Una muestra más de amor y generosidad se dio entre dos hermanas que protagonizaron un nuevo trasplante renal en el Hospital de Clínicas en las últimas horas. Se trata del procedimiento Nº 151 desde la reactivación del programa de Trasplante de Órganos y Tejidos en la institución. La mujer que recibió el órgano es una paciente de 33 años que recibía tratamiento de hemodiálisis en el Hospital Regional de Caaguazú, desde hace 14 meses, específicamente desde setiembre del 2021.
Ella contaba con diagnóstico de glomerulonefritis membranosa, estaba siendo tratada hasta que llegó a una insuficiencia renal crónica grado V y tuvo que requerir tratamiento sustitutivo. En eso su hermana de 28 años, movida por el amor decidió ser su donante, ambas provienen de Caaguazú, las dos de profesión ingeniera comercial.
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El equipo multidisciplinario está conformado por cirujanos vasculares, anestesiólogos, nefrólogos, urólogos, instrumentadores quirúrgicos, enfermeros circulantes y asistentes de enfermería. Asimismo se cuenta con el apoyo de profesionales de diversas áreas, terapia intensiva, banco de sangre, imágenes, laboratorio, farmacia, servicio social y del personal administrativo.
El Hospital de Clínicas trabaja constantemente con el Ministerio de Salud, Instituto Nacional de Ablación y Trasplante para ofrecer atención integral al paciente con necesidad de un órgano nuevo como tratamiento definitivo a su enfermedad. En el país existe una larga lista de pacientes en espera de un órgano y tejidos. Ante esa situación se insta a la donación voluntaria de órganos y tejidos y así poder dar oportunidad a que pueda mejorar su calidad de vida.
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Desde la FCMUNA instan a derribar mitos y sumarse a la donación de córneas
Más de 130 paraguayos aguardan en la lista de espera del Instituto Nacional de Ablación y Transplante (INAT) la oportunidad de recuperar la vista.
El 12 de setiembre se recuerda el Día Nacional del Trasplante de Órganos y Tejidos, fecha en que la Facultad de Ciencias Médicas de la UNA (FCMUNA) y el Hospital de Clínicas realizarán una actividad sobre la necesidad de devolver la autonomía, la capacidad laboral y los afectos a quienes viven en la penumbra.
Para estas personas, la llegada de este tejido representa la diferencia entre la dependencia y la libertad, permitiéndoles recuperar gestos cotidianos como volver a leer, trabajar, desplazarse de forma independiente y reconocer el rostro de sus seres queridos.
El Prof. Dr. Daniel Sánchez Di Martino, coordinador de Trasplante de Córnea del Hospital de Clínicas de la FCMUNA, señaló que a pesar de que la Ley Anita establece la donación presunta en adultos mayores de 18 años, el principal freno para responder a esta demanda es la desinformación y la falta de diálogo previo dentro del núcleo familiar.
Al ocurrir un fallecimiento imprevisto, la incertidumbre durante el duelo dificulta tomar la decisión; sin embargo, expresar en vida el deseo de donar quita una pesada carga sobre los hombros de los seres queridos y garantiza que la voluntad del fallecido sea respetada, convirtiendo un momento de profundo dolor en un acto supremo de solidaridad.
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Existe el mito recurrente de que la procuración de órganos altera la estética del cuerpo, pero en el caso de la córnea el procedimiento es impecable y no desfigura el rostro, destacó el especialista.
“Solo se extrae una lámina fina y transparente del grosor de un lente de contacto dentro de las primeras ocho horas del fallecimiento. El cuerpo del donante es tratado con absoluto respeto y dignidad, lo que permite realizar el velatorio a féretro abierto sin ninguna alteración visible, garantizando la tranquilidad y el duelo digno de la familia”, resaltó.
El trasplante de córnea cuenta además con ventajas médicas únicas, ya que al ser un tejido sin vasos sanguíneos goza de un privilegio inmunológico que no requiere compatibilidad genética ni de grupo sanguíneo.
Esta intervención permite solucionar cegueras causadas por queratocono, cirugías previas, afecciones genéticas o traumatismos, existiendo además un criterio de “Urgencia Cero” para salvar el ojo en casos de infecciones o perforaciones graves.
“Hablar de donación en el hogar y adoptar hábitos de prevención visual son las claves para regalar vida y luz a quienes hoy lo necesitan”, finalizó el Prof. Dr. Sánchez Di Martino.
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Un simple hisopado puede convertirse en una oportunidad de vida para quien espera un trasplante
El sábado 19 de septiembre puede convertirse en una fecha especial para quienes esperan un trasplante de médula ósea. Durante esa iniciativa, la ciudadanía tendrá la posibilidad de incorporarse al registro de posibles donantes de células progenitoras hematopoyéticas (CPH), un gesto sencillo que en el futuro podría significar una nueva oportunidad para una persona que lucha por seguir con vida.
La jornada se desarrollará de 10:00 a 21:00 en el Shopping del Sol y el Shopping Mariano, donde se instalarán puestos para brindar información y realizar la toma de muestras.
Muchos pacientes que necesitan un trasplante no encuentran un donante compatible entre sus familiares y deben recurrir a registros nacionales e internacionales en busca de una coincidencia genética. Por ello, sumar voluntarios puede ampliar el universo de personas que podrían convertirse algún día en donantes.
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Enorme impacto
Las autoridades sanitarias explicaron que los voluntarios deben proporcionar una muestra mediante un hisopado bucal, cuyos datos genéticos son incorporados de manera confidencial al registro oficial.
Su información queda disponible para una eventual búsqueda de compatibilidad. Si en algún momento se identifica una coincidencia con un paciente que necesita un trasplante, el voluntario será contactado, recibirá la información necesaria y podrá conocer los siguientes pasos del proceso.
Así, un pequeño gesto realizado hoy puede convertirse mañana en una esperanza concreta para alguien que espera un donante compatible.
La campaña, denominada “La vida después de la suerte”, busca precisamente movilizar a más personas para que formen parte del registro. La posibilidad de encontrar una compatibilidad depende, en gran medida, de que existan suficientes voluntarios dispuestos a dar ese primer paso.
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Cada nuevo integrante del registro representa una posibilidad adicional para un paciente. Y cuando se trata de alguien que espera un trasplante, encontrar a esa persona compatible puede cambiar completamente el rumbo de su historia.
La iniciativa es impulsada por la Fundación Carlos Chytil y el Instituto Nacional de Ablación y Trasplante (INAT), que invitan a la ciudadanía a participar de la jornada y contribuir a ampliar el registro de posibles donantes de CPH en Paraguay.
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Los invisibles mendigos en vida que buscan un trasplante
Buscar información sobre trasplantes en Paraguay no resulta sencillo, tanto o más teniendo en cuenta que los familiares son reacios a dar su consentimiento para la donación de un órgano. Son muy pocas las personas que deciden donar, pero la lucha se hace aún más difícil si un paciente pretende entrar en “lista de espera”.
Es casi un milagro por la cantidad de requisitos y análisis que debe sortear. El paciente debe atravesar una evaluación médica que determina si reúne las condiciones necesarias para convertirse en candidato a un trasplante. Estudios, controles y criterios de compatibilidad forman parte de un proceso que puede dejar fuera a personas que, aunque necesitan un órgano, todavía no están en condiciones de recibirlo.
Pese a todo, según información oficial del Ministerio de Salud Pública -incluidos datos del INAT-, al 8 de agosto de 2026 en Paraguay se habían realizado 92 trasplantes en los últimos 9 meses. Según el desglose realizado, la lista comprende:
- 45 trasplantes de córnea
- 25 trasplantes renales
- 19 trasplantes de células progenitoras hematopoyéticas (médula ósea)
- y 3 trasplantes cardíacos.
Sería toda una hazaña, sin embargo en el reporte del INAT, en la exclusiva lista de espera solo están en condiciones unas 336 personas: 176 esperan una córnea, 152 un riñón, 4 un corazón y 4 un hígado.
Pensaríamos que 336 es una cifra mínima, sin embargo para estar en esa lista hay miles de personas que aún no logaron ser parte de ella y más aún si tenemos en cuenta que solo nos referimos a los 152 pacientes renales, ya que habitualmente en Paraguay hay más de 3.000 pacientes sometidos a diálisis para poder seguir con vida.
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En realidad son unos 3.364; 1.150 provenientes de servicios públicos del Ministerio de Salud; 1.300 de centros privados tercerizados del MSP; 114 diálisis peritoneal del MSP y unos 800 propios y tercerizados del IPS.
Esperanza que nace en medio del dolor
La historia de quienes aguardan un órgano también tiene momentos capaces de devolver la esperanza. Este lunes, desde el Ministerio de Salud informaron que uno de ellos se produjo en el Hospital de Trauma de Asunción, donde la muerte de un joven de 20 años, víctima de un grave traumatismo craneoencefálico, abrió la posibilidad de salvar o mejorar la vida de otras personas.
En medio del impacto y el dolor por la pérdida, sus familiares aceptaron la donación de órganos y tejidos. Esa decisión permitió poner en marcha el procedimiento de ablación, un proceso que requiere coordinación médica y logística para que los órganos puedan llegar a tiempo a quienes los necesitan.
Los dos riñones recuperados fueron destinados a pacientes que se encontraban en espera de un trasplante renal. Uno de los procedimientos fue previsto en el Hospital Central del Instituto de Previsión Social (IPS) y el otro en el Hospital Nacional de Itauguá. Para esos dos pacientes, la donación representa mucho más que una intervención quirúrgica: significa la posibilidad de dejar atrás, al menos en parte, una vida condicionada por la enfermedad renal y la necesidad permanente de diálisis.
Las córneas también fueron obtenidas durante el operativo y trasladadas al Banco de Córneas.
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Dos milagros nacieron de una donación y devolvieron esperanza a dos pacientes
Dos milagros se produjeron gracias a la donación de órganos en el Hospital de Clínicas. Dos pacientes recibieron un trasplante renal y, con ello, una nueva oportunidad de vida, en un procedimiento que volvió a poner en evidencia el enorme impacto que puede tener una decisión tomada en medio del dolor, informó la agencia IP este lunes
Los beneficiarios fueron dos hombres. Uno de ellos, de 62 años y oriundo de Independencia, departamento de Guairá, padecía poliquistosis renal. El segundo, de 59 años, procedente de Santa Rita, Alto Paraná, enfrentaba una enfermedad renal crónica y llevaba cerca de tres años sometido a sesiones de hemodiálisis.
Detrás de ambos trasplantes estuvo el gesto solidario de una familia que, ante la pérdida de un ser querido diagnosticado con muerte cerebral, decidió autorizar la donación de sus órganos. Ese “sí” permitió que la vida continuara para otras personas y convirtió un momento marcado por el dolor en una posibilidad concreta de esperanza para varias familias paraguayas.
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La solidaridad no terminó en la donación de los riñones. También fueron ablacionadas las córneas, que serán destinadas a la Fundación Oca del Valle para ayudar a pacientes que aguardan recuperar la visión. Asimismo, se obtuvieron tejidos óseos que serán derivados al Centro Nacional del Quemado y Cirugías Reconstructivas (Cenquer) y al Departamento de Banco de Tejidos y Huesos de la FCM-UNA.
Trabajo de decenas de profesionales
La ablación de los órganos estuvo a cargo del equipo del Instituto Nacional de Ablación y Trasplante (INAT), bajo la coordinación del Dr. Hugo Espinoza. Posteriormente, el Hospital de Clínicas desplegó dos equipos quirúrgicos especializados para concretar los trasplantes renales.
En la primera intervención participaron profesionales de:
- anestesia
- urología
- cirugía vascular
- y nefrología, entre ellos el Dr. Juan Meza, el Dr. Arsenio Martínez, los cirujanos vasculares José Gamarra y Leonardo Ojeda, y la Dra. Luana Maciel.
El segundo procedimiento contó nuevamente con el Dr. Meza, además de los doctores José Gamarra y Leonardo Ojeda, el urólogo Ángel Duarte y el Prof. Dr. Marcos Martínez, junto con otros especialistas.
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El operativo también representó una instancia de formación para médicos residentes de Anestesiología, Cirugía Vascular, Urología y Nefrología. A ellos se sumó el trabajo del personal de Enfermería del Pabellón Quirúrgico, Nefrología y la Unidad de Trasplante, así como el respaldo de las áreas de Cuidados Intensivos, Banco de Sangre, Laboratorio y Farmacia.
Los dos trasplantes dejaron un mensaje que trasciende las paredes del hospital: una decisión solidaria puede transformar una pérdida en esperanza y permitir que otras personas vuelvan a mirar el futuro con posibilidades renovadas.