A raíz de la pandemia del COVID-19, el sector educativo se vio obligado a implementar las clases virtuales y la modalidad híbrida. Finalmente, el pasado 2 de agosto estudiantes de distintos niveles de escuelas y colegios volvieron a las clases presenciales tras culminar las vacaciones de invierno. Esto se dio luego de una larga pausa y superar los picos de contagios, internaciones y fallecimientos por COVID-19 entre mayo, junio y julio.
Para obtener la opinión de sus lectores, La Nación planteó ayer a través de su plataforma Votá LN la siguiente consulta: ¿Cree que las clases virtuales retribuyen aprendizajes a los alumnos?. El 51% optó por la respuesta “No había otra opción, la pandemia obligó a buscar estrategias para seguir”; el 43% indicó “No, el 2020 y 2021 fueron años perdidos a nivel educativo”, y solo el 6% cree que “Sí, su implementación salvó el año educativo”.
Por su parte, el ministro de Educación y Ciencias, Juan Manuel Brunetti, había manifestado que no apresurará el retorno 100% a las clases presenciales, sino que continuará de forma gradual y en modo híbrido. Mientras se trabaja con maestros y supervisores educativos en una reorganización ante la necesidad de volver a las instituciones educativas.
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Además, cabe destacar que a criterio de los profesionales, los estudiantes aprenden más dentro del aula. En este contexto, Miguel Marecos, presidente del Sindicato Nacional de Directores de Instituciones Educativas de Gestión Oficial (Sinadi), declaró que planteará al Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) que los exámenes finales se realicen de forma presencial.
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Diputados pide informes al MEC sobre rubros vacantes
En sesión extraordinaria desarrollada este martes, la Cámara de Diputados aprobó un pedido de informes al Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) sobre la cantidad total de rubros docentes disponibles a la fecha, discriminado por nivel educativo, modalidad y departamento.
Los impulsores de la iniciativa son los diputados Luis González Vaesken y Antonio Buzarquis, quienes solicitan conocer en detalle la situación actual de los cargos docentes, su administración mediante el Banco de Datos de Educadores Elegibles (BDEE) y el sistema de asignación de interinatos.
Alegan que el pedido apunta a fortalecer la transparencia en la gestión de los recursos humanos del sistema educativo, considerada clave para garantizar el acceso equitativo a los cargos docentes y mejorar la calidad educativa en todo el país.
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En ese sentido, los congresistas buscan acceder a información precisa sobre la disponibilidad de rubros, los criterios utilizados para su asignación y los mecanismos implementados para cubrir vacancias.
En el espacio de las mociones de tratamiento sobre tablas los diputados también aprobaron una declaración “Que insta al Ministerio de Educación (MEC) a prohibir el cobro de dinero en las instituciones educativas para el acceso a los sanitarios”.
La declaración insta al Poder Ejecutivo - Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) a arbitrar de manera inmediata las medidas administrativas y normativas necesarias para prohibir de forma absoluta el cobro de aranceles o “colaboraciones” por el acceso y uso de sanitarios en todas las instituciones educativas de gestión oficial y subvencionada del país.
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Inteligencia artificial y educación: avanzar con criterio nacional
- Dr. José Duarte Penayo
- Filósofo. Presidente de la Aneaes
Pocas discusiones condensan hoy el problema del desarrollo como la relación entre inteligencia artificial y educación. Allí convergen la disputa por el capital humano del futuro, la capacidad de los Estados para gobernar la aceleración tecnológica, la defensa de la soberanía cultural y la posibilidad de que nuestros sistemas educativos dejen de correr detrás de los cambios vertiginosos de la época.
Para países como el nuestro, esta cuestión es un tema que exige un debate nacional de forma urgente, porque de la forma en que ingresemos en esta transformación dependerá la calidad de nuestra formación, así como el tipo de inserción productiva y cultural que el país logre construir.
Como señalan Reimers, Azim, Palomo y Thony en su libro Artificial Intelligence and Education in the Global South: A Systems Perspective, publicado por Springer Nature en 2026, la inteligencia artificial puede ampliar capacidades pedagógicas, aliviar cargas docentes, producir materiales contextualizados, personalizar apoyos y hacer más eficiente la gestión del sistema en el denominado “Sur Global”.
Sin embargo, sus potencialidades positivas se pueden materializar si y solo si su adopción se articula con estrategias públicas de conducción, formación docente, evaluación y adaptación a contextos concretos.
Por citar algunos ejemplos del trabajo mencionado, en el Uruguay, el centro de innovación educativa con tecnología Ceibal contribuyó a ordenar la discusión regional con marcos para enseñar inteligencia artificial y para enseñar con inteligencia artificial, subrayando que el punto no es el dispositivo aislado, sino su integración pedagógica y ética.
En Brasil, Nova Escola desarrolló una herramienta accesible por WhatsApp que permitió a más de 15.000 docentes generar más de 63.000 planificaciones, reduciendo tiempos de preparación y ampliando apoyos para la práctica docente.
En Mali, la iniciativa RobotsMali utilizó IA para producir más de 180 libros infantiles en lengua bambara en menos de un año, mostrando que la innovación también puede servir para fortalecer lenguas y contextos locales, no solo para importar contenidos ajenos.
A las experiencias anteriores debemos sumar un aporte fundamental para nuestra realidad. Se han documentado casos en los que la baja conectividad y otras carencias de infraestructura tecnológica no bloquean la posibilidad de innovar.
Iniciativas como Kolibri, que utiliza un modelo diseñado para funcionar sin internet, junto con Artificial Intelligence in Education Unplugged en Brasil, han logrado resultados comparables en escuelas rurales y urbanas. Estos ejemplos demuestran que los contextos de conectividad restringida ofrecen vías legítimas para integrar estas herramientas con un criterio de inteligencia y equidad.
Los autores sostienen que la integración de estas estrategias debe estar anclada en los contextos locales. En el caso del Paraguay, el desafío trasciende la mera adaptación a las tendencias globales. Nuestra realidad nacional exige una incorporación soberana de la inteligencia artificial fundamentada en el criterio propio y en el resguardo de la identidad cultural.
Resulta indispensable atender a los sesgos algorítmicos y promover la alfabetización digital para asegurar que el proceso responda a las necesidades del entorno. Estas condiciones evitarán que la adopción de soluciones externas imponga modelos extraños a nuestras lenguas y a nuestro proyecto de país.
Abordar con seriedad la inteligencia artificial en el ámbito educativo requiere distanciarse tanto de las posturas apocalípticas como de los entusiasmos eufóricos. No alcanza con repetir advertencias terminales sobre el dominio tecnológico, como plantea Éric Sadin en L’intelligence artificielle ou l’enjeu du siècle, donde observa en la IA una forma de desplazamiento progresivo de lo humano por la racionalidad técnico-industrial.
Asimismo, conviene evitar la celebración acrítica de cada innovación como una promesa automática de emancipación, como ocurre en el Techno-Optimist Manifesto de Marc Andreessen, que presenta el avance tecnológico como fuente casi intrínseca de crecimiento, bienestar y expansión de la vida.
Entre la desconfianza absoluta y la fe ciega en la tecnología, hay un espacio más difícil, pero fecundo. Se trata del lugar de la conducción pública, del discernimiento pedagógico y de la deliberación nacional sobre qué usos deben promoverse, cuáles deben regularse y qué límites son necesarios para alcanzar un objetivo de bien común.
Ese punto obliga, además, a romper con cierto “pedagogismo dominante” que durante años degradó la discusión educativa, sustituyendo contenidos por consignas metodológicas vacías.
La inteligencia artificial puede ayudar a personalizar la enseñanza, pero no puede convertirse en un nuevo pretexto para licuar la exigencia intelectual. El Paraguay requiere una modernización ambiciosa que sea fuerte en ciencias, historia, lengua y formación del juicio crítico.
La inteligencia artificial abre la posibilidad de superar la estructura lancasteriana de la enseñanza, en la que una misma secuencia, el mismo ritmo y la misma explicación se implementan para grupos heterogéneos. Es posible trascender esa uniformidad sin renunciar a la escuela como institución pública fundamental. Las nuevas herramientas favorecen la existencia de apoyos diferenciados, materiales con distintos niveles de complejidad, retroalimentación más frecuente y un seguimiento más fino de trayectorias.
Además, pueden reposicionar la autoridad del docente y redefinir su centralidad, ya que el educador deja de ser un mero facilitador de contenidos homogéneos, para convertirse en un mediador intelectual, curador de materiales, intérprete del contexto, corrector de errores y orientador cívico del aprendizaje.
La incorporación de la inteligencia artificial a la educación paraguaya ya es un hecho, su uso ha sido introducido de la mano de estudiantes y docentes, pero sin mayores guías ni reflexiones institucionales sobre su implementación. Por ello, es urgente establecer un criterio nacional que permita fortalecer la alfabetización crítica y la revisión de los perfiles curriculares en función de un proyecto de desarrollo del país. La cuestión de fondo ya no es si Paraguay debe o no ingresar a esta agenda; el dilema central radica en la forma en que se integrará a ella. El país debe decidir entre actuar como un consumidor de soluciones ajenas o consolidarse como una nación capaz de conducir la tecnología según sus propias necesidades históricas, fortaleciendo con ello su identidad, su democracia y su proyecto común de desarrollo.
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El programa “Fiscalía en escuelas y colegios” llegó a Concepción
En el marco del programa educativo “Fiscalía en escuelas y colegios”, el Ministerio Público desarrolló una charla de dos horas dirigida a 55 alumnos de la Educación Media de la Escuela Agrícola de Belén, en el departamento de Concepción. La abogada Auxiliadora Bidondo abordó temas vinculados a la seguridad en redes sociales, el ciberacoso y el microtráfico.
Por otra parte, en el colegio República Dominicana de la ciudad de Fernando de la Mora, los facilitadores Joel Estigarribia, Andrea Duarte y Aracelly Rojas llevaron adelante una serie de charlas dirigidas a estudiantes del 5.° al 9.° grado, en los turnos mañana y tarde, alcanzando a aproximadamente 400 alumnos. Las exposiciones se centraron en delitos informáticos, seguridad en redes sociales y ciberbullying, con un enfoque preventivo y orientado a la realidad cotidiana de los jóvenes.
Durante la jornada, se brindaron herramientas para la identificación de conductas de riesgo y se promovió el uso responsable de las plataformas digitales. Estas jornadas de concienciación están dirigidas a estudiantes de distintos puntos del país, con el objetivo de promover el conocimiento sobre temáticas de alto impacto social y fortalecer la prevención desde el ámbito educativo.
Estas actividades se enmarcan en la política de comunicación institucional del Ministerio Público, específicamente en el eje estratégico de transparencia y participación ciudadana, consolidando espacios de diálogo directo con la comunidad educativa. A través de estas iniciativas, la institución reafirma su compromiso con la formación de ciudadanos informados y conscientes, promoviendo la denuncia responsable y el acceso efectivo a la justicia.
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Aneaes: existen 57 carreras habilitadas de kinesiología y fisioterapia
La Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (Aneaes) presentó el Informe Ejecutivo sobre la situación actual de las carreras de grado en Kinesiología y Fisioterapia en Paraguay, elaborado a partir de datos del Consejo Nacional de Educación Superior (Cones) y de los procesos de evaluación y acreditación desarrollados por la Agencia.
El informe señala que actualmente existen 57 carreras habilitadas en el país, de las cuales 10 cuentan con acreditación vigente, lo que representa una tasa del 17,5 %. Este dato evidencia una expansión significativa de la oferta académica en la última década, acompañada por un proceso aún en consolidación en materia de aseguramiento de la calidad.
En cuanto a la evolución de la oferta, se identifican picos de crecimiento en los años 2018 y 2021, seguidos de una etapa de estabilización. Asimismo, se destaca una amplia distribución territorial de las carreras, con una concentración en el eje Asunción–Central y presencia en polos regionales como Ciudad del Este, Encarnación y Concepción, lo que ha permitido ampliar el acceso a la formación en distintas regiones del país.
El análisis también revela que la oferta académica está compuesta mayoritariamente por instituciones de gestión privada, que concentran el 94,7 % de las carreras habilitadas. No obstante, la tasa de acreditación continúa siendo limitada en ambos sectores, lo que plantea desafíos para la consolidación de estándares de calidad homogéneos en todo el sistema.
En términos estratégicos, el informe resalta la importancia de las carreras de Kinesiología y Fisioterapia en el contexto sanitario nacional, caracterizado por una alta incidencia de traumatismos, enfermedades crónicas y el envejecimiento poblacional, factores que incrementan la demanda de servicios de rehabilitación.
Aneaes enfatiza la necesidad de fortalecer la articulación entre habilitación, acreditación y planificación del recurso humano en salud, a fin de garantizar una formación de calidad que contribuya a la reducción de la discapacidad y a la mejora de la calidad de vida de la población. El informe completo está disponible en: https://www.aneaes.gov.py/wp-content/uploads/2026/03/Informe_Carreras_Kinesio_final.pdf.