Esta mañana, alrededor de las 11:00, falleció la periodista Desire Cabrera. Ella estaba internada en el Hospital Regional de Caacupé tras complicaciones por el COVID-19. Su partida enluta a familiares y amigos y genera una profunda tristeza en sus colegas, quienes la conocieron y compartieron con ella especialmente las coberturas de la festividad de la Virgen de Caacupé, pues ella residía en esa ciudad.

Quienes la conocieron la recuerdan como una persona amable, generosa, solidaria, siempre de buen humor y presta para compartir. En las conferencias de prensa sus preguntas picantes siempre generaban cierta incomodidad a los entrevistados, más aún a los religiosos.

El trabajo de cubrir la festividad de Caacupé hizo que se crearan lazos con otros colegas y hoy todos lamentan su partida. Sin dudas, la pandemia modificó las históricas coberturas marianas en la capital espiritual del país no solo porque la fiesta se vivió de un modo diferente en el 2020, en confinamiento y desde las casas, sin procesiones y aglomeraciones, sino porque desde ahora ya no contará con esta intrépida reportera.

Más de uno de sus colegas pide la mediación de la Virgen de Caacupé, a la que tantos años sirvió con su trabajo, que la acompañen en este viaje. Para quienes la conocieron quedará en el recuerdo de cada uno su carisma, su humildad y el don de gente que siempre la caracterizó e hizo que abriera las puertas de su casa a todos sus colegas.

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Foto: Gentileza.

Contagio

El pasado 28 de marzo, ella dio positivo al virus y, tras agravarse los síntomas, el 3 de abril fue internada. Sin embargo, las cosas siguieron complicándose y debió ser ingresada a terapia intensiva, donde luego fue intubada debido a las múltiples complicaciones derivadas a causa del virus. Luego de días de altibajo, días que mejoraba y otras que no, finalmente hoy no resistió más y partió a la eternidad.

Sus familiares, amigos, compañeros de facultad y colegas realizaron actividades para recaudar fondos debido a los excesivos costos de los medicamentos para el tratamiento, además de habilitar números para recibir giros de las personas de buena voluntad

Desire era hija (sus padres siguen vivos), madre de cuatro hijos, esposa y abuela, además de ser colega muy querida. También fue compañera del noveno semestre de la carrera de Derecho en la Universidad Nacional de Asunción (UNA) con sede en Caacupé.

Su muerte deja un profundo vacío en las personas que la conocieron y, sin dudas, las coberturas de la festividad de la Virgen de Caacupé no volverán a ser las mismas.

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