Si bien los ronquidos son asociados sobre todo al sueño de los adultos, los niños también pueden ser propensos a esto y los ronquidos en niños como en bebés son más frecuentes de lo que podemos imaginar. Pero hay que tener en cuenta que los motivos son muy diferentes a los de los adultos y por lo tanto las soluciones a llevar a cabo no tienen nada que ver entre sí.
“Cuando un niño ronca, quiere decir que no está respirando bien mientras duerme y, por lo tanto, no puede llegar a alcanzar por completo el sueño profundo tan importante para la secreción de la hormona del crecimiento”, refirió el doctor Robert Núñez, neonatólogo pediatra. A través de sus redes sociales, el médico indicó que está comprobado que una de las consecuencias del ronquido infantil es la falta de crecimiento en los niños que lo sufren.
“También se ha visto en numerosos estudios que los niños que suelen roncar con frecuencia presentan un coeficiente intelectual más bajo, que podría afectar al rendimiento en sus estudios”, agregó. El profesional dijo además que la presencia de ronquido, respiración bucal y pausas respiratorias (apneas cortas del sueño) alertan sobre algún problema obstructivo a nivel de la vía aérea.
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En cuanto a las causas más frecuentes del ronquido, mencionó rinitis alérgica, hiperplasia o crecimiento de adenoides, hiperplasia de amígdalas y desviación del tabique nasal. Señaló que si tu hijo o hija emite sonidos durante la noche y tenés dudas, entonces es recomendable consultar con un otorrinolaringólogo. “Todo niño que ronca respira por la boca en forma habitual o hace pausas respiratorias al dormir debe ser evaluado por el especialista”, resaltó.
Por último, Núñez explicó que en los casos en que la obstrucción es evidente, alterando la calidad del sueño del niño, y su calidad de vida, el manejo quirúrgico se plantea como la opción de tratamiento; esto es, extirpación de adenoides y/o amígdalas para despejar la vía aérea superior.
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Aumenta preocupación ante las lluvias y el impacto en la calidad de los cultivos
El escenario climático registrado a finales de junio tras las fuertes lluvias comienza a generar preocupación en el sector productivo ante el riesgo de un menor rendimiento e impacto en la calidad del maíz y otros cultivos. Según el informe de la consultora Stonex, la producción del cereal se mantiene estable en 5, 31 millones de toneladas, pero el clima podría cambiar las reglas de juego.
“La combinación de lluvias frecuentes, elevada humedad relativa, menor luminosidad y episodios de bajas temperaturas crea condiciones favorables para el desarrollo de enfermedades capaces de afectar la calidad comercial del grano”, indica el reporte de julio. Explica que el foco del mercado pasó del potencial de rendimiento que tendrían los granos a la sanidad de los mismos.
La consultora indica que las primeras cosechas de junio mostraron buenos resultados, pero las preocupaciones registradas preocupan. Afirma que los riesgos, hasta el momento, no se relacionan con “pérdidas significativas” en cuanto a la producción y las lluvias previstas para este mes podrían impactar en el proceso de secado natural del cultivo y ampliar el calendario de cosecha.
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“La principal preocupación se concentra en un posible deterioro de la calidad, especialmente considerando que los descuentos comerciales comienzan a aplicarse cuando el porcentaje de granos dañados supera los parámetros establecidos por la industria. Algunos productores ya reportaron lotes próximos al límite de tolerancia durante las primeras entregas”, menciona el informe.
En el plano comercial, los valores observados para el maíz ascienden a USD 140 la tonelada y se mantiene la incertidumbre en cuanto a la evolución de los precios cuando la oferta en el mercado se vuelva más fuerte en las próximas semanas.
En la misma línea
Durante una entrevista con la 780 AM, el ministro de Agricultura y Ganadería, Carlos Giménez, afirmó la semana pasada que el invierno “no va a ser fuerte”, pero sí preocupa el fenómeno de El Niño, debido a que una gran cantidad de agua puede afectar la producción de varios rubros en cosecha, generando un menor rendimiento. En ese punto, manifestó que uno de los que podría verse afectado es la producción de tomate.
“La presencia de El Niño está entrando muy fuerte y hay sectores que van a estar con problemas”, remarcó. El ministro indicó que se está trabajando en las recomendaciones para los productores, debido a que las lluvias serán constantes en los próximos meses.
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Tecnología en el campo: la apuesta del agro para producir más y mejor
- Por Sofía Céspedes
La tecnología dejó de ser un complemento dentro del agro para convertirse en una herramienta central de competitividad. En un contexto marcado por la variabilidad climática, el aumento de los costos de producción y la necesidad de mantener rendimientos sostenibles, los productores paraguayos incorporan cada vez más herramientas digitales para optimizar sus decisiones y mejorar la eficiencia en el campo.
Hoy, conceptos como agricultura de precisión, monitoreo satelital, drones, sensores e inteligencia artificial forman parte de un proceso de transformación que avanza tanto en la agricultura extensiva como en otros rubros productivos. El objetivo es claro: producir más, utilizar mejor los recursos y reducir riesgos.
Según Santiago Bertoni, exministro de Agricultura y Ganadería (MAG) y actual asesor de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), este proceso tiene sus raíces en la incorporación masiva de la biotecnología a comienzos de este siglo.
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“Fue el uso de la biotecnología lo que permitió el despegue de la agricultura paraguaya. Pasamos de producir aproximadamente 3 millones de toneladas (hace dos décadas) a cerca de 10 millones de toneladas en la actualidad”, afirmó en conversación con La Nación/Nación Media.
A partir de entonces, la adopción de nuevas tecnologías permitió consolidar sistemas como la siembra directa y la rotación de cultivos, impulsando una mayor productividad en rubros como soja, maíz y trigo.
Agricultura de precisión
La evolución tecnológica del agro paraguayo ya no se limita a la maquinaria tradicional. Actualmente, numerosos productores utilizan sistemas GPS y autoguiado de tractores, monitores de rendimiento instalados en cosechadoras y herramientas que permiten aplicar fertilizantes o semillas de manera diferenciada según las características de cada parcela.
Estas tecnologías generan información en tiempo real y permiten realizar intervenciones más precisas, reduciendo desperdicios y optimizando recursos. “La eficiencia productiva es fundamental para Paraguay. Y esa eficiencia solamente se logra con conocimiento y con el uso de tecnología”, sostuvo Bertoni.
A ello se suman drones y sistemas de monitoreo satelital que permiten observar el comportamiento de los cultivos, medir humedad del suelo, evaluar la cobertura vegetal y detectar problemas antes de que se traduzcan en pérdidas económicas.
La disponibilidad de datos climáticos también se convirtió en una herramienta estratégica para planificar siembras, cosechas y selección de variedades, especialmente en un escenario donde los eventos climáticos extremos tienen cada vez mayor incidencia sobre la producción.
Drones, sensores y monitoreo
En la horticultura, el avance tecnológico se observa principalmente en la automatización de sistemas de riego y en el uso de sensores para medir variables ambientales.
Edgar Frutos, especialista de la Dirección de Extensión Agraria (DEAg) del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), explicó que cada vez más productores incorporan sistemas automatizados controlados por sensores.
Estas herramientas permiten ajustar la cantidad de agua utilizada según las necesidades reales de los cultivos y las condiciones ambientales. “El uso de sensores permite tomar mejores decisiones y optimizar recursos. Hoy podemos determinar si es necesario regar cinco minutos o veinte minutos, según las condiciones reales del cultivo”, indicó.
Actualmente, el MAG trabaja además en proyectos que utilizan drones multiespectrales y monitoreo satelital para la detección temprana de enfermedades, permitiendo actuar antes de que los daños sean visibles a simple vista.
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Frutos señaló que la tecnología se vuelve especialmente importante ante fenómenos climáticos como El Niño, que puede generar largos períodos de lluvia y humedad, aumentando el riesgo sanitario en los cultivos. En estos casos, los sistemas de monitoreo permiten realizar un seguimiento constante y reaccionar con mayor rapidez ante posibles amenazas productivas.
Los desafíos
Aunque la transformación tecnológica avanza, todavía existen obstáculos importantes para ampliar su adopción.
El principal sigue siendo el costo inicial de inversión, especialmente para pequeños productores. Sin embargo, tanto Bertoni como Frutos coinciden en que estas herramientas tienden a amortizarse con el tiempo mediante mayores rendimientos, reducción de pérdidas y una mejor utilización de los insumos.
Además, cada vez más productores acceden a la tecnología mediante servicios tercerizados, alquiler de equipos o a través de cooperativas de producción que facilitan el acceso a herramientas avanzadas.
Otro desafío importante es la infraestructura. La falta de conectividad, energía eléctrica de calidad y caminos adecuados limita la utilización de tecnologías digitales en varias regiones productivas del país. “Hay zonas donde no se puede pensar en una utilización masiva de ciertas tecnologías por falta de internet, energía o infraestructura vial”, advirtió Bertoni.
La inteligencia artificial aparece como la próxima etapa de esta transformación. Aunque su uso todavía es incipiente, los especialistas consideran que tendrá un papel cada vez más relevante en el procesamiento de datos generados por sensores, drones e imágenes satelitales, ayudando a los productores a tomar decisiones más rápidas y precisas.
La tendencia, sin embargo, ya está en marcha. El agro local pasó de depender exclusivamente de la experiencia de campo a incorporar herramientas basadas en datos, monitoreo permanente y análisis digital.
Este sector sigue siendo uno de los principales motores de la economía nacional, y por ello, la tecnología se perfila como una de las claves para sostener la competitividad y enfrentar los desafíos de los próximos años.
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En conversación con La Nación, Eduardo Miyamoto, presidente de la Cooperativa Agroindustrial Colmena Asunción (Caica), explicó que la incorporación de tecnología en la producción frutihortícola avanza de manera gradual en La Colmena, aunque todavía existen limitaciones para una adopción más amplia de herramientas como los drones.
En cuanto al sistema de riego, señaló que la zona cuenta con una infraestructura que data de finales de la década de 1980, construida con apoyo de la cooperación japonesa.
El sistema utiliza agua que llega por gravedad y abastece principalmente a productores de hortalizas y frutas. Sin embargo, fue diseñado originalmente para unas 120 familias y actualmente es utilizado por más de 400, lo que genera una creciente presión sobre la disponibilidad del recurso hídrico.
Miyamoto comentó que algunos productores ya incorporan tecnologías más avanzadas, como sensores para monitorear el uso del agua y sistemas de fertirriego, que permiten aplicar nutrientes junto con el riego para mejorar la productividad de los cultivos.
Respecto al uso de drones, indicó que ya se realizaron algunas pruebas para tareas de fumigación, aunque los resultados todavía presentan limitaciones en determinados cultivos. Citó como ejemplo la producción de uva, donde las frutas se desarrollan por debajo de los parrales, dificultando que los productos aplicados desde el aire lleguen de manera uniforme a toda la planta.
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Producción de arroz muestra signo de mayor reactivación
El sector arrocero paraguayo comienza a mostrar signos de mayor reactivación, tanto en el avance de la cosecha como en la recuperación gradual de los precios internacionales, según reporte de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
El avance de la cosecha se sitúa en torno al 70 %. Si bien los rendimientos no alcanzan los niveles excepcionales del año pasado —favorecidos por condiciones climáticas óptimas—, los resultados se mantienen en márgenes positivos y dentro del promedio habitual.
Las proyecciones iniciales apuntan a un rendimiento nacional en torno a los 6.400 kg/ha, con una marcada variabilidad entre productores, según comentó Reinero Franco, representante de la Federación Paraguaya de Arroceros. Mientras algunos lotes alcanzan hasta 9.000 kg/ha, otros se sitúan en torno a los 5.000 kg/ha, reflejando la heterogeneidad propia de la campaña y de las condiciones productivas.
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Uno de los factores más alentadores proviene del mercado externo. Los precios internacionales, particularmente en Brasil (principal destino del arroz paraguayo), comenzaron a mostrar una leve recuperación. Si bien aún se mantienen por debajo de los picos registrados en el 2025, los valores actuales se aproximan a niveles más sostenibles frente a los costos de producción.
Durante enero, el mercado operó con escaso volumen de exportaciones y precios deprimidos, incluso por debajo de los 200 dólares por tonelada en arroz en cáscara. Sin embargo, hacia marzo se observa un mayor dinamismo, con el cierre de operaciones que se espera permitan sostener un flujo relevante de embarques entre marzo y abril.
Este repunte responde, en parte, a una menor producción esperada en Brasil que impacta en los stocks y genera condiciones más favorables para la recuperación de precios en la región.
Desafíos del sector
La UGP señala que el crecimiento del sector enfrenta desafíos estructurales. Uno de los principales es el desarrollo genético, clave para mejorar la productividad y competitividad. En los últimos años se lograron avances significativos, con la incorporación de nuevas variedades adaptadas a las condiciones locales y el acompañamiento de instituciones de investigación de la región.
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Asimismo, los altos costos de transporte hacia puertos de ultramar continúan afectando la competitividad del arroz paraguayo en mercados distantes, lo que obliga a optimizar la infraestructura y los procesos de exportación.
A pesar de estas limitaciones, las perspectivas son positivas. Se espera una mejora gradual en la productividad a nivel país, así como una expansión del área sembrada, impulsada por inversiones y los proyectos de largo plazo.
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Senacsa invierte G. 40.000 millones en bonos para impulsar al sector pecuario
El Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) anunció una operación financiera que marca un cambio en la forma en que gestiona sus recursos. Por primera vez, la institución adquirió bonos emitidos por la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD) por un valor de G. 40.000 millones.
Según el comunicado de Senacsa, esta operación representa un hito en la gestión financiera de la institución, ya que permite canalizar los recursos disponibles hacia instrumentos que, además de generar rendimiento, tienen un impacto directo en la economía productiva del país.
“A través de este nuevo instrumento financiero, el Senacsa canalizará los recursos generados por el sector, nuevamente hacia su fortalecimiento y contribuirá al desarrollo productivo”, manifiesta parte del escrito.
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Los fondos serán destinados, a través del sistema financiero y cooperativo, a iniciativas vinculadas principalmente a la producción ganadera. Entre ellas, se destacan proyectos para la recuperación del stock bovino, como el programa de retención de vientres, mejoras en los sistemas productivos y la incorporación de prácticas que permitan aumentar la productividad y la resiliencia del sector.
Además, esta operación busca facilitar el acceso al crédito en condiciones competitivas para distintos actores del ámbito productivo, lo que puede traducirse en más inversión, mayor eficiencia y crecimiento económico.
Desde el Senacsa resaltaron que esta decisión es resultado de una gestión administrativa ordenada y del dinamismo del propio sector pecuario, que genera los recursos que hoy permiten este tipo de inversiones.
En un contexto donde el acceso al financiamiento es clave para el desarrollo, este tipo de iniciativas apunta a fortalecer la cadena productiva desde adentro, utilizando herramientas del sistema financiero para potenciar uno de los sectores más importantes de la economía paraguaya.