de ser curiosidad científica a reserva estratégica potencial.
Desde una mirada estrictamente financiera, hoy no es rentable traer minerales lunares a la Tierra, pero esa no es la cuenta que están haciendo las agencias y empresas.
La ecuación real es: ¿Cuánto cuesta enviar una tonelada de material desde la Tierra al espacio vs. producir esa tonelada en la Luna? Y en esa cuenta, la Luna empieza a ganar.
Servicios y no minerales. Los analistas coinciden en que la primera economía lunar no será minera, sino de servicios. Esto quiere decir venta de combustible espacial, producción de materiales para infraestructura orbital, soporte a misiones interplanetarias, bases científicas y comerciales permanente.
Así como el litio, el cobre y las tierras raras se volvieron activos geopolíticos en la transición energética, la Luna empieza a perfilarse como la reserva de recursos para la economía espacial del siglo XXI.
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Tripulación de Artemis II alcanza la órbita terrestre
La tripulación de la misión Artemis II de la NASA alcanzó el miércoles la órbita terrestre, anunció un responsable de la agencia espacial estadounidense poco después del despegue del cohete.
Ocho minutos después del lanzamiento, la cápsula Orion se desprendió como estaba previsto de los inmensos depósitos del cohete SLS, que la impulsó al espacio y la puso en la órbita terrestre.
Los cuatro astronautas permanecerán ahora alrededor de la Tierra para realizar una serie de pruebas, antes de poner rumbo el jueves hacia la Luna, situada a más de 384.000 kilómetros de la Tierra.
El viaje, de aproximadamente 10 días, marcará el primer vuelo tripulado alrededor del satélite natural de la Tierra en más de 50 años.
- Fuente: AFP
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Rumbo a la Luna: NASA arrancó cuenta regresiva y la primera misión tripulada “está lista”
La NASA comenzó ayer lunes el conteo regresivo de dos días para el lanzamiento de la primera misión tripulada a la Luna en más de medio siglo. El lanzamiento desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, será el miércoles 1 de abril a las 18:24 locales (22:24 GMT). La cuenta regresiva comenzó a las 16:44.
"El vehículo está listo, el sistema está listo, la tripulación está lista", dijo Amit Kshatriya, administrador asociado de la NASA, en una rueda de prensa. Si el lanzamiento del miércoles es cancelado o retrasado habrá más oportunidades de despegue hasta el 6 de abril. En la noche del lunes, funcionarios de la NASA mostraron su confianza en las operaciones de ingeniería previas.
“Volaremos cuando este hardware esté listo”, dijo Charlie Blackwell-Thompson, directora de lanzamiento, a periodistas. Pero “todo indica que en este momento estamos en una situación excelente, verdaderamente excelente”. La tripulación está conformada por los astronautas estadounidenses, Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, y el canadiense Jeremy Hansen.
Será la primera vez que una mujer, un hombre negro y un ciudadano no estadounidense participen en una misión a la Luna. Se espera que el cohete dé una vuelta alrededor del satélite sin aterrizar. Aunque están en cuarentena antes del lanzamiento, los astronautas podrán cenar con sus familias en una casa de playa en Florida.
Base permanente
Es, además, el vuelo inaugural del nuevo cohete lunar, el SLS. Está diseñado para permitir que sea usado en repetidas ocasiones en los próximos años, con el objetivo de establecer una base permanente en la Luna. Pero la misión Artemisa 2 ha tenido varios reveses. Estaba programada para tener un primer despegue en febrero, pero los repetidos contratiempos frustraron ese objetivo e incluso obligaron a devolver el cohete a su hangar para someterlo a análisis y reparaciones.
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También está en juego el clima. Para el lunes, la NASA pronosticaba “un 80% de probabilidades de condiciones climáticas favorables”. Las principales preocupaciones son “cobertura de nubes y posibilidad de vientos fuertes en la superficie”, indicó la agencia. También monitorea el clima espacial. “Solo apelaré ante los dioses del espacio, ¿está bien?”, bromeó Kshatriya el lunes.
Fuente: AFP