El profesor Moisés Gadea, del Departamento de Sismología de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), explicó este jueves que en Paraguay no existen terremotos y que lo ocurrido en el departamento de Paraguarí son movimientos leves que no ocasionan daños.
“Estos son movimientos leves que no producen daños, muertes, pero sí provocan el susto. En Paraguay no tenemos terremoto. La sacudida principal fue de casi tres segundos, lo que alarmó a la gente de la zona de Paraguarí”, señaló el catedrático en comunicación con la radio 1080 AM.
Nota relacionada: Reportan sismo de 4.3 de la escala de Richter en Paraguarí
Mencionó que el sismo reportado el miércoles en la colonia César Barrientos fue un sismo de 4,3 en la escala de Richter, que ocasionó algunas grietas en las paredes de las viviendas de la zona y se tuvieron movimientos leves en algunas ciudades del departamento de Cordillera.
Gadea indicó que es difícil que se tenga una réplica, pero que en caso de darse, no superaría la escala registrada durante la tarde del miércoles y destacó que el departamento de Paraguarí es una zona donde la manifestación de este tipo de eventos es recurrente en la línea de tiempo.
Lea más: Feriado del 29 de setiembre se trasladó para el próximo lunes
“Lo que supera los 6 grados son denominados terremotos, los que son inferiores a ese número son sismos. Lo que supera los 6 grados son denominados terremotos, los que son inferiores a ese número son sismos. Lo de Paraguarí fue un sismo, es una sacudida de tierra, es una mecánica que se desplaza por la corteza terrestre”, agregó.
Durante la tarde del miércoles, los pobladores del departamento de Paraguarí reportaron un leve temblor, especialmente en la colonia César Barrientos. También hubo movimientos en algunas ciudades de Cordillera, como Valenzuela, Eusebio Ayala y Piribebuy.
Dejanos tu comentario
Reprograman más de G. 130.000 millones para nuevas obras públicas
El Gobierno reprogramó más de G. 130.000 millones destinados al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), con el objetivo de garantizar el financiamiento de nuevos proyectos de infraestructura en distintos puntos del país. La medida fue oficializada mediante los decretos N.º 6944, 6945 y 6946, firmados por el vicepresidente de la República, Pedro Alliana, en ejercicio de la Presidencia.
Los recursos serán destinados a obras viales, infraestructura sanitaria y trabajos vinculados a la navegación. Entre los proyectos contemplados se encuentra la construcción del nuevo Gran Hospital de Barrio Obrero, además de intervenciones para el asfaltado, rehabilitación y mantenimiento de rutas nacionales.
Uno de los decretos establece recursos para la construcción de puentes y el mantenimiento de caminos vecinales en departamentos como Central, Paraguarí y Presidente Hayes. Estas intervenciones apuntan a mejorar la conectividad y las condiciones de circulación en diferentes zonas del país.
Te puede interesar: Viaducto Las Residentas avanza con montaje estructural y obras de drenaje
Por otra parte, se prevé el financiamiento para la rehabilitación de la ruta PY10 y del tramo San Pedro-Belén-Concepción, además de la infraestructura hospitalaria de Barrio Obrero. Los fondos también permitirán avanzar con obras consideradas prioritarias dentro de la planificación vial.
El tercer decreto contempla recursos para diez obras viales distribuidas en varios departamentos, entre ellos Mariscal Estigarribia, Presidente Hayes, Pedro Juan Caballero, Ñeembucú y Caaguazú.
La reprogramación también incluye recursos para el dragado de ríos, con lo que el Gobierno busca sostener inversiones en infraestructura vial, sanitaria y de navegación mediante una redistribución de recursos dentro del presupuesto del MOPC.
Leé más: Ande pone en marcha el “Operativo Verano” en San Bernardino
Dejanos tu comentario
Clínicas atenderá por sistema de guardias por asueto de la UNA y feriado nacional
La Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) y el Hospital de Clínicas comunican a la comunidad que este jueves 24 de septiembre, se suspenden las actividades académicas y administrativas, atendiendo el asueto establecido con motivo del aniversario de fundación de la UNA.
Por lo tanto, los servicios asistenciales del Hospital de Clínicas funcionarán bajo sistema de guardias, garantizando la atención de los servicios esenciales, conforme al calendario establecido por la Resolución N.º 3448/2025 del Consejo Superior Universitario de la UNA
Asimismo, el lunes 28 de septiembre, debido al feriado nacional por la Victoria de Boquerón, que fue trasladado por Decreto del Ejecutivo, las actividades académicas y administrativas estarán suspendidas.
Y los servicios asistenciales se desarrollarán bajo sistema de guardias. Ante dicha situación, solicita a estudiantes, docentes, funcionarios y usuarios de Clínicas tener en cuenta estas disposiciones para la organización de sus actividades y consultas.
El presidente de la República, Santiago Peña, dispuso el traslado del feriado que conmemora la victoria paraguaya en la Batalla de Boquerón considerando argumentando que el cambio permitirá, por un lado, celebrar esta fecha tan significativa para la historia nacional.
Y, por el otro, se constituirá en una oportunidad de gran valía para generar un mayor movimiento turístico y económico, por la posibilidad de consumo de bienes y servicios relacionados con el movimiento de personas hacia el interior del país.
Leé más: Presunto desvío de USD 6 millones profundizó el conflicto societario de K&K Shopping’s S.A.
Dejanos tu comentario
¿Telas paraguayas hechas de mango?
La investigadora Claudia Vargas busca convertir los residuos de una fruta de estación en fibras textiles, llevando la economía circular del descarte a una nueva frontera de innovación.
En Paraguay, el mango está a punto de ser nuevamente protagonista. Faltan apenas tres meses para que comience la temporada y miles de frutas vuelvan a llenar árboles, patios y calles. Muchas terminarán en la mesa; otras, en el suelo. Sin embargo, una investigadora paraguaya está mirando ese escenario desde otro ángulo: ¿y si el mango que hoy se descarta pudiera convertirse en tela, fibra o un nuevo biomaterial?
Esa es la pregunta que llevó a la ciencia a poner el mango bajo la lupa y explorar el potencial de sus residuos como materia prima para desarrollar materiales con valor agregado. Claudia Violeta Vargas Benítez, docente e investigadora de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte de la Universidad Nacional de Asunción (FADA-UNA), investiga las propiedades textiles de los residuos del mango y su potencial para desarrollar nuevos biomateriales.
La propuesta cambia la mirada sobre una fruta que forma parte del paisaje cotidiano del país. Ya no se trata solamente de aprovechar el mango como alimento, sino de preguntarse qué más puede producirse a partir de él y cuánto valor puede generarse antes de que aquello que sobra termine convertido en desperdicio. “Esa inquietud me llevó a investigar fibras textiles obtenidas del mango y, posteriormente, a profundizar el estudio gracias al financiamiento de proyectos de investigación”, explicó Claudia.
¿Cómo se transforma? El proceso comienza con algo tan simple como separar y preparar los residuos. La materia prima se lava y seca para luego analizar sus características. A partir de allí, la investigación busca modificar las fibras mediante tratamientos que permitan extraer o reducir componentes que dificultan su procesamiento.
Después llega una etapa clave: convertir esas fibras en un material que pueda trabajarse. Ahí se evalúan variables, realizan pruebas, desarrollan prototipos y registran los resultados para determinar qué combinación ofrece mejores características.
Es justamente ese recorrido -de residuo a material- el que convierte la investigación en una propuesta de biotecnología aplicada al diseño. La propia UNA destaca que el trabajo combina revisión bibliográfica, experimentación de laboratorio, prototipado y validación sistemática.
Paraguay ya está probando el negocio. La investigación académica tiene además un correlato empresarial. Maigotex, emprendimiento paraguayo impulsado por Verónica Alegre y Maura Martí, desarrolla un cuero vegetal a partir de residuos de mango. Según la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), el proceso parte de mangos recolectados durante la temporada, que son deshidratados, convertidos en polvo y posteriormente mezclados con polímeros naturales.
Tras casi un año de investigación y más de 1.500 pruebas, el emprendimiento logró desarrollar un material flexible, resistente, impermeable y biodegradable, pensado para productos como billeteras, carteras, calzados, tapizados y decoración. Actualmente se encuentra en etapa piloto y proyecta escalar su producción.
La investigación internacional también amplía el mapa de posibilidades. Estudios recientes exploran residuos de mango para obtener bioplásticos y otros materiales biodegradables, demostrando que cáscaras y semillas pueden convertirse en fuentes de nuevos polímeros.
Del residuo al negocio. Ese es quizás el punto más interesante para Paraguay. El mango no aparece aquí solamente como una fruta de estación, sino como una plataforma de innovación.
La investigación de Claudia busca que los biomateriales puedan transferirse al sector productivo y convertirse en soluciones de mayor valor agregado. Para lograrlo, la especialista considera fundamentales el financiamiento, el trabajo interdisciplinario y la conexión entre academia y empresas.
Cuando llegue diciembre y los mangos vuelvan a llenar los árboles, también habrá una nueva forma de mirarlos. Porque detrás de una fruta que durante décadas fue parte del paisaje paraguayo puede existir una cadena completamente diferente: residuo, ciencia, biomaterial, diseño y negocio.
Y esa transformación puede ser, precisamente, una de las caras más concretas de la economía circular: hacer que el final de una cadena productiva sea el comienzo de otra.
Su trabajo fue reconocido con el tercer puesto en el área de Ciencias Sociales, categoría Estímulo, del Premio Mujeres Paraguayas en la Ciencia.
Así, cuando en diciembre vuelva la temporada de mangos, quizás valga la pena mirar esa fruta desde otra perspectiva. Porque lo que parece simplemente un fruto de estación también puede esconder una nueva materia prima, una innovación y, potencialmente, una oportunidad de negocio.
Dejanos tu comentario
Entre escombros y tambores: el lado humano tras el sismo
- Juan Carlos Dos Santos G.
- X: @juancads
- Fotos: Gentileza
En una misión marcada por la urgencia sísmica en Colombia, la mayor de reserva de las Fuerzas de Defensa de Israel Ilil Comay-Dror relata la precisión en la búsqueda de víctimas, la realidad técnica sobre el terreno, la calidez humana por encima de la tensión política y el valor emocional de devolverle la identidad a una comunidad golpeada.
Hay un mundo de distancia entre el ruido mediático de las redes sociales y lo que se vive sobre el terreno. En las diversas plataformas, abunda la polarización, la retórica, la pelea ideológica.
Pero cuando la tierra tiembla en América Latina, el dolor no le pregunta a nadie de qué bandera es. Solo hay urgencia, escombros y gente tratando de salvar a otra gente.Eso fue, en el fondo, lo que explicó la mayor (res.) Ilil Comay-Dror, parte de la delegación de rescate israelí que llegó hasta Colombia tras el devastador sismo. Ilil no es solo una militar en servicio de reserva: en su vida civil es madre de dos hijas, una profesional que de un día para otro tuvo que empacar todo y responder al llamado.
RESCATAR ALMAS
Con relación al trabajo que realizaron, describió algo que suena casi quirúrgico: no se mueven escombros a ciegas, sino que se superponen mapas, se cruza inteligencia geográfica, se calcula con precisión dónde debería estar atrapada una persona.
Y admitió, con una amargura que no intentó disimular, que a veces la velocidad no alcanza para salvar vidas. Ahí el trabajo se reduce a lo que en hebreo llaman neshamot: rescatar almas, recuperar cuerpos, devolverle a las familias algo parecido a un cierre.
Con relación a las vulnerabilidades que pudo observar en las ciudades de América Latina, Ilil fue honesta hasta la humildad: no es ingeniera, aclaró. Pero lo que vio sobre el terreno fue revelador. En una misma calle observó paradojas que cuesta creer: edificios modernos reducidos a polvo –muchas veces por reformas imprudentes, como piscinas construidas en las azoteas–, mientras a pocos metros un teatro centenario seguía en pie.
Los ingenieros locales temían lo peor solo con ver la fachada destruida del teatro; el equipo israelí revisó la estructura y encontró que el esqueleto principal aguantaba. La belleza de ese edificio de cien años todavía tiene futuro.
ENTERRANDO AL ODIO
Lo que más rescato de la conversación no fue la ingeniería. Fue la dimensión humana, casi diplomática, del relato. En un clima geopolítico tenso, con banderas de odio circulando en redes, ella y su equipo trabajaron en terreno con el uniforme y las insignias oficiales de Israel bien visibles.
Y la respuesta de la gente no fue rechazo: fue abrazo. Codo a codo con los socorristas locales, hicieron amigos entre las ruinas, recibieron el agradecimiento de las autoridades colombianas. “Al final, aprendimos nosotros más de ellos que lo que fuimos a enseñarles”, confesó y se le notó la emoción al decirlo.
SALVANDO A LA MÚSICA
Hay un episodio que resume todo lo que significa reconstruir una comunidad. Mientras revisaban un hotel colapsado en Cali para evaluar si era seguro entrar, encontraron una serie de bultos bajo los escombros.
Eran los instrumentos musicales artesanales de una delegación de 80 chicos y jóvenes que habían viajado sin sus padres para el Festival Petronio Álvarez y que tuvieron que huir aterrorizados cuando empezó el temblor.Ilil es madre de dos hijas que tocan instrumentos –contrabajo y violín–, así que sintió esa escena de manera muy personal.
El equipo no dudó: montaron una operación de excavación que ya no buscaba víctimas, sino que buscaba tambores, buscaba instrumentos. Devolverles esos instrumentos a esos chicos no fue solo recuperar objetos.
Fue devolverles la voz, el arte, la esperanza a una comunidad que necesitaba volver a levantarse.Israel atraviesa hoy sus propios dilemas y conflictos internos. Y, sin embargo, la mayor (res.) Comay-Dror dejó una frase de su esposo que guardo con mucho respeto: “Cuando das, te sentís mejor”.
Su testimonio me convenció de algo: cuando la tragedia golpea, la diplomacia más pura no se firma en un despacho ni se discute en redes sociales. Se construye con las manos, en el barro, sirviendo a los demás.