El agua es uno de los productos básicos, ya que la hidratación es fundamental, sobre todo con las altas temperaturas previstas para estos días y este año está tres veces más caro. Foto: Roberto Zarza.
Este año peregrinar a Caacupé sale más caro: uso del baño pasa de G. 2.000 a G. 10.000
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En pleno desarrollo del novenario de la Virgen de Caacupé, la cantidad de peregrinantes que llegan todos los días hasta la Basílica va en aumento y todos ellos lo hacen desde diferentes puntos del país. Algunos incluso peregrinando varios días, lo cual hace que los gastos aumenten aún más. Es por eso que si vas a peregrinar este año a Caacupé, tenés que saber que todo está más caro, desde el precio de productos indispensables como la botellita de agua, así como de servicios como el uso del baño.
Teniendo en cuenta la información brindada por el SNT Canal 9, se habla de que el precio de los hoteles antes era de 150.000 guaraníes la noche y ahora 200.000, mientras que el estacionamiento antes estaba 10.000 y ahora 35.000 guaraníes.
El agua es uno de los productos básicos, ya que la hidratación es fundamental, sobre todo con las altas temperaturas previstas para estos días. Antes una botellita costaba 5.000 guaraníes y ahora 15.000 guaraníes, tres veces más caro que años anteriores; la gaseosa antes estaba 5.000 guaraníes y ahora 10.000.
La chipa también es otro de los productos que sufrió un aumento de precio en Caacupé. Foto: Roberto Zarza.
Además, el hielo para el infaltable tereré que acompaña a los peregrinantes antes tenía un costo de 1.000 guaraníes y ahora 3.000 guaraníes. En lo que refiere a alimentación, la chipa de 5.000 guaraníes pasó a 10.000, el bollo antes costaba 5.000 guaraníes y ahora 7.000 guaraníes. Pero eso no es todo, el almuerzo y cena antes costaban 15.000 guaraníes y ahora 45.000 por persona. Todo suma para el bolsillo del peregrinante, que también vive el día a día.
Pero sin lugar a dudas el ganador en cuanto a precios elevados es el uso del baño, que antes costaba 2.000 guaraníes y ahora está 10.000 guaraníes, un aumento bastante elevado, ya que es un servicio básico que las personas necesitan usar.
También se tiene el dato de que el baño con ducha anteriormente costaba 5.000 guaraníes y ahora 10.000 guaraníes. En tanto que el baño con toalla y jabón antes costaba 10.000 guaraníes y ahora tuvo un aumento de 5.000 guaraníes, pasando a costar 15.000 guaraníes. De esta manera, este año la peregrinación también sufre los efectos de la inflación.
¡Escándalo por la chipa! Dicen que es argentina y que nació en Corrientes
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Una publicación del medio Sala de Prensa Formoseña encendió la disputa entre Paraguay y Argentina, por el origen de la chipa. “Bomba: el chipa es argentino”, publicó el medio en Instagram, asegurando que una investigación histórica sitúa sus antecedentes en Itatí, Corrientes, y que existirían registros de la preparación desde 1528.
Según el material, la arquitecta y gestora cultural y ambiental Griselda Aquino sostiene que una de las primeras comidas que habría probado el navegante Sebastián Gaboto en territorio itateño fue el mbejú, considerado una preparación ancestral vinculada a la chipa.
La investigadora explicó que la masa estaba hecha con pasta de mandioca, grasa de animales de la región y agua, y que se cocinaba sobre una pieza de cerámica. La publicación también señaló que, con la llegada posterior de las gallinas, los huevos y otros ingredientes europeos, la gastronomía guaraní habría incorporado ingredientes, dando lugar a la chipa como la conocemos hoy en día.
La publicación del medio correntino generó una lluvia de comentarios de paraguayos enojados. “Dejen de robar la chipa. La chipa es paraguaya”, “Es como decir que Messi es paraguayo”, “La chipa es de origen paraguayo, comida típica de Paraguay”, “Dejen la chipa en paz, coman, disfruten y listo” o “La chipa es originaria de Paraguay entre la fusión de los guaraníes y los europeos”.
Sobre el origen de la chipa, una publicación del Instituto Nacional de Alimentación y Nutrición (INAN), difundida el 30 de marzo de 2021, indicó que durante la época virreinal los carios guaraníes ya elaboraban una preparación semejante a un pan de almidón, vinculada al mbujape.
Hay que mencionar que la Chipa Paraguaya fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial por la Secretaría Nacional de Cultura y, mediante la Ley N.º 5267/2014, la chipa fue reconocida como Alimento Nacional del Paraguay.
Bruno Da Silva tenía 16 años cuando se acercó al mundo rural. Hoy, con 22, lidera proyectos vinculados al riego y ve en la tecnología, los datos y los problemas del campo una cantera de oportunidades para emprender.
Nació y creció en San Cristóbal, en el Este del país, pero el campo no formaba parte de su historia familiar. A los 16 años, Bruno se mudó a Santa Rita para terminar el colegio y comenzó a trabajar en un estudio de arquitectura. Dos años después llegó a Asunción para estudiar la misma carrera en la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
El giro llegó cuando volvió a conectarse con su padre, vinculado al agronegocio. Después de varias conversaciones, decidió probar suerte en las empresas familiares. Y según contó nuestro protagonista fue la mejor decisión que tomó en su vida.
A partir de ahí, su formación dejó de estar solamente en las aulas. Pasó por administración, marketing, proyección, ventas e IT dentro de la firma Irrigar, y posteriormente asumió responsabilidades en AgroRiego y AgroInvest. Esto le llevó a conocer cada área, entender dónde podía generar mayor impacto y convertir ese conocimiento en resultados. “Los resultados generan respeto y comunican valor”, sostuvo.
Hoy, uno de sus principales focos está puesto en el riego, un negocio que combina agricultura, ingeniería, tecnología y gestión. Reveló que con Irrigar ya fueron instalados más de 120 pivotes en Paraguay, unos 25 en Brasil y 16 en Bolivia.
Pero lo más interesante de su historia no es solamente la cantidad de equipos instalados sino la forma en que convierte los desafíos del agro oportunidades de negocio.
Como muestra compartió cinco datos que cambian la mirada sobre el riego. 1) El agua puede multiplicar la productividad: Según la base de datos de Irrigar, construida a partir de más de 15 años de experiencia, incorporar riego puede elevar entre 30 % y 50 % la producción de soja y entre 60% y 100% la de maíz; 2) La ganadería también puede cambiar de escala: En sistemas extensivos, la capacidad puede pasar de entre 0,5 y 2 unidades animales por hectárea a 8-12 cuando se combina pasto irrigado con rotación. Es decir, el riego no solo permite producir más: puede modificar completamente el modelo productivo; 3) El próximo gran territorio puede estar en el Chaco: Existe un potencial particularmente grande en el oeste paraguayo por la disponibilidad de agua dulce subterránea. Brasil, mientras tanto, es el referente regional por su escala y densidad de implementación; 4) Un pivote ya no es simplemente un sistema para llevar agua: La tecnología permite controlar equipos desde el teléfono, incorporar fertilización, trabajar con tasa variable, conectarse con sistemas meteorológicos y utilizar tecnología Corner. Irrigar instaló los dos primeros pivotes Corner de Paraguay. Su particularidad está en que pueden incrementar hasta 20 % el área irrigada en terrenos irregulares, atacando uno de los límites tradicionales de estos sistemas; 5) El verdadero diferencial está en gestionar los datos: El futuro del agro no pasa únicamente por sumar máquinas. Hay oportunidades en conectar tecnología, información y gestión para resolver problemas concretos del productor.
El XV Congreso Regional de Tecnología en Arquitectura comienza este miércoles en la FADA-UNA y pondrá el foco en soluciones que combinan cuidado ambiental, eficiencia y ahorro económico. Foto: Pexels
Arquitectura sostenible busca ahorrar agua y energía desde el diseño
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Este miércoles comienza en la FADA-UNA el XV Congreso Regional de Tecnología en Arquitectura (CRETA), con una propuesta que apunta a demostrar que cuidar el agua y reducir el consumo energético también puede traducirse en importantes ahorros. La arquitectura sostenible será uno de los ejes del encuentro, con alternativas que pueden disminuir significativamente los costos de operación de los edificios.
Entre las soluciones planteadas se encuentran:
la captación y reutilización del agua de lluvia
sistemas que favorecen la infiltración al suelo
y dispositivos que permiten reducir el caudal utilizado en las actividades cotidianas.
El arquitecto Luis Silvio Ríos, docente de la FADA-UNA, advirtió que la abundancia de recursos hídricos en Paraguay no debe llevar a considerar al agua como un recurso inagotable.
Desde el diseño de las edificaciones también es posible incorporar mecanismos para retener temporalmente el agua durante las lluvias y facilitar posteriormente su ingreso al suelo, contribuyendo a la recarga de los acuíferos. A esto se suman tecnologías sencillas, como griferías que incorporan aire al flujo para disminuir el volumen utilizado sin afectar su funcionalidad.
La sostenibilidad, además, puede representar una ventaja económica. La ingeniera Gabriela Mesquita explicó que este tipo de construcciones puede demandar cerca de 4 % más de inversión inicial, pero permitir ahorros de entre 40 % y 60 % en energía y de hasta 60% en agua. Según el proyecto, el desembolso adicional podría recuperarse en un plazo de dos a cinco años, reduciendo luego los costos de funcionamiento durante la vida útil del inmueble.
El CRETA reunirá hasta el viernes 21 de agosto a docentes, investigadores, profesionales y estudiantes para debatir sobre tecnología, arquitectura y respuestas frente al cambio climático. El programa incluye seis conferencias magistrales, unas 80 ponencias, talleres y charlas técnicas, con especial atención a la eficiencia de los recursos, la reducción de la huella de carbono y el desarrollo de ciudades más sostenibles.
Los ciclos de sequías severas y bajantes extraordinarias de los ríos demostraron que la disponibilidad del agua puede tener efectos directos sobre la economía nacional. Foto: Pexeles
La nueva inflación del agua amenaza con encarecer servicios y presionar a las economías
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El cambio climático empieza a convertirse en un factor de costos para gobiernos, empresas y hogares. Las inversiones necesarias para garantizar agua segura podrían trasladarse a las tarifas y generar una nueva presión inflacionaria.
Durante décadas, el agua fue considerada un servicio básico de bajo costo relativo y con una disponibilidad que parecía garantizada. Sin embargo, el cambio climático está modificando esa ecuación económica. En un planeta en el que los extremos climáticos se vuelven más frecuentes —con regiones que enfrentan sequías prolongadas y otras que soportan inundaciones históricas— el acceso al agua comienza a transformarse en un factor de presión sobre las finanzas públicas, las empresas de servicios y el bolsillo de los consumidores.
Un reciente estudio de la Universidad de Stanford advierte que varias ciudades de Estados Unidos podrían duplicar sus tarifas de agua hacia mediados de siglo debido a la combinación de tres factores: menor disponibilidad del recurso, infraestructura envejecida y la necesidad de ejecutar grandes inversiones para adaptar los sistemas de abastecimiento al nuevo escenario climático.
La investigación, publicada en la revista Nature Sustainability, revela una tendencia que podría repetirse en distintas economías: el cambio climático genera nuevos costos de producción y esos costos terminan trasladándose a los usuarios mediante mayores tarifas de servicios públicos.
El fenómeno representa una nueva forma de presión inflacionaria. Así como el aumento del precio del petróleo encarece el transporte y los alimentos, el incremento del costo del agua puede impactar en múltiples sectores productivos, desde la industria y la agricultura hasta los servicios urbanos.
En Estados Unidos, el valor promedio del agua potable ya aumentó durante las últimas décadas a un ritmo superior al de la inflación, debido principalmente al deterioro de las redes y a la necesidad de renovar una infraestructura que requiere inversiones multimillonarias. Ahora, el factor climático agrega una nueva capa de costos.
El cambio climático genera nuevos costos de producción y esos costos terminan trasladándose a los usuarios mediante mayores tarifas de servicios públicos. Foto: Pexeles
El caso analizado por los científicos en Santa Cruz, California, muestra el desafío que enfrentan muchas ciudades: después de aplicar medidas de ahorro y eficiencia, las autoridades deben recurrir a soluciones más costosas, como plantas de reutilización de aguas residuales, nuevos sistemas de almacenamiento y obras para garantizar el suministro en períodos de sequía.
La consecuencia económica es directa: las inversiones necesarias para asegurar la disponibilidad del recurso terminan reflejándose en las facturas de los consumidores.
Paraguay frente al desafío de administrar su ventaja hídrica: Aunque Paraguay posee una posición privilegiada por sus abundantes recursos hídricos, con una de las mayores disponibilidades de agua dulce per cápita de la región, el país tampoco está aislado de esta nueva realidad económica.
Los ciclos de sequías severas y bajantes extraordinarias de los ríos Paraguay y Paraná demostraron en los últimos años que la disponibilidad del agua puede tener efectos directos sobre la economía nacional. La reducción del calado afectó la logística fluvial, elevó costos de transporte y generó impactos sobre sectores estratégicos como la exportación agrícola y energética.
Al mismo tiempo, las inundaciones recurrentes exigen mayores inversiones en infraestructura urbana, sistemas de drenaje, protección de comunidades vulnerables y mantenimiento de caminos, recursos que compiten con otras prioridades del presupuesto público.
Para Paraguay, el desafío económico no pasa únicamente por disponer del recurso, sino por desarrollar infraestructura suficiente para administrarlo de manera eficiente. La expansión urbana, el crecimiento industrial y la llegada de nuevas inversiones aumentarán la demanda sobre los sistemas de agua potable y saneamiento.
En este contexto, la gestión del agua comienza a formar parte de la agenda de competitividad de los países. Las naciones que logren anticiparse con inversiones inteligentes en infraestructura resiliente tendrán mejores condiciones para atraer capital, sostener su producción y reducir los impactos económicos de los eventos climáticos extremos.
El cambio climático dejó de ser solamente un problema ambiental. Se convirtió en una variable económica que afecta costos, inversiones, inflación y planificación empresarial. La próxima gran discusión mundial no será solo quién tiene agua, sino quién tiene la capacidad financiera y tecnológica para garantizarla.