Estados Unidos ha entrado en una nueva era de exploración. El programa Artemis de la NASA llevará a la humanidad hacia la Luna para prepararnos para el próximo gran salto, la exploración de Marte, pues han pasado casi 50 años desde que los astronautas caminaron por última vez sobre la superficie lunar durante el programa Apolo.
Esta es la presentación que hace Jim Bridenstine, director de la NASA, la agencia espacial de los Estados Unidos, del programa Artemis, cuyo primer objetivo es llevar a la primera mujer y al siguiente hombre a la Luna para el 2024.
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“Artemis será el programa internacional de exploración espacial humano más amplio y diverso de la historia, y los acuerdos internacionales son el vehículo que establecerá esta singular coalición mundial”, dijo Bridenstine durante una conferencia de prensa en la que explicó parte del programa espacial.
Australia, Canadá, Japón, EEUU, Luxemburgo, Italia, Reino Unido y los Emiratos Árabes Unidos firmaron el 13 de octubre pasado un compromiso de principios para desarrollar la cooperación en la exploración espacial no solo en el programa Artemis, sino para los que vendrán a futuro.
El portal de la agencia espacial norteamericana explica que nuevas investigaciones científicas y experimentos tecnológicos están liderando el regreso a la Luna a partir del próximo año, cuando se ponga en marcha el programa Artemis.
A través de una variedad de futuras actividades robóticas y humanas en la superficie y en órbita alrededor de la Luna, comprenderemos mejor el Universo y nuestro planeta de origen, explica el sitio.
Se espera que más países se unan al acuerdo, cuyo primer paso será regresar a la Luna y luego enviar una misión tripulada a Marte. Si bien Estados Unidos está a la cabeza de Artemis, las asociaciones internacionales serán fundamentales para las futuras misiones espaciales. Los funcionarios de la NASA dicen que esas asociaciones también fomentarán relaciones positivas en la Tierra.
Obras en la Luna
Durante el ambicioso programa espacial Artemis, así como en varias películas futuristas de ciencia ficción, se construirán elementos sostenibles en la Luna y sus alrededores que permitan a los robots y a los astronautas explorar más y realizar más ciencia que nunca.
El aterrizaje de astronautas en la Luna dentro de cuatro años enfocará mejor esta iniciativa global en la ingeniería, desarrollo de tecnología y mejoras de proceso necesarias para llevar a cabo de manera segura y exitosa exploración humana sostenida de la Luna.
También allana el camino para las empresas comerciales estadounidenses y socios internacionales para contribuir aún más a la exploración y el desarrollo de la Luna, explica Jim Bridenstine, durante la presentación del programa espacial.
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GuaraníSat-2: el segundo nanosatélite paraguayo ya surca el espacio para experimentos de vanguardia
Paraguay concretó un paso histórico el jueves 1 de octubre de 2026 a las 15:00 (hora paraguaya) con el lanzamiento del GuaraníSat-2 desde la Base de la Fuerza Espacial de Vandenberg, Estados Unidos. Esta misión representa la primera plataforma espacial fabricada completamente en territorio nacional, con la participación de más de 40 profesionales e investigadores. A diferencia del GuaraníSat-1 (desarrollado en Japón y lanzado en 2021 para monitorear el vector del mal de Chagas), esta nueva plataforma de 30 centímetros y menos de 4 kilogramos consolida la autonomía tecnológica del país.
El nanosatélite llevará a cabo múltiples experimentos de vanguardia durante su permanencia en órbita baja. Entre sus objetivos principales destaca la evaluación de paneles solares desarrollados por la firma italiana Astradine y el procesamiento de imágenes mediante un chip del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA, probado previamente en misiones a Marte. Asimismo, la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Asunción (FIUNA) utilizará el dispositivo para medir la Anomalía Magnética del Atlántico Sur, recabando datos clave para el futuro desarrollo del GuaraníSat-3.
El impacto estratégico de la misión radica en la formación de capacidades locales dentro de un mercado global de alto valor. “Representa un gran logro; el desafío es enorme porque todo lo que tiene que ver con el espacio es complejo, riesgoso y caro, y hacer posible que esto se desarrolle con manos paraguayas en territorio paraguayo es grandioso”, afirmó Alejandro Román, director general de la Agencia Espacial del Paraguay (AEP). El directivo enfatizó que la economía espacial mundial mueve más de 600 mil millones de dólares anuales y proyecta alcanzar los 3 trillones para 2030, por lo que el país sienta las bases para posicionar a sus jóvenes científicos en esta industria.
Operación e integración orbital
La inserción en órbita fue programada minuciosamente dentro de una misión compartida de SpaceX que transportó 130 satélites. El despliegue de la unidad se fijó para realizarse 56 minutos y 21 segundos después del despegue, iniciando la activación de sus sistemas y la apertura de paneles solares unos seis minutos más tarde. La Estación Terrena Spacelab de la UNA gestionará el envío de comandos y la recepción de telemetría durante los dos años de vida útil previstos para la misión, la cual concluirá con un reingreso controlado a la atmósfera para desintegrarse sin generar basura espacial.
La cooperación internacional desempeñó un rol determinante en la consolidación del programa satelital paraguayo. El embajador de Japón en Paraguay, Katsumi Itagaki, destacó que la relación bilateral en materia espacial cobró mayor impulso a partir del trabajo conjunto con la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) y la visita oficial del entonces primer ministro Fumio Kishida en 2024. “La relación o cooperación entre Japón y Paraguay sobre áreas espaciales no remonta mucho tiempo, sino hace solamente unos tres, cuatro años atrás”, puntualizó el diplomático al valorar los avances en la formación técnica.
El fortalecimiento del ecosistema espacial paraguayo apunta ahora a lograr la autonomía completa en los procesos de prueba y certificación. Tras haber realizado los ensayos ambientales de esta edición en laboratorios del exterior, el plan institucional contempla la instalación de infraestructura especializada en el país durante los próximos tres años, con el soporte de JICA. Este avance técnico sentará las condiciones requeridas para que las futuras plataformas de observación terrestre se construyan y califiquen integralmente en suelo paraguayo.
Datos para la comunidad
La puesta en órbita de la nave generó un impacto directo en la comunidad educativa y científica. Desde el Ejecutivo nacional se resaltó la trascendencia del proyecto mediante un comunicado oficial: “¡Paraguay en el espacio con sello propio! Celebramos el exitoso lanzamiento del GuaraníSat-2. En este hito, profesionales y estudiantes paraguayos participaron en el diseño, la integración y las pruebas de tecnología espacial de vanguardia, en alianza con el JPL de la NASA”. Los datos recopilados por la nave estarán a disposición de investigadores, estudiantes y radioaficionados.
El intercambio académico continuo permitió que investigadores paraguayos y japoneses estrecharan vínculos en foros internacionales como la reunión de cooperación espacial en Viena, sentando las bases operativas del programa. “Estamos ganando capacidades, para nosotros es un aprendizaje muy grande y sienta las bases de un desarrollo científico y tecnológico”, señaló Román respecto al proceso de aprendizaje. Esta transferencia de conocimientos consolida la presencia del país en foros internacionales de desarrollo tecnológico.
El cierre exitoso de esta etapa demuestra la viabilidad técnica de los proyectos científicos desarrollados en Paraguay. La combinación de alianzas con la NASA, la agencia japonesa y la industria privada europea demuestra que la innovación nacional puede competir en escenarios de alta exigencia. La misión GuaraníSat-2 ratifica el compromiso institucional de acercar la ciencia a la sociedad, abriendo nuevas oportunidades para que el talento joven participe activamente en la economía del conocimiento y la exploración espacial.
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¿No es mañana?: todos celebran la primavera el 21, pero este año llegará un día después
Cada 21 de septiembre, en Paraguay y otros países de la región se celebra el comienzo de la primavera y coincide además con el Día de la Juventud. Sin embargo, este año hay una particularidad, y es que astronómicamente la nueva estación comenzará recién el martes 22 de septiembre.
El cambio se producirá a las 21:05, cuando ocurra el equinoccio de septiembre, ya que, según la ciencia, es el instante en que el sol cruza el plano del ecuador terrestre y en el hemisferio sur, marca el comienzo astronómico de la primavera.
Ante esto, lo que muchos se preguntarán es ¿por qué seguimos hablando del 21 de septiembre como el día de la primavera? y es que las estaciones astronómicas no tienen una fecha fija en el calendario, su comienzo está determinado por la posición de la Tierra en su recorrido alrededor del sol. Por eso, dependiendo del año y de la hora exacta en que se produzca el equinoccio, puede caer el 21, el 22 o hasta el 23 de septiembre.
En el 2026, según información de la NASA, el fenómeno tendrá lugar a las 00:05 del 23 de septiembre en horario universal, al trasladarlo al horario de Paraguay, corresponde a las 21:05 del martes 22.
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¿Qué pasa durante un equinoccio?
La palabra equinoccio está relacionada con la idea de una duración similar entre el día y la noche y ocurre dos veces al año, entre marzo y septiembre. Durante el equinoccio de septiembre, el sol se encuentra sobre el ecuador terrestre, desde ese momento, el recorrido aparente del sol continúa desplazándose hacia el sur y los días comienzan progresivamente a ser más largos en el hemisferio sur.
Eso no significa que mañana lunes se sentirá como un día de invierno y que a las 21:05 del martes cambie repentinamente la temperatura, es más, por lo general la primavera ya se hace sentir poco antes del momento exacto del equinoccio, como hoy domingo, luego de varios días de lluvia y de jornadas frescas el sol volvió a aparecer con cierta intensidad.
Por eso, mañana 21 de septiembre seguirá siendo una jornada marcada por los festejos tradicionales del Día de la Primavera y de la Juventud en Paraguay, la diferencia está en la precisión, ya que el 21 es la fecha tradicional de celebración; el 22, a las 21:05, será el momento exacto en que la primavera comenzará oficialmente desde el punto de vista astronómico y a partir de allí, el hemisferio sur continuará avanzando hacia días cada vez más largos hasta llegar a diciembre, donde comenzará el verano.
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El cráter del siglo: la NASA descubre nueva formación en la Luna
Un investigador de la NASA descubrió un masivo y recién formado cráter en la Luna, un hecho que solo sucede “una vez por siglo o incluso más”, según científicos. El cráter, denominado “McGetchin”, mide 222 metros de ancho, indicó la NASA en una publicación en su blog.
Se cree que se formó en la primavera de 2024 tras el impacto de un cometa o un asteroide contra la Luna. Los investigadores describen el objeto que lo provocó como del tamaño de un edificio de tres a seis pisos de altura. “Los científicos estiman que un impacto de esta magnitud ocurre en la Luna alrededor de una vez por siglo, o incluso más”, dijo la Nasa.
Aunque el cráter ha estado allí por años, no fue descubierto sino hasta que Robert Wagner, un investigador del Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO, en inglés) de la NASA, lo notó durante un nuevo escaneo de la superficie lunar.
El cráter apareció como una “gran mancha brillante rodeada por un halo oscuro” en las imágenes de la sonda LRO, que estudia la Luna desde 2009. Un estudio publicado el miércoles en la revista científica Science Advances determinó que era el cráter nuevo más grande jamás descubierto en el sistema solar.
Aunque la Luna tiene numerosos cráteres, muchos de ellos más grandes que McGetchin, estudiar la formación de uno en tiempo real podría ayudar a ampliar el conocimiento sobre la geología de la Luna. Ese conocimiento serviría para preparar mejor a las futuras misiones tripuladas al satélite, que actualmente son planeadas tanto por Estados Unidos como por China.
Fuente: AFP.
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Los dueños de la Luna
- Ricardo Rivas
- Periodista
- X: @RtrivasRivas
- Fotos: Gentileza
Desde la más remota antigüedad, la Luna fue utilizada para predicciones, prospecciones agrícolas y para legitimar a los poderosos.
El 25 de mayo de 1961, el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy (1917-1963), ante el Congreso de aquel país anunció por primera vez que una de las metas de su administración era llevar un estadounidense a la Luna. La Guerra Fría (1947-1991) estaba en desarrollo.
En la por entonces llamada “carrera espacial”, los estrategas de su país evaluaban que sus adversarios de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) se habían puesto en ventaja. De hecho, el 4 de octubre de 1957, “los rusos” pusieron en órbita el Sputnik 1, primero de los satélites artificiales de la historia.
Casi dos años más tarde, el 13 de setiembre de 1959, la nave espacial de la URSS Luna 1, como estaba previsto, se estrelló contra el suelo lunar cuando el satélite natural del planeta Tierra se encontraba en fase Gibosa Creciente. Por si algo faltaba, el 12 de abril de 1961, el líder soviético Nikita Jrushchov (1894-1971) volvió a marcar.
Aquel día, el astronauta Yuri Gagarin (1934-1968), a bordo de la Vostok 1, orbitó la Tierra durante ciento ocho minutos. El conflicto por la supremacía del capitalismo por sobre el socialismo parecía no ir bien para los norteamericanos. Kennedy sentía y sabía que era necesario recuperar el prestigio mundial que su país tenía cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial y, en el orden interno, reconstruir la confianza.
META
Con esa convicción, aquel jueves del quinto mes del año el mandatario pidió más fondos al Congreso porque aseguró creer “que esta nación debe comprometerse a lograr la meta, antes de que termine esta década, de hacer aterrizar a un hombre en la Luna y devolverlo sano y salvo a la Tierra”. Dieciséis meses más tarde –el 12 de setiembre en la Universidad de Rice– fue más allá.
“Elegimos ir a la Luna en esta década (…) no porque sea fácil, sino porque es difícil”. El 20 de julio de 1969, dos estadounidenses, Neil Armstrong (1930-2012) y Buzz Aldrin (96), a bordo de Apolo 11, alunizaron y regresaron. Kennedy no pudo verlo. Fue asesinado el 22 de noviembre de 1963, en Dallas.
Mundialmente, de todas formas, se instaló la idea de que Estados Unidos triunfó en la carrera espacial. ¿Habrá sido así? Sospecho que Kennedy (y sus asesores) –cuando lanzaron el compromiso lunar, por llamarlo de alguna manera, como operación concreta de comunicación política– tuvieron a la vista que, desde la más remota antigüedad, la Luna fue utilizada para legitimar a los poderosos y unificar a las sociedades con rituales colectivos.
“La Luna, el espacio, los extraterrestres son temas que siempre pagan bien”, me dijo alguna vez Samuel “Chiche” Gelblung (1944-2026), en el transcurso de una charla de verano entre colegas. Y creo que es así, pero no solo para los contenidos de los medios. Pese a ello, entonces y hasta ahora, para algunos, ese señalamiento y algunos otros –más populares– ya no aplican.
¿Un ejemplo? Estar “en la luna”, aquella frase estigmatizante que llega hasta la actualidad desde la Edad Media cuando los antiguos astrónomos pasaban largas horas con sus ojos fijos en los cielos nocturnos, con la que se denostaba coloquialmente de quienes padecían de problemas de atención o vivían despistados, comenzó a perder sentido.
Pero vuelvo a la Luna y me atrevo a sostenerla como recurso “de última”. Jenaro Gajardo Vera (1919-1998) –abogado, pintor y poeta– fue el sexto de la decena de hijos e hijas que tuvieron el médico Delfín Gajardo Merino y su esposa en Chile. Fue fundador de la Sociedad Telescópica Interplanetaria de la ciudad chilena de Talca, donde se afincó desde 1951.
COMITÉ DE RECEPCIÓN
Tal vez, entre los propósitos más relevantes de esa organización, de la que también formaba parte el obispo Manuel Larraín Errázuriz (1900-1966), estaba el de “formar un comité de recepción a los primeros visitantes extraterrestres” que llegaran a nuestro planeta. Pero más allá de ello, Jenaro deseaba fervorosamente ser miembro del muy bien reputado Club Social, que se fundara allá por 1875 y cuyas puertas hasta hoy permanecen abiertas en la calle 3 Oriente 1 y 2 Sur de Talca.
Pero –para acceder a ese deseo– debía acreditar ser propietario. Grave. Gajardo Vera, vaya contradicción, solo era poseedor de su buen nombre y honor, pero con ello no aplicaba. Ingenioso –además de aficionado a la astronomía– el 25 de setiembre de 1954 logró que el notario público César Jiménez Fuenzalida certificara con toda formalidad que aquel “poeta es dueño desde antes del año 1857, uniendo su posesión a la de sus antecesores del astro, satélite único de la Tierra, de un diámetro de 3.475,99 kilómetros, denominado Luna, y cuyos deslindes por ser esferoidal son: a Norte, Sur, oriente y poniente: el espacio sideral”.
Así se lee en el acta que emitió Jiménez Fuenzalida. Más aún, se cotillea en Talca que, en 1969, el trigesimoséptimo presidente de Estados Unidos, Richard Nixon (1913-1994), previo a la misión Apolo 11 y a través de una carta, le pidió autorización para descender en la Luna.
Aquella misiva –si existiera– nadie dice públicamente haberla visto. Sin embargo, el poeta exhibió, tal vez en alguna reunión en el Club Social de Talca, la que fue su respuesta. “En nombre de Jefferson, de Washington y del gran poeta Walt Withman, autorizo el descenso de Aldrin, Collins y Armstrong en el satélite lunar que me pertenece, y lo que más me interesa no es solo un feliz descenso de los astronautas, de esos valientes, sino también un feliz regreso a su patria. Gracias, señor presidente”.
Antes de morir, a los 79 años, Jenaro hizo conocer su voluntad. “Dejo a mi pueblo la Luna, llena de amor por sus penas”. Recuerdo que a mi regreso de un viaje a Chile en cuyo transcurso caminé las calles de Talca, un querido colega periodista, EA, descreyó. Con un fragmento del Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967 entre sus manos, leyó en alta voz. “El espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes, no es objeto de apropiación nacional por reivindicación de soberanía, uso u ocupación, ni de ninguna otra manera”.
UN TEMA QUE PAGA BIEN
Lo sé y no es un dato menor, pero esto sucedió y, sin dudas, es una historia tan atrapante como verificable, atiné a responder. “La Luna, el espacio, los extraterrestres, son temas que siempre pagan bien”. El debate finalizó con risas.
“Seducir y suceder son palabras constituidas casi con las mismas letras. Uno solo de esos signos es el que lo cambia todo, pero –en este caso– sus efectos son definitivamente vinculantes a la hora de producir sentido”, explicaba con frecuencia un muy viejo colega periodista y académico –CP– a quien, en las sobremesas, le encantaba apabullar a las y los comensales con sus juegos de palabras.
“De hecho y, para que se entienda –agregaba con engolado tono de viejo locutor que nunca lo fue– para que la intención de seducir se cumpla en plenitud (y se pueda respetuosamente comentar), tiene que suceder”. Como corolario, sentenciaba: “La política, finalmente, es un acto de seducción masiva”. Y algún grado de razón tenía. La gestión política está marcada por esas dos palabras que se aplican con demasiada frecuencia.
PRIMAVERA
Faltan pocos días para el inicio de la primavera. El invierno resiste. Los que saben lo exculpan. Señalan a El Niño como el causante del invierno extendido… y de todo lo malo que climáticamente –tal vez– habrá de suceder. Sin embargo, a poco del inicio del sábado, ateridos de frío y en procura de ser alcanzados por la calidez que irradian los leños crepitantes, el semicírculo que nos organiza espacialmente a este grupo de amigos y dos amigas se estrecha en torno de la hoguera.
Los copones hoy se colman con un Chateau Subsónico Cambiador Malbec Ancellotta del 2023. El Valle de Uco, en la provincia argentina de Mendoza, genera elixires. Detrás de un enorme ventanal la Luna –gigante– alumbra con generosidad extrema.
“!Lunazaaa…!”, exclamó Mirna. “El sueño de Lorca (Federico García, 1898-1936)”, replicó AF. “De hecho se lo suele mencionar como ‘el poeta de la luna’ que para él y su cosmos creativo era donde convergían misterios, tragedia…”, agregó. “Justamente con su Romance de la Luna, inicia una de sus obras más recordadas como lo es Romance Gitano”, dice ER a quien interrumpo.
“‘La luna vino a la fragua / con su polisón de nardos. El niño la mira, mira / El niño la está mirando. / En el aire conmovido mueve la Luna sus brazos / y enseña lúbrica y pura, / sus senos de duro estaño / Huy luna, luna, luna…’ y podría seguir”, digo a los amigos y las dos amigas que me observan incrédulos y sonrientes recitar.
SIMBOLISMO
“En el sistema de símbolos en la obra de Federico García Lorca aparece el de la luna como el de mayor significación por su variedad de manifestaciones”, puntualiza AF, mientras lee un reporte de la británica Universidad de Cambridge.
“Pero a la Luna también le escribieron Becquer (Gustavo Adolfo), Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti, Miguel de Unamuno, por solo mencionar a algunos”, apunta ER. Una vez más, brindamos. ¿Habrá quedado lejos o perdido en la historia de la literatura la época en que las y los poetas formaban parte de la vida cotidiana?
Mi mirada se pierde en ninguna parte. No tengo la respuesta. Tampoco la busco ni lo intento. “Yo no le canto a la Luna / porque alumbra y nada más / le canto porque ella sabe / de mi largo, caminar”, compuso alguna vez Atahualpa Yupanqui (1908-1992), cantautor argentino, recordó JT.
Tengo la convicción de que tímidamente tarareaba. Sonrió. “Horacio Ferrer (1933-2014), enorme poeta uruguayo y rioplatense, la vio ‘rodando por Callao…’”, agregó Delia. “¿Es o será posible ignorar a la Luna?”, desafió. “Es verdad, no se la puede ignorar, pero es preciso aceptar que la Luna emerge muchísimo menos en las producciones poéticas –como símbolo– desde el inicio del siglo XXI y, aunque no se puede sostener que ha desaparecido, tal vez se esté dando un desplazamiento temático drástico respecto de lo que eran las tradiciones romántica, modernista o vanguardista del siglo XX en las producciones poéticas”, polemiza CM, muy callado hasta el momento.
EN EXTINCIÓN
“Desde las últimas producciones tangueras de autores como Julián Centeya, Celedonio Flores o hasta el propio Ferrer a la Luna la estrellaron contra el pavimento bonaerense o contra los paredones… desde entonces, quizás, la Luna está en extinción y, por qué no decirlo, en el corazón de las ciudades iluminadas a pleno es cada noche más difícil poder verla”, enfatizó. Pero como abogado sus anécdotas y reflexiones rumbearon hacia otros relatos no menos poéticos, pero en algunos casos preñados de hipocresía.
Dennis Hope (82) es un empresario estadounidense que también se dice dueño de la Luna y justamente por ello vende “títulos de propiedad” inmobiliarios en el espacio exterior desde hace ya largo tiempo porque comenzó en el siglo pasado. Luego de un divorcio controversial y en el borde de la bancarrota, en California, mientras contemplaba la Luna desde el borde de una carretera, pensó al único satélite natural de la Tierra como un territorio sin dueño.
RES NULLIUS
“El principio de res nullius”, acotó JM. Retomó la marcha. Condujo hasta su casa y, una vez allí, revisó detalladamente el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967 que claramente prescribe que la Luna “no es objeto de apropiación nacional por reivindicación de soberanía, uso u ocupación, ni de ninguna otra manera”.
Dennis interpretó que el texto va dirigido solo a los Estados y, por tanto, se produce un “vacío legal” en este tratado porque no menciona ni alude en esa prohibición a personas o empresa privadas. Desde esa perspectiva, sustentándose en las leyes de asentamiento estadounidenses, se declaró formalmente propietario de la Luna, Mercurio, Marte, Venus, Júpiter y varias de las “lunas” de ese planeta.
Registró aquella declaración en una oficina del condado de San Francisco en noviembre de 1980, notificó formalmente a las Naciones Unidas (ONU), al Gobierno de los Estados Unidos, al de la URSS que nunca respondieron ni objetaron. Desde entonces, a través de la empresa de su propiedad The Lunar Embassy (La Embajada Lunar) comercializa y entrega títulos de propiedad que incluyen el “derecho de mineral”, por lo que a cada adquirente le asigna un diploma que opera como título de propiedad numerado y sellado junto con un mapa cartográfico de ubicación del inmuueble, una copia de la “Constitución Lunar” redactada por Hoppe, una declaración de ciudadanía y el pasaporte emitido por el “Gobierno Lunar”.
“COMPRADORES”
Entre algunos de los más notables de dos millones de compradores se encuentran los expresidentes estadounidenses Ronald Reagan, Jimmy Carter y George W. Bush, además de otras celebridades. “No dejo de pensar en la idea de seducir y suceder asociada con la política”, dice Delia mientras levanta nuevamente su copa.
“‘Trump (Donald, 80 años, presidente norteamericano) afirma que la Luna le pertenece a EE.UU.’ en el portal de noticias mxcontrapunto”, dice JT que con suma atención lee en la pantalla de su teléfono inteligente y prosigue: “🌕🇺🇸 @realdonaldtrump afirmó en una publicación en Truth Social que “la Luna es nuestra”, en el marco de nuevas propuestas sobre la política espacial de Estados Unidos”.
El sábado amanece. Las dudas se despejan. “La Luna, el espacio, los extraterrestres, son temas que siempre pagan bien”.