Este martes, la viceministra de Educación, Alcira Sosa, dio a conocer algunos datos relacionados al calendario lectivo 2023 y confirmó que el mismo ya está aprobado, abriendo las actividades a partir del 7 de febrero con los primeros preparativos administrativos y capacitación para docentes. Luego, las clases comienzan oficialmente el 20 de febrero y seguirán hasta el 30 de noviembre del próximo año.
Refirió que en los colegios y escuelas públicas la matriculación es 100% gratuita y cualquier institución de esta índole que no lo cumpla podría ser denunciada. Igualmente, dijo que esperan poder obtener mejores resultados, tras las duras etapas educativas que se vivieron debido a la pandemia del COVID-19.
“Tenemos el calendario escolar aprobado que define que el 7 de febrero tendrán apertura las instituciones escolares con actividades preparatorias hasta el 17 y lunes 20 estaríamos iniciando las clases del año escolar y culminaría el 30 de noviembre. Todas las actividades de cierre administrativo el 7 de diciembre del 2023″, adelantó en contacto con la 1000 AM.
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Señaló que en los primeros días, además de acondicionar las escuelas, se desarrollan las actividades de preclases con los docentes que tienen que ver con las capacitaciones propias para los abordajes del año en términos académicos.
“También se procede a la matriculación de estudiantes que todavía no lo hayan hecho porque recordemos que las matriculaciones son en diciembre pero hay estudiantes que no lo hacen en esa época o que se trasladan, entonces ese periodo se utiliza también para cerrar las matriculaciones, así como también las pruebas que se denominan examen complementario para los chicos que dejaron alguna materia pendiente”, apuntó.
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Datos, empleo y migración: los desafíos estructurales que enfrenta Paraguay
Paraguay enfrenta un desafío clave para mejorar la calidad de sus políticas públicas, fortalecer su sistema estadístico y avanzar hacia estándares internacionales como los que exige la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Así lo planteó el director del Instituto Nacional de Estadística (INE), Iván Ojeda, quien advirtió que el país debe producir más y mejores datos para tomar decisiones más precisas.
En ese sentido, explicó que Paraguay ya cuenta con una Estrategia Nacional de Desarrollo Estadístico, pero que el principal reto es consolidar su implementación. Esto implica fortalecer los registros administrativos, como las cédulas de identidad o fichas sociales, estandarizar indicadores y aumentar la producción de estadísticas.
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“Tenemos que ser más transparentes y mejorar la calidad y frecuencia de la información”, dijo a Unicanal. Este proceso cobra aún más relevancia en el marco del llamado “desafío OCDE”.
Ingresar a este grupo de países, considerados entre los más avanzados en materia de desarrollo, exige no solo mejores datos, sino también estándares más altos en políticas públicas. Según Ojeda, este camino obligará a Paraguay a mejorar en áreas clave y a sostener información continua y comparable a nivel internacional. “No es solo tener datos, sino tenerlos con frecuencia y calidad”, señaló.
Migración
En paralelo, el análisis de datos también permite entender mejor fenómenos estructurales como la migración. De acuerdo con el INE, en los últimos 20 años salieron del país unas 700.000 personas más de las que ingresaron, especialmente entre 2002 y 2014, periodo en el que la economía era más pequeña, con un producto interno bruto (PIB) cercano a los USD 8.000 millones. Hoy, con una economía que supera los USD 43.000 millones, la tendencia comenzó a cambiar.
Los principales destinos de los paraguayos siguen siendo Argentina y España. En este último caso, el crecimiento fue significativo: de apenas 2.000 paraguayos en 2002 a unos 127.000 en la actualidad, en su mayoría mujeres jóvenes. Sin embargo, desde 2014 se observa una desaceleración en la salida de compatriotas, lo que, según Ojeda, refleja una mejora en las oportunidades dentro del país.
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Inteligencia artificial y educación: avanzar con criterio nacional
- Dr. José Duarte Penayo
- Filósofo. Presidente de la Aneaes
Pocas discusiones condensan hoy el problema del desarrollo como la relación entre inteligencia artificial y educación. Allí convergen la disputa por el capital humano del futuro, la capacidad de los Estados para gobernar la aceleración tecnológica, la defensa de la soberanía cultural y la posibilidad de que nuestros sistemas educativos dejen de correr detrás de los cambios vertiginosos de la época.
Para países como el nuestro, esta cuestión es un tema que exige un debate nacional de forma urgente, porque de la forma en que ingresemos en esta transformación dependerá la calidad de nuestra formación, así como el tipo de inserción productiva y cultural que el país logre construir.
Como señalan Reimers, Azim, Palomo y Thony en su libro Artificial Intelligence and Education in the Global South: A Systems Perspective, publicado por Springer Nature en 2026, la inteligencia artificial puede ampliar capacidades pedagógicas, aliviar cargas docentes, producir materiales contextualizados, personalizar apoyos y hacer más eficiente la gestión del sistema en el denominado “Sur Global”.
Sin embargo, sus potencialidades positivas se pueden materializar si y solo si su adopción se articula con estrategias públicas de conducción, formación docente, evaluación y adaptación a contextos concretos.
Por citar algunos ejemplos del trabajo mencionado, en el Uruguay, el centro de innovación educativa con tecnología Ceibal contribuyó a ordenar la discusión regional con marcos para enseñar inteligencia artificial y para enseñar con inteligencia artificial, subrayando que el punto no es el dispositivo aislado, sino su integración pedagógica y ética.
En Brasil, Nova Escola desarrolló una herramienta accesible por WhatsApp que permitió a más de 15.000 docentes generar más de 63.000 planificaciones, reduciendo tiempos de preparación y ampliando apoyos para la práctica docente.
En Mali, la iniciativa RobotsMali utilizó IA para producir más de 180 libros infantiles en lengua bambara en menos de un año, mostrando que la innovación también puede servir para fortalecer lenguas y contextos locales, no solo para importar contenidos ajenos.
A las experiencias anteriores debemos sumar un aporte fundamental para nuestra realidad. Se han documentado casos en los que la baja conectividad y otras carencias de infraestructura tecnológica no bloquean la posibilidad de innovar.
Iniciativas como Kolibri, que utiliza un modelo diseñado para funcionar sin internet, junto con Artificial Intelligence in Education Unplugged en Brasil, han logrado resultados comparables en escuelas rurales y urbanas. Estos ejemplos demuestran que los contextos de conectividad restringida ofrecen vías legítimas para integrar estas herramientas con un criterio de inteligencia y equidad.
Los autores sostienen que la integración de estas estrategias debe estar anclada en los contextos locales. En el caso del Paraguay, el desafío trasciende la mera adaptación a las tendencias globales. Nuestra realidad nacional exige una incorporación soberana de la inteligencia artificial fundamentada en el criterio propio y en el resguardo de la identidad cultural.
Resulta indispensable atender a los sesgos algorítmicos y promover la alfabetización digital para asegurar que el proceso responda a las necesidades del entorno. Estas condiciones evitarán que la adopción de soluciones externas imponga modelos extraños a nuestras lenguas y a nuestro proyecto de país.
Abordar con seriedad la inteligencia artificial en el ámbito educativo requiere distanciarse tanto de las posturas apocalípticas como de los entusiasmos eufóricos. No alcanza con repetir advertencias terminales sobre el dominio tecnológico, como plantea Éric Sadin en L’intelligence artificielle ou l’enjeu du siècle, donde observa en la IA una forma de desplazamiento progresivo de lo humano por la racionalidad técnico-industrial.
Asimismo, conviene evitar la celebración acrítica de cada innovación como una promesa automática de emancipación, como ocurre en el Techno-Optimist Manifesto de Marc Andreessen, que presenta el avance tecnológico como fuente casi intrínseca de crecimiento, bienestar y expansión de la vida.
Entre la desconfianza absoluta y la fe ciega en la tecnología, hay un espacio más difícil, pero fecundo. Se trata del lugar de la conducción pública, del discernimiento pedagógico y de la deliberación nacional sobre qué usos deben promoverse, cuáles deben regularse y qué límites son necesarios para alcanzar un objetivo de bien común.
Ese punto obliga, además, a romper con cierto “pedagogismo dominante” que durante años degradó la discusión educativa, sustituyendo contenidos por consignas metodológicas vacías.
La inteligencia artificial puede ayudar a personalizar la enseñanza, pero no puede convertirse en un nuevo pretexto para licuar la exigencia intelectual. El Paraguay requiere una modernización ambiciosa que sea fuerte en ciencias, historia, lengua y formación del juicio crítico.
La inteligencia artificial abre la posibilidad de superar la estructura lancasteriana de la enseñanza, en la que una misma secuencia, el mismo ritmo y la misma explicación se implementan para grupos heterogéneos. Es posible trascender esa uniformidad sin renunciar a la escuela como institución pública fundamental. Las nuevas herramientas favorecen la existencia de apoyos diferenciados, materiales con distintos niveles de complejidad, retroalimentación más frecuente y un seguimiento más fino de trayectorias.
Además, pueden reposicionar la autoridad del docente y redefinir su centralidad, ya que el educador deja de ser un mero facilitador de contenidos homogéneos, para convertirse en un mediador intelectual, curador de materiales, intérprete del contexto, corrector de errores y orientador cívico del aprendizaje.
La incorporación de la inteligencia artificial a la educación paraguaya ya es un hecho, su uso ha sido introducido de la mano de estudiantes y docentes, pero sin mayores guías ni reflexiones institucionales sobre su implementación. Por ello, es urgente establecer un criterio nacional que permita fortalecer la alfabetización crítica y la revisión de los perfiles curriculares en función de un proyecto de desarrollo del país. La cuestión de fondo ya no es si Paraguay debe o no ingresar a esta agenda; el dilema central radica en la forma en que se integrará a ella. El país debe decidir entre actuar como un consumidor de soluciones ajenas o consolidarse como una nación capaz de conducir la tecnología según sus propias necesidades históricas, fortaleciendo con ello su identidad, su democracia y su proyecto común de desarrollo.
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El programa “Fiscalía en escuelas y colegios” llegó a Concepción
En el marco del programa educativo “Fiscalía en escuelas y colegios”, el Ministerio Público desarrolló una charla de dos horas dirigida a 55 alumnos de la Educación Media de la Escuela Agrícola de Belén, en el departamento de Concepción. La abogada Auxiliadora Bidondo abordó temas vinculados a la seguridad en redes sociales, el ciberacoso y el microtráfico.
Por otra parte, en el colegio República Dominicana de la ciudad de Fernando de la Mora, los facilitadores Joel Estigarribia, Andrea Duarte y Aracelly Rojas llevaron adelante una serie de charlas dirigidas a estudiantes del 5.° al 9.° grado, en los turnos mañana y tarde, alcanzando a aproximadamente 400 alumnos. Las exposiciones se centraron en delitos informáticos, seguridad en redes sociales y ciberbullying, con un enfoque preventivo y orientado a la realidad cotidiana de los jóvenes.
Durante la jornada, se brindaron herramientas para la identificación de conductas de riesgo y se promovió el uso responsable de las plataformas digitales. Estas jornadas de concienciación están dirigidas a estudiantes de distintos puntos del país, con el objetivo de promover el conocimiento sobre temáticas de alto impacto social y fortalecer la prevención desde el ámbito educativo.
Estas actividades se enmarcan en la política de comunicación institucional del Ministerio Público, específicamente en el eje estratégico de transparencia y participación ciudadana, consolidando espacios de diálogo directo con la comunidad educativa. A través de estas iniciativas, la institución reafirma su compromiso con la formación de ciudadanos informados y conscientes, promoviendo la denuncia responsable y el acceso efectivo a la justicia.
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Aneaes: existen 57 carreras habilitadas de kinesiología y fisioterapia
La Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (Aneaes) presentó el Informe Ejecutivo sobre la situación actual de las carreras de grado en Kinesiología y Fisioterapia en Paraguay, elaborado a partir de datos del Consejo Nacional de Educación Superior (Cones) y de los procesos de evaluación y acreditación desarrollados por la Agencia.
El informe señala que actualmente existen 57 carreras habilitadas en el país, de las cuales 10 cuentan con acreditación vigente, lo que representa una tasa del 17,5 %. Este dato evidencia una expansión significativa de la oferta académica en la última década, acompañada por un proceso aún en consolidación en materia de aseguramiento de la calidad.
En cuanto a la evolución de la oferta, se identifican picos de crecimiento en los años 2018 y 2021, seguidos de una etapa de estabilización. Asimismo, se destaca una amplia distribución territorial de las carreras, con una concentración en el eje Asunción–Central y presencia en polos regionales como Ciudad del Este, Encarnación y Concepción, lo que ha permitido ampliar el acceso a la formación en distintas regiones del país.
El análisis también revela que la oferta académica está compuesta mayoritariamente por instituciones de gestión privada, que concentran el 94,7 % de las carreras habilitadas. No obstante, la tasa de acreditación continúa siendo limitada en ambos sectores, lo que plantea desafíos para la consolidación de estándares de calidad homogéneos en todo el sistema.
En términos estratégicos, el informe resalta la importancia de las carreras de Kinesiología y Fisioterapia en el contexto sanitario nacional, caracterizado por una alta incidencia de traumatismos, enfermedades crónicas y el envejecimiento poblacional, factores que incrementan la demanda de servicios de rehabilitación.
Aneaes enfatiza la necesidad de fortalecer la articulación entre habilitación, acreditación y planificación del recurso humano en salud, a fin de garantizar una formación de calidad que contribuya a la reducción de la discapacidad y a la mejora de la calidad de vida de la población. El informe completo está disponible en: https://www.aneaes.gov.py/wp-content/uploads/2026/03/Informe_Carreras_Kinesio_final.pdf.