El viceministro de Atención Integral a la Salud, Hernán Martínez, manifestó que ante un eventual asueto de dos días para que la población acceda a la vacunación masiva contra el COVID-19 se teme que parte de la ciudadanía aproveche la situación para realizar viajes al interior del país.
La propuesta de declarar asueto dos días para una vacunación masiva está siendo analizada por las autoridades de Salud, a modo de brindar las opciones necesarias a la ciudadanía. El punto será tratado en reunión, mientras recuerdan que esta semana finaliza la primera etapa del Plan Nacional de Vacunación.
“Uno de los temas de análisis de esta semana fue establecer días exclusivos, pero tampoco queremos que la gente aproveche para ir de viaje, esperemos que eso no ocurra. Tenemos que hacer una campaña de concienciación, a modo que las personas aprovechen los eventuales días de asueto para vacunarse y no para ir al interior por ejemplo”, expresó el viceministro de Salud, esta mañana, en contacto con 780 AM.
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La alta autoridad de Salud expresó que en la actualidad registran 15 pedidos de Unidad de Terapia Intensiva (UTI), por lo que cuentan con una mayor rotación de camas, lo que significa que hay mayor cantidad de camas disponibles en el sistema sanitario.
“Junio nos golpeó mucho, nosotros también tenemos familiares que partieron, compañeros que también partieron y eso duele muchísimo. Nosotros muchas cosas todavía vamos a aprender con esta enfermedad, incluso con la medicación también puede ser que tengamos algunas sorpresas”, expresó Martínez.
Igualmente, anoche llegó un cargamento de vacunas Sputnik V a través del fondo ruso. El lote contiene 200.000 dosis, que será distribuido en las regiones sanitarias para avanzar con el Plan Nacional de Vacunación. En ese contexto, se está preparando toda la logística necesaria para llevar a cabo la inmunización masiva a la población.
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Reportan 290 internados por infecciones respiratorias en la última semana
Este viernes, el Ministerio de Salud informó que en la última semana un total de 290 pacientes se encuentra internados por complicaciones de infecciones respiratorias. En cuanto a las consultas, confirmaron que aumentó 1 % con relación a la semana anterior e instan a aplicarse las vacunas contra la influenza.
Según el reporte emitido por Vigilancia de la Salud, los datos corresponden a la semana epidemiológica 17, y suman carca de 300 personas que tuvieron que ser ingresadas al presentar infecciones respiratorias agudas graves (IRAG) en los centros centinela a nivel país.
“Se han reportado 290 hospitalizados por IRAG en la última semana, evidenciando un crecimiento del 7 %, con relación a la semana anterior. El 17 % de los internados ingresó a la unidad de cuidados intensivos”, expresaron en el reciente informe.
El mayor porcentaje de internados se concentra actualmente en los adultos de 60 años y más que corresponden al 28 %. Así también, los niños menores de 2 años y de la franja etaria de 5 a 19 años, ambos grupos con 18 % de casos. Los virus respiratorios identificados en hospitalizados son: rhinovirus, influenza A no subtipificada, influenza A (H3N2), parainfluenza.
Vacunas disponibles
En el marco de la Campaña Invierno, instan a las personas a acudir a los centros de vacunación y aplicarse la dosis correspondientes contra la influenza para reducir el riesgo de complicaciones graves y de mortalidad asociadas a la infección por el virus de la influenza.
También, recordaron que existe la vacuna contra el virus sincitial respiratorio (VSR) orientada a todos los recién nacidos, entre noviembre del año 2025 y julio del año 2026, que enfrentarán su primera exposición al virus, así también a los niños menores de 1 año con factores de riesgo.
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“Hantavirus no es como el covid”, dice experta en enfermedades infecciosas
El hantavirus encontrado en el brote del crucero MV Hondius es mucho menos transmisible que el covid, declaró ayer jueves a la AFP la responsable de la unidad médica en Países Bajos que trata a uno de los pacientes. En una entrevista exclusiva con AFPTV, Karin Ellen Veldkamp, jefa de enfermedades infecciosas del Centro Médico Universitario de Leiden, afirmó que su unidad está preparada para recibir más pacientes si fuera necesario.
Interrogada sobre el temor a que el hantavirus pueda convertirse en “el nuevo covid”, Veldkamp respondió: “No, no es así. No se transmite fácilmente de persona a persona”. “Sabemos que la transmisión entre personas es posible y sospechamos que ocurrió en el barco (…) pero no es como el covid, la transmisión es mucho más difícil”, añadió.
Veldkamp declinó dar detalles precisos sobre el paciente ingresado en el hospital el miércoles por la noche, pero afirmó que el centro está bien preparado para este tipo de casos. Los pacientes son aislados en habitaciones individuales, atendidos por personal altamente capacitado y bajo protocolos estrictos de control de infecciones, explicó.
“Nuestro principio es simplemente cuidar bien al paciente. No nos negamos a entrar en la habitación de aislamiento. Estamos bien entrenados para hacerlo de manera segura”, señaló Veldkamp. En general, los pacientes permanecen en aislamiento mientras presentan síntomas. Cuando mejoran, se les realiza una prueba y, si el resultado es negativo, se levanta el aislamiento.
“No sabemos exactamente cuánto tiempo puede una persona seguir portando el virus. Pero asumimos que, una vez que alguien se siente mejor, ya no es contagioso”, dijo. La unidad de Leiden está acostumbrada a tratar pacientes con enfermedades infecciosas similares, añadió la doctora, e indicó que hay más plazas disponibles en caso de un brote. “Hay varios hospitales en los Países Bajos que pueden hacerlo, así que podemos repartir la carga”, concluyó.
Chile descarta contagios
El ministerio de Salud chileno dijo el jueves que los turistas que recorrieron Chile, Argentina y Uruguay antes de embarcar en un crucero donde se presentaron casos de hantavirus no se habrían contagiado en este país. El barco MV Hondius, de bandera neerlandesa, suscitó alarma internacional tras la muerte de tres personas que estuvieron a bordo.
Dos de los fallecidos, una pareja de neerlandeses, recorrió Chile, Uruguay y Argentina antes de embarcar en el crucero, informaron autoridades sanitarias de Argentina el miércoles. En Chile, los turistas recorrieron el país “en un periodo que no corresponde de incubación, por lo que la exposición al virus no habría ocurrido en nuestro país”, dijo el ministerio de Salud en un comunicado.
La pareja de neerlandeses, a la que el Ministerio de Salud argentino no identificó, entró a Argentina el 27 de noviembre y, tras recorrer el país en auto, cruzó a Chile el 7 de enero. Entre esa fecha y el día en que se embarcaron en el MV Hondius, el 1 de abril, estuvieron en Argentina, Chile y Uruguay.
La OMS reportó el jueves cinco casos confirmados de hantavirus y otros tres sospechosos. Expertos sudafricanos identificaron un caso con la cepa Andes, la única de la que hay evidencia de transmisión humana. Chile afirma que el último contagio de esta cepa en el país se documentó en 2019. Según la OMS, la incubación del hantavirus es de una a seis semanas.
Fuente: AFP.
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Neerlandeses vinculados a brote de hantavirus en crucero viajaron por Chile, Uruguay y Argentina
La pareja de neerlandeses que falleció en relación a un brote de hantavirus en MV Hondius recorrió Chile, Uruguay y Argentina antes de embarcar en el crucero, informaron autoridades sanitarias el miércoles.
“Se está reconstruyendo el itinerario del caso índice, es decir los ciudadanos holandeses que presentaron los primeros síntomas”, indicó el Ministerio de Salud argentino, que rastreó los ingresos y egresos.
Tres personas presumiblemente infectadas con hantavirus fueron evacuadas este miércoles del crucero inmovilizado frente a Cabo Verde, para ser trasladadas a Países Bajos, luego de que expertos sudafricanos identificaran un caso con la cepa Andes, la única de la que hay evidencia de transmisión humana.
Desde 1996, cuando comenzó a ser obligatorio el registro, no se ha identificado la presencia de la cepa Andes en Tierra del Fuego, provincia en el extremo sur de Argentina de la que Ushuaia es capital.
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Circula en cambio en las provincias patagónicas de Chubut, Río Negro y Neuquén, así como en el sur de Chile.
La pareja de neerlandeses, a la que el Ministerio de Salud no identificó, entró a Argentina el 27 de noviembre y, tras recorrer el país en auto, cruzó a Chile el 7 de enero.
Entre esa fecha y el día en que se embarcaron en el MV Hondius el 1 de abril, recorrió en zigzag Argentina, Chile y Uruguay, pasando por distintos puntos donde hay registro de la cepa Andes.
Según la OMS, la incubación del hantavirus es de una a ocho semanas. El Ministerio de Salud argentino no especuló sobre el posible lugar de contagio de la pareja.
“Hasta el momento, no se identificaron casos asociados en el país” a los neerlandeses, indicó el comunicado de las autoridades argentinas.
Equipos técnicos viajarán a la capital de la provincia de Tierra del Fuego en el extremo sur de Argentina.
Allí realizarán “operativos de captura y análisis de roedores en áreas vinculadas al recorrido de los casos y detectar la posible presencia del virus en reservorios naturales”, detalló el comunicado.
Añadió se enviará a los países involucrados (España, Senegal, Sudáfrica, Países Bajos y el Reino Unido) el ARN del virus Andes para facilitar su detección y otros insumos para realizar aproximadamente 2.500 diagnósticos.
“También enviará guías para diagnóstico y protocolos de tratamiento para garantizar el correcto manejo de los casos”, agregó la nota.
Fuente: AFP
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Viajar en el tiempo, la más reciente y atrapante oferta de las redes
- Ricardo Rivas
- Periodista
- X: @RtrivasRivas
Viajar en el tiempo. La más novedosa oferta en red ofrece en breves videos de calidad lo mismo de siempre. En tiempos de incertidumbres saber del ayer para proyectar sobre el hoy de cara al futuro pareciera ser una apuesta comercial segura.
Las infinitas inteligencias artificiales (IAs) con las que interactuamos cotidianamente parecen carecer de límites. Los espíritus y las ánimas que emergen del Valle del Silicio y con las más diversas formas –una y otra vez– vuelven sobre todas y todos nosotros para impedir que podamos conocer y disfrutar de las mieles de vivir “unplugged”. Incorregibles. Resistir, aunque tiene sentido en procura de la libertad, torna complejo.
La que se conoce como “tercera ley de Newton” –en el tercer entorno, en el nuevo espacio que algunos imaginan como social– parece tan inaplicable como los vanos intentos por remar en dulce de leche. Esos coros de fantasmas no aflojan... ni quieren aflojar. Y, por si el espacio del presente no les fuera suficiente, invitan –indulgentes– a viajar al pasado. ¿A qué pasado? “Al pasado, ¿viste...? ¡Es muy divertido!”, responde un tertuliano (adulto joven) sentado a la mesa de un bar frente a la playa borrascosa de la semana que pasó en Mar del Plata, unos 1.600 kilómetros al sur de mi tan querida y cálida Asunción.
Con quienes lo acompañan comparte rústicamente la pantalla de su teléfono inteligente. Muestra en Instagram “tellevoalpasado”. Sus contertulios hacen silencio. Observan.
“Estoy en el pasado... y tú vienes conmigo”, propone Valeria, quien parece ser su creadora. “Vivo la historia en primera persona”, apunta. Pero no está solo allí. Informa que también puedes encontrarla en www.youtube.com/@tellevoalpasado o, si lo prefieres, en www.facebook.com/tellevoalpasado. Valeria no es única, por cierto.
En TikTok e Instagram quienes están en lo mismo crecen y se multiplican como sucede desde que Chloe.vs.history (quizás un pionero) se presentó en el tercer entorno. @maquina.historica, @mariaentreepocas, @tellevoalpasado van por más de lo mismo.
En algunos medios tradicionales europeos –La Vanguardia, entre ellos– dan cuenta de que hay quienes comienzan a llamarlos a quienes navegan esos sitios, “corresponsales históricos”. No son producciones audiovisuales sencillas las que aportan para invitar –a quien sueñe con hacerlo– para desembarcar en Normandía el 6 de junio de 1944, cuando la Segunda Guerra Mundial comenzó a finalizar.... o, a otros tiempos, tal vez prehistóricos o... Todo es posible.
“¡No quiero imaginar el éxito que tendrá cuando nos inviten al mismísimo Paraíso Terrenal para que veamos en vivo verdadero el pecado original!”, dijo uno de los que estaban sentados en la mesa cercana. “No solo que aceptaré ir, sino que podré saber si el pecado original fue en verdad comer una manzana o esa historia que me enseñó mi abuela fue diferente”, agregó. Con sus acompañantes rieron con ganas.
También reí, observándolos con atención. “¿Cuándo comenzarán con los viajes al pasado por aquí en el sur del mismísimo sur para que viajemos a las historias que fueron y a las que no fueron?”, dijo otro. El silencio ganó espacio en la tertulia.
VOLVER A HACER
Los fines de abril y comienzos de mayo de cada año son fantásticos en Buenos Aires. Las y los escritores de una buena parte del planeta se instalan allí. Creatividad, pensamiento y palabra en acción juntos y al alcance del deseo no es frecuente. Y con sus presencias y reflexiones también emergen más y más dudas.
Pasado y futuro anidan en cada intercambio. En cada debate. El deseo de saber pareciera ser directamente proporcional a la incertidumbre que crece exponencialmente. Las amenazas de guerra sacuden, angustian, entristecen.
“El ser humano tiene una extraordinaria capacidad de olvidarse de sí mismo, de olvidar las lecciones”, sostiene Arturo Pérez-Reverte (75), uno de los autores más destacados y requeridos en la quincuagésima Feria Internacional del Libro en desarrollo. “Siempre volvemos a hacer lo que hicimos antes de que eso ocurriera y lo que produjo esa cosa”, sentencia don Arturo, también periodista y, algunas décadas atrás, corresponsal de guerra. Bien sabe de qué habla cuando de violencias se trata.
Entrevistado por la colega Natalia Blanc del diario La Nación de Argentina va más allá para sostener que “la guerra, la vanidad, la ambición, la lujuria: todos son mecanismos normales (de las personas) que no vamos a perder nunca por más cambios sociales que haya”. Profundo. Intenso. También discutible. Aunque sin certeza acerca de la conclusión que puede emerger de un debate con el que se pretenda confrontar a Pérez-Reverte sobre los que son –para él– “mecanismos normales” de la humanidad.
Hombres y mujeres queremos saber. Siempre y en todo lugar. Más aun cuando lo que se pone en juego –además del ser humanos y humanas– es el tiempo en términos de pasado y/o futuro. “El tiempo no es absoluto, sino relativo y maleable”, nos explicó Albert Einstein (1879-1955) en las primeras décadas del siglo pasado. Espacio y tiempo, dos variables claramente inseparables que coadyuvan para que –unidas en la flexibilidad– la segunda sea definitivamente relativa.
¿Todo tiempo pasado fue mejor? ¿Serán los que vendrán tiempos mejores o los mejores años?, como prometen las y los profesionales de la política. Si asumimos que pasado, presente y futuro son parte de un todo, imaginar el ahora como único es claramente falso y deviene en una “ilusión obstinadamente persistente”. Es palabra de Albert Einstein. Siento que solo desde esa perspectiva que bordea lo poético tiene sentido imaginar viajes en el tiempo.
DE CIENCIA FICCIÓN
“Todo lo que una persona puede imaginar, otros pueden hacerlo realidad”, afirmó Julio Verne (1828-1905) que, con su ciencia ficción estoy claro que continúa a mi lado, aunque con ninguna de sus obras –viajero incurable– se propuso llegar al pasado.
Por el contrario, Ray Bradbury –uno de los maestros de la literatura en el siglo XX– en “El ruido de un trueno” (1952) o en “El zorro y el bosque” (1950) sí lo hace, aunque con una mirada claramente distópica con la que no pinta al pasado como destino amigable y, como lector, no pocas veces creo que sí lo perfila como incubador de muchas de las alienaciones políticas y sociales de nuestros días.
Viajar en el tiempo es una aspiración imaginaria de muy larga data. Antecedentes no faltan. Sin las IAs que supimos conseguir y los algoritmos que también supimos entrenar para que a su vez supieran y conocieran de nuestros gustos y disgustos, ir al pasado, viajar en el tiempo es parte de los objetos del deseo de los medios tradicionales, de la literatura, del cine, de la tele y así hasta nuestros días en los ecosistemas digitales. ¿Sorprende entonces que TikTok sea una de las plataformas (además de Instagram) en las que varios usuarios nos invitan a viajar al pasado? Por supuesto que no.
Otro Tic-Toc –vaya coincidencia– un “proyecto ultrasecreto del Gobierno” de los Estados Unidos, en el campo de la ficción, lanzó, avanzada ya la sexta década del siglo pasado, “El túnel del tiempo”. Con formato de serie con cincuenta minutos de duración cada capítulo, desde el 9 de setiembre de 1966 y hasta el 7 de abril de 1967 (30 episodios) ganó espacio en las preferencias de la teleaudiencia.
La producción fue de 20th Century Fox Television y emitió la cadena ABC que cada semana contaba las aventuras de James Darren y Robert Colbert que –como los doctores Tony Newman y Doug Phillips, respectivamente– supervisados por la científica McGregor (Lee Ann Meriwether) van y vienen por el tiempo con serios riesgos de vida como consecuencia del experimento en sí mismo y porque, siempre con las mismas indumentarias, llegan hasta los más diversos lugares donde se ven expuestos (como personas extranjeras muy diferentes) a peligrosos choques culturales.
“Dos científicos estadounidenses se encuentran perdidos en el laberinto de épocas pasadas y futuras, durante los primeros experimentos del proyecto más grande y secreto de Estados Unidos: el Túnel del Tiempo”, anunciaba la voz de un locutor, cuando se iniciaba cada emisión.
Imposible de olvidar, aquellos momentos de familiares de domingo, en horario central cuando el hombre aún no había llegado a la Luna y la tele la veíamos solo en blanco y negro. Así fue durante 30 semanas. Nada nuevo. Solo cambian los soportes y las herramientas tecnológicas para producir contenidos.
Las ilusiones, los sueños, son los mismos. “Me preocupa lo que podemos hacer con las IAs. Particularmente porque las y los humanos necesitamos socializarnos. No es posible avanzar socialmente si no tenemos relaciones interpersonales plenas para discernir colectivamente sobre ciertas prácticas novedosas como lo es la comunicación reticular”, me dice Dánjal a través de una videollamada de WhatsApp, el querido amigo, periodista, académico y magíster en gestión de contenidos, habitante insultar semestral en un archipiélago enclavado en el Atlántico Norte, cercano a Islandia y de Dinamarca.
Con alto grado de responsabilidad profesional asegura creer que “no todo lo que circula en las redes es sano ni bueno para la salud, aunque genera alto tráfico, es susceptible de monetizar y, tal vez, de producir rentabilidad”. Puntualiza también que el impacto nocivo más agudo de “estar en las redes” se evidencia en los segmentos sociales más jóvenes a los que “técnicamente se los induce a ingresar, estar y permanecer”.
De hecho, las y los que todo lo miden, mensuran esos tiempos y guardan los datos bajo celosas normas de protección. “La falta de nexos sociales sólidos puede representar un grave riesgo para la salud mental y emocional”, reporta HelpGuide.org. “En el mundo actual, muchos de nosotros dependemos de plataformas de redes sociales como Facebook, X (anteriormente Twitter), Snapchat, YouTube, TikTok e Instagram para encontrarnos y conectar con los demás”, reconoce y admite esa organización. (www.helpguide.org/es/problemas-de-la-adolescencia/las-redes-sociales-y-la-salud-mental).
REPÚBLICA TECNOLÓGICA
La propuesta de viajar en el tiempo como tantas otras –más allá de que sus microcontenidos, dan cuenta de ser productos de cuidadas producciones y encajan en la cultura de lo divertido– son atrapantes, como lo fueron y casi seguramente lo serán siempre ese tipo de productos. “Irónicamente, para una tecnología diseñada para acercar a las personas, pasar demasiado tiempo interactuando con las redes sociales puede hacerlo sentir más solo y aislado, y exacerbar los problemas de salud mental como la ansiedad y la depresión”, advierte HelpGuide.
“Así es la República Tecnológica de la que conversamos días atrás”, responde –también por WhatsApp– RPL, un académico relevante con el que con frecuencia intercambiamos pareceres. Pero no nos parece suficiente comunicarnos con texto para dialogar sobre este tema. Pasamos a llamada de voz. “Te leo: ‘esto es la cadena en torno al cuello de los nuevos esclavos (dice mientas muestra el celular). Y la gente no se da cuenta. Tengo 75 años, he visto hundirse muchos imperios. (Pero) Ahora estoy viendo por primera vez hundirse mi propio mundo’”, responde Arturo Pérez-Reverte al diario argentino La Nación y, para que quede más claro, agregó que como están las cosas, “vale tanto un tuitero analfabeto que tenga muchos seguidores que algo que ha escrito Vargas Llosa”.
Tiempo atrás, cuando finalizaba junio de 2015, Umberto Ecco tuvo expresiones parecidas para con los contenidos reticulares. Poco antes de morir Zygmunt Bauman (1925-2017) enfatizó en que “las redes son una trampa”. A todos, los leí en red.