El tereré fue declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y automáticamente aumentaron las ventas de yerba y remedios yuyos, de acuerdo a Javier Torres, del Paseo de los Yuyos, ubicado en el Mercado 4.
“Estamos muy contentos por el logro, por el impacto mundial, estamos orgullosos como paraguayos. Por fin nuestro tereré tiene un reconocimiento y es nuestro. Las yerbateras están felices, hay más consumo de yerba y las ventas de remedios aumentaron”, expresó Torres a 1080 AM.
Grande fue la alegría de los dueños de yerbateras y vendedores cuando el Comité del Patrimonio de la Unesco aprobó el expediente propuesto por el Estado paraguayo. Se trata del primer patrimonio inmaterial que el Paraguay logra introducir en la lista, donde tuvo participación el expresidente de México, Enrique Peña Nieto.
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“Cuando el expresidente de México visitó Paraguay dijo que el país no tiene un Patrimonio de la Humanidad ante la Unesco. Él se comprometió a enviar técnicos y comenzamos a trabajar. Luego nos llamaron y comenzamos a trabajar, a conocer más de la historia del tereré, a conocer la historia de las yuyeras, identificar las propiedades de las hierbas medicinales”, afirmó Torres.
El programa, denominado Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (PCI), se estableció en el 2008, cuando entró en vigor la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial.
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“Con la cuarentena puedo decirles que aumentó la comercialización, porque más familias comenzaron a vivir de la venta de los yuyos. Yo no disfruté de mi infancia, siempre trabajamos con todos mis hermanos, mi mamá es madre soltera. En esta época del año vendíamos choclos, porque para Navidad nadie compra remedios”, confesó Torres.
El Comité para la Salvaguardia del PCI, encabezado por la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), aprobó en marzo del 2019 promover ante la Unesco la candidatura, iniciando el proceso inmediatamente con el respaldo de todos los sectores involucrados.
La nominación fue a “Prácticas y Saberes Tradicionales del Tereré en la cultura de Pohã Ñana. Bebida ancestral Guaraní en Paraguay” y no solo incluye a la cultura del consumo, sino que hace énfasis en las personas que están involucradas en la producción, venta, consumo y transmisión de esta tradición de generación en generación.
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La chipa y el pesebre: nuevas candidaturas ante la Unesco
- Fotos: Archivo
El Comité Nacional de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, estamento creado por el Decreto 8392 de 2018, aprobó en la última semana las candidaturas de la chipa y de la tradición del pesebre para su inscripción en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
La decisión marca un hito para el país en materia de patrimonio cultural vivo. En el caso del pesebre, se trata de la primera postulación multinacional conjunta impulsada por Paraguay junto con España e Italia, basada en una tradición compartida que integra saberes artesanales, prácticas comunitarias y transmisión intergeneracional vinculada a la representación del nacimiento de Jesús y a las celebraciones populares.
Esta lista es un registro internacional que busca salvaguardar tradiciones vivas, expresiones orales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos artesanales y saberes sobre la naturaleza, transmitidos de generación en generación.
Entre tanto, la chipa, que fue clasificada durante los últimos años como uno de los panes más deliciosos del mundo, suma su candidatura no solo sus técnicas tradicionales de preparación y su diversidad, sino también el significado simbólico y espiritual que posee en la cultura paraguaya. Es una comida asociada a calendarios festivos, encuentros comunitarios y prácticas de hospitalidad. La chipa representa un alimento identitario que articula memoria, territorio y sentido de pertenencia, además de conocimientos culinarios transmitidos de generación en generación.
POSTULACIÓN
Estas postulaciones deben ser presentadas, fundamentadas y documentadas, para su posterior análisis en el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. La lista y el espíritu de la misma están enmarcados por el Convenio de Salvaguardia del Patrimonio, firmado en 2003, en el que los Estados partes se comprometen a salvaguardar el patrimonio con voluntad de cooperación y ayuda mutua.
Paraguay fue incluido por primera vez en esta nómina en 2020, por la prácticas y conocimientos tradicionales del tereré, en la cultura del pohã ñana. Luego, en 2023 ingresó a la lista el poncho para’i de 60 listas. En 2024 fue el turno del género musical guarania, creado por José Asunción Flores, y finalmente en el último encuentro del comité que tuvo lugar en diciembre ingresó en la lista el ñai’ũpo.
EL COMITÉ
El Comité Nacional de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial es presidido por la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), en la figura de la ministra Adriana Ortiz Semidei. Además, está integrado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Educación y Ciencias, el Ministerio de Tecnologías de Comunicación y la información (Mitic), la Secretaría de Políticas Lingüísticas, la Dirección Nacional de Propiedad Intelectual (Dinapi), el Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA) y la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur).
El encuentro en donde se llevó adelante esta decisión tuvo lugar en el Centro Cultural 1A. En dicha ocasión, Adriana Ortiz destacó la relevancia del Comité como un espacio clave para la preservación de las tradiciones y saberes que conforman la identidad cultural del Paraguay. En ese sentido, subrayó la importancia del involucramiento ciudadano en los procesos de salvaguardia, señalando que “es fundamental que la ciudadanía se apropie de su cultura viva y que quienes aún no la conocen sigan aprendiendo en profundidad sobre la riqueza del Paraguay”.
EL PROCEDIMIENTO
El procedimiento consta de los siguientes pasos: el Estado paraguayo debe documentar el valor comunitario y el consentimiento de la comunidad que resguarda este bien cultural. Creado un expediente, debe presentar la justificación, fotografías, videos y las medidas de salvaguardia diseñadas para garantizar la viabilidad del elemento.
Concluido el procedimiento, debe ser presentado ante la Secretaría de la Unesco.
La evaluación y decisión estará a cargo de un órgano especializado que examinará la candidatura basándose en los criterios de la Convención 2003 y hace una recomendación al Comité Intergubernamental, que toma la decisión final en su reunión anual.
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Presentan a las “Guardianas del Poha Ñana” de Itapúa y Caazapá
El proyecto “Guardianas del Poha Ñana y el Legado de Moisés Bertoni” reconoció recientemente a cincuenta mujeres que participaron de su implementación en Itapúa y Caazapá por el Centro de Educación, Capacitación y Tecnología Campesina (Cectec), con el apoyo del Programa de Pequeñas Donaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), financiado por el Fondo para el Medioambiente Mundial (FMAM, o GEF, por sus siglas en inglés).
La iniciativa contribuye a proteger un conocimiento ancestral que forma parte de la identidad cultural del Paraguay, además de proteger y dar valor a la biodiversidad, y apoyar la generación de ingresos por parte de las mujeres. El poha ñana, medicina tradicional basada en hierbas, fue reconocido por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, reafirmando su importancia para la salud comunitaria y el legado cultural del país.
“Ellas dedican tiempo, saberes y esfuerzos a la producción de plantas medicinales nativas con prácticas de conservación y uso sostenible de la biodiversidad local. Para ellas –y gracias al proyecto que las acompañó- esta oportunidad significó empoderamiento, diversificación de su producción, impulso de su creatividad y la posibilidad de generar ingresos propios”, refiere una nota de prensa del proyecto.
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Una de ellas es Juana Jara, madre de tres hijos, quien encontró en su huerta fortalecida por el proyecto, una fuente de sustento y un espacio propio para crecer. Hoy no solo cultiva y comercializa plantas medicinales, sino que también innova con productos como su propio mix de hierbas supermate e incluso hielos con yuyos para el tereré.
“Desde que empecé el proyecto, empecé a valorizar los plantines medicinales. Antes le daba poco y nada de uso e importancia. Pero al tener mis propias plantitas, ya cambia, porque es mío”, expresó Juana Jara. También está Saturnina Almada, o Ña Nina, quien trabaja la huerta junto a su esposo y sueña con que esta tradición siga viva: “Poder seguir trabajando por mis hierbas y que siempre estén lindas, ese es mi sueño. Y que haya más personas que quieran y sigan haciendo esto, ha de haber gente más joven que pueda seguir haciendo esto y continuando con la tradición”, manifestó.
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Cultura paraguaya en 2025: identidad, prestigio y proyección internacional
El 2025 consolidó a Paraguay como un actor cultural con visibilidad global, con hitos que abarcan música, artes visuales, patrimonio, gastronomía y políticas públicas de fomento.
A lo largo del año, el país fortaleció su identidad y amplió su presencia internacional mediante reconocimientos de la Unesco, participación en grandes vitrinas del arte mundial y una agenda activa de cooperación cultural.
Entre los logros más significativos se destaca el reconocimiento de la guarania como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, un hito histórico que reafirma la centralidad de este género en la identidad nacional.
En el ámbito de las artes visuales, Julia Isídrez y Juana Marta Rodas representaron al país en la Bienal de Venecia, llevando la cerámica paraguaya a una de las plataformas más influyentes del arte contemporáneo.
La literatura también tuvo un año destacado: la paraguaya Renée Ferrer recibió el Premio Cervantes Chico Iberoamericano, reconocimiento que proyecta la narrativa nacional en el espacio iberoamericano.
Patrimonio vivo y salvaguardia
En materia de patrimonio, la técnica ancestral de alfarería Ñai’ũpo fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial que requiere Medidas Urgentes de Salvaguardia por la Unesco.
La inclusión en esta lista reconoce su enorme valor cultural y, a la vez, alerta sobre los riesgos que enfrenta por cambios socioeconómicos y dificultades de acceso a materias primas.
Como respuesta, Paraguay implementará planes de formación, incentivos a las artesanas y documentación, con el objetivo de asegurar la transmisión del saber a nuevas generaciones.
Gastronomía como embajadora cultural
La cultura gastronómica alcanzó un triunfo simbólico con la consagración del vori vori como el mejor plato del mundo, lo que reforzó la proyección internacional de la cocina paraguaya. Música y gastronomía se consolidaron así como pilares de prestigio cultural, complementando el fortalecimiento de la memoria artesanal del país.
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Políticas públicas y fomento cultural
Los Fondos de Cultura 2025 seleccionaron 105 proyectos en música, danza, teatro, artes visuales, literatura y patrimonio, además de dos convocatorias específicas para movilidad de artistas, ampliando oportunidades de circulación y formación.
Otros hitos institucionales del año incluyen:
- Participación de la ministra de Cultura en Mondiacult, el principal foro global de políticas culturales.
- Celebración del Año Nacional de la Guarania, con un gran concierto en el marco del Rally Mundial en la costanera de Encarnación.
- Restitución de documentos históricos de Hernandarias y Fernando de la Mora, mediante un trabajo coordinado contra el tráfico ilícito de bienes culturales.
- Presencia activa en redes y espacios regionales, como Riafro, reuniones de viceministros de cultura y programas Ibercultura Viva, Ibermúsicas e Iberescena.
- Acuerdo cinematográfico con Francia y creciente presencia de películas paraguayas en festivales internacionales.
Proyección y pertenencia
Con estos avances, Paraguay cerró 2025 con una cultura más visible, protegida y proyectada, donde la tradición dialoga con la contemporaneidad y las políticas públicas acompañan la creación.
La música, la cocina, el arte y el patrimonio no solo fortalecen la identidad nacional, sino que posicionan al país como referente cultural en la región y el mundo.
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El ñai’ũpo, una tradición de arte y sacrificio moldeando la tierra
- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
El Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) incluyó esta semana en su lista al ñai’ũpo, una técnica cerámica tradicional. El objetivo es facilitar los medios necesarios para garantizar la supervivencia de este conocimiento ancestral que sobrevive gracias a un puñado de artesanas.
“Hoy para mí es un día histórico porque se reconoció el oficio que yo aprendí al lado de mi mamá. Tengo una gran esperanza en que desde hoy en adelante vamos a tener una propiedad a nombre de los artesanos iteños donde haya materia prima para la arcilla”, refiere la artesana Vicenta Rodríguez, de la Asociación de Mujeres Alfareras Kambuchi Apo, de la compañía Caaguazú de la ciudad de Itá.
Esto luego de que esta semana el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco incluyera en su lista al ñai’ũpo, una artesanía ancestral que se practica en Itá (Central), Yaguarón (Paraguarí) y Tobatí (Cordillera).
Se trata de una de las expresiones artesanales más significativas del país. Su elaboración combina conocimientos transmitidos por generaciones de mujeres artesanas, quienes enseñan el oficio a través de la práctica directa y la guía oral en guaraní.
TRANSMISIÓN INTERGENERACIONAL
“Soy hija heredera de María Elida Rodríguez. Soy una artesana que aprendió al lado de su mamá, algo que viene de generación en generación. Ahora tengo 58 años, tengo cuatro hijos y nuestra mamá era una mamá soltera con tres hijos. Primero nosotros le ayudábamos al venir de la escuela, hacíamos el polvo de ladrillo, el bruñido, y después yo desde los 14 años empecé a moldear las piezas”, explica la artesana.
Nacida y crecida en la compañía Caaguazú, Vicenta es sociafundadora de la asociación, que en su local propio se transformó en el lugar de trabajo de ocho mujeres de la comunidad.
Esta declaración, que se dio el martes último en Nueva Delhi, India, marca un hito para el país, ya que incorpora al ñai’ũpo en un marco internacional de salvaguardia que exige acciones concretas y sostenidas. La decisión subraya la urgencia de proteger un saber que forma parte del patrimonio cultural del Paraguay y posiciona a la práctica dentro de las prioridades de política cultural a nivel nacional e internacional.
KAMBUCHI’APO
“Mi abuela antes hacía siempre cántaro, cantarilla, cosa utilitaria que se usaba para la casa. Antes, todo el Paraguay tenía un cántaro en su casa para el agua. Entonces se compraba el cántaro, porque todos teníamos que tener”, comenta Vicenta.
La inclusión del ñai’ũpo en la lista de patrimonios con necesidades urgentes de salvaguardia pone al trabajo artesanal de Itá, Tobatí y Yaguarón en un punto de encuentro por compartir las mismas técnicas: arcilla de moldado manual, sin torno ni moldes, de carácter hereditario y trabajados con herramientas como cuchara sin mango, pedazos de tacuara y hojas de naranja, guayaba o pomelo.
“Para hacer un kambuchi tenemos tres etapas. Primero hacemos la base, ponemos en el sol, hay un punto cuero que nosotros tenemos que agregarle más a la arcilla, es tipo espiralero. Ahí toca hacer hasta la panza, esperar que se seque otra vez en un punto cuero y después ponerle su cuello al cántaro”, explica.
Los cántaros también tienen propuestas estéticas y llevan insertos rostros de mujeres con trenza, dibujos de flores tradicionales del Paraguay, animales silvestres y otros detalles.
ELEMENTOS DE LA NATURALEZA
Los elementos principales con los que trabajan son la tierra, el sol, el agua, el aire y el fuego.
En el caso de las artesanas de la asociación, ellas trabajan con un solo tipo de arcilla, mezclado con polvo de ladrillo, y cuentan para la cocción de sus piezas con un horno en el local.
“Nosotros tenemos que irnos al estero a extraer la arcilla. Nos bajamos al agua, la juntamos y traemos. Acá ahora tenemos una pileta, almacenamos la arcilla ahí. Después tenemos nuestro mortero para hacer el polvo de ladrillo, que vamos a mezclar con la arcilla con los pies y después recién nos sentamos a hacer las piezas”, describe.
RESISTENCIA AL FUEGO
El valor utilitario de los kambuchis se fue desplazando en los últimos años por su valor estético, ornamental o artístico. Las cantarillas también tuvieron tradicionalmente presencia en las chacras, pero hoy la tecnología dio otras opciones y la demanda mermó.
“Ahora ya no se usa más el cántaro para el agua. Entonces, a veces vendemos los cántaros porque viene la gente y dice ‘me acuerdo de mi abuela, ella tenía sus cántaros’ y entonces compran y llevan para tener ahí de adorno”, señala.
“Recuerdo que nuestra abuela hacía un plato grande al que ella le decía en guaraní ñai’ũpo.
Ese se ponía en el fuego directo y se tostaba maní, coco, maíz, chipa guasu, rora kyra. Ese plato se usaba en el fuego directo para cocer los alimentos”, agregó.
La potencialidad que tiene la cerámica de Itá de resistir al fuego directo abrió nuevas oportunidades.
“Así nació la idea del cántaro brasero. Yo estoy registrada como autora en la Dinapi (Dirección Nacional de Propiedad Intelectual) del cántaro bracero y el tatakua portátil.
Gracias al ñai’ũpyũ que antes hacía nuestra abuela, nosotros sabemos que nuestra materia prima sirve para poner en el fuego directo”, señaló Rodríguez.
UN OFICIO DIFÍCIL
La importancia que tiene el ñai’ũpo para las artesanas es transversal a sus vidas, porque se trata del oficio de las madres y abuelas solteras que les permitieron sostener un hogar, que les permitió a ella y a sus compañeras criar a sus familias dentro de su comunidad y con la presencia física.
“La preocupación de todas las ceramistas de Itá es que no tenemos la materia prima nuestra, estamos trayendo de una propiedad privada. No es nuestra nuestra materia prima, por eso fue que salió esta idea para que sea postulado el ñai’ũpo, para defender nuestra técnica, para que nuestra tradición siga viva, para que no se pierda, para que se transmita a las nuevas generaciones, para que yo el día que no esté más no termine nuestro oficio, el que nos dejaron nuestras mamás, nuestras abuelas gracias a su perseverancia y sacrificio”, comenta.
Sobre la clave del éxito en este oficio, expresó que “para ser un buen artesano, primero te tiene que gustar hacer y es necesario tener paciencia, porque este es un oficio muy sacrificado. Primero para extraer la materia prima, tenés que irte a bajar al charco, al agua, ya sea en el invierno o en pleno sol en el verano. Igual yo doy gracias a Dios por este oficio, porque gracias a este oficio que me dejó mi mamá yo pude criar a mis hijos, puedo estar a su lado y criar hoy a mis nietos”.
LISTA DE SALVAGUARDA
La Unesco elabora una lista del patrimonio cultural inmaterial que requiere medidas urgentes de salvaguardia con el objeto de concitar atención y recabar apoyo internacional para salvaguardar el patrimonio cultural inmaterial, cuya viabilidad corre peligro pese al máximo empeño de las comunidades o Estados parte.
En esta lista se registran las medidas de salvaguardia elaboradas por los Estados parte con la mayor participación posible de las comunidades. Así, estas pueden beneficiarse de la ayuda financiera que ofrece el Fondo del Patrimonio Cultural Inmaterial.
“Para mí este día es muy importante y vamos a procurar para que nuestras artesanas tengan la mejor calidad de vida para que los jóvenes puedan tener ese kyre’y para seguir nuestra tradición, porque ya van a ver que se valora nuestro trabajo porque mi abuela, mi mamá y eso se murieron sin ningún reconocimiento, sin conocer siquiera Asunción, mucho menos ir a la feria a vender a un precio justo”, señala Vicenta.
La iniciativa que procuró esta inclusión en la lista tiene por objetivo que la tradición de estas familias siga viva y que las nuevas generaciones aprendan para que esta tradición no se termine.
“Para nosotros es muy importante esta declaración, porque nosotros creemos que con esta declaración el Estado o la Municipalidad o el Instituto Paraguayo de Artesanía o la Secretaría de Cultura podrán preparar un proyecto para que nos beneficie a las artesanas iteñas, para que tengamos una propiedad de las artesanas iteñas y que se resguarde y se respete la materia prima de nuestro trabajo, que es la arcilla”, agregó.