El encargado de negocios de los Estados Unidos en Paraguay y representante oficial de la embajada norteamericana, Joseph Salazar, consecuente con la política exterior de los EEUU, expresó que el Estado de derecho es fundamental para la gobernanza del país y el ejercicio de los derechos y garantías de todos los ciudadanos en democracia.
“Deseamos paz y orden continua para nuestros amigos y socios, el pueblo paraguayo. El Estado de derecho es la piedra angular de la #Democracia”, manifestó Salazar en su cuenta oficial de Twitter.
Tras los eventos suscitados anoche, donde manifestantes y fuerzas del orden se enfrentaron, dejando varios heridos entre autoconvocados y policías, la embajada se pronunció respecto a la inestabilidad y tensión que se vive en Paraguay por la crisis político-sanitaria.
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Los hechos
Más de 20 heridos se reportaron tras los acontecimientos ocurridos durante la noche del viernes en la zona del microcentro de Asunción después de la movilización de la ciudadanía, que salió a las calles a reclamar al Gobierno por la falta de acciones para hacer frente a la crisis sanitaria. La protesta derivó en violentos incidentes entre los manifestantes y fuerzas policiales.
Según datos del Hospital de Trauma y del policlínico policial, se atendió a más de 8 civiles y 12 policías. De los civiles, se mencionó que seis fueron dados de alta; mientras que uno de los más afectados tuvo una lesión en el ojo izquierdo, producida por un balín de goma.
Comercios destrozados y saqueados, vehículos dañados, corridas, balines de goma y gases lacrimógenos formaron parte del escenario en las calles asuncenas.
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Legisladores del bloque repudian inestabilidad en Bolivia y recuerdan vigencia del Protocolo de Ushuaia
Durante la CVIII sesión ordinaria del Parlamento del Mercosur (Parlasur), que se realizó este lunes en la Cámara de Diputados en Asunción, el cuerpo legislativo emitió una declaración oficial en la que manifiesta su enérgico rechazo y profunda preocupación ante la inestabilidad institucional y los recientes hechos de violencia que afectan al Estado Plurinacional de Bolivia.
El cuerpo legislativo sentó una postura firme en defensa del orden constitucional de sus países miembros. En ese sentido, hizo un llamado directo tanto a las autoridades gubernamentales como a la ciudadanía boliviana para deponer posturas extremas y garantizar el cumplimiento estricto de los tratados internacionales vigentes.
El eje central del documento radica en la exigencia del respeto al sistema democrático. Los parlamentarios del bloque regional hicieron especial énfasis en la vigencia del Protocolo de Ushuaia sobre Compromiso Democrático en el Mercosur.
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Este mecanismo constituye la “cláusula democrática” del bloque y prevé sanciones de carácter político y comercial ante eventuales rupturas o alteraciones del orden constitucional en cualquiera de los Estados parte.
El texto oficial argumenta que la estabilidad del bloque depende de la solidez institucional de cada uno de sus integrantes, calificando como inaceptable cualquier tipo de salida fáctica o de violencia que ponga en riesgo los derechos ciudadanos y la paz social en territorio boliviano.
La declaración institucional lleva las firmas oficiales del diputado Rodrigo Gamarra, representante paraguayo y presidente del Parlasur, y del abogado Edgar Lugo, secretario parlamentario del organismo.
Con este documento, la conducción del bloque enfatiza el rol del parlamento como un celoso custodio de la democracia y la paz en la región, según esgrimió, finalizado el encuentro, el diputado.
Clausula democrática
El Protocolo de Ushuaia, firmado en 1998 por los países del Mercosur, establece que la vigencia de la democracia es una condición fundamental para formar parte del bloque regional. En la práctica, el acuerdo prevé que si en uno de los Estados miembros se produce una alteración o ruptura del orden democrático, los demás países pueden analizar la situación y adoptar medidas conjuntas.
Entre las sanciones contempladas figuran desde la suspensión de la participación del país afectado en los órganos del Mercosur hasta la restricción de algunos beneficios derivados del proceso de integración regional.
Uno de los antecedentes más recordados ocurrió en 2012, cuando Paraguay fue suspendido temporalmente del bloque tras la destitución del entonces presidente Fernando Lugo, una decisión que generó cuestionamientos por parte de los demás socios del Mercosur sobre el desarrollo del proceso político que derivó en su salida del cargo.
Dicha sanción fue levantada el 15 de agosto de 2013 con la asunción del presidente Horacio Cartes, luego de que los países del bloque consideraran restablecido el orden democrático mediante las elecciones generales celebradas ese año.
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Titular de Parlasur promueve integración regional durante foro internacional en Canadá.
El diputado Rodrigo Gamarra, en su calidad de titular del Parlamento del Mercosur (Parlasur), compartió un resumen de algunas reuniones y conversaciones mantenidas en Ottawa, Canadá, en el marco de las actividades de la 22° Asamblea de ParlAmericas en la que participa. El legislador remarcó que se encuentra enfocado en fortalecer la integración regional, las instituciones democráticas y la cooperación internacional desde el Parlamento del Mercosur.
En comunicación con La Nación/Nación Media, informó que primeramente mantuvo una reunión con Juan Fernando Londoño, asesor vinculado a la CAF - Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe. Durante el encuentro abordaron sobre la importancia de fortalecer e intensificar el convenio existente entre la CAF y el Parlamento del Mercosur.
“Destacamos que actualmente la CAF es uno de los pocos organismos multilaterales que brinda apoyo y acompañamiento a parlamentos regionales, tanto en materia de capacitación como de fortalecimiento institucional y cooperación técnica, y existe predisposición de seguir ampliando ese trabajo conjunto con el Parlasur”, explicó.
Indicó que posteriormente se reunió con Michelle Muschett, subsecretaria general de Naciones Unidas y directora regional del PNUD para América Latina y el Caribe. Mencionó que con ella tuvo la oportunidad de conversar sobre temas relacionados a democracia, gobernabilidad, fortalecimiento institucional y desarrollo regional.
“Le extendimos una invitación para participar de algún foro o actividad a desarrollarse en Paraguay o en el ámbito del Parlasur antes de fin de año, quedando en avanzar próximamente en una agenda conjunta”, informó.
Mencionó que durante las conversaciones resaltamos la estabilidad y solidez democrática que hoy proyecta Paraguay ante la comunidad internacional, destacando que el país atraviesa un período de previsibilidad institucional y confianza exterior, fortalecido además por la presencia y liderazgo internacional del presidente Santiago Peña.
“Hemos podido intercambiar visiones sobre los desafíos que enfrentan hoy las democracias de la región, especialmente ante sectores corporativos y conglomerados económicos que muchas veces utilizan estructuras mediáticas como mecanismos de presión o condicionamiento sobre gobiernos e instituciones públicas en torno a intereses económicos y adjudicaciones estatales”, comentó.
Finalemnte, destacó que han sido reuniones muy fructíferas, que considera podrán redituar en mejores acuerdos futuros y relacionamiento entre el Mercosur, Canadá y ParlAméricas y el resto del mundo.
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Paraguay tiene un sistema electoral transparente, verificable y auditable, afirma diputado
El diputado colorado Rodrigo Gamarra salió al paso de los cuestionamientos que realiza la disidencia respecto a las máquinas de votación, exigiendo una nueva auditoría. Aseguró que Paraguay tiene una de las democracias más sólidas y uno de los sistemas electorales más transparentes, verificables y auditables de la región y del mundo.
El parlamentario señaló que esta afirmación lo hace con plena confianza, basado en la experiencia de haber participado como observador electoral internacional en numerosos procesos fuera del país. Por lo que enfatizó que en el Paraguay no existe una “máquina mágica” que manipula resultados, como algunos sectores irresponsablemente quieren instalar.
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“La máquina funciona básicamente como un mecanismo de impresión del voto que el elector elige y verifica físicamente. Después, el control se realiza boleta por boleta, voto por voto, delante de apoderados, veedores, miembros de mesa, candidatos y ciudadanos presentes”, explicó.
Escrutinio público
Asimismo, remarcó que el escrutinio es público y visible hasta el último minuto. Señaló que por lo que pudo observar en varios otros muchos países en los que le tocó ser observador, donde solamente participan los integrantes de mesa. Indicó que con la cantidad de personas involucradas en el control hace prácticamente imposible cualquier intento de adulteración sin detección inmediata.
“Algunos parecen imaginar una película de Hollywood, con hackers escondidos en un sótano manipulando elecciones desde una computadora secreta. Falta nomás que ahora, después de los archivos desclasificados sobre ovnis, digan también que los marcianos manipulan desde el espacio“, ironizó para señalar la incongruencia en las manifestaciones de ciertos sectores.
El parlamentario señaló que ante este tipo de declaraciones que están lanzando desde la discidencia, lo que demuestra es la desesperación de estos sectores políticos y mediáticos, que ante su incapacidad de convencer democráticamente a la ciudadanía, vuelvan a recurrir a la desinformación y al ataque sistemático contra instituciones que funcionan y gozan de credibilidad, sin una sola denuncia seria y real de fraude comprobado en los últimos 30 años.
“Intentar destruir la confianza en la democracia y alentar el caos mediante sospechas sin pruebas reales es altamente irresponsable y algo que Paraguay no puede normalizar”, concluyó.
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“La democracia requiere de memoria histórica consolidada”
- Fotos: Pánfilo Leguizamón
En esta edición del programa “Expresso”, del canal GEN/Nación Media, Augusto dos Santos conversa con la socióloga argentina Florencia Prego, quien desarrolla una investigación sobre el Paraguay contemporáneo y las huellas institucionales del estronismo. Su trabajo se centra en figuras constitucionales como la prohibición de la reelección presidencial, el juicio político y el estado de excepción, mecanismos concebidos en la transición democrática para limitar el abuso de poder, pero que con el tiempo terminaron utilizándose en el marco de las disputas políticas.
–¿Cómo empezó tu relación con la historia del Paraguay?
–Yo integro un equipo de investigación que nos dedicamos a los estudios sociales latinoamericanos. Generalmente hacemos muchos estudios comparados. La riqueza, la perspectiva que tenemos justamente se centra en eso, en poder hacer esos análisis que trabajen dos a tres casos o más. Y mi directora, la doctora Lorena Soler, ella es una paraguayóloga, como le decimos, hace muchos años estudia Paraguay. Yo me empecé a interesar, a tener algunas preocupaciones o empecé a hacerme algunas preguntas que siempre giraron en torno a la dictadura y el autoritarismo. Encontré en Paraguay un caso muy singular, porque me parece que las características que tuvo el estronismo, con esas especificidades, con esas singularidades y particularidades, lo hacen un caso muy interesante para tratar de aplicar, o que me servían a mí para pensar los problemas que yo tenía en la cabeza.
–¿Qué encontrás de la dictadura de Stroessner que te parecen resaltantes?
–Lo que me resulta muy desafiante para pensar el estronismo es pensarlo más allá de una dictadura, es decir, efectivamente fue una dictadura, pero creo que tiene una vuelta más que nos permite complejizar, que es pensarlo como un régimen autoritario. El estronismo supo combinar, más allá de la coincidencia temporal que tuvo con las dictaduras del Cono Sur, que fueron tardías en relación al estronismo, ¿no? Se dan en otro contexto. Para mí, la singularidad que tiene el estronismo es la combinación entre lo que fue una dictadura, que tuvo un sistema represivo, que rigió el estado de sitio de forma permanente prácticamente, con lógicas y dinámicas de la democracia liberal. Es decir, había instituciones, había elecciones con proscripciones políticas, elecciones restringidas. Es decir, cómo se respetó esa fachada de la democracia liberal. Entonces, lo que me resultó siempre muy interesante del estronismo es que permitía poner sobre la mesa el debate de que puede existir la legalidad sin democracia. Y es también lo que a mí me permite explicar o empezar a problematizar lo que trabajo posteriormente, que es la transición y la reforma a la Constitución, y cómo se empiezan a pensar los mecanismos para tratar de controlar o evitar la repetición de un régimen como el Stroessner.
PACTO DEMOCRÁTICO
–¿La constituyente del 92 que fue en términos de dejar ostensible el borrón y cuenta nueva?
–Decir que fue el borrón y cuenta nueva puede ser y no ser al mismo tiempo. Porque la transición y la reforma a la Constitución no es que parte de una tabla rasa. La Constitución del 92 le viene a responder al estronismo. Es el pacto democrático por excelencia en Paraguay. Una constitución que, sin duda alguna, creo que tuvo elementos muy positivos y que era realmente necesaria para la transición a la democracia. No había democracia posible si no se reformaba esa Constitución en Paraguay. Podemos discutir que una cosa es la norma y otra cosa es la aplicación, ¿no?
–No recuerdo qué porcentaje, pero era una mayoría de hombres del Partido Colorado que pertenecían al estronismo sentados en una constituyente para cambiar los aires de la dictadura a la democracia, ¿no?
–Era una constituyente amplia, ¿no? Pero ahí hay dos cosas que me interesa resaltar. La transición en Paraguay se enmarca en un proceso de transición hacia la democracia en América Latina en general, ¿no? En el marco de lo que se dice esta tercera ola. Un poco más tarde y tiene una singularidad cuando se piensan las transiciones en América Latina. En Argentina fue la guerra de Malvinas detonó, en otras fueron transiciones más pactadas, el poder civil con los militares. En Paraguay la singularidad es que el Partido Colorado, que fue el partido por excelencia del estronismo, continúe es la marca distintiva de la transición para pensarlo en términos comparativos. Ahí creo que está un poco la clave, pensar esta continuidad, ¿no? En esta idea de transición algunos hablan de transición inverosímil.
CONCENTRACIÓN DE PODER
–¿Cuáles son te parece las instituciones más nítidas que hacían de cazafantasmas contra la dictadura que se instalan con la constituyente, a citar en primer lugar la no reelección?
–Yo creo que la constituyente del 92 viene a intentar resolver el problema de la concentración del poder en el Ejecutivo. Esta idea de tratar de construir mecanismos constitucionales o herramientas constitucionales que controlen o eviten las extralimitaciones por parte del Poder Ejecutivo, que resuelvan la concentración de poder, la descentralización de ese poder, etc. Y en este intento por resolver ese desequilibrio heredado de la Constitución del 67 se acabó generando, creo yo, un desequilibrio, en este caso a favor del Poder Legislativo, ¿no? Y ahí aparece una figura que analizo, la del juicio político, que expone un poco esta situación. La Constitución buscó crear mecanismos constitucionales para limitar al Poder Ejecutivo, pero después esos mecanismos, desde la transición en adelante, cuando empezaron a aplicarse, en realidad empezaron a ser utilizados por las élites político-partidarias para resolver los conflictos políticos como un elemento de competencia. Y el juicio político es tal vez el caso o el elemento más gráfico de todo eso.
–Hay un paquete de hechos que instala la constituyente y que terminan siendo herramientas de pelea política, ¿no?
–Una de las figuras que me parecen claves para pensar la transición y la posibilidad de consolidación de la democracia en Paraguay, y para entender los límites a la hora de pensar cómo se puede estabilizar o no un sistema político, es la reelección presidencial. Esta idea de prohibir la reelección presidencial pensando que esa era como la garantía para evitar la repetición de gobiernos autoritarios en un país donde la concentración y centralización del poder, el autoritarismo, las lógicas y las dinámicas autoritarias son de larga duración. Cuando uno ve los momentos en que se intentó reformar o poner en discusión mínimamente, eso generó crisis política, sobre todo en el 2017. Es una fibra muy sensible para la sociedad paraguaya la reelección presidencial.
–¿Cuáles son los ejes de tu investigación?
–Yo analizo en mi investigación tres mecanismos constitucionales. La prohibición de la reelección presidencial, el juicio político y el estado de excepción. ¿Por qué tomo estas tres figuras? Porque creo que vienen a responder y a reponer ese pasado estronista. La reelección presidencial, por todo lo que ya conversamos; el juicio político, que en la Constitución del 67 no podía aplicarse al presidente, y el estado de excepción, porque el estado de excepción viene a responder al estado de sitio estronista, ¿no? Y el estado de sitio estronista, como figura constitucional que podía aplicarlo principalmente o exclusivamente el Poder Ejecutivo, con el estado de excepción de la reforma y de la transición a la democracia también se introduce el mecanismo del control parlamentario, y eso me lleva nuevamente a pensar ese nuevo equilibrio o desequilibrio que propone la Constitución del 92.
RECORTE TEMPORAL
–El tema de seguridad fue el que menos estuvo en el ojo de la tormenta probablemente.
–Yo tomo por una cuestión de recorte temporal desde el 92 al 2017, es decir, desde la reforma hasta la crisis política por la enmienda. En ese período el estado de excepción se declaró en cuatro oportunidades, dos bajo el gobierno de (Luis Ángel) González Macchi y dos bajo el gobierno de Fernando Lugo. ¿Qué advierto ahí? Si uno ve el primer estado de excepción que se declara en el Paraguay democrático fue en el año 2000 ante esa intentona golpista que fue sofocada muy fácilmente en ese momento y repudiada también. Se declara en un momento podríamos decir para garantizar el orden. Mientras que tanto en 2010 como en 2011 en realidad ahí el estado de excepción empieza a funcionar más como una figura y si vemos cómo termina el caso de Fernando Lugo con su destitución, para resolver o intentar resolver conflictos sociales de otra envergadura. Estamos hablando sobre todo del año 2010 y 2011, donde el conflicto campesino era muy complejo, sobre todo en la zona norte del país. Y eso no se puede desligar de cómo terminó después Fernando Lugo. Es decir, yo creo que, en su caso, el estado de excepción sirvió para ir erosionando esa legitimidad del gobierno de Lugo o de su misma figura, ¿no?, tanto para afuera como para adentro de su propia base social.
–El tema de la prohibición de la reelección no refleja algún tipo de inseguridad al respecto de cómo podemos ser dueños de nuestro propio destino, digamos. Eso de decir que si tenemos esta institución podemos reelegir mal.
–Bueno, esas son dinámicas que nos exceden completamente. Cómo votan y quién gane después se verá. Para mí el desafío está en pensar la aplicación y los usos políticos de las cosas. Después los desenlaces son los desenlaces y los resultados son los resultados, que también hay que pensar las condiciones que posibilitaron o que llevan a esos resultados.
APOLITICIDAD
–¿Te parece que también hay un debilitamiento del debate político?
–Yo creo hay un decaimiento. Creo que también está muy vinculado, y acá me vuelvo un poco a mi patria chica, a una situación de hartazgo, cansancio, donde se empezó a poner de moda la idea de la apoliticidad. No hay nada más político que decir “soy apolítico”. Todos somos políticos y, en todo caso, no cumplimos la función del político, pero cualquier intervención es una intervención política. Decir “no soy político, pero estos son la casta”. Bueno, ahí hay un posicionamiento claro respecto a un debate político ideológico, sin duda alguna. Pero sí creo que hay como una cosa más generalizada donde la política está pensada en una dimensión peyorativa y está este distanciamiento.
–¿Estudiaste algo sobre las nuevas generaciones y la dictadura? Hay chicos que ya no tienen una memoria del dolor, ¿no?
–Claro, está cada vez más lejos. En Argentina se cumplieron 50 años de la última dictadura cívico-militar. El gran desafío es que la democracia necesariamente requiere de memoria histórica consolidada, porque la democracia existe como tal, como forma, porque va vamos y votamos, pero son democracias cada vez más débiles o con improntas cada vez más autoritarias.