El Instituto Nacional de Estadística (INE) inició el proceso de selección de personal para el área de Digitalización de los datos del Censo 2022 y contratará a 300 bachilleres. El objetivo de esta convocatoria de selección es que los contratados se encarguen de verificar, codificar e ingresar los datos recolectados mediante la mecanografía, a fin de mantener actualizadas las informaciones en la base de datos creada para el efecto.
Estos bachilleres tendrán como tarea analizar, evaluar y aplicar los criterios de codificación establecidos. Además, de digitalizar los datos recogidos por el personal operativo, asistir a los supervisores en la interpretación y corrección de errores registrados durante el proceso de entrada de datos o el Censo 2022.
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“La invitación está dirigida a estudiantes de la Facultad de Economía, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y la Facultad Politécnica. Lo que se busca es contar con personas comprometidas, que tengan la capacidad de digitalizar con atención y rapidez. Esto es en el marco del Censo de población”, indicó Iván Ojeda, director del INE, en comunicación con La Nación/Nación Media.
Agregó que los postulantes serán sometidos a unas pruebas de agilidad y atención. Esto, con el objetivo de contratar a los mejores ya que de esto dependerá la calidad del procesamiento de datos del Censo Nacional de Población y Viviendas 2022 así como el Censo Indígena.
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También, realizarán la normalización de los datos conforme al manual operativo, registrar las correcciones, conforme a los criterios establecidos, entregar resultados parciales de consistencias al superior inmediato, analizar y corregir los mensajes de errores e inconsistencias producidos durante la entrada de datos. Estos deberán presentar resultados parciales y el resultado final conforme cronograma.
El principal requisito y de carácter excluyente para esta convocatoria es que los postulantes hayan culminado la educación media. El periodo de contratación es de cuatro meses y la renovación del contrato está sujeta a disponibilidad presupuestaria y evaluación de servicios prestados. Se ha acordado una remuneración mensual equivalente a G. 3.080.000, IVA incluido, anunció el INE.
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Déficit habitacional: se necesitan construir más de 100 mil viviendas nuevas, según Censo 2022
El déficit habitacional total (que incluye al cuantitativo como cualitativo) afecta a 1.117.212 viviendas particulares ocupadas, según estudios basados en los resultados del Censo 2022, informe presentado por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
La presentación estuvo a cargo de Mirian Llano, directora de Estadísticas Demográficas, y se llevó a cabo en el marco de la 4ª Jornada Nacional de Estadística.
El déficit habitacional se refiere a las necesidades de viviendas insatisfechas dentro de una determinada población. Este déficit se divide en dos grandes grupos: déficit cuantitativo y déficit cualitativo.
En cuanto al déficit cuantitativo, alcanza a 108.678 viviendas. Lo referente al déficit cualitativo, afecta a 1.008.534 viviendas.
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Al desagregar por áreas urbana y rural, se tiene que en el área urbana el déficit habitacional total afecta a 683.228 viviendas; mientras que en el área rural afecta a 433.984 viviendas.
Lo referente a déficit habitacional cuantitativo en el área urbana afecta a 91.609 viviendas y en el área rural afecta a 17.069 viviendas. En cuanto al déficit habitacional cualitativo, en el área urbana afecta a 591.619 viviendas; mientras que en el área rural afecta a 416.915 viviendas.
El déficit cuantitativo nos dice cuántas viviendas nuevas se necesitan construir, mientras que el déficit cualitativo se enfoca en las viviendas que ya existen, pero que necesitan mejoras urgentes. Esto incluye problemas con la calidad de los materiales (techos, paredes), la falta de servicios básicos como agua o un baño adecuado, o la falta de espacio suficiente para dormir.
Estos cálculos, por tanto, funciona como una radiografía completa de la situación habitacional en Paraguay.
Cómo se mide
Para saber si una casa necesita mejoras (déficit cualitativo), se analizan varios puntos:
• Calidad de la vivienda: Se evalúa si los materiales de la casa son resistentes (pisos, techos, paredes) y si tiene acceso a servicios básicos indispensables.
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• Agrupamiento de hogares: Mide cuántas familias o núcleos familiares distintos (por ejemplo, padres, hijos casados y abuelos) viven bajo el mismo techo, compartiendo los espacios.
• Hacinamiento: Verifica si viven demasiadas personas en una casa para la cantidad de habitaciones que esta tiene.
• Dependencia económica: Analiza cuántas personas que no trabajan (como niños o adultos mayores) dependen del ingreso de las personas que sí trabajan en esa casa.
Para calcular cuántas casas nuevas se necesitan (déficit cuantitativo), se suma lo siguiente:
• Viviendas irrecuperables: Casas que están en tan mal estado que deben ser reemplazadas por completo.
• Hogares agrupados: Familias que viven con otra familia por falta de espacio propio y que necesitan su propia casa.
• Núcleos independientes: Grupos familiares que, aunque viven juntos, ya están listos para formar su propio hogar.
El objetivo principal de este estudio del Censo es entregar información clave sobre las necesidades habitacionales en Paraguay. Estos datos son fundamentales para que tanto el Gobierno como el sector privado diseñen políticas y soluciones de vivienda que respondan eficazmente a la realidad de la población.
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Mapa de Pobreza busca ayudar a obtener mejores resultados en políticas públicas
Desde el Instituto Nacional de Estadística (INE) fue presentado el Mapa de Pobreza Monetaria Distrital del Paraguay, el cual fue confeccionado en colaboración con el Banco Mundial (BM). El mismo tiene como objetivo generar estimaciones de pobreza a nivel distrital para los 17 departamentos y a nivel barrial para el distrito capital del país, Asunción.
Esta herramienta fue diseñada para fortalecer las políticas públicas y la planificación territorial en el país con un enfoque mucho más integral. El estudio combina datos de la Encuesta Permanente de Hogares Continua 2023 con el Censo Nacional de Población y Vivienda 2022, lo que permite disponer de estimaciones para los 263 distritos del país y los 67 barrios poblados de Asunción.
Los resultados revelan que, en 2022, el distrito más pobre del país es Paso Barreto, en el departamento de Concepción, con una tasa de pobreza del 53,3 %, mientras que el distrito menos pobre es Fernando de la Mora, con una tasa de pobreza del 3,7 %.
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En conversación con la 920 AM, el director del Instituto Nacional de Estadística, Iván Ojeda, destacó que este informe se ha venido trabajando en un comité ampliado de pobreza, cuyos miembros abordan la temática o hacen intervenciones para mitigar la pobreza en el país.
Remarcaron en el informe que los patrones geográficos revelan la influencia de factores estructurales en la distribución de la pobreza, confirmada mediante el análisis comparativo con indicadores de necesidades básicas insatisfechas.
Poniendo como ejemplo el caso de la Región Occidental, Alto Paraguay, la cual registra la tasa de pobreza departamental más elevada del país, de un 38,7 %, y una convergencia crítica entre pobreza monetaria y carencias estructurales.
Con base en los análisis, aproximadamente 1,3 millones de paraguayos viven en condiciones de pobreza monetaria, representando el 22,7 % de la población nacional no indígena en el 2023.
“Tenemos desafíos muy importantes, pero estamos muy contentos de que, luego de 23 años, nuevamente el Paraguay, como pocos países en la región, tenga un instrumento de política pública tan potente como el mapa distrital de la pobreza monetaria y que podrá ayudar a enfocar las políticas públicas”, comentó Ojeda.
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Un esfuerzo por cuantificar y proteger a los afroparaguayos
- Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Gentileza
En coincidencia con movimientos regionales que revalorizan los orígenes africanos, una encuesta encontró una importante cifra de personas que se asumen como afroparaguayas. El trabajo alienta a encarar políticas públicas desde el Consejo Nacional de Afrodescendientes (Conafro) con miras a mejorar los guarismos que los ubican en una situación de “pobreza multidimensional”. Aquí un análisis del estudio con sus investigadores.
La población de 5 años y más que se identifica como kamba/afroparaguaya se estima en promedio en 85.596 personas, que representan un 1,5 % de la población total. El número se ubica por encima a lo observado en Argentina (0,7 %), Bolivia (0,2 %) y Chile (0,04 %). Sin embargo, como bien se sabe, la presencia afro es notoriamente menor a la de Uruguay (10,6 %) y Brasil (55,5 %).
Este es el dato principal que aporta la Encuesta sobre la Población Afroparaguaya (EPAP 2024), indicando que el margen de error hace que la cifra pueda ubicarse en realidad entre las 62.000 y 110.000 personas. Apunta, a su vez, que la mayoría está viviendo en la zona del departamento Central, revelando aspectos de la composición de nuestra población que habían sido obviados en el censo 2022.
El trabajo dio cuenta, por ejemplo, que más allá de sitios de reconocida presencia negra como Emboscada y el barrio Kamba Kua en Fernando de la Mora, zona norte, “más de la mitad de la población afro se encuentra en distritos intermedios del interior de la región Oriental y en distritos pequeños de menos de 25.000 habitantes. En ellos vive 1 de cada 3 personas que se reconoce como afroparaguaya”.
Este dato fue revelador, ya que no surgía en informaciones previas del Instituto Nacional de Estadística (INE) o algún otro ente oficial. “Honestamente, fue una sorpresa”, cuenta su investigador principal, el sociólogo Sebastián Bruno, experto en población.
SUBSANAR UNA OMISIÓN
La EPAP 2024 admite en su presentación que esta franja de habitantes de nuestro país “estuvo ausente en los diseños conceptuales; o con problemas de captación como en el caso del Censo 2012… (Por lo que) se encuentra estadísticamente omitida, desconociéndose su magnitud y potenciales brechas sociales”, se explica para fundar la motivación del trabajo cuyas conclusiones aquí se presentan.
Bruno recuerda que existió un primer registro de los habitantes afro en el censo de 1846 y que luego, tanto en Paraguay como en países de la región, aparece un sesgo racista que omite la inclusión de la categoría hasta prácticamente nuestros días.
Señala que la EPAP 2024 hizo sus preguntas en 5.932 hogares, distribuidos en 39 distritos. Las mismas se elaboraron recogiendo la experiencia de otros países latinoamericanos, buscando saber, en principio, si en una vivienda había alguna persona “que se identifica como kamba, afroparaguaya o negra. Y en el caso de que nos digan que no, se pregunta por sus padres, sus tradiciones y demás”, en un intento de no perder las filiaciones.
Según explicó, esta serie de preguntas puede ayudar al INE en futuros censos y encuestas como la Permanente de Hogares (EPH) a poder registrar datos de manera más eficiente y precisa sobre esta franja particular.
DIFÍCIL SITUACIÓN
Un 32 % de la población afro se encuentra en pobreza multidimensional “y esto es más que el doble que quienes están en dicha situación en la generalidad”, apunta Bruno para dar cuenta de la situación del grupo.
“Hay algunos indicadores que nos están marcando brechas sociales de acceso, especialmente en la educación. Los niños, niñas y adolescentes afro de 6 a 17 años están asistiendo a la escuela o al colegio en un poco más de 82 %. Y esto es más bajo que la generalidad de los chicos y chicas de la región Oriental, donde asisten casi en un 96 %”.
También los adultos tienen 8,5 años de estudio contra el promedio general de 10 años y el nivel de analfabetismo crece a un 9 % para las personas de hasta 15 años, cuando el promedio general es 5 %. Un dato curioso es que el analfabetismo trepa un 21 % en poblaciones rurales.
“En términos de salud, no encontramos grandes diferencias. Sí en el acceso al trabajo tienen una participación laboral bastante similar en cuanto a las tasas de ocupación y demás. Son en mayoría cuentapropistas y menos de 1 de cada 10 tiene Registro Único de Contribuyentes (RUC), lo que indica que está predominando una situación de informalidad laboral”, describe Bruno.
POLÍTICAS PÚBLICAS
Para Ignacio Telesca, investigador asociado de la EPAP 2024, estos datos “son fundamentales a la hora de pensar políticas públicas, de salud, de educación, de trabajo, que se puedan orientar a la población afrodescendiente, un desafío para el Estado que es bueno señalar que se está haciendo”.
Menciona entonces las sesiones de la Comisión de Afrodescendientes (Conafro), que tiene representación de los distintos ministerios, en la que van “dándose pasos para tener esa cuestión en cuenta, sobre todo a nivel del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC), que es un punto interesante porque ahí no solo hay que atender a la población afrodescendiente como un sujeto de derechos, sino también ir incorporando en la currícula el tema afrodescendiente a distintos niveles. Es decir, crear capacidades para evitar la discriminación, para el reconocimiento histórico de esta población”.
Cuenta entonces: “He participado en varias reuniones y se espera que para 2026 se pueda ir profundizando este tipo de acciones, por lo que creo hay un punto de esperanza. Por supuesto, es todo muy lento y va a necesitar tiempo, por los compromisos, peleas, discusiones, pero hay movimiento y cuando hay movimiento es siempre bueno”, considera.
EL EQUIPO
El equipo de investigación estuvo integrado por Sebastián Bruno (investigador principal), Ignacio Telesca (investigador asociado), Edith Arrúa (investigadora asociada), Leticia Alcaraz (directora), Lilian Meza (investigadora en formación) y Adolfo Ruiz (investigador en formación).
El relevamiento fue implementado por un equipo de investigación del Centro de Información y Recursos para el Desarrollo (CIRD) a través del proyecto “Población afrodescendiente en Paraguay: estimación de magnitud y características”.
El proyecto es cofinanciado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) como parte del programa Prociencia con el apoyo del Fondo para la Excelencia de la Educación y la Investigación (FEEI).
PARAR LA DISCRIMINACIÓN
Un 22 % de los consultados experimentó maltrato o discriminación de acuerdo a su condición afro. “Esto realmente, por lo que hemos acompañado los encuestadores, nos muestra que es como un piso. Hay mucha gente que manifiesta situación de discriminación y demás, pero entiende que es algo normal o está normalizado o naturalizado”, reporta el investigador principal Sebastián Bruno. Los hechos se dan en lugares públicos, “la calle, plazas y demás; en segunda instancia en el trabajo o buscando trabajos y después en reuniones o eventos sociales. Ya en menor medida hay menciones a medios de transporte, redes sociales y centros educativos, ya es mucho más minoritario”, explica el sociólogo.
Para Ignacio Telesca, investigador asociado de la EPAP 2024, “somos sociedades que discriminamos. Muchas veces nos pasa que como no tuvimos un apartheid como Sudáfrica o que tuvo Estados Unidos, entonces sentimos que no tenemos ese problema. Ciertamente no estamos a ese punto, pero siempre existe esa necesidad de diferenciarme del otro, pero diferenciarme de una manera que yo soy mejor, superior o algo más que el otro. Y buscamos cualquier diferencia para sobrevalorar lo mío y discriminar lo otro”.
Allí ingresan los fenómenos del racismo, el odio a los pobres, las cuestiones de género, “hay espacios de discriminación que son muy evidentes que existen: el fútbol testimonia algo que está en lo más profundo y se expone en los gritos y en los insultos. A lo mejor en una conversación normal lo vamos filtrando, pero en el deporte no tenemos ningún filtro y salen. No son casos aislados, es algo que atraviesa toda la sociedad”.
Allí es donde entiende importante proponerse un cambio. “Solo reconocerlo no alcanza, hay que tomar medidas para que nos eduquemos y para que, si no tenemos filtro, bueno, aprendamos a usarlos y paguemos por no usar filtros. Porque discriminar implica ningunear, menospreciar y afectar a la otra persona. Entonces, no podemos quedar impunes, entre todos tenemos que discutir cómo evitar ese tipo de discriminaciones a todo nivel, incluso lingüísticas”, sugiere.
MESTIZAJE
El mestizaje, un proceso continuo en las poblaciones, impacta en lo afro. Bruno recuerda que “dado el pasado ligado al esclavismo, hubo un intento de la propia población afro por lograr este mestizaje, integrarse de otra forma con las poblaciones después de las aboliciones de la esclavitud a fines del siglo XIX”.
Recién a partir “de las organizaciones en la década del 60 en adelante hay una recuperación de las identidades afro y ahora hay una fuerte reivindicación y reconocimiento de estas poblaciones que le da números desde la demografía, por lo que habrá que seguirla en un futuro”.
Telesca, autor del estudio “La historiografía paraguaya y los afrodescendientes”, recuerda que en la mezcla de la población europea, negra e indígena está la base de la población americana. “Entonces, imaginémonos todos los derivados que hay entre estos tres combinados”, propone.
Reflexiona sobre lo importante de mantener presente este diálogo interétnico teniendo en cuenta que “investigando un poco y haciendo cuentas y números, a nuestra región llegaron más africanos que europeos. A la zona del Paraguay llegaron europeos en el siglo XVI cuando se van a crear las otras ciudades, Santa Fe, Corrientes, Buenos Aires y al entender que Paraguay no es un lugar para llegar a Potosí, que no hay minas de oro ni de plata, entonces la gente deja de venir”.
Insiste entonces en que “durante el siglo XVII y XVIII los que entraron de afuera eran esclavos, personas esclavizadas”, que en gran mayoría eran africanos.
Recién a fines del siglo XVIII con la apertura de nuevos puertos comerciales llega una segunda oleada de españoles y europeos comerciantes.
Telesca, quien es doctor en historia, recuerda que “Eladio Velázquez y Juan Carlos Garavaglia recogieron documentación de fin del siglo XVII, en la que desde la corona española se reconocía que el mestizo iba a ser tenido como español. Entonces, no aparece la categoría de mestizo en los censos. Uno ve el censo en 1782 y no aparece, las categorías son españoles americanos, españoles europeos, indígenas o ‘indios’, como se decía en esa época, y afrodescendientes negros y mulatos”.
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Hay menos pobres, y la lucha contra la indigencia debe seguir con más fuerza
La reciente publicación del mapa de pobreza distrital preparado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) revela en detalle dónde viven las personas con más necesidades económicas insatisfechas y en qué puntos del país hará falta acentuar el trabajo de promoción de la gente.
Todo indica que en los últimos años se ha avanzado mucho en la lucha contra la indigencia, lo cual es plausible, pero todavía existe una gran porción del pueblo paraguayo con muchas necesidades que hay que satisfacer para que haya un mayor equilibrio económico en la sociedad nacional.
Una de las conclusiones más importantes del estudio es que ayudará a saber dónde y cómo hacer para mejorar la situación de los más necesitados para que el Paraguay vaya derrotando la pobreza mediante políticas adecuadas. Tarea que corresponde a las gestiones que deben desarrollar las autoridades nacionales.
Luego de analizar los resultados obtenidos en el último censo enfocado en la pobreza del país, el titular del INE, Iván Ojeda, señaló que los números servirán como guía para ver con precisión los requerimientos de los distritos más necesitados. Eso sobre todo para que el propósito de reducir la pobreza pueda estar mejor enfocado y con la fuerza que se recomienda de acuerdo a la situación de cada distrito más carenciado de la geografía nacional.
De acuerdo con la definición de los especialistas, se considera pobre a una persona que no llega a cubrir el costo de una canasta básica de productos y servicios de consumo, alguien que no alcanza a comer lo que corresponde como mínimo para vivir dignamente. Si en los barrios de nuestras ciudades y en las compañías rurales de los departamentos existen personas que no se alimentan lo mínimo requerido, esas son consideradas pobres. Y su situación de pobreza requiere la asistencia adecuada de las instituciones públicas y de la comunidad nacional, no solo por los sentimientos religiosos de caridad de una sociedad con fuertes principios cristianos sino sobre todo por las exigencias de la justicia social, que es responsabilidad política de las autoridades competentes.
Se estima que es pobre toda persona que no llega a tener ingresos monetarios de 30.000 guaraníes por día, es decir, 900.000 guaraníes cada treinta días. Si una familia de 5 miembros no alcanza 150.000 guaraníes por día, o 4.500.000 guaraníes por mes, es considerada pobre.
Las localidades más indigentes y que necesitarán de una mejor atención del Estado están concentradas en Alto Paraguay, que tiene un 38,7 % de pobreza, al que siguen algunos pueblos del departamento de Caazapá, que contabiliza 34,7 % de gente pobre. En tercer y cuarto lugar están San Pedro, que tiene 34,7 % de habitantes en pobreza y Concepción, con el 31,1 %.
Entre las cinco unidades distritales con mayor cantidad de pobres están Paso Barreto, La Pastora, Karapaí, Mayor Otaño e Yhú, que pertenecen a varios departamentos del norte y alguno del sur del país.
El nuevo mapa de pobreza que dio a conocer el organismo estatal no tiene mayores sorpresas por las ubicaciones geográficas. Tampoco es muy extraño que incluya a puntos de zonas rurales reconocidas por su exclusión de las mejores regiones departamentales. Entre los aspectos positivos está que la situación de la mayoría de la gente va mejorando, pues hace algo más de dos décadas la pobreza abarcaba al 57 % de la población nacional, lo que indicaba que en el país había mayor cantidad de gente pobre que la que estaba fuera de la situación de miseria. Un logro descomunal, que todavía hay que lograr que continúe con fuerza. En la actualidad el nivel de pobreza alcanza al 20 %, lo que quiere decir que de cada cuatro personas que viven en Paraguay una no tiene lo suficiente para alimentarse y vivir como corresponde.
Para apurar las soluciones hay que priorizar la atención de los organismos estatales a las zonas con más necesitados.
Con el programa Hambre Cero en las Escuelas y otros destinados a atender a los más carenciados, como Tekoporä, se está dando un enorme paso para combatir de manera efectiva la penuria económica. Con mayor énfasis en la alimentación adecuada de los escolares y las transferencias monetarias y posibilidades laborales que se den a más familias en situación de vulnerabilidad se dará un paso trascendental para solucionar la indigencia de mucha gente.