Por Adkhamjon Janobiddinov, desde Uzbekistán.
El 11 de diciembre, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, llegó a Tashkent, Uzbekistán, en visita oficial. Esta visita marcó un nuevo capítulo en las relaciones entre Paraguay y Uzbekistán. Cabe destacar que el presidente Peña se convirtió en el primer jefe de estado latinoamericano en visitar Uzbekistán, lo que le otorga a este viaje un significado histórico aún mayor. Para Paraguay, marcó la creciente presencia del país en una nueva región. Para Uzbekistán, fue una señal de la expansión de sus alianzas globales.
Las relaciones diplomáticas entre ambos países se establecieron en 2001, pero durante más de veinte años fueron limitadas. No se celebraron importantes reuniones de alto nivel, el comercio se mantuvo reducido y la comunicación consistió principalmente en el intercambio de cartas durante los días festivos nacionales.
Según los medios estatales uzbekos, el comercio bilateral en 2024 alcanzó alrededor de 700.000 dólares estadounidenses y ambos países están trabajando para aumentar estas cifras. En los últimos años, la política exterior de Uzbekistán bajo la presidencia de Shavkat Mirziyoyev comenzó a orientarse hacia un compromiso multidimensional, con el objetivo de fortalecer los lazos con sus socios tradicionales y, al mismo tiempo, ampliar la presencia de Uzbekistán en regiones como América Latina.
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Durante la reunión, ambos líderes demostraron una clara comprensión de que la distancia no es un obstáculo cuando los países comparten objetivos similares. El presidente Mirziyoyev calificó la visita de “histórica”, recordando una vez más que Paraguay se había convertido en el primer país latinoamericano en enviar un presidente a Uzbekistán.
Elogió la economía abierta y la estabilidad macroeconómica de Paraguay, y reconoció los logros del presidente Peña, como mantener la inflación cerca del 5% y el desempleo en torno al 7%. Mirziyoyev también enfatizó que ambos países carecen de litoral, lo que naturalmente influye en sus estrategias económicas y hace que sus visiones de desarrollo sean sorprendentemente compatibles.
Para Paraguay, la visita también fue importante porque abrió puertas a nuevas direcciones económicas. El presidente Peña afirmó que, si bien ambos países están geográficamente alejados, comparten las mismas aspiraciones: prosperidad, estabilidad y desarrollo moderno. Destacó que las décadas de experiencia de Paraguay en agricultura y energía se alinean con las fortalezas de Uzbekistán en industria, innovación y conectividad regional. Esta complementariedad brinda a ambas partes nuevas oportunidades de crecimiento.
Las conversaciones de alto nivel dieron como resultado varios resultados concretos. Ambos presidentes firmaron una Declaración Conjunta que describe la próxima etapa de la cooperación bilateral. Un Memorando de Entendimiento entre los Ministerios de Relaciones Exteriores estableció un sistema de consultas políticas periódicas, lo que fortaleció la relación. Uno de los resultados más importantes fue la firma de un protocolo que finaliza las negociaciones bilaterales para la adhesión de Uzbekistán a la OMC, un paso que facilitará y hará más predecible el comercio entre ambos países y ofrecerá a Paraguay un nuevo socio en el sistema comercial mundial.
La cooperación económica se complementó con acuerdos sectoriales. Ambos líderes acordaron ampliar la colaboración en materia de comercio e inversión, priorizando la agricultura, el procesamiento de alimentos y la industria química. También identificaron la digitalización, el turismo y el deporte como áreas prometedoras para proyectos futuros. Como parte de la visita oficial, el presidente Peña también participará en la Asamblea General de la Federación Internacional del Automóvil en Uzbekistán. Esto también se mencionó durante las conversaciones.
También se hizo hincapié en la cultura y los lazos interpersonales. Ambas partes reafirmaron su disposición a profundizar la cooperación cultural, educativa y humanitaria, convirtiendo estos ámbitos en pilares centrales de la renovada alianza. Para simbolizar esta nueva amistad, ambos líderes plantaron juntos un árbol en el Paseo de los Huéspedes de Honor, un gesto sencillo pero significativo que refleja su intención de ver esta relación crecer.
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También es importante mencionar la creciente influencia global de Uzbekistán y su rápido desarrollo económico, lo que ayuda a responder la pregunta de por qué esta visita oficial es importante para Paraguay. Desde 2017, la nueva administración presidencial ha implementado importantes reformas para atraer inversionistas y fortalecer los lazos con los estados vecinos. Solo entre 2017 y 2024, Uzbekistán atrajo más de 113 mil millones de dólares en inversiones. Con su rica historia y cultura única, el país también se ha convertido en uno de los principales destinos turísticos de la región. Este año, Uzbekistán fue sede de la 43.ª Conferencia General de la UNESCO, la primera vez desde 1985 que el evento se celebró fuera de la sede de la Unesco en París. Además, Uzbekistán ha desempeñado un papel destacado en la promoción de la paz en Asia Central y más allá. Por iniciativa del presidente de Uzbekistán, se inició la Reunión Consultiva de Jefes de Estado de Asia Central, que ahora se celebra anualmente, contribuyendo significativamente a la solución de problemas fronterizos y otros desafíos regionales.
Hoy en día, Uzbekistán es un país de más de 38 millones de habitantes, ubicado en una encrucijada estratégica entre Oriente y Occidente. Recientemente, el país también firmó acuerdos con Estados Unidos por valor de más de 100 000 millones de dólares, lo que demuestra la magnitud de sus crecientes alianzas. Con su creciente influencia global y progreso económico, Uzbekistán ofrece nuevas oportunidades de cooperación, donde tanto Paraguay como Uzbekistán pueden compartir experiencia, fortalecer su posición en las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales, y lograr resultados mutuamente beneficiosos para sus pueblos.
En general, esta visita abrió un nuevo horizonte de cooperación para ambos países. Para Paraguay, extendió su presencia diplomática y económica a Asia Central. Para Uzbekistán, fortaleció su presencia en América Latina. La visita del presidente Peña sentó las bases no solo para un fortalecimiento de los lazos entre Paraguay y Uzbekistán, sino también para las futuras conexiones entre Asia Central y América Latina en su conjunto. Transformó un vínculo diplomático de larga data, pero distante, en una alianza estratégica basada en intereses compartidos, respeto mutuo y una visión clara y orientada al futuro.

