Durante su informe semanal, el ministro de Salud, Julio Mazzoleni, comunicó que Paraguay tiene asegurada la provisión de la vacuna contra el COVID-19, al mismo tiempo que cualquier otro país. Esto se debe a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) cuenta con un mecanismo de reserva y distribución que garantiza que todos los países, independientemente de su capacidad económica o cualquier otro factor, puedan tener acceso a ella.
En otro momento de la presentación, Mazzoleni confirmó que esta semana han mantenido reuniones en las que incluso ya se han especificado los precios de las vacunas y los anticipos que se deben entregar a los efectos de asegurar la provisión.
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“Entre setiembre y octubre concluirá la tercera fase de cinco proyectos de vacunas que son las más avanzadas y partir de eso tienen que pasar por una entidad reguladora, eso sería aproximadamente para fines de este año. Esperamos que todas sean exitosas para poder contar con ellas en el país para el primer semestre del 2021″, manifestó.
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Insistió que en ese tiempo de espera era necesario y fundamental que aquellas personas vulnerables no salgan, a no ser que sea estrictamente necesario y quienes tengan que salir, que lo hagan responsablemente siempre conscientes de que posiblemente sean portadores del virus y de esa manera protegerse y proteger a los demás, guardando distancia, lavándose las manos y usando mascarillas.
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Llaman a familias a acudir a los vacunatorios y proteger a sus bebés contra el virus respiratorio
En el marco de la Campaña de Invierno 2026, Paraguay alcanzó un importante avance en la protección de la primera infancia contra el virus respiratorio sincicial (VRS), principal causa de bronquiolitis y neumonía en bebés.
Según datos actualizados al 27 de mayo por el Ministerio de Salud Pública, se aplicaron 32.205 dosis de Nirsevimab, fortaleciendo la prevención de cuadros respiratorios graves en la población más vulnerable.
La estrategia alcanza actualmente una cobertura del 92 % en niños nacidos durante la temporada y un 57 % en la estrategia dirigida a lactantes nacidos desde el 1 de noviembre de 2025 hasta el inicio de la campaña.
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El virus respiratorio sincicial representa una de las principales causas de internación pediátrica durante los meses de otoño e invierno, especialmente en bebés menores de seis meses.
La Sociedad Paraguaya de Pediatría (SPP) valora los resultados alcanzados y hace un llamado a las familias para aprovechar esta oportunidad de protección gratuita, segura y eficaz.
Hopsitalización
“El virus respiratorio sincicial continúa siendo una de las principales causas de hospitalización en lactantes. Por eso es fundamental que los padres y cuidadores acudan oportunamente a los servicios de salud para proteger a sus hijos durante esta temporada de alta circulación viral”, señaló de manera institucional la doctora Julia Acuña, presidenta de la Sociedad Paraguaya de Pediatría.
Recordó además que todos los bebés pueden desarrollar formas graves de la enfermedad, incluso aquellos que nacieron sanos y sin factores de riesgo.
“Los avances logrados son muy alentadores, pero todavía existen niños y niñas que requieren de esta protección. Cada dosis aplicada representa una oportunidad de prevenir complicaciones, hospitalizaciones y situaciones de riesgo”, puntualizó la especialista.
La inmunización contra el VRS está dirigida a niñas y niños nacidos entre noviembre de 2025 y julio de 2026, lactantes menores de 12 meses con factores de riesgo, como prematuridad, enfermedad pulmonar crónica o cardiopatías, infantes de hasta 2 años con cardiopatía congénita que cumplan criterios específicos.
El Nirsevimab se encuentra disponible de manera gratuita en hospitales maternoinfantiles, unidades neonatales, vacunatorios públicos y centros privados en convenio con el Ministerio de Salud.
“Proteger a los bebés contra el VRS significa reducir hospitalizaciones, evitar complicaciones respiratorias graves y fortalecer el cuidado integral de la infancia durante los meses de mayor circulación viral”.
Para más información, consultar el listado de vacunatorios en www.vacunate.gov.py
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Director de la OMS visitará la zona cero del ébola en RD Congo
El director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, se reúne este viernes en Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo (RDC), con las autoridades del país para discutir el grave brote de ébola, antes de desplazarse al epicentro de la epidemia. Su viaje a Ituri, una provincia remota en el noreste y principal escenario de la más reciente epidemia de ébola en RDC, estaba previsto para este viernes, pero fue pospuesto al sábado.
La RDC, uno de los países más pobres del planeta, declaró el 15 de mayo una nueva epidemia en su inmenso territorio, donde viven más de 100 millones de habitantes. La OMS ha decretado una alerta sanitaria internacional. Desde entonces, las autoridades sanitarias congoleñas e internacionales luchan por frenar la propagación del virus, ya presente en tres provincias, así como en la vecina Uganda, donde se han confirmado siete infecciones, una de ellas mortal.
En la RDC se han registrado 246 fallecimientos entre más de 1.000 casos sospechosos. Las autoridades sanitarias internacionales consideran que la magnitud efectiva de la epidemia aún se desconoce y que los balances son probablemente inferiores a la realidad, principalmente debido a la escasa capacidad de la RDC para realizar pruebas de laboratorio que confirmen los casos de transmisión.
La enfermedad del Ébola, que ha matado a más de 15.000 personas en África en los últimos 50 años, provoca una fiebre hemorrágica aguda y extremadamente contagiosa. La epidemia más mortífera en la RDC causó cerca de 2.300 muertos y 3.500 enfermos entre 2018 y 2020. “Aunque la situación es compleja, creo que podemos parar esto”, dijo Tedros a su llegada a la capital congoleña. En una carta abierta publicada poco antes en X, había asegurado a los congoleños que no están “solos”.
“Seremos exterminados”
En la remota región de Ituri, los servicios del Estado están en gran medida ausentes. La presencia de grupos armados -rebeldes afiliados al grupo radical Estado Islámico o milicias comunitarias que masacran regularmente a civiles- dificulta el acceso. Las provincias vecinas de Kivu del Norte y Kivu del Sur, también afectadas por la epidemia, son escenario de violencia casi ininterrumpida desde hace 30 años.
Amplias zonas de territorio están controladas por el grupo armado antigubernamental M23, apoyado por Ruanda y su ejército. Y millones de desplazados que han huido de los conflictos se hacinan en campos. La llegada del virus a estos espacios plagados de lonas y tiendas, donde reina el hacinamiento y las condiciones de higiene desastrosas, sería catastrófica.
Dorcas Mapenzi lava su ropa en una palangana colocada directamente sobre el suelo. Como otro millón de desplazados en Ituri, ella vive en un campo superpoblado en las afueras de Bunia, la capital provincial. “Si llega el ébola, seremos exterminados, porque estamos amontonados”, dice a la AFP. “Dormimos unos encima de otros”, describe Déborah Nzale, otra desplazada. “Si una sola persona se contagia aquí en este campo, todos vamos a morir”, comentó.
La epidemia actual está provocada por el virus Bundibugyo, para el cual no existe ni tratamiento específico ni vacuna. La mayoría de las epidemias anteriores se debieron al virus Zaire, el único para el que hay una vacuna homologada.
El jueves, el director de la agencia sanitaria de la Unión Africana, Jean Kaseya, prometió que había una vacuna y un medicamento contra la cepa Bundibugyo “para finales de 2026”. Por su parte, la OMS anunció que sus grupos consultivos habían recomendado ensayos clínicos para varias vacunas y tratamientos potencialmente eficaces contra Bundibugyo.
Uganda y Ruanda han cerrado recientemente sus fronteras con la RDC. La OMS elevó la semana pasada el nivel de riesgo sanitario en la RDC a su máximo. También señaló que el riesgo para los países de la región era “alto”, pero que a escala mundial seguía siendo “bajo”.
Fuente: AFP.
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Mundial 2026: países anfitriones coordinan protocolos preventivos para el ébola
El gobierno mexicano dijo ayer martes que coordina con Estados Unidos y Canadá medidas que serán implementadas durante el Mundial de fútbol para prevenir contagios de ébola, que afecta a países africanos. La República Democrática del Congo, golpeada por una epidemia de este virus mortal, jugará sus partidos de la primera fase del torneo canchas estadounidenses y mexicanas.
El lunes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que la epidemia en la República Democrática del Congo es “extremadamente grave y difícil” y amenaza al menos a una decena de países africanos más. “Estamos implementando protocolos de vigilancia epidemiológica en coordinación con los Estados Unidos y Canadá en el contexto fundamentalmente de la Copa del mundo” dijo David Kershenobich, secretario de Salud mexicano, durante la conferencia de prensa presidencial.
El funcionario detalló que se contemplan medidas de aislamiento y un estrecho seguimiento por parte de autoridades de los sectores de salud y de turismo. La semana pasada, Estados Unidos anunció que la selección de la República Democrática del Congo deberá permanecer aislada durante 21 días antes de ingresar al país, donde el 17 de junio debuta ante Portugal en Houston.
El segundo partido del once africano será ante Colombia en Guadalajara, en el oeste de México, país que estima recibir a más de cinco millones de turistas durante el Mundial de Norteamérica. El último partido de los congoleños, que tendrán su campamento en Houston, será el 27 de junio en Atlanta ante Uzbekistán.
La OMS estima en 220 el número de muertes por el brote en ese país, diez de ellas confirmadas. La cifra de supuestos contagios supera los 900 casos. Uganda es el otro país africano afectado y hasta el lunes contabilizaba siete casos confirmados. El actual brote es de la cepa Bundibugyo, para la que no hay ni vacuna ni tratamiento específico.
Fuente: AFP.
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Miedo y negación en la 17.ª epidemia de ébola en RD Congo
A diferencia de otros habitantes de Mongbwalu, en el corazón del devastador brote de ébola en el este de República Democrática del Congo, Laureine Sakiya cree en la existencia del virus que ya ha matado a algunos de sus vecinos. “La enfermedad existe”, afirma esta mujer de 26 años entrevistada por la AFP. “Las autoridades tienen que traernos vacunas”, agrega.
Pero lo que no existe, precisamente, es inyección ni tratamiento para la cepa Bundibugyo que ha provocado esta 17.ª epidemia de ébola en el vasto país centroafricano. Hasta ahora, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima en 220 el número de muertes sospechosas por el brote, diez de ellas confirmadas. La cifra de supuestos contagios supera los 900 casos.
El foco se centra en la región de Ituri, en el noreste, donde décadas de abandono y de conflicto han alimentado un sentimiento de desconfianza hacia el Estado congoleño. Con la epidemia actual, la reacción de la población se mueve entre las críticas a la respuesta del gobierno y la negación de la enfermedad. Buscadores de oro y vendedores ambulantes cruzan regularmente esta región convulsa y rica en minerales.
Las motos embarradas de gente que viene y va son una estampa habitual en la ciudad de Mongbwalu, a unos 100 kilómetros de Uganda y a apenas 200 kilómetros del inestable Sudán del Sur. En el espacio de varias semanas, el brote se ha propagado a varias provincias cercanas y ha llegado a Uganda, lo que llevó a la OMS a declarar una emergencia internacional.
“Fuera de lo común”
En el modesto hospital local, levantado en medio de árboles y hierba alta, equipos sanitarios frotan el suelo y las paredes con una solución de cloro. Mascarillas, gafas, trajes de protección: están equipados de pies a cabeza ante una enfermedad que se transmite por contacto físico cercano o por los fluidos corporales. Pero los dispositivos destinados al lavado de manos están hechos con cubos de plástico.
En el epicentro de lo que se perfila como una de las epidemias más graves de la historia del ébola, la respuesta sanitaria tarda en organizarse. Hay oenegés locales y la organización internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) que ha prestado tiendas de campaña para aislar a las personas infectadas.
“Esta epidemia es algo fuera de lo común”, alerta el coordinador de MSF, Florent Uzzeni, desde Bunia, la capital de la provincia, situada a unos 80 km. Los balances oficiales están “subestimados” porque “la capacidad para hacer pruebas a la población es extremadamente limitada”, asegura.
En la parte trasera del hospital de Mongbwalu, un armazón ennegrecido es lo que queda de una de las tiendas de aislamiento incendiada en unos disturbios durante la noche. No es algo novedoso. En epidemias anteriores, la desconfianza de una parte de la población hacia las autoridades y hacia la existencia de la enfermedad ya había provocado incidentes.
“Asunto de ataúdes”
Algunos creían que la última epidemia se debía a una “enfermedad mística”, una creencia común en algunas zonas remotas de RDC. “Al principio, la gente creía que se trataba de un asunto de ataúdes”, dijo Jonathan Imbalapay, líder de la sociedad civil en Mongbwalu. El primer caso sospechoso se identificó en Bunia, la capital provincial. Tras la muerte del hombre, su familia trasladó el cadáver a Mongbwalu.
Pero el trayecto de 80 kilómetros por las carreteras del este de RDC, conocidas por su mal estado y sus baches, dañó el ataúd, lo que dejó al descubierto el cadáver infectado por el ébola. Los líderes tradicionales y algunos lugareños querían quemar el ataúd dañado. Después de que las pruebas realizadas en un laboratorio provincial no lograran identificar el ébola como la fuente, no se tomaron medidas para contener la enfermedad en la ciudad.
No fue hasta que las muestras llegaron al laboratorio de investigación biomédica de la capital, Kinshasa, a casi 1.800 kilómetros de distancia, cuando se confirmó el brote de ébola. Adam Hussein, un representante de 35 años de los curanderos tradicionales de Mongbwalu, se inquieta por esta actitud incrédula y pide a todo el mundo que tome precauciones. “Me preocupan aquellos que dicen que esta enfermedad es inventada”, afirma.
Fuente: AFP.