El diputado liberal Enrique Antonio Buzarquis, hermano del senador Salyn Buzarquis, proyectista de la ley “Que cancela y anula las facturas emitidas por la Ande y la Essap durante la cuarentena sanitaria”, hizo referencia a las modificaciones introducidas y comentó acerca los cambios aprobados por la Cámara de Diputados, contrarias a las planteadas por el Frente Guasú, que en vez de apoyar una exoneración del 100% propusieron una franja de descuentos a los más vulnerables.
Buzarquis expresó que las modificaciones ahora remitidas a la Cámara de Senadores contemplan los 3 meses de facturas anuladas, se amplía la franja de exoneración a 1000 KWh/mes, además de un reconocimiento a futuro a los clientes sobre las facturas ya pagas en los meses de anulación, esto tanto por la Ande como por la Essap. El proyecto modificado pasa de vuelta a cámara de origen, es decir a Senadores.
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“Las modificaciones que remitimos al Senado son las siguientes: en primer término se anulan las facturas de marzo, abril, mayo y junio; eso en cuanto a la anulación de las facturas de la Ande y de la Essap” explicó el diputado al tiempo de hacer énfasis en la rectificación de las modificaciones que recibieron de parte del Senado.
“En segundo término, otra de las modificaciones planteadas al proyecto de ley refiere a las exoneraciones de las facturas de marzo, abril, mayo, junio, julio y agosto hasta 1000 KWh/mes” explicó el diputado liberal de manera a resaltar la diferencia sustancial que proponen desde la Cámara de Diputados al proyecto que exonera el pago de las facturas de Ande y Essap.
Buzarquis indicó claramente que la propuesta de Diputados es que a partir de un consumo mayor a 1001 KWh/mes ya el consumidor de la energía deba pagar la diferencia en el consumo. Asimismo explicó que la propuesta que espera sea aceptada en la versión de Diputados en el Senado, dispone que las personas que ya abonaron sus facturas de los meses estipulados, la Ande reconozca esos pagos y que deberá ser descontado de las futuras facturas" indicó el diputado.
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El discreto encanto de la cancelación
- Dr. José Duarte Penayo
- Filósofo
- Presidente de la ANEAES
El pasado 29 de setiembre, durante la presentación de una plataforma digital del gobierno estadounidense, Donald Trump dispuso que la expresión “inteligencia artificial” fuera sustituida por “superinteligencia” en las comunicaciones oficiales. Nueve días después, anunció en su red social Truth Social que consideraría como su “enemigo” a quien utilizara el nombre anterior.
El episodio me hizo recordar algunas prácticas de la cultura “woke”, de la que Trump se ha declarado adversario. Recordemos que “woke” se relaciona con estar “despierto” en inglés y que, originalmente vinculada a la denuncia del racismo, hoy alude a una sensibilidad progresista especialmente atenta a las identidades, las discriminaciones y el lenguaje.
Sus críticos le reprochan decretar qué puede decirse y qué palabras deben desaparecer, pero ahora ellos mismos descubren las ventajas de administrar el vocabulario ajeno.
Tomemos como ejemplo la libertad de expresión. Defenderla como principio supone reconocerla también al adversario. Pero cuando una opinión se juzga por la identidad de quien la pronuncia antes que por sus argumentos, una frase puede ser valiente en boca de los nuestros e intolerable en boca de los otros.
La libertad termina convertida en privilegio de quienes piensan como nosotros, mientras sus administradores se proclaman, naturalmente, sus más fervientes defensores.
No es casual que este modo de razonar encuentre antecedentes en cierta recepción del pensamiento francés que acompañó y sucedió al Mayo del 68. Aquella constelación sometió a crítica al sujeto racional, a las verdades establecidas y a toda pretensión de universalidad.
Décadas después, algunas de esas herramientas fueron reinterpretadas en las universidades estadounidenses, donde la pregunta por las relaciones de poder se volvió gravitante.
Luego llegó la vulgarización de las teorías, el salto de la crítica a la consigna cultural. El resultado fue paradójico: se volvió sentido común sospechar de toda verdad universal, mientras determinadas interpretaciones comenzaban a exigir obediencia casi religiosa.
Esta sensibilidad nacida de la impugnación de las jerarquías encontró promotores en universidades de élite, grandes corporaciones, plataformas digitales y oficinas encargadas de redactar protocolos para cuidar las “diferencias” y las “sensibilidades”, como dicen quienes tienen la horrible obsesión de pluralizar los sustantivos.
Lo que comenzó como un lenguaje de la emancipación terminó sirviendo para clasificar personas, administrar reputaciones, realizar generosas consultorías y producir nuevos expertos. Una tradición dedicada a desenmascarar el poder proporcionó así un vocabulario cómodo para ejercerlo.
La rebeldía había conseguido algo que las barricadas de París del 68 difícilmente imaginaron, convertirse en un sofisticado departamento administrativo.
Quizás el “wokismo” sea menos una ideología progresista que un espíritu prepolítico, una actitud capaz de instalarse en doctrinas opuestas. Su denominador común sería la renuncia a reglas basadas en la argumentación, reemplazadas por la autoridad de identidades y pertenencias. Donde unos invocan la experiencia de grupos históricamente excluidos, otros invocan la supremacía étnica o nuevas jerarquías naturales. Cambian los símbolos, las víctimas y los culpables, pero permanece el procedimiento: comprobar si quien habla está “autorizado” para formular determinada afirmación.
Así prospera un “wokismo antiprogresista”, con sus sensibilidades heridas, sus propias víctimas, su vocabulario obligatorio, sus ceremonias de exclusión y, por supuesto, sus listas de cancelados.
El caso de Trump resulta particularmente irónico, porque después de que el ala dura republicana dedicara años a denunciar la corrección política, su presidente termina practicándola desde la Casa Blanca, hasta convertir una palabra en prueba de lealtad.
Más aún, asistimos a una curiosa transformación de la célebre distinción entre amigos y enemigos de Carl Schmitt. Aquello que el jurista alemán consideraba una distinción específicamente política aparece revestido de criterios morales e identitarios. Ya no basta con refutar al adversario, también hay que demostrar que pertenece a una categoría moralmente sospechosa y merece ser excluido de la conversación. Para eso alcanza con encontrar una palabra fuera de lugar y convertirlo en un condenado moral, sin derecho a réplica.
El motivo de la inteligencia artificial agrega otra ironía. Durante décadas, ciertos ambientes intelectuales cuestionaron al sujeto racional, la originalidad de las obras y las fronteras entre lo real y sus representaciones.
Ahora que las máquinas escriben, producen imágenes e imitan voces humanas, reaparece la preocupación por la autenticidad y la identidad de los autores. Resulta difícil no sonreír ante la urgencia con que algunas esencias, despedidas solemnemente de los seminarios, vuelven a ser convocadas para defender la singularidad humana.
De ese modo, en una inversión típica de las comedias de enredos, los antiguos deconstructores buscan ahora en el Hombre (como concepto) algo imposible de deconstruir, acaso para tranquilizar su buena conciencia ante los riesgos de la inteligencia artificial, mientras que los cultores de la incorrección política comienzan a mirar con creciente simpatía la posibilidad de regimentar el uso del lenguaje.
Los filósofos franceses no son responsables de cada extravagancia contemporánea, ni podemos confundir la denuncia de injusticias reales con el particularismo de sus versiones más dogmáticas. Importa distinguir las obras de sus usos, una crítica del poder de su posterior aprovechamiento por quienes lo ejercen.
Hay una diferencia fundamental entre denunciar la falsa neutralidad de una regla y pretender que ninguna regla tenga validez más allá de la identidad de quien la invoca.
La primera posición somete los principios a la crítica, mientras que la segunda termina por liquidarlos. Precisamente en esa confusión es donde proliferan los comisarios del lenguaje, de todas las tendencias, siempre dispuestos a decidir qué se puede decir, quién tiene derecho a decirlo y, sobre todo, quién merece ser silenciado.
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Salud apunta a saldar deudas y mejorar las condiciones de compra de medicamentos
El ministro de Economía y Finanzas, Oscar Lovera, se reunió con el titular de la cartera de Salud, Isaías Fretes, para analizar las necesidades financieras de la cartera sanitaria. Así como también coordinaron acciones orientadas al cierre del ejercicio fiscal 2026 y la planificación del Presupuesto General de la Nación (PGN) 2027.
En ese marco, las autoridades destacaron que el Gobierno proyecta para 2027 el pago de las deudas acumuladas del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS) con sus proveedores, junto con una estabilización del presupuesto sanitario y la implementación de nuevos mecanismos de compra de medicamentos e insumos.
El análisis económico realizado apunta a cancelar las obligaciones pendientes con proveedores mediante recursos provenientes de una emisión del MEF prevista para el mes de febrero de 2027, medida orientada a liberar capacidad presupuestaria y generar mejores condiciones para las futuras adquisiciones de medicamentos e insumos necesarios en mayor medida.
“Ordenar las obligaciones acumuladas nos permitirá el próximo año mejorar las condiciones de negociación, reducir costos y avanzar en la logística institucional. Significa el borrón y cuenta nueva”, afirmó Fretes al culminar la reunión.
El ministro de Salud explicó que dejar atrás las obligaciones de años anteriores permitirá iniciar una nueva etapa financiera y establecer mejores condiciones de negociación con los proveedores, particularmente en el área de medicamentos.
Compra de medicamentos
Como parte del encuentro de los máximos responsables de ambas instituciones, se analizó las alternativas que puedan servir a la mejora de las condiciones de adquisición de medicamentos, especialmente aquellos destinados al tratamiento de enfermedades catastróficas y de alto costo.
Tal es así que tanto Lovera como Fretes, coinciden en que es necesario profundizar en el trabajo con los proveedores, ofreciendo nuevas alternativas de reducción de costos y que eso tenga como resultado un mejor acceso a medicamentos e insumos.
Planificación del PGN 2027
Ambos equipos técnicos revisaron las necesidades presupuestarias vinculadas al talento humano, medicamentos, vacunas y programas nutricionales, además de compromisos con el Fondo Rotatorio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la provisión de leche del Programa Alimentario Nutricional Integral (PANI) y los requerimientos del Instituto Nacional del Cáncer (INCAN).
El Gobierno busca que el objetivo final sea que el presupuesto de Salud permita sostener los servicios, atender las obligaciones pendientes y contar con mayor capacidad para responder a las necesidades de la población, sin la necesidad de entrar en nuevos atrasos.
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Consumo eléctrico creció 17,9 % al cierre de agosto, reporta la Ande
La Administración Nacional de Electricidad (Ande) informó sobre el consumo acumulado de energía eléctrica al cierre de agosto. El dato señalado por la estatal es de un incremento de 17,9 %, transcurridos ocho meses del ejercicio.
Al cierre del octavo mes del 2026, la energía destinada al consumo nacional alcanzó 22.090.238 MWh, registrando un crecimiento del 17,9 % respecto de los 18.730.630 MWh acumulados en el mismo periodo del año pasado. En agosto de 2026, el consumo nacional de energía eléctrica aumentó 16,1 % en comparación con agosto del 2025, pasando de 2.244.268 MWh a 2.605.369 MWh.
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En cuanto al origen de la energía, durante agosto el aporte a la red estatal fue de 2.400.558 MWh de Itaipú, 153.325 MWh de Yacyretá y 58.485 MWh de Acaray. Por su parte, la Central Fotovoltaica de Puerto Esperanza aportó aproximadamente 31 MWh, acumulando 236 MWh durante el año.
Los datos mencionados evidencian el gran dinamismo en el ámbito del consumo eléctrico, lo que a la vez pone de manifiesto la expansión que está teniendo la economía local, que mes a mes genera mayor demanda.
Recorrido en Pilar
Recientemente, el presidente de la Ande, Ing. Miguel Báez, junto a su equipo de ejecutivos y técnicos, realizó una visita técnica a la Subestación Pilar. Se trata de una instalación de 66/23 kVA que cuenta con un total de 8 líneas de distribución, las cuales abastecen a la ciudad de Pilar, la zona de Isla Ombú, parte de Alberdi, Villa Franca, el camino a San Juan y sectores de General Díaz, en el departamento de Ñeembucú.
Adicionalmente, con el propósito de asegurar el buen funcionamiento de los sistemas de bombeo ante las épocas de inundaciones, el titular de la estatal, junto con su equipo, realizó la verificación de las conexiones eléctricas de la Estación de Bombeo San Lorenzo y de la Estación de Bombeo Ñeembucú.
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Consumo eléctrico aumentó 18,2 % en lo que va del año, según la Ande
En el séptimo mes del año, la demanda eléctrica nacional alcanzó los 2.587.086 Mwh.
La Administración Nacional de Electricidad (Ande) dio a conocer su informe de consumo de energía eléctrica a nivel nacional, en el cual se reporta un incremento del 18,2 % en el acumulado a julio, en comparación con el mismo periodo del ejercicio anterior.
El consumo eléctrico acumulado en Paraguay de enero a julio de 2026 alcanzó los 19.484,9 GWh, según los informes oficiales de la Ande. Esto representa un aumento del 18,2 % frente a los 16.486,4 GWh registrados en el mismo periodo de 2025.
En el séptimo mes del año, la demanda eléctrica nacional alcanzó los 2.587.086 MWh, lo que representa un aumento interanual del 17,5 % frente a los 2.201.666 Mwh registrados en julio del año anterior.
El volumen fue abastecido por las principales fuentes del sistema; en ese sentido, se cita que Itaipú aportó 2.273.105 MWh, por su parte Yacyretá contribuyó con 236.191 MWh y la Central Acaray sumó 77.762 Mwh.
A estas fuentes tradicionales se sumó el aporte de la nueva planta fotovoltaica de Puerto Esperanza, en el Chaco. Esta instalación inyectó aproximadamente 28 MWh al sistema eléctrico nacional.
CONSEJO DE ITAIPÚ
En la jornada del pasado martes, Ing. Miguel Báez tomó posesión como nuevo miembro del Consejo de Administración de Itaipú.
El titular de la estatal fue nombrado por decreto de Poder Ejecutivo, fechado el 6 de agosto.
En el acto protocolar destacó que la energía es patrimonio de todos los paraguayos y el desarrollo que se construya con ella será el legado para las próximas generaciones.
Dijo que la política energética requiere trabajo conjunto y visión de Estado entre la binacional, la Ande y todas las instituciones del sector, para responder a la creciente demanda que genera el crecimiento del país.