Tras más de 25 años de negociaciones, Paraguay avanza hacia la aprobación del acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea. El canciller Rubén Ramírez Lezcano aseguró que la integración abrirá nuevas oportunidades de comercio, inversión y cooperación tecnológica entre dos bloques que concentran más de 700 millones de personas y más del 20% del PIB mundial.
El Mercosur no constituye una amenaza para Europa, afirmó el canciller nacional. Rubén Ramírez Lezcano, durante la apertura del evento de alto nivel “Del acuerdo a la implementación: Desbloqueando la inversión y el crecimiento en el marco del acuerdo UE-Mercosur”, realizado en el Distrito Conmebol en el marco de la Reunión Anual de la Asamblea de Gobernadores del BID, que se desarrolla en el país en su tercer día.
Para Paraguay, el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea representa un paso estratégico hacia una integración más profunda con uno de los mercados más relevantes del mundo. En ese sentido, el canciller subrayó que el tratado debe entenderse no como una amenaza, sino como una oportunidad extraordinaria de complementación productiva y tecnológica.
Actualmente, se prevé que el Congreso paraguayo avance con la aprobación del acuerdo en las próximas semanas. El objetivo es que el proceso pueda encaminarse hacia una implementación provisional antes de finales de marzo, consolidando el compromiso del país con la apertura comercial y una mayor integración en los mercados internacionales.
Para el canciller nacional, el alcance del tratado va mucho más allá del comercio. “Este acuerdo constituye una plataforma estratégica para impulsar el desarrollo productivo, atraer inversiones y fortalecer la transferencia tecnológica”, destacó, al señalar que la integración entre ambos bloques puede convertirse en un motor clave para el crecimiento económico de la región.
Un mercado de escala global. La magnitud del acuerdo es significativa. La integración entre el Mercosur y la Unión Europea conforma un espacio económico de más de 700 millones de personas, con una participación superior al 20% del producto global.
Actualmente, el comercio entre ambos bloques supera los 110.000 millones de dólares, con exportaciones del Mercosur cercanas a USD 50.000 millones hacia el mercado europeo.
Sin embargo, según explicó el canciller, incluso con el acuerdo vigente, el impacto en el mercado europeo será moderado.
“Toda la producción del Mercosur que se exporta a Europa se consume en apenas un día. Con el acuerdo, en diez años, podría representar el consumo de tres días”, explicó, subrayando que el bloque sudamericano no representa un riesgo para la producción europea.
Seguridad alimentaria y complementariedad productiva. Uno de los ejes centrales de la defensa del acuerdo es el papel del Mercosur en la seguridad alimentaria global.
El canciller destacó que el bloque sudamericano concentra algunas de las mayores reservas de tierras productivas del planeta, lo que lo posiciona como un actor clave en la provisión de alimentos para una población mundial que ya supera los 8.000 millones de habitantes y seguirá creciendo en las próximas décadas.
En ese contexto, el acuerdo permitiría fortalecer una relación basada en la complementariedad económica, mientras el Mercosur aporta capacidad productiva agroalimentaria, Europa se posiciona como líder en tecnología, innovación e industria.
De hecho, Ramírez recordó que gran parte de la tecnología utilizada en sectores industriales del Mercosur -incluyendo la industria automotriz- proviene de empresas europeas.
Integración institucional y estándares de calidad. Más allá del comercio, el acuerdo también implicará cambios estructurales en la forma en que los países del Mercosur gestionan sus sistemas productivos.
El canciller enfatizó que la implementación obligará a fortalecer instituciones de certificación, acreditación sanitaria y estándares técnicos, elementos fundamentales para garantizar el acceso a mercados internacionales de alta exigencia.
Este proceso, explicó, contribuirá a modernizar las capacidades regulatorias y productivas del bloque, elevando la competitividad de sus exportaciones.
Un primer paso hacia una integración más profunda. Aunque reconoció que el acuerdo no satisface plenamente todas las expectativas de los países involucrados, Rubén Ramírez lo considera un primer paso fundamental hacia una integración económica más ambiciosa.
“Si después de 25 años hemos logrado llegar a este punto, significa que estamos dando el primer paso hacia una integración que puede generar beneficios para ambos bloques”, sostuvo.
Para Paraguay, el desafío ahora será aprovechar este marco para fortalecer su inserción internacional, diversificar su matriz productiva y posicionarse como un socio estratégico en las cadenas globales de valor.
En un escenario internacional cada vez más marcado por tensiones comerciales y reconfiguración de mercados, el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea aparece como una de las apuestas más relevantes para redefinir el mapa del comercio global en las próximas décadas.