Con pañuelos blancos los agentes policiales pidieron a los manifestantes localizados en las inmediaciones del Congreso Nacional dar fin a los enfrentamientos y retornar a la calma. En algunos sectores del microcentro el ambiente volvió a la tranquilidad, pero los protestantes continúan en el sitio.
El hecho realizado por los agentes fue considerado por varios ciudadanos y autoridades políticas como un hecho histórico, ya que hasta ahora se desconoce si fue tras una indicación por parte de las autoridades encargadas de la seguridad interna del país, ya sea el ministro del Interior, Arnaldo Giuzzio, o el comandante de la Policía Nacional, Francisco Resquín, o el hecho de bajar los brazos fue por iniciativa propia.
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Ahora, la estrategia de los efectivos policiales se centra específicamente en poder mantener la tranquilidad tras verse sobrepasados por los protestantes que alegaron que los incidentes se registraron debido a que la Policía se quedó sin municiones para tratar de retener la ola de violencia que acaparó la capital del país.
Los manifestantes exigen ahora frente a la Comandancia Nacional dar los nombres de las autoridades que dieron la orden de reprimir a los ciudadanos, a la par de solicitar que el presidente de la República, Mario Abdo Benítez, dé la cara.
“Ya está habilitado para avanzar hacia el Congreso, el comandante ya dio la orden, el lugar de manifestación está habilitado, es frente a la sede del Legislativo. No tenemos aún el reporte de cuántos oficiales fueron heridos”, dijo el comisario Édgar Núñez, mediante una entrevista con el canal GEN.
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Procedimiento policial en Sajonia: hallan armas, drogas, menores y un joven con arresto domiciliario
La Policía Nacional reportó la aprehensión de cuatro personas, la detención de un hombre beneficiado con arresto domiciliario y la incautación de un arma de fuego, armas blancas y drogas en el barrio Sajonia de Asunción, en un procedimiento llevado a cabo anoche.
El operativo policial se realizó alrededor de las 21:30, durante una patrulla preventiva de agentes de la Comisaría 2da. de Asunción, en las calles Andrés Gill y Ursicino Velazco de nuestra capital.
Entre los involucrados se encuentran dos menores de 17 años, un joven de 18 años identificado como Maximiliano Emmanuel Chamorro Ortiz, Richard Martínez López de 29 años, y Nery Luis González González de 20 años, quien fue hallado incumpliendo su arresto domiciliario por una causa de supuesto hurto.
El informe policial señala que los intervinientes observaron a los cinco hombres en una zona oscura y en actitud sospechosa. Al realizar la verificación correspondiente y un cateo corporal encontraron varias evidencias.
Entre los objetos incautados se encuentran un revólver calibre .38, seis cartuchos sin percutir, dos cuchillos, además de sustancias que dieron positivo a las pruebas de campo: 6,8 gramos de cocaína, 0,8 gramos de cocaína tipo crack y 8 gramos de marihuana, además de cuatro celulares.
Asimismo, levantaron una balanza de precisión, un triturador de hierbas, envoltorios de plástico, papeles para fumar, cigarrillos, un rollo de cobre y otros objetos.
El caso fue comunicado al fiscal Cristian Ortiz, de la Unidad N.º 13, especializada en la lucha contra el narcotráfico, el crimen organizado y delitos conexos.
El representante del Ministerio Público dispuso la libertad de Maximiliano Emmanuel Chamorro Ortiz, la entrega de los dos adolescentes a sus familiares y la permanencia de Richar Martínez López en la sede policial.
En relación con la presunta transgresión de la Ley N.º 7411 de Armas de Fuego y sus Componentes, el procedimiento fue comunicado a la agente fiscal Soledad González, de la Unidad Penal N.º 1 de la Fiscalía Barrial N.º 3, quien dispuso que Nery Luis González González permanezca en la dependencia policial a disposición del Ministerio Público.
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La decisión que transformó una frontera disputada en una zona de paz
- Embajador Carlos José Fleitas
- Fotos: Gentileza
A lo largo de su historia, Paraguay recurrió en tres momentos decisivos al arbitraje para resolver controversias territoriales. El primero fue el laudo Hayes con la Argentina en 1878, que reconoció la soberanía paraguaya sobre el territorio situado entre los ríos Verde y Pilcomayo; el segundo, el laudo arbitral del Chaco del 10 de octubre de 1938, que fijó la frontera con Bolivia después de la guerra del Chaco; y el tercero, conocido como el arbitraje del cerro Chovoreca, culminó con el fallo del 11 de julio de 1969 y determinó la ubicación correcta de uno de los vértices establecidos en 1938.
Pese a su importancia para la definición territorial del país, el laudo de 1938 ha recibido menor atención que los otros dos casos. Detrás de su pronunciamiento existió, además, un episodio poco conocido y todavía controvertido: el acta reservada del 9 de julio de 1938, mediante la cual las partes y los países mediadores anticiparon el trazado fundamental de la futura frontera antes de la firma del Tratado de Paz y del fallo formal de los árbitros.
DE LA TREGUA AL ARBITRAJE
El Protocolo de Paz firmado en Buenos Aires el 12 de junio de 1935 puso fin a las hostilidades de la guerra del Chaco y abrió las negociaciones para resolver la cuestión territorial. La Conferencia de Paz del Chaco, integrada por representantes de Argentina, Brasil, Chile, Estados Unidos, Perú y Uruguay, asumió la tarea de acercar las posiciones de los antiguos contendientes.
Las negociaciones se extendieron durante más de tres años, prueba de que el cese del fuego no había resuelto automáticamente el problema de límites. Finalmente, el 21 de julio de 1938, Paraguay y Bolivia firmaron en Buenos Aires el Tratado de Paz, Amistad y Límites, bajo los auspicios y la garantía moral de los seis Estados mediadores.
Por Paraguay participaron, entre otros, Cecilio Báez, José Félix Estigarribia, Luis A. Riart y Efraím Cardozo; por Bolivia, Eduardo Diez de Medina y Enrique Finot. Los instrumentos de ratificación fueron intercambiados el 29 de agosto de 1938 (González de Bosio, 2022).
ACUERDO RESERVADO
Antes de la firma pública del Tratado de Paz, Amistad y Límites, en la madrugada del 9 de julio de 1938 las delegaciones de Paraguay y Bolivia rubricaron, junto con los mediadores, el proyecto de tratado, aunque debían someterlo a la aprobación de sus respectivos gobiernos. En esa misma fecha se suscribió un documento reservado titulado “Paraguay-Bolivia.
Acta rubricada en la ciudad de Buenos Aires, 9 de julio de 1938”, en el cual los representantes de las partes y de los países mediadores anticiparon el recorrido general que debía respetar el futuro laudo arbitral.
El acta afirmaba que la Conferencia de Paz había identificado, con el asesoramiento de sus técnicos militares y después de escuchar separadamente a las partes, una delimitación transaccional basada en los puntos de coincidencia existentes. En él se anticipó una línea que comenzaba en Esmeralda, sobre el río Pilcomayo; se dirigía hacia 27 de Noviembre, dejando Yrendague al este; continuaba por Capitán Ustares, Palmar de las Islas, Fortín Paredes y cerro Chovoreca; y llegaba al río Negro u Otuquis y a su desembocadura en el río Paraguay.
El documento declaraba que el futuro laudo respetaría esa solución “fiel y escrupulosamente”, considerándola razonable y definitiva por los negociadores (Rout, 1970).
Los compromisos del 9 de julio fueron confirmados y complementados, ya que el 19 de julio Bolivia solicitó nuevas garantías de que el Colegio Arbitral respetaría lo acordado, mientras Paraguay recibió seguridades escritas sobre el sector occidental de la frontera y la permanencia de los fortines Patria y Galpón bajo su jurisdicción.
El acta no fue un documento aislado, sino la pieza central de una negociación reservada más amplia que preparó el camino para la firma pública del Tratado de Paz, el 21 de julio, y para el laudo arbitral del 10 de octubre. Aunque el fallo mantuvo la orientación general del acta, incorporó referencias geográficas como Villazón, el punto situado diez kilómetros al oeste de Estrella; Cerrito Jara y determinadas intersecciones de paralelos y meridianos. Es decir, el trazado definitivo mantuvo la orientación fundamental del acuerdo previo, pero no lo reprodujo literalmente. El documento, por tanto, no sustituye al laudo arbitral, aunque permite comprenderlo como la culminación jurídica de una solución política negociada previamente y mantenida bajo reserva.
CONTROVERSIA
El acta ha generado controversias históricas, su carácter reservado y su divulgación pública muchos años después motivaron cuestionamientos sobre la transparencia de las negociaciones. Además, al afirmar que el futuro laudo respetaría “fiel y escrupulosamente” la línea acordada, abrió la discusión sobre el margen de decisión que conservaron los árbitros. También provocó reparos jurídicos porque fue rubricada antes de que las delegaciones obtuvieran la aprobación definitiva de sus gobiernos y antes de la firma y ratificación del Tratado de Paz. A ello se sumaron las diferencias internas de la representación paraguaya ante las concesiones territoriales discutidas.
BASE JURÍDICA
El tratado no sometió nuevamente a discusión la totalidad del Chaco Boreal. Reconoció directamente determinados espacios y estableció una zona dentro de la cual los árbitros debían fijar la línea definitiva. La decisión tendría el carácter de un arbitraje de equidad: los árbitros debían pronunciarse según su leal saber y entender, considerando la experiencia de la Conferencia de Paz y los dictámenes de sus asesores militares.
A diferencia de un arbitraje estrictamente jurídico, centrado principalmente en la aplicación de tratados anteriores, títulos coloniales y otras normas de derecho, los árbitros de equidad podían buscar una solución considerada justa, razonable y viable para ambas partes. Debían pronunciarse según su “leal saber y entender”, tomando en consideración los antecedentes reunidos por la Conferencia de Paz, los dictámenes de los asesores militares y las condiciones geográficas, económicas y de seguridad de los dos países. La finalidad era alcanzar una fórmula que pudiera cerrar el conflicto y evitar una nueva guerra.
El Tratado fijó los márgenes que la decisión no podía sobrepasar. En el sector occidental, la línea debía situarse dentro de una franja determinada entre el río Pilcomayo y el meridiano del fortín 27 de Noviembre. En el norte y el este, debía mantenerse entre la propuesta presentada por la Conferencia de Paz el 27 de mayo de 1938 y la contrapropuesta paraguaya del 24 de junio. Además, el litoral del río Paraguay situado al sur de la desembocadura del río Negro u Otuquis quedó expresamente excluido del arbitraje.
Los árbitros eran los presidentes de Argentina, Brasil, Chile, Estados Unidos, Perú y Uruguay, quienes delegaron sus funciones en representantes plenipotenciarios. Argentina designó a José María Cantilo, Isidoro Ruiz Moreno y Pablo Santos Muñoz; Brasil, a José de Paula Rodrigues Alves; Chile, a Luis Barros Borgoño y Manuel Bianchi; Estados Unidos, a Spruille Braden; Perú, a Felipe Barreda Laos y Luis Fernán Cisneros; y Uruguay, a Eugenio Martínez Thédy. Sus poderes los facultaban para deliberar y suscribir el fallo en nombre de los respectivos jefes de Estado (Comisión Mixta Demarcadora de Límites Boliviano-Paraguaya, 2007).
EL FALLO
Cumplidas las ratificaciones, los delegados de los seis presidentes mediadores se reunieron en Buenos Aires como Colegio Arbitral y el 10 de octubre pronunciaron el fallo que determinó la línea divisoria.
Paraguay y Bolivia fueron oídos en una audiencia especial y presentaron alegatos acompañados de documentación y una Comisión Militar Asesora realizó un relevamiento aerofotográfico y reconoció las zonas definidas. El Colegio Arbitral no examinó solamente los antecedentes jurídicos e históricos, sino también las condiciones geográficas, económicas y de seguridad de ambas partes. Sobre esa base, concluyó que la línea adoptada representaba una solución equitativa y aprobó el fallo por unanimidad.
La frontera quedó organizada en dos grandes zonas que convergían en 27 de Noviembre o Gabino Mendoza. En la zona occidental, la línea partía de ese punto, descendía hacia Villazón, pasaba diez kilómetros al oeste de Estrella y terminaba en el thalweg o canal navegable del río Pilcomayo. En la zona norte, avanzaba hacia el cerro Capitán Ustares, la Cañada del Palmar de las Islas y la intersección del meridiano de Fortín Paredes con el paralelo de Fortín Ravelo. Luego alcanzaba el punto más alto del cerro Chovoreca y Cerrito Jara, llegaba al río Negro u Otuquis y seguía su thalweg hasta la desembocadura en el río Paraguay.
El uso de fortines, elevaciones, palmares, cursos de agua, paralelos y meridianos muestra que la frontera combinó referencias militares, accidentes naturales y líneas geométricas. El documento fue dado en Buenos Aires en tres ejemplares redactados en español, inglés y portugués, y dispuso que el texto en español prevalecería en caso de duda.
DELIMITAR VS. DEMARCAR
El laudo delimitó la frontera: determinó jurídicamente por dónde debía pasar. Todavía era necesario demarcarla, es decir, identificar sus puntos en el terreno, calcular coordenadas, abrir picadas y construir los hitos que harían visible la separación entre los dos Estados.
El acta del 25 de noviembre de 1938 constituyó la Comisión Mixta Demarcadora de Límites. Bolivia estuvo representada por el coronel Abelardo Prieto y el mayor Walter Salinas; Paraguay, por el teniente coronel Abdón Palacios y el teniente primero de Marina Néstor Rodríguez. Como quinto miembro y presidente fue designado el coronel argentino Ernesto Florit, en representación de los países mediadores.
La Comisión debía dictar su reglamento, acordar el plan de acción y definir los métodos de trabajo. El presidente dirigía los debates, verificaba la ejecución de las decisiones y resolvía definitivamente las cuestiones técnicas y prácticas en las que las partes no alcanzaran un acuerdo.
LEGADO
El Tratado de Paz estableció la fórmula política y jurídica; el laudo determinó la línea dentro de la zona acordada; y la Comisión Mixta se encargó de reconocerla y demarcarla materialmente.
Los documentos producidos durante la demarcación –actas, mapas, croquis, fotografías, informes y libretas de campo– muestran una dimensión de la historia fronteriza que suele quedar oculta detrás de los grandes acontecimientos diplomáticos. La frontera no fue únicamente una línea decidida por presidentes y cancilleres: también fue recorrida por técnicos, topógrafos, militares, ingenieros y delegados que debieron confrontar las palabras del fallo con la geografía del Chaco.
El carácter equitativo del arbitraje permite comprender por qué la solución de 1938 no coincidió plenamente con las aspiraciones territoriales máximas de ninguna de las partes. Aunque la consigna del Dr. Manuel Domínguez –“Ni más allá ni más acá del Parapití”– había expresado durante años la reivindicación paraguaya de reconocer aquel río como límite histórico del Chaco, la frontera definitiva surgió de una realidad más compleja.
Las consecuencias de la guerra, las posiciones de Paraguay y Bolivia, la intervención de los mediadores y la necesidad de evitar un nuevo enfrentamiento exigieron concesiones y una intensa negociación diplomática. Para el Paraguay significó el reconocimiento de la mayor parte del Chaco Boreal y la preservación de su soberanía sobre el litoral del río Paraguay; para Bolivia, consolidó el dominio sobre el sector noroccidental.
El laudo no satisfizo todas las aspiraciones territoriales de ambos países, pero alcanzó algo que décadas de conversaciones, protocolos y mediaciones no habían conseguido: transformar el final de la guerra de dos naciones hermanas en una frontera jurídicamente definida y así abrir una nueva etapa de paz entre Paraguay y Bolivia.
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Convocan a movilización en Asunción para exigir justicia por el feminicidio de Deisy Paola
Organizaciones sociales y allegados a Daisy Paola Giménez Segovia se movilizarán mañana sábado a partir de las 17:00 en la Plaza de la Democracia, para exigir justicia por el feminicidio ocurrido en la noche del jueves en Lambaré.
La manifestación tiene el objetivo de repudiar el brutal asesinato y reclamar medidas efectivas contra la violencia hacia las mujeres.
Hasta octubre de 2026 el Ministerio Público registra 20 víctimas de feminicidio y 28 víctimas de tentativa de feminicidio en todo el país. Se abrieron 19 causas penales por estos delitos, además de registrarse un homicidio, 4 tentativas de homicidio a víctimas colaterales y 6 ataques de extrema gravedad
La Articulación Feminista del Paraguay convoca a la ciudadanía a una movilización por el feminicidio de Deisy Paola, para exigir justicia y respuestas efectivas frente a la violencia contra las mujeres.
Este movimiento expresa solidaridad con su familia y sus seres queridos, rechazando la violencia feminicida, al tiempo de reclamar que las instituciones responsables actúen con diligencia para garantizar justicia, protección y prevención.
En un comunicado, explicaron que detrás de cada feminicidio hay una vida arrebatada, una familia destrozada, sueños interrumpidos “y nos preguntamos, ¿hasta cuándo?“.
Daisy Paola falleció trágicamente luego de recibir dos disparos de arma de fuego en la cabeza, en un hecho ocurrido en la noche del jueves, cuyo autor sería su expareja Aldo Alexis Duarte (26)
La autopsia realizada al cuerpo de la víctima de feminicidio en Lambaré, confirmó que la joven recibió dos impactos de arma de fuego en la cabeza, uno de los cuales le provocó lesiones mortales en el tallo encefálico.
La víctima contaba con una orden de restricción y denuncias previas por amenazas contra su expareja, quien es buscado por las autoridades.
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Crimen en Eusebio Ayala: venganza sería el móvil y “Polaco” el autor material, según la Policía
La Policía Nacional apunta a Junior Ramón Delvalle, alias “Polaco” (30), como la persona que disparó mortalmente contra la vida de Rebeca Martínez e hirió a su amiga, Carolina Raquel Aguilar, tras una jineteada en Eusebio Ayala ocurrida en la madrugada del lunes 28 de setiembre de 2026.
El trasfondo del atentado sería una “venganza”, según se dijo hoy martes durante una conferencia de prensa convocada por autoridades de diversas unidades policiales, para dar a conocer los avances en la investigación por el atentado a tiros ocurrido en la ciudad cordillerana.
Por el caso, están detenidas cinco personas: Édgar Clodomiro Rodríguez, alias “Chule” (28); Alcides Ramos Osorio, alias “Ka’i”, (39); Braian Matías Funes Galeano, alias “Mati”, (26), José Quintín Velázquez Martínez, (44), y Júnior Delvalle (30), capturado en el transcurso de las últimas horas.
El Crio. Abel Cantero, jefe de Investigación de Homicidios, señaló que en los últimos días lograron recolectar numerosos indicios que permitieron vincular a “Polaco”, “Chule” y “Ka’i” con este ataque a tiros. “Los tres son sindicados como los principales autores de este homicidio”, añadió.
Funes y Velázquez habrían contribuido con la logística de estos sospechosos, cooperando en la fuga de los mismos, refirió el jefe policial.
El comisario Luis López, jefe del Departamento contra el Crimen Organizado, dijo que para la Policía Júnior es integrante de una banda criminal importante y lo tienen ligado a diferentes hechos.
Dos asaltos en los que habría participado son el del depósito GICAL y el del transportador de caudales de la empresa Yrendagüe.
El trasfondo habría sido un empujón en la pista de baile de la jineteada, incidente que derivó en un posterior plan de “venganza”. “Junior se sintió muy ofendido al recibir una agresión uno de sus invitados (alias Ka’i), entonces querían vengar eso y, con ese afán, raptaron a estas mujeres”, afirmó el Crio. Flaminio Quintero, jefe del Departamento de Investigaciones de Central.
Una de las armas decomisadas durante la serie de allanamientos está siendo sometida a una pericia balística para confirmar si fue utilizada en el ataque donde falleció Rebeca Martínez Aricaye y resultó herida su amiga, Carolina Raquel Aguilar, quien sigue internada en cuidados intensivos en el Hospital de Trauma.
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