En Paraguay, el acceso y uso de internet continúa expandiéndose y ya alcanza a la gran mayoría de la población. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2025 el 85 % de las personas de 10 años y más, utilizó internet, lo que confirma la consolidación de la conectividad digital como parte de la vida cotidiana en el país.
El informe revela además una leve diferencia por género. Las mujeres registran un mayor nivel de uso, con 86 %, mientras que en los hombres la cifra se ubica en 83 %. Esta brecha inversa refleja una creciente incorporación femenina al entorno digital, tanto para actividades sociales como educativas, laborales y de consumo.
El nivel de conectividad alcanzado posiciona a Paraguay en una etapa de alta inserción digital, en la que el acceso a internet deja de ser un factor restrictivo y pasa a convertirse en una herramienta transversal para la comunicación, el trabajo, la educación y el acceso a servicios.
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El incremento del uso de internet está asociado principalmente a la expansión de los teléfonos inteligentes, la mejora en la cobertura de redes móviles y la mayor disponibilidad de servicios digitales.
En la práctica, esto permitió que el acceso a internet ya no dependa exclusivamente de computadoras o conexiones fijas, sino que esté disponible de forma constante a través de dispositivos móviles.
Este cambio transformó hábitos cotidianos: desde la forma de informarse y comunicarse, hasta el consumo de bienes y servicios. El comercio electrónico, las aplicaciones de mensajería, las redes sociales y las plataformas de pagos digitales forman parte cada vez más habitual de la vida de los paraguayos.
Economía digital
El alto nivel de uso de internet tiene efectos directos sobre la economía. Por un lado, amplía las oportunidades de acceso a información, educación y empleo, especialmente en sectores donde la conectividad permite reducir barreras geográficas.
Por otro lado, impulsa la transformación del mercado laboral y del consumo, favoreciendo el crecimiento de actividades vinculadas a la economía digital, el marketing online, el comercio electrónico y los servicios tecnológicos.
Sin embargo, especialistas señalan que el desafío ya no se centra únicamente en el acceso, sino en la calidad del uso de internet. Es decir, en qué medida la población utiliza la conectividad para actividades productivas, educativas o de generación de ingresos, más allá del entretenimiento.

