El profesor Moisés Gadea, del Departamento de Sismología de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), explicó este jueves que en Paraguay no existen terremotos y que lo ocurrido en el departamento de Paraguarí son movimientos leves que no ocasionan daños.
“Estos son movimientos leves que no producen daños, muertes, pero sí provocan el susto. En Paraguay no tenemos terremoto. La sacudida principal fue de casi tres segundos, lo que alarmó a la gente de la zona de Paraguarí”, señaló el catedrático en comunicación con la radio 1080 AM.
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Mencionó que el sismo reportado el miércoles en la colonia César Barrientos fue un sismo de 4,3 en la escala de Richter, que ocasionó algunas grietas en las paredes de las viviendas de la zona y se tuvieron movimientos leves en algunas ciudades del departamento de Cordillera.
Gadea indicó que es difícil que se tenga una réplica, pero que en caso de darse, no superaría la escala registrada durante la tarde del miércoles y destacó que el departamento de Paraguarí es una zona donde la manifestación de este tipo de eventos es recurrente en la línea de tiempo.
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“Lo que supera los 6 grados son denominados terremotos, los que son inferiores a ese número son sismos. Lo que supera los 6 grados son denominados terremotos, los que son inferiores a ese número son sismos. Lo de Paraguarí fue un sismo, es una sacudida de tierra, es una mecánica que se desplaza por la corteza terrestre”, agregó.
Durante la tarde del miércoles, los pobladores del departamento de Paraguarí reportaron un leve temblor, especialmente en la colonia César Barrientos. También hubo movimientos en algunas ciudades de Cordillera, como Valenzuela, Eusebio Ayala y Piribebuy.
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Diputados insta a la UNA a tomar las previsiones presupuestarias para habilitar filial en San Pedro
El pleno de la Cámara de Diputados aprobó un proyecto de declaración que insta a las autoridades de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) a incluir en el Presupuesto General de la Nación (PGN 2027), los recursos necesarios para el funcionamiento de las actividades académicas en la filial de Capiibary, departamento de San Pedro.
Según los proyectistas, la sede universitaria fue construida e inaugurada hace cinco años, pero hasta la fecha permanece sin actividad académica.
Explicaron que la filial en Capiibary pretende dar respuesta a una demanda sostenida por la comunidad, luego de años de gestiones y movilizaciones ciudadanas.
Así también, la facultad permitirá ampliar el acceso a la educación superior pública y de calidad para cientos de jóvenes de San Pedro, especialmente aquellos provenientes de familias de escasos recursos que actualmente deben trasladarse a otras ciudades para continuar sus estudios.
Es por ello que consideran necesario que las autoridades universitarias adopten las medidas administrativas, académicas y presupuestarias que permitan iniciar las actividades en la filial y cumplir con los compromisos asumidos con la comunidad.
La declaración aprobada insta al Rectorado, al Consejo Superior Universitario y a las demás autoridades competentes de la UNA a disponer, con carácter prioritario, el inicio de las actividades académicas en Capiibary, mediante la habilitación de las carreras comprometidas.
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Colombia agota plazo de 72 horas para hallar a 500 desaparecidos por terremoto
El plazo de 72 horas consideradas decisivas para hallar supervivientes tras el mortífero terremoto en Colombia llega a su fin este jueves, con cerca de 500 desaparecidos que podrían estar bajo edificios derrumbados. El sismo de magnitud 7,4 ocurrido el lunes, el más potente en este siglo en Colombia, deja hasta el momento 265 muertos y unos 3.500 heridos.
En Cali, Pereira y otras ciudades del oeste de Colombia, los grupos de rescatistas trabajan sin cesar. A las 7:34 locales (12:34 GMT) se cumplen las primeras 72 horas del terremoto, el plazo a partir del cual caen drásticamente las probabilidades de hallar sobrevivientes. Valeria Cardona, una estudiante de 26 años, busca a dos de sus primos en Cali. “Tenemos sospechas de su localización, pero no hay pruebas de vida”, explica. “La esperanza es lo último que se pierde, pero estamos angustiados de una noticia que no queremos”, añade.
A Cali llegó un grupo de los Topos, los célebres rescatistas mexicanos que se encontraban en la vecina Venezuela, donde un doble sismo causó más de 6.000 fallecidos el 24 de junio. “Todos venimos de Venezuela, de La Guaira. Ahora estos 41 días que estuvimos trabajando ahí nos hicieron más fuertes, porque superamos el hambre, el dolor, la desvelada”, dijo Héctor Méndez, de 80 años y presidente de Topos Aztecas. “No se sientan víctimas. Esto no es un horario de oficina ni de taller. Esta es la vida real, donde sale la mejor parte del espíritu. Son cosas de la naturaleza que pasan”, añadió.
Atención a damnificados
El terremoto tuvo su epicentro cerca de San José del Palmar, en el Chocó, una de las regiones más pobres del país. Quibdó, la capital del departamento, fue la más afectada, con un balance de 14 fallecidos. Pero allí ya terminó la fase de búsqueda y rescate, dijo la gobernadora Nubia Córdoba, al anunciar que se concentrará ahora “en la fase de respuesta enfocada en la atención a los daminificados”.
“Ya no buscamos a nadie bajo los escombros por la misericordia de Dios. Esta familia a la que buscábamos se encuentra con nosotros y ya está recibiendo la atención requerida”, dijo la gobernadora. El presidente Abelardo de la Espriella, que asumió tres días antes del sismo, decretó la “emergencia económica”, una medida que lo faculta a crear impuestos y modificar el presupuesto sin pasar por el Congreso, pese a su consigna de no crear más tributos.
También anunció la creación de un fondo con ayudas internacionales para atender a las víctimas del sismo. “Esta crisis (...) nos agarra en un momento difícil, en medio de una crisis fiscal”, declaró de la Espriella. Según cifras oficiales, más de 11.000 viviendas han quedado destruidas y miles de familias se encuentran sin hogar. Muchas de ellas ya han pasado estas noches a la intemperie, ya sea porque sus casas han sufrido daños o porque temían réplicas.
Fuente: AFP.
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Pereira, una de las ciudades más devastadas por el terremoto en Colombia
Jorge González busca con sus propias manos a su tía bajo las ruinas de un edificio de cuatro pisos en Pereira, una de las ciudades más devastadas por el fuerte terremoto en Colombia que deja al menos 260 muertos. Como cientos de voluntarios y rescatistas, ha pasado horas buscando a su tía y a otros sobrevivientes del sismo de magnitud 7,4 que el lunes de mañana golpeó con fuerza esta capital cafetera, a unos 320 km al este de Bogotá.
El hombre de 35 años trabaja sin descanso sobre una pequeña montaña de escombros, pero ha perdido la esperanza de encontrar con vida a la mujer que considera como una madre. Entre pedazos de muros vio el baño “lleno de sangre” en el piso en el que vivía su tía Nubia Bonilla, de 87 años.
“Desde ayer llegué y no me he ido, hasta que no me entreguen el cuerpo no me pienso ir de acá”, dice a la AFP González. “Ella era lo único que tenía y se me fue, ya quedé solito”, añade con lágrimas en los ojos. El balance de muertos y heridos aumenta con el paso de las horas. Pereira es por el momento la segunda ciudad más afectada, después de Cali.
El presidente Abelardo de la Espriella, que asumió el poder hace apenas cuatro días, prometió llegar el martes a Pereira, de casi medio millón de habitantes, para supervisar la emergencia. En la mañana, los pobladores regresaban a sus viviendas maltrechas para rescatar algunos bienes antes de que colapsaran por completo. El agua y algunos alimentos ya escaseaban en supermercados y tiendas.
“Ciudad zombie”
Casi toda Pereira quedó sin electricidad tras el sismo ocurrido a las 07h34 del lunes. Sus habitantes tienen acceso intermitente a internet y red celular. Las calles están llenas de vidrios y pedazos de ladrillos. Es una “ciudad zombie”, opina Juan David Gaitán, de 30 años. A Jesús Piñeros el terremoto lo dejó por segunda vez sin hogar. Hace tres años llegó en bus a Colombia huyendo de la crisis de la vecina Venezuela.
Pero con el terremoto la casa donde vivía con hermanos y sobrinos quedó en pedazos. “Uno de migrante viene de pasar cosas fuertes allá en el país de uno y no se imagina que iba a pesar esto”, dice este obrero de la construcción de 28 años. La familia se refugió en la casa de un familiar que quedó en pie. Varios niños duermen en colchones a lo largo de la acera, frente a la vivienda. Intentaron pasar la noche adentro, pero el techo rugió y los aterrorizó.
Cientos de viviendas colapsaron o tienen grietas. En las calles hay automóviles destrozados por paredes caídas y cables de electricidad colgando. Piñeros asume la tragedia como un desafío para reconstruir sus vidas por segunda vez. “Venimos desde abajo, nos toca levantarnos nuevamente igual que todos”, dice. El aeropuerto de Pereira permanece cerrado. El transporte terrestre hasta la ciudad también enfrenta varios cierres por derrumbes.
Muerte y destrucción
Stella Galvis recuerda los momentos de pánico, el polvo, y ella corriendo con su niño y esposo segundos antes de que el edificio de cuatro pisos colapsara. “Nos quedamos sin nada, lo perdimos todo”, dice en medio del llanto la contadora que vivía en una planta baja. “Nos salvamos de milagro”, añade. La vendedora ambulante Maribel Verano, de 46 años, busca angustiada a su madre y hermana desaparecidas. Ambas estaban en un pequeño hotel que quedó reducido a escombros en una zona comercial de la ciudad.
Su madre Luz Marina, de 72 años, sufrió recientemente una trombosis, y su hermana Sandra, de 38, quedó en silla de ruedas por una meningitis. “Espero encontrarlas con salud”, dice la mujer sin ocultar su tristeza. La invaden los recuerdos de otras catástrofes de pesadilla, como el gigante terremoto que sacudió la misma región en 1999 y dejó casi 1.200 muertos. Y otra que le tocó vivir de niña, en 1985: la erupción del volcán Nevado del Ruiz que arrasó con un pueblo entero llamado Armero y dejó 25.000 muertos.
Fuente: AFP.
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Colombia: labores de rescate entran en “fase final” tras terremoto que deja 265 muertos
Las labores de rescate tras el terremoto de Colombia entraron el miércoles en su “fase final”: socorristas aceleran la búsqueda bajo los edificios caídos antes de que concluyan las primeras 72 horas consideradas cruciales para hallar sobrevivientes. Con una magnitud de 7,4, el sismo del lunes en la mañana es el más mortífero que ha sacudido Colombia en lo que va del siglo. Poblaciones del Pacífico y la turística región cafetera fueron las más afectadas.
En la ciudad de Pereira, los equipos de búsqueda se concentran en las ruinas de una panadería, bajo las cuales se cree que sobrevive un vendedor ambulante. Periodistas de la AFP constataron cuando la víctima pareció responder al llamado de los rescatistas, con dos y tres golpes que se oyeron desde el fondo de las ruinas.
“Nos dicen que podría ser él, estamos esperando emocionadas”, dice emocionada su sobrina Sara Loaiza, acompañada de la madre del hombre. El terremoto deja hasta ahora 265 muertos, unos 3.500 heridos y casi 500 desaparecidos, según el más reciente balance del presidente Abelardo de La Espriella.
Los equipos de rescate se acercan a las 72 horas desde el terremoto, un periodo en el que se considera es más probable encontrar sobrevivientes. “Estamos entrando en la fase final”, dijo el miércoles el alcalde de Cali, Alejandro Eder, y agregó que pasado este tiempo será “más difícil” encontrar personas con vida bajo los destrozos.
Luto y emergencia
Entrada la noche, los equipos de emergencia en Pereira y Cali avanzan sobre las ruinas con grúas y perros, mientras remueven pedazos de concreto con sus manos.
“Cada media hora hacemos silencio para buscar si encontramos gente con vida”, dice la voluntaria Johana Sánchez en Cali.
“Se han sacado tres personas con vida, tres personas que han fallecido”, luego, añadió.
El flamante presidente declaró tres días de luto y anunció la “emergencia económica”, una medida que lo faculta a crear impuestos y modificar el presupuesto sin pasar por el Congreso, pese a su consigna de no crear más tributos.
También anunció ante la prensa la creación de un fondo con ayudas internacionales para atender a las víctimas del sismo.
“Esta crisis (...) nos agarra en un momento difícil, en medio de una crisis fiscal”, declaró de la Espriella, quien asumió el pasado 7 de agosto.
Según cifras oficiales, más de 11.000 viviendas han quedado destruidas y miles de familias quedaron sin hogar.
Muchas de ellas ya han pasado estas noches a la intemperie, ya sea porque sus casas han sufrido daños o porque temían réplicas.
“Carne descompuesta”
La solidaridad ha aliviado las jornadas de búsqueda. Miles llevaron agua, comida y suministros a los barrios afectados, mientras se formaban largas colas frente a los centros de donación de sangre.
En Cali un grupo de cineastas prestó micrófonos, luces y cámaras para identificar cualquier señal de vida.
En las zonas más afectadas el “olor a carne descompuesta” es “súper fuerte”, dijo una rescatista.
Aun así, “sé que hoy y mañana vamos a sacar gente con vida (...) Yo ya soy un viejo, pero soy sabueso”, dijo por su parte Julio César Pineda, un rescatista de 67 años, incansable pese a las jornadas nocturnas bajo penumbras por los cortes de electricidad que afectan a casi toda Pereira.
Entretanto, a 250 kilómetros al norte de Cali, en El Cairo, los pobladores se declaran traumatizados.
“La gente no quiere entrar a las casas, la gente no quiere dormir, la gente no sabe qué hacer, porque aparte han anunciado que hay réplicas”, comentó Adriana González, una cocinera de 40 años.
En Roldanillo, una pequeña población del Valle del Cauca, Yuliana Méndez, de 43 años, observa con desconsuelo su tienda de productos cosméticos que quedó destruida.
“Nos duele porque es como empezar otra vez de cero. Pero hay que salir adelante, ¿qué más hacemos?”, dijo.
El gobierno de ultraderecha ha sido cuestionado por estrechar relaciones con Israel en plena emergencia y por un supuesto sesgo a la hora de recibir ayuda humanitaria de gobiernos alejados de su línea política. La cancillería negó esas acusaciones.
Fuente: AFP.