El 16 de agosto de 1869 se libró la batalla de Acosta Ñu. En Paraguay hoy se conmemoran 152 años de la fecha en que miles de niños murieron en el enfrentamiento durante la Guerra contra la Triple Alianza, por lo que es el día en que se recuerda el Día del Niño y la Niña.
Si bien esta fecha no es un día para festejar, sino para conmemorar lo que representa nuestra historia, es también un día para reivindicar los derechos de los niños, reconocerlos como sujetos plenos de derecho y que ellos deben participar en todos los procesos que desarrollamos para defender sus derechos, manifestó la ministra del Niñez y la Adolescencia, Teresa Martínez, en contacto con La Nación.
Sostuvo que esa es una forma clara de construir la ciudadanía y que es lo que se necesita en el país, ciudadanos útiles para sí y para el país. “Estamos en proceso de ese reconocimiento de derechos por parte de todos y la efectivización de esos derechos, por eso también el 16 de agosto se hacen juegos, se festeja con ellos, porque uno de los principales derechos del niño es el derecho a jugar, porque jugando tienen que desarrollarse, crecer, sacar sus habilidades”, destacó.
Martínez indicó que también están trabajando en la reflexión sobre todas las dificultades que tienen los niños en el reconocimiento de sus derechos con los adultos. “Ellos saben muy bien, pero somos los adultos los que no recordamos la participación que deben tener, no les escuchamos. Es una guerra del adulto hacia la niñez paraguaya y debemos ir cortando todas esas brechas con todas las acciones que vamos emprendiendo en este camino”, remarcó.
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Niñez y pandemia
Al ser consultada si la pandemia agudizó los problemas en torno a la niñez, la ministra respondió que sí, que los niños fueron los que más encerrados estuvieron y los que ahora recién empiezan a salir.
“Agudizó muchos de esos problemas que existen internamente dentro de sus hogares, pero también se visibilizó por parte de los medios, de la comunidad, que a raíz de las campañas que hacemos fueron desnaturalizándose los hechos de violencia; fueron denunciando y observando no solamente como mirones, sino ya participando para la protección de los niños”, puntualizó.
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Más de 1.000 niños y adolescentes reportados en situación de vulnerabilidad en mayo
Este martes, el Ministerio de la Niñez y la Adolescencia (Minna), informó que en el mes de mayo el servicio 147 Fono Ayuda respondió más de 1.000 llamadas que reportaban sobre niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad. El departamento Central lideró las estadísticas con el 44 % de los reportes.
Según el informe presentado, se reportó un total de 1.058 niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad, fueron 537 personas las que dieron aviso sobre estos casos. “Una solo llamada telefónica puede involucrar a más de un niño o adolescente, en varios tipos de vulneración”, resaltaron desde el Minna.
Los casos más recurrentes fueron: la violación del deber de cuidado, con 363 reportes; seguida por 107 casos de abuso sexual, 11 casos de explotación sexual, 126 niñas y niños en situación de calle y 157 casos de riesgo social.
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“Los casos de riegos sociales se refieren a niños o adolescentes en situación de pobreza en todas las formas, consumo y/o necesidades de asistencia médica, entre otras vulneraciones menos reportadas”, detallaron en el informe.
El 52 % de los casos fue infringido contra adolescentes del sexo femenino y el 48 %, sexo masculino. “La población más afectada sigue siendo la primera infancia, es decir, niñas y niños de 0 a 8 años equivalente al 50 % y la franja etaria de entre 9 a 13 años representó el 28 %”, apuntaron.
El informe resalta que el departamento Central lideró las estadísticas, con el 44 % de los reportes, seguido por capital, Asunción, con un 20 %. El informe menciona además, que el entorno afectivo y comunitario demostró ser la principal red de protección como las personas que más reportaron casos a Fono Ayuda 147, que está activa las 24 horas los 7 días de la semana.
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Detrás del lazo verde: tres heridas que siguen abiertas
Hoy 31 de mayo se conmemora el “Día Nacional contra el Abuso y la Explotación Sexual de Niñas, Niños y Adolescentes”, fecha que fue instaurada en memoria de Felicita Estigarribia, la niña de 11 años asesinada en Yaguarón tras haber sido abusada sexualmente en una fecha como hoy. En Paraguay, gracias a los mecanismos de prevención y protección que se vienen implementado para erradicar el abuso, son más los casos que salen a la luz en busca de justicia.
El Ministerio de la Niñez y la Adolescencia (Minna), en el marco de la campaña #TodosSomosResponsables, con el que busca fortalecer la prevención, la detención temprana y la denuncia de violencia contra niños y adolescentes, lanzó el lema 2026: “Escuchale, creele. Los monstruos existen. El silencio te hace cómplice del abusador”.
Con esta iniciativa se busca concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de no minimizar ni ignorar señales de abuso. Según la institución, en el 2025 se dieron 3.300 denuncias por abuso sexual infantil, un promedio diario de 9 casos.
Sin embargo, aunque el principal propósito sea erradicar el abuso, hubo casos que marcaron de por vida no solo al niño o a la niña, sino a toda una sociedad que hoy repudia y dice basta a los abusos sexuales y todo aquello que ponga en riesgo la vida de nuestros niños. A continuación rememoramos algunos de ellos:
Embarazada a los diez años
El 21 de abril del 2015, una niña de 10 años llegó con su madre al Hospital Materno Infantil de Trinidad, de la ciudad de Asunción, con un fuerte dolor de estómago. En la urgencia, los médicos la examinaron y determinaron que estaba embarazada de 21 semanas.
El embarazo fue a consecuencia de una serie de abusos y violaciones por parte de su padrastro. El director del hospital anunció que el embarazo era de alto riesgo para la niña y el Ministerio Público ordenó que la niña fuera ingresada al Hospital de la Cruz Roja, para ser puesta en observación.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y profesionales de la salud expresaron que el cuerpo de la niña no estaba totalmente desarrollado y que había riesgo de vida. Ante este diagnóstico, la madre de la menor envió una carta administrativa al hospital solicitando la interrupción del embarazo, pero le fue negada.
En agosto de ese mismo año, mediante una cesárea programada en la sede de la Cruz Roja la niña, que ya había cumplido 11 años, dio a luz a un bebé de 3.500 gramos que nació en perfecto estado de salud. Madre e hijo quedaron bajo la custodia de la madre de la niña abusada.
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Francisca Araújo: estrangulada y abandonada dentro de una mochila
El 20 de febrero del 2020, el cuerpo sin vida de una niña indígena de apenas 12 años, fue hallado en un terreno baldío en inmediaciones de la Estación de Buses de Asunción (EBA), una parte dentro de una mochila y la otra, en bolsa de basura. En principio se desconocía la identidad de la misma, pero días posteriores su abuela la reconoció y confirmó que se trataba de Francisca Araújo, de 12 años, huérfana desde los 8 años.
Según el reporte dado por la fiscal Rosa Noguera, el cuerpo ya se encontraba en estado de putrefacción y llevaba en el sitio al menos una semana. La víctima fue drogada, abusada sexualmente y murió por asfixia al ser maniatada. Durante la investigación, los autores pudieron ser identificados y procesados.
El reporte dado por el médico forense de la Morgue Judicial indicó que Francisca, oriunda de la localidad de Curuguaty, departamento de Canindeyú, había sido estrangulada y el arma homicida fue una soga que estaba aún alrededor de su cuello.
En agosto del 2022, durante un juicio oral fueron hallados culpables por feminicidio Norberto Óscar Solís, quien deberá cumplir 25 años de pena privativa de libertad y Lino Amarilla, quien recibió la condena de 22 años de cárcel.
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Felicita: la niña de las mandarinas
El 31 de mayo del 2004, al pie del cerro Yaguarón, departamento de Paraguarí, fue hallado el cuerpo sin vida de Felicita Estigarribia, de 11 años, situación que conmocionó a todo el país y cuya fecha de muerte fue marcada como el Día Nacional contra el Abuso y la Explotación Sexual en Niños, Niñas y Adolescentes.
A Felicita también se la conoce como “la niña de las mandarinas”, porque todos los días salía a las calles para vender esta fruta de estación y de esa manera ayudaba a su familia con el sustento diario.
Siendo apenas una niña, Felicita fue abusada sexualmente por un hombre quien no conforme, la estranguló hasta acabar con su vida, este fue identificado como Fredy Antonio Florenciano Brítez, quien el 9 de julio del 2025 finalmente fue capturado y luego de 21 años podrá ser condenado.
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El silencio mata
Muchos casos de abuso sexual suceden o se vuelven sistemáticos por el silencio de quienes están al tanto de lo que está sucediendo, pero deciden callar y convertirse en cómplices. Sin embargo, hablar a tiempo puede evitar una tragedia y salvar la vida de un niño/niña o adolescente víctima de abuso sexual. A continuación les mostramos todos los canales habilitados para formular las denuncias:
- 147 Fono Ayuda: servicio especializado que brinda contención, asesoramiento legal y deriva el caso a las instituciones de protección correspondientes.
- 911 Policía Nacional: para emergencias inmediatas o si el niño se encuentra en peligro inminente.
- Ministerio Público (Fiscalía): puedes acudir a la sede de la Fiscalía más cercana (o a la Unidad Penal y de la Niñez y Adolescencia) para realizar la denuncia presencial.
- Defensoría de la Niñez y la Adolescencia: encargada de solicitar las medidas de urgencia y protección para el menor.
- Codeni: Consejerías Municipales por los Derechos del Niño, la Niña y el Adolescente presentes en cada municipio.
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Apóstoles de la civilización: higienismo, feminización y el despertar de los derechos
- David Velázquez Seiferheld
- Historiador
- Fotos: El Hogar Normalista
La consolidación de la Escuela Normal a partir de 1896 transformó radicalmente la concepción de la enseñanza y el rol del maestro en la sociedad paraguaya. En su primera época, el normalismo imbuyó al magisterio de un acendrado espíritu cívico, llevando a los docentes a considerarse a sí mismos como verdaderos “apóstoles y emisarios de la redención del Paraguay”. No se trataba simplemente de instruir, sino de ser portadores de un fuerte mensaje político y de reconstrucción nacional tras la tragedia bélica.
Este apostolado cívico quedó magistralmente plasmado en las palabras de la entonces alumna-maestra Serafina Dávalos en 1897, quien afirmaba que la tarea de educar consistía en “dirigir los pasos de la niñez encaminándola por el sendero de la civilización”, bajo la profunda convicción de que el maestro ejercía “una influencia directa sobre el destino de nuestra querida patria formando su espíritu tal cual será mañana”.
Para estos educadores, la causa más noble a la que podía consagrarse un ser humano era la de su propio país, anhelando ver al Paraguay “ocupando el primer asiento en el gran círculo del progreso”.
Para lograr esta redención, el normalismo forjó una estrecha e indisoluble alianza con el higienismo, convirtiendo al maestro en una especie de “médico social”. El aula se transformó en un espacio de disciplinamiento donde se combatía la “barbarie” mediante la imposición del orden, la higiene y la norma.
El higienismo instauró el control del cuerpo del alumno; por ejemplo, la idea de mantener una “postura corporal correcta” era uno de los aspectos en los que el normalismo educativo insistía con mayor rigor, considerándolo una condición innegociable para lograr una buena caligrafía y asimilar los hábitos de la civilización.
Hay que señalar, además, que el magisterio se desenvolvió bajo condiciones y requisitos que hoy resultarían, cuando menos, llamativos. Para ingresar a la Escuela Normal, era necesario tener el cuarto grado concluido, como todo requisito básico. De ahí que se encuentren en los registros maestras y maestros muy jóvenes, algunos de ellos adolescentes apenas mayores que muchos de sus alumnos, en un medio en que la sobreedad y la repitencia eran frecuentes en las aulas de la República.
CAMBIO SOCIOLÓGICO
A la par de esta transformación pedagógica, el normalismo desencadenó un profundo cambio sociológico: la feminización cuantitativa y cualitativa del magisterio.
Si bien a nivel internacional comenzaba a fortalecerse el paradigma de que las mujeres debían encargarse de la educación en los primeros años para suavizar la transición entre el hogar y la escuela, en el Paraguay este fenómeno respondió a determinantes dramáticamente distintos.
La catástrofe demográfica provocada por la guerra de la Triple Alianza generó un agudo desbalance entre los sexos, dejando a las mujeres como el pilar de la reconstrucción. Además, el magisterio se convirtió pronto en una profesión muy mal pagada.
Los varones, presionados por la necesidad de mayores ingresos, abandonaron masivamente las aulas, dejando la docencia a cargo casi exclusivo de las mujeres. Para el año 1927, las estadísticas eran elocuentes: en las Escuelas Normales, de los 591 estudiantes matriculados, apenas 77 eran varones.
Esta feminización de la profesión docente tuvo consecuencias políticas e intelectuales revolucionarias para el país. Al profesionalizarse, ingresar al mercado laboral y asumir un rol público protagónico bajo los ideales cívicos del normalismo, las maestras desarrollaron una aguda conciencia sobre las injustas limitaciones de sus derechos civiles y políticos.
No es una casualidad histórica que las pioneras de los primeros movimientos feministas paraguayos a inicios del siglo XX hayan sido, en su totalidad, maestras normales.
LUCHA POR LA EMANCIPACIÓN
El ejemplo más insigne de este fenómeno es Serafina Dávalos, quien egresó como preceptora en 1895 y, apenas un año después, en 1896, ya se encontraba peticionando al gobierno la creación de la Escuela Normal de Maestras, argumentando con firmeza que “la mujer tiene tanto derecho a la consideración de los poderes públicos como los varones”.
Junto a ella, otras normalistas como María Felicidad González y Carmen G. de Ynsfrán (fundadora de la Asociación Feminista de Asunción) lideraron la lucha por la emancipación. De este modo, la Escuela Normal no solo alfabetizó y disciplinó al Paraguay del siglo XX, sino que se constituyó en el semillero indiscutido del feminismo nacional y en la plataforma de las mujeres para exigir su legítimo lugar en la República.
Una fractura en este estrato temporal fue la aparición del escolanovismo, con la reforma de 1925 liderada por Ramón Indalecio Cardozo.
Esta perspectiva progresiva sobre la educación, centrada en los intereses del niño y la actividad como medios para el aprendizaje, como instrumentos de maduración progresiva de la libertad del niño y su educación para la autonomía, entró rápidamente en tensión con el normalismo clásico, centrado en el docente y en el disciplinamiento impuesto.
Aun a pesar de las diferencias, la Escuela Normal recibió al escolanovismo luego de varios experimentos pedagógicos, aunque el final del ciclo cardociano en 1933 arrastró consigo a su propuesta. El normalismo clásico volvió a la Escuela Normal y el escolanovismo fue prontamente olvidado, junto con su mentor.
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Realizan campaña de donación de abrigos para niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad
El Ministerio de la Niñez y la Adolescencia puso en marcha la campaña denominada “Abrigos que Abrazan”, una iniciativa solidaria que busca recolectar prendas de temporada en el marco del Operativo Invierno 2026. Se recibe todo tipo de donaciones como guantes, medias, calzados, gorras, camperas, frazadas, o también juguetes en buen estado, que serán destinados a niños y niñas en situación de vulnerabilidad.
La campaña es articulada con la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN), donde se dispone de un albergue y centro de protección, de manera a evitar que ningún niño esté a la intemperie con las bajas temperaturas. También participan otras instituciones del Estado.
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Las personas de buen corazón pueden acercar sus donaciones a la sede central del Ministerio de la Niñez (Ayolas 482 casi Oliva) de lunes a viernes de 7:00 a 15:00, o pueden llamar al 147, un servicio gratuito de Fonoayuda para ir a retirar la donación. Con el lema “Porque en invierno, un gesto pequeño puede significar un abrazo enorme”, desde el MINNA recuerdan que cada aporte puede convertirse en abrigo, protección y esperanza para quienes más necesitan en estos días de frío.
Por otro lado, la recolección de abrigos se realiza atendiendo el fenómeno de El Niño que anuncia lluvias e inundaciones para los próximos meses, por lo que se espera el incremento de familias damnificadas.
Actualmente, el MINNA cuenta con seis albergues, uno en Alto Paraná y otro en Encarnación; en el departamento Central, uno en San Lorenzo, otro en Roque Alonso y en San Antonio, dos. Están habilitados 24 horas y funcionan coordinados con el 911, Emergencia Nacional y los bomberos.