El director de Aduanas, Julio Fernández, asistió a la audiencia de la Comisión Anticontrabando del Senado y se ratificó en su denuncia inicial contra el senador Martín Arévalo. Expuso una estructura que se monta para el contrabando de electrónica, donde el legislador trata de influenciar para colocar a funcionarios en cargos estratégicos que permitan el tráfico de estas mercaderías.

Al retirarse de la sala de sesiones, sostuvo que después de sus acusaciones trabaja más tranquilo, sin visitas ni llamadas. “Solo denuncio el tráfico de influencias, les soy sincero, desde que pasó eso (la presentación de la denuncia de tráfico de influencias contra el senador) tengo una tranquilidad trabajando, nadie me visita, poca gente me está llamando por teléfono”, expresó. Todos los sectores marcaban visita en su despacho de Aduanas, como desde empresarios y despachantes, explicó, pero “hoy estoy siendo más productivo”, afirmó al retirarse.

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Durante su declaración ante la comisión, el director expuso la solicitud del senador para la designación de Miguel Medina como administrador de Terport San Antonio. Así como los mecanismos utilizados para adulterar los contenedores, para que el ingreso sea legal, y la relación del legislador con las estructuras que se manejan para el tráfico de electrónica.

“No es un tango que se baila entre dos, hablamos de una coreografía, hablamos de importadores, funcionarios de Aduanas, despachantes y siempre algún padrino detrás de este tipo de negocios”, expresó.

Fernández explicó que en los despachos de las firmas de Gregorio Cubilla (quien se declaró dueño de la carga de contrabando), intervino 282 veces Miguel Medida y 223 veces Luis Pereira, quienes fueron recomendados del senador. “Mi enojo con el señor es cuando presiona exageradamente, y vemos una asociación criminal con gente que está en la clandestinidad”, cuestionó.

Habló de las dos denuncias contra Martín Arévalo, la primera por tráfico de influencias para nombrar a funcionarios en estratégicos cargos, así como la denuncia por la abogacía ejercida a favor de la carga de contrabando de la empresa GECU-OVF-CHAMS, de Gregorio Cubilla. “Son dos caras de la misma moneda”, expresó.

Finalmente, expuso todo el esquema que vienen controlando, por las cargas de contrabando que se gestionan con funcionarios recomendados por Arévalo, con la clonación de las mercaderías. “Esto es asociación criminal, tráfico de influencias y tratar de controlar una oficina, apoderarse del mecanismo de Paraguay”, concluyó.

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