Pornografía infantil: se registraron 915 casos durante el 2020
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Desde enero hasta diciembre del 2020 se registró un total de 915 casos de pornografía relativa a niños, niñas y adolescentes, según informó este miércoles el Ministerio Público, a partir de datos recolectados por los distintos canales a disposición de la sociedad.
En relación a casos de pornografía relativa a niños, niñas y adolescentes, en el mes de enero, la Fiscalía recibió 277 casos; en febrero, 185; en marzo, 171, y en abril, 4. Seguidamente, en mayo se dieron 8 casos; en junio, 9; en julio, 4; en agosto, 4; y en setiembre, 5. Luego, en octubre se dieron 6 casos; en noviembre, 10; y en diciembre la suma asciende a 232 casos. Esto suma 915 casos.
Además de la Unidad Especializada, la Unidad Especializada de Delitos Informáticos y las Unidades Penales Ordinarias también reciben denuncias por casos vinculados al hecho punible de pornografía infantil. En estos casos, la Unidad Penal interviniente realiza las diligencias primarias y luego remite la causa a la Unidad Especializada para su prosecución.
Para realizar denuncias se puede acudir a la sede central del Ministerio Público en Asunción, sito en Chile esquina avenida Ygatimí N° 1100; o a la Fiscalía de su zona. Además, puede contactar al número telefónico (595-21) 415-6000.
Piden denunciar casos
La Fiscalía cuenta con la Unidad Especializada en la Lucha contra la Trata de Personas y Explotación Sexual de Niños, Niñas y Adolescentes, en la que se encuentran diferentes profesionales con experiencia para llevar adelante casos similares. Esta unidad especializada fue creada a fin de dar respuestas efectivas en la lucha contra la trata de personas en todas sus formas y la explotación sexual infantil.
La mencionada unidad tiene competencia a nivel nacional en la investigación de los hechos punibles de trata de personas, rufianería o explotación sexual de personas adultas, proxenetismo o explotación sexual de menores, pornografía relativa a niños y adolescentes y extrañamiento de personas.
UniNorte, 35 años construyendo una marca que trasciende las aulas
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Alejandra Yuchimiuk, directora de Marketing de la Universidad del Norte, destaca el valor de formar parte del Ránking de Marcas 2026 de la CAP y cómo la información histórica permite comprender la evolución.
La muestra de un vínculo construido. Para la Universidad del Norte (UniNorte), aparecer entre las marcas más recordadas y preferidas por los paraguayos en el Ránking de Marcas 2026 representa mucho más que un reconocimiento. Es, según Alejandra Yuchimiuk, directora de Marketing de la institución, una confirmación del vínculo construido con la sociedad durante sus 35 años de trayectoria.
La presencia en el ranking también supone una responsabilidad y es la de continuar evolucionando, escuchar a sus públicos y fortalecer una propuesta educativa capaz de responder a las necesidades del país y a los desafíos del futuro.
Una marca en evolución. El consumidor paraguayo está cada vez más informado, conectado y exigente. Frente a este escenario, UniNorte apuesta por una comunicación más segmentada y digital, con contenidos relevantes para cada público y presencia en los espacios donde interactúan estudiantes y futuros estudiantes.
Para Yuchimiuk, uno de los principales desafíos de las marcas es evolucionar sin perder la esencia que las hizo reconocidas. En el ámbito educativo, esto implica comprender las nuevas expectativas de las generaciones y acompañar los cambios tecnológicos y sociales.
Datos para mirar más allá. Tener acceso a una mirada histórica de 10 años del Ránking de Marcas de la CAP permite a UniNorte analizar la evolución de la percepción de la marca, identificar fortalezas y detectar oportunidades de crecimiento.
Los indicadores de recordación, uso y preferencia son analizados junto con otros datos internos para orientar decisiones de comunicación e inversión. En una institución educativa, explica Yuchimiuk, estos indicadores adquieren especial relevancia porque la elección de los estudiantes y sus familias combina factores racionales y emocionales.
Imputan al exintendente de Villa Hayes Esteban Ríos y a su hijo por administración en provecho propio
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El fiscal Jorge Arce presentó una imputación contra el exintendente de Villa Hayes por la Alianza, Esteban Ríos Ayala, y su hijo, Esteban Ríos Isasi, por el delito de administración en provecho propio.
Ahora, un juez deberá admitir el acta de imputación y fijar la fecha para la audiencia de imposición de medidas cautelares, donde se definirá si los procesados serán privados de su libertad o beneficiados con medidas alternativas a la prisión.
El representante del Ministerio Público solicitó al juzgado medidas alternativas como la prohibición de salida del país, la comparecencia mensual ante el juzgado para la firma del acta judicial y la prestación de una caución personal o real, entre otras que el magistrado considere pertinentes.
De acuerdo al acta de imputación, en fecha 26 de noviembre de 2020, el intendente municipal, Esteban Ríos Ayala, expidió un certificado de ocupación del inmueble a su hijo Esteban David Ríos Isasi en carácter de poseedor del inmueble ubicado en la Manzana n.° XIV, Lote n.° 08 del Barrio San Jorge, Remansito, Villa Hayes, para la regularización del inmueble y para realizar el trámite de arrendamiento. En dicho certificado se menciona además que una vez vencido el plazo de 30 días se deberá reiniciar nuevamente la solicitud del presente certificado con el pago del canon correspondiente. Al respecto, no se cuentan con datos acerca de un nuevo pedido del certificado una vez vencido este.
Asimismo, el escrito fiscal indica que en fecha 25 de octubre de 2021 , un mes después de la firma del contrato de arrendamiento, Esteban David Ríos Isasi promovió ante la Intendencia de la Municipalidad de Villa Hayes el procedimiento administrativo tendiente a obtener la compra a título definitivo de propiedad de la fracción de terreno municipal que supuestamente venía ocupando, individualizada como Manzana XIV, Solar N.º 8, ubicada sobre las calles Taruma casi Jorge Sosa, lugar denominado San Jorge– Remansito, Distrito de Villa Hayes.
El niño, de 10 años, sufrió varias heridas durante el ataque de un perro en una vivienda de Cañada Garay. El animal quedó bajo resguardo de Bienestar Animal. Foto: Gentileza
Imputan a dueño de un perro tras el ataque que dejó herido a un niño
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La falta de responsabilidad y conciencia sobre el cuidado de los animales vuelve a quedar expuesta tras un episodio ocurrido en Luque, donde un niño de 10 años resultó herido tras ser atacado por un perro. La Fiscalía informó este domingo que imputó al propietario del animal por omisión de auxilio y transgresión de la Ley de Bienestar y Protección Animal.
El fiscal de Luque, Jorge Escobar, además solicitó la prisión preventiva del propietario. Entre sus argumentos señaló que el hombre reside en las inmediaciones de la víctima y que esa cercanía podría permitirle influir sobre eventuales testigos del caso.
El ataque se produjo durante la mañana del 25 de septiembre, en una vivienda de la compañía Cañada Garay. Tras el incidente, familiares llevaron al menor hasta el Hospital General de Luque, donde los médicos constataron varias heridas abiertas, entre ellas una en el cuello y otras en brazos y piernas.
El pequeño recibió lavado de las heridas, curaciones y las correspondientes suturas. Según el reporte médico, permanecía estable luego de ser atendido.
Mientras avanza la investigación, el perro, un ovejero de aproximadamente un año, quedó bajo resguardo y vigilancia de la Dirección de Bienestar y Protección Animal.
Pornografía de la presencia o la intimidad como contenido
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Gonzalo Cáceres
Periodista
Fotos: Gentileza
Lo que no es visible no existe; así lo establecen los supuestos del capitalismo contemporáneo. A través de tres de sus más destacadas obras, el filósofo surcoreano Byung-Chul Han desarrolla el concepto de pornografía de la presencia. Las redes sociales normalizaron la exposición sistemática de lo oculto, lo sagrado y/o lo íntimo de las personas para disparar el valor de todo aquello que acumula atención.
No se trata de pornografía en el sentido estrictamente sexual (o limitado a ese aspecto), sino de una concepción filosófica pensada para describir la dinámica que comanda el mundo de las interacciones digitales, donde lo estético y social son expuestos para el consumo inmediato de una audiencia demandante de satisfacción sensorial.
Hace no mucho lo íntimo era visto como un santuario. La vida privada encerraba indefectiblemente secretos y espacios exclusivos preparados para eclosionar solo con el interés genuino de la contraparte. Sin embargo, en el ecosistema digital de nuestros días, la privacidad mutó de bien del que se cela a materia prima de la hipercomunicación.
Y no hay que confundirse. Las redes no son un hito para el empoderamiento individual o la “democratización” de internet (se desvirtúa el monopolio que los medios masivos de comunicación ejercieron durante mucho tiempo); más bien, contribuyen en gran medida al establecimiento de una “tiranía de la visibilidad” que transforma al individuo en un objeto más a disposición del mercado.
“La presencia se vuelve pornográfica cuando la intimidad se desnuda para ser solo contenido mercantilizable”, según entiende el profesor Han.
“AUTOEXPLOTACIÓN AFECTIVA”
Han encara el asunto de manera frontal. En “La sociedad de la transparencia”, las imágenes y vivencias divulgadas en las plataformas “pierden su valor de culto” (aquello que exige “contemplación, pausa y reserva”) para “valer únicamente por su valor de exposición”. Es decir, la intimidad se torna “pornográfica” porque “se entrega sin velo ni distancia” en pro de un retorno –casi siempre– económico.
Por iniciativa propia, el individuo se encarga de publicar sus estados de ánimo, lugares recurrentes, sus dilemas afectivos y/o laborales y cada detalle de su vida cotidiana, conducta catalogada como “autoexplotación afectiva” (el sujeto se convierte en un empresario que gestiona su intimidad como una marca personal).
Consecuentemente, la búsqueda de validación a través del “Me gusta” mueve la “economía de la atención”, a su vez sostenida en el contenido diseñado para explotar el “capital reputacional”.
Las redes sociales entorpecen lo que Han denomina “la negatividad de la alteridad” (lo distinto u opuesto a nosotros exige paciencia y comprensión), creando falsas sensaciones por el “imperativo de la positividad” (Ejemplo: ‘este soy yo y en mi vida todo va bien’). Sin lugar para el desperfecto físico y/o la vejez, el sufrimiento real, la contradicción y el fracaso, la vida digital se desarrolla sobre una superficie pulida y lisa, carente de la densidad trágica o compleja que caracteriza a la existencia real, al día a día.
DESEO Y SEXUALIDAD
Esta supuesta experiencia idílica afecta directamente los intereses amorosos y la sexualidad. En “La agonía del Eros”, Han señala que la desaparición del secreto destruye al Eros mismo. “El deseo no surge de la presencia absoluta ni de la disponibilidad inmediata, sino del juego entre la presencia y la ausencia, de la promesa de lo que aún no se conoce del otro”. Es decir, al convertir a las personas en “perfiles llanos” (como ocurre con las aplicaciones de citas), el sujeto ya no trata con un “otro” real.
La pornografía de la presencia altera la estructura psíquica de hombres y mujeres. Desalienta la seducción y permuta el compromiso por la descarga de dopamina.
Fuera del plano individual, la exposición de la intimidad altera las dinámicas del espacio político. En “El enjambre”, Han concluye que la hipervisibilidad disuelve la frontera crítica entre lo público y lo privado.
EL ENJAMBRE DIGITAL
El ciudadano, al estar volcado de forma permanente hacia la escenificación de su propia vida, deja de articular un discurso colectivo coherente. Las redes sociales no forman una comunidad de ciudadanos capaces de deliberación política estructurada, sino un ‘enjambre digital’”.
Consecuentemente, se da lugar a un rejunte de individuos sin cohesión que esporádicamente se hace sentir por olas de indignación o cuestiones pasajeras, pero que carecen de la iniciativa necesaria para la acción política transformadora.
La ilusión de una libertad sin límites, que emana de las redes sociales, conduce a una nueva forma de sometimiento. Al despojar a la vida privada de sus zonas grises, el individuo entrega el último reducto de su subjetividad a los mecanismos de control y monetización digital. La exposición de la intimidad no profundiza la conexión entre los seres humanos, sino que la destruye al transformarla en mercancía y exhibición.