A través del “Sistema de detección automatizado y alerta temprana de la presencia de la roya asiática (Phakopsora pachyrhizi)” se podrá detectar a tiempo su presencia en la soja, a través de trampas cazaesporas de 2da. generación. Se busca detectar la cantidad suficiente que podrían causar infecciones al cultivo, de esta manera el productor podrá realizar la aplicación oportuna de fungicidas y con esto ayudará a disminuir pérdidas de producción y costos.
Los pasos del procedimiento para el monitoreo y detección consistirán en la instalación del cazaesporas de segunda generación al término de la siembra, en un punto dentro de la plantación definido por el equipo técnico. Este equipo automatizado enviará detalles de las muestras colectadas en tiempo real a la base de datos de la plataforma, donde se corroborará la información con el equipo técnico. Con los datos verificados, se compartirá el reporte con los productores en no más de 24 horas después de haberse recibido la información colectada.
El reporte, aparte de la información sobre la presencia de la roya, contiene recomendaciones sobre si se debe o no aplicar fungicidas. El servicio se encuentra enmarcado dentro del campo de Tecnologías Agrícolas (AgTech).
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Soja, principales polos productivos del país y rendimientos
Un análisis del Instituto de Biotecnología Agrícola (INBIO), basado en 35 años de datos (1990–2025), confirma el peso estructural de la soja en Paraguay, y permite identificar con precisión dónde están los mejores rendimientos y las zonas más consistentes de producción.
El estudio muestra que los principales polos productivos se concentran en Itapúa, Alto Paraná, Caaguazú, Canindeyú y Caazapá. En estos departamentos, más del 50 % de las campañas superan los 2.500 kg/ha, mientras que en rendimientos por encima de 2.000 kg/ha alcanzan una participación superior al 74 %, sumándose también Amambay en este grupo.
En el rango más alto, campañas con más de 3.000 kg/ha, destacan Cordillera, Paraguarí, Caaguazú y Alto Paraná, que en al menos el 20 % de los ciclos analizados lograron ubicarse en ese nivel de productividad, según el boletín de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
El comportamiento del cultivo no es uniforme. Mientras las zonas históricamente sojeras muestran rendimientos más estables, otros departamentos presentan mayor variabilidad, con picos elevados en años puntuales.
Esta dinámica también se refleja en la presencia del cultivo: departamentos como Alto Paraná, Itapúa, Caaguazú, San Pedro, Caazapá, Concepción y Canindeyú registran más de 30 campañas con soja. Mientras que Paraguarí, Central, Ñeembucú y Presidente Hayes tienen menor participación.
A nivel general, la mayoría de los departamentos supera los 2.000 kg/ha en promedio, y en sus mejores campañas logran romper el umbral de los 3.000 kg/ha. El análisis también pone foco en la toma de decisiones productivas.
“En sitios donde se tiene más frecuencia de rendimientos de más de 2.500 kg/ha se puede apostar a variedades que te brindan mayores rendimientos, mientras que en los demás es importante optar por variedades más rústicas y tecnologías que puedan paliar situaciones adversas”, explicó el Ing. Omar Paredes, del INBIO.
El comportamiento climático sigue siendo un factor determinante, por lo que en las zonas más vulnerables se vuelve clave la adopción de prácticas sostenibles y tecnologías adaptadas.
El resultado es una radiografía clara, Paraguay no solo mantiene a la soja como pilar productivo, sino que consolida territorios con alto desempeño y otros con potencial, donde la estrategia productiva marca la diferencia.
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Complejo soja cierra el primer bimestre con ingresos por USD 784 millones
El complejo soja cerró el segundo mes del 2026 con envíos por valor de USD 784 millones. A febrero, Paraguay exportó de 1,7 millones de toneladas de la oleaginosa, cifra que representa 286.226 toneladas más que el mismo período del año pasado, cuando se embarcaron 1,4 millones de toneladas, según datos de comercio exterior de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco).
En cuanto a ingresos, el informe indica que los envíos suman USD 668 millones, monto que representa USD 116 millones más que el primer bimestre del 2025, donde el valor fue de USD 551 millones.
El reporte de la Capeco destaca que el mayor volumen exportado se suma a la mejora de la cotización de la oleaginosa en el mercado internacional, lo que contribuyó a un aumento en los ingresos de divisas incluyendo aceite y pellets.
La asesora de comercio exterior del gremio, Sonia Tomassone, señaló que, en contrapartida, se observa una leve disminución de las exportaciones de derivados de la soja (aceites y pellets). En ese sentido, explicó que esto obedece a que es el período final de la cosecha de la zafra principal e inicio de la zafriña, lo que genera un menor volumen disponible de grano nuevo en las industrias locales.
En los dos primeros meses del año fueron comercializadas 61.136 toneladas de aceite de soja, en tanto que en el mismo período de 2025 se exportaron 72.381 toneladas. En cuanto a la harina de soja, se embarcaron 167.521 versus las 218.371 toneladas exportadas hasta el segundo mes del año pasado.
Mercados
Como principal mercado de la soja paraguaya se mantiene Argentina, con una participación del 77 %, seguido por Brasil, con un 8 % en el total enviado, mientras que Arabia Saudita, Uruguay y Chile completan el 15 % restante.
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Superzafra de soja se consolida pese a mermas en los rindes finales
A pesar de algunas mermas registradas en los rindes hacia el cierre de la cosecha, la denominada superzafra de soja se mantiene firme, con más del 90 % del área ya recolectada tanto en el norte como en el sur de la Región Oriental.
De acuerdo con un análisis de la consultora StoneX Paraguay, las últimas parcelas cosechadas enfrentaron altas temperaturas durante las semanas finales de febrero, lo que redujo el potencial productivo en algunos lotes.
En zonas como Santa Rita, por ejemplo, los rendimientos que venían alcanzando cerca de 5.000 kilos por hectárea se redujeron en los últimos lotes a alrededor de 4.500 kilos por hectárea. En Katueté también se observaron picos de 5.000 kilos en las mejores áreas, aunque el promedio general se ubicaría entre 4.000 y 4.500 kilos por hectárea.
Las parcelas cosechadas más tarde fueron las más afectadas por el calor, especialmente en zonas ubicadas desde Naranjal hacia el sur. Sin embargo, estas mermas puntuales no comprometen el resultado global de la campaña, ya que la mayor parte de la producción se levantó bajo condiciones climáticas más favorables.
En ese contexto, las estimaciones de producción incluso fueron ajustadas al alza en varios departamentos agrícolas, entre ellos Alto Paraná, Itapúa, Caaguazú, Guairá, Caazapá, Canindeyú y San Pedro. La proyección para la zafra principal pasó de 10,14 millones a 10,41 millones de toneladas, mientras que, si la zafriña alcanza unas 1,39 millones de toneladas, el balance total del ciclo podría ubicarse en 11,80 millones de toneladas de soja.
El elevado volumen de producción, sumado al récord esperado en Brasil, ya comienza a generar presión en el mercado regional. El basis en Asunción pasó de USD -24 en diciembre de 2025 a USD -65 a inicios de marzo de 2026, reflejando el aumento de la oferta y un escenario comercial más competitivo.
En cuanto a la comercialización, el avance de ventas de la soja correspondiente a la campaña 2025/2026 se aproxima al 50 %, con un nivel específico de 48,2 %. Factores logísticos como la falta de espacio en silos y las largas filas en los puertos están acelerando el flujo de granos hacia los centros de acopio y exportación, en un contexto donde muchos productores también buscan cumplir compromisos financieros que vencen hacia el cierre del primer trimestre.
Zafriña y uso de la tierra
Factores climáticos y económicos influyen en las decisiones productivas. En el norte, la combinación de sequía y altas temperaturas reduce cada vez más la ventana ideal para implantar maíz, mientras que el costo de producción del cereal es superior al de la soja, lo que inclina la balanza hacia la oleaginosa en varias zonas productivas.
Actualmente, el maíz zafriña 2025 ya presenta un avance de comercialización de 95,4 % en el mercado spot, mientras que el maíz zafriña 2026 alcanza un 14,4 % de ventas anticipadas, en un contexto donde las próximas semanas de marzo serán claves para definir la distribución final de cultivos en el segundo ciclo agrícola.
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Zafriña: productores advierten escenarios dispares en soja y maíz
La zafriña de la soja y el maíz dependerá de la consolidación de lluvias generalizadas en las principales zonas agrícolas, ya que la distribución de precipitaciones de los últimos días fue irregular y se registraron acumulados dispares entre regiones, configurando así escenarios productivos muy diferentes.
Así lo informó la Unión de Gremios de la Producción (UGP), señalando que productores y técnicos coincidieron en que la continuidad y mayor cobertura de las precipitaciones serán determinantes para estabilizar el avance de la campaña 2025/26.
El gremio reportó que en las zonas donde las lluvias fueron más generosas, los cultivos muestran una mejora y se logró avanzar con la siembra. Sin embargo, en otras áreas, persiste la preocupación por los bajos niveles de humedad en el suelo.
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“La siembra está peleada, porque tuvimos solo chaparrones. Entre el maíz plantado, un 5 % a 10 %, hay zonas que germinaron bien, pero son afectadas por la sequía y el calor”, sostuvo Flaminio Núñez, productor en el distrito de Raúl Arsenio Oviedo, Caaguazú, agregando que aún se esperan lluvias generalizadas para continuar con la siembra.
En tanto, en la zona del Norte de Alto Paraná, la situación está relativamente controlada, según el productor Aurio Frighetto. Aunque no se registraron lluvias generalizadas, los chaparrones beneficiaron a las áreas más necesitadas. El avance de siembra supera el 80 % en maíz sembrado y emergido, mientras que la soja se encuentra en etapa de crecimiento, en dicha región.
Proyecciones
Las proyecciones del sector productivo para esta zafra ascienden a 11 millones de toneladas, según había indicado a La Nación/Nación Media, Héctor Cristaldo, titular del gremio. No obstante, vaticinó que la zafriña podría experimentar un leve retraso, debido a las lluvias que prologaron el ciclo de las plantas, acortando así la ventana de siembra.
Alegó que esto no representaría un riesgo para el buen panorama general, ya que aún se encuentran dentro de los plazos normales para la siembra de la segunda etapa de la soja que podrá realizarse sin inconvenientes.
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