Datos preliminares de la investigación del atentado en el norte arrojan que el ataque a los militares de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) por parte del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) fue realizado con explosivos incorporados en el envase de una garrafa de 13 kg. Así lo confirmó el agente fiscal Federico Delfino.

Aclaró que los componentes aún no fueron determinados con certeza, pero sería la causa de las muertes violentas producidas por el alto poder destructivo, característica peculiar de las bombas de fabricación casera.

Fiscal Federico Delfino. Foto: Jorge Romero.

“Estamos hablando de una muerte violenta, con bombas de fabricación casera, según dicen los expertos, pero con alto poder destructivo”, declaró Delfino a la 1000 AM, al calificar de ”un hecho terrorista”.

Así también, los investigadores sostienen la hipótesis de que posterior a la explosión hubo intercambio de disparos entre los demás integrantes de la FTC y los del grupo criminal.

Estos indicios son barajados luego de escuchar las primeras declaraciones de los sobrevivientes del atentado, quienes comentaron que fueron atacados por otras personas desde un sitio distante. “Presumimos que tenían un punto de observación desde donde también pudieron hacer disparos”, refirió el fiscal.

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Precisamente por el procedimiento aplicado para emboscar a los efectivos militares que se encontraban patrullando la zona se refuerza que la autoría es del EPP, que detonó las bombas en el camino vecinal al momento en que el camión de la FTC pasaba por el lugar.

El ataque se registró aproximadamente a las 14:30 del jueves último, en las inmediaciones de la estancia Pa’i Cuará, ubicada a 36 kilómetros del campamento de las fuerzas de seguridad. Tres jóvenes efectivos militares fallecieron durante el suceso.

Ataque de similares características se registró hace dos años

Un ataque con explosivos de similares características a los reportados días pasados se registró en octubre del 2019, cuando miembros de un grupo armado interceptaron un vehículo de la Estancia Santa Silvia, propiedad de la familia Camperchioli, en Arroyito, distrito de Horqueta, departamento de Concepción. En esa ocasión, de milagro los ocupantes del rodado (una camioneta Toyota Hilux) lograron salvarse.

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