Ejemplo de superación: buscando nuevos horizontes incursionó en los dulces y la costura
Compartir en redes
Soledad Fornerón es de Capiatá y tiene 36 años, es licenciada en Hotelería y Turismo. Madre de 2 hijas, la mayor de 10 años y la más pequeña de 5 meses. Trabajaba en una empresa turística en Areguá, donde ocupó varios cargos durante 5 años, pero luego debió apartarse del rubro.
En el 2016 y tras varios meses de pensar a qué dedicarse, nació Dulsol; una combinación de su nombre con el de su hija mayor, Dulce. El emprendimiento surgió para el día de las madres, fue allí que decidió hacer tortas. Empezó de cero, preparó diez unidades que se vendieron en su totalidad.
Soledad prepara torta marmolada, de naranja, brownie, arroz con leche, crema, budín, pavé, pie de limón, tarta de durazno, entre otras opciones. Foto: Gentileza.
“La venta inició de boca en boca. Me puso muy contenta haber hecho algo que de entrada me haya salido bien, eso es muy importante para una emprendedora”, aseguró en contacto con La Nación.
Soledad comentó que tras esa exitosa primera venta empezó a preparar y a ofrecer postres los fines de semana, hasta llegar a la expofrutilla con sus pastafrolas y chupachups hechos a base de la deliciosa fruta.
“Hice pastafrola, que es el fuerte de Dulsol. Luego como tenía varios contactos en Areguá ofrecí y ahora todos los años ya hago una gran producción de pastafrolas de frutilla, exclusivas para los expositores de la expofrutilla”, mencionó.
Soledad Fornerón tiene 36 años, es madre de 2 hijas y sus ganas de hacer cosas nuevas la llevaron a emprender en el mundo de lo dulce y la costura. Foto: Gentileza.
Un dato no menor, es que en noviembre del mismo año vio el potencial que tenía la playa de Areguá, por lo que gestionó los papeles necesarios para conseguir el permiso y colocar un puesto de ventas en el lugar, pero actualmente se mantiene cerrado a causa de la pandemia.
La joven dijo que este año ya preparó empanadas y los alfajores de frutilla, porque también le pidieron. “Ya me habían pedido, pero con la pandemia me animé a hacer porque al principio era solamente la pastafrola”, comentó.
Con la pandemia y su segundo embarazo, Soledad contó que se despertó en ella el lado que estaba dormido y es el gusto por la costura.
“Isabella es mi segunda hija y con ella nació la costura, ahora estamos pensando en fusionar la costura con Dulsol o crear algo nuevo. Hago baberos, sabanitas, toallitas, bolsitos, mochilitas, manteles, tapabocas. Tuve pedido de 600 tapabocas”, refirió.
Pedidos
Para los pedidos de postres o trabajos de costura, las personas pueden contactar con Dulsol en el Facebook y también pueden hacerlo al (0992) 434-550. Los pedidos de postres se realizan con dos días de antelación.
Nuestra entrevistada adelantó que para las fiestas preparará torta marmolada, de naranja, brownie, arroz con leche, crema, budín, pavé, pie de limón, tarta de durazno. Además dijo que los productos los elabora en varios tamaños y se pueden adquirir a partir de 5.000 guaraníes.
Paula Roa, estudiante paraguaya, se recibe con honores en prestigiosa universidad de Taiwán
Compartir en redes
La estudiante paraguaya Paula Roa (23) se recibió con honores en Taiwán como ingeniera electrónica de la National Taipei University of Technology. Viajó en el año 2020, a los 18 años, asumiendo el gran desafío de mudarse sola en medio de una pandemia.
“Mis expectativas principales eran recibir una educación de primer nivel en un entorno de alta competitividad y formarme en la frontera del conocimiento, ya que Taiwán es el referente mundial en tecnología y electrónica”, relató en diálogo con La Nación/Nación Media.
Igualmente, esperaba crecer profesionalmente a la par de “asegurar un futuro prometedor y expandir mi visión del mundo al sumergirme en una cultura totalmente diferente”, aclaró.
La compatriota, oriunda de Lambaré, recordó que al llegar, el primer gran impacto fue la barrera del idioma, adaptarse a una cultura totalmente distinta y gestionar la profunda nostalgia por la distancia.
La compatriota busca seguir formándose en el exterior, pero quiere volver a Paraguay a aplicar sus conocimientos y alentar a jóvenes paraguayos a salir adelante, expresó a La Nación. Foto: Gentileza
“Sin embargo, el desafío mayor vino un año después, cuando arranqué la carrera y me tocó enfrentar la exigencia académica pura: cursar ingeniería en chino, siendo la única extranjera en un departamento sumamente competitivo. Fue una prueba de resistencia constante”, mencionó.
Añadió que no contaba con la misma base ni preparación académica de los taiwaneses, quienes prácticamente se preparan durante años para este tipo de carreras técnicas tan exigentes.
“En mi caso, fue como empezar todo desde cero, y gran parte del desafío fue el esfuerzo constante por ponerme al día y alcanzar el ritmo avanzado que ellos ya traían. A pesar de todo esto, me considero una persona muy decidida y resiliente”, sentenció.
Aunque muchas veces el camino no le fue fácil, se mantuvo firme con un fuerte enfoque personal y no descansó hasta lograr mis objetivos. “El apoyo incondicional de mi familia desde la distancia, junto con mi determinación diaria, fueron la clave para no rendirme nunca y demostrar que la perseverancia es el idioma universal del éxito”, resaltó.
Conocimientos técnicos de vanguardia
Estudió un año de idioma seguido por los cuatro años de la carrera de grado. En todo este tiempo, la universidad le proporcionó conocimientos técnicos avanzados y de vanguardia en áreas clave de la ingeniería electrónica, recalcó.
“Pude involucrarme en campos sumamente innovadores como la “salud inteligente” y el monitoreo remoto, desarrollando mi tesis en la detección de frecuencias cardíacas y respiratorias a través de radares. Más allá de lo académico, este tiempo me dio herramientas invaluables para la investigación, el manejo de tecnologías emergentes y la capacidad de adaptarse y resolver problemas complejos en entornos multiculturales y de alta presión”, puntualizó.
Además de su título de ingeniera, recibió un reconocimiento por su desempeño académico sobresaliente. Foto: Gentileza
Se graduó en el año 2025 recibiendo el título de Ingeniera Electrónica por la Universidad de Taipei Tech. Además del título, obtuvo el certificado de ‘Outstanding Academic Performance’ (Desempeño Académico Sobresaliente).
“Este reconocimiento es invaluable para mí porque premia la dedicación, la resiliencia y el inmenso esfuerzo invertidos para culminar estos méritos en tiempo y forma, habiendo afrontado el desafío de ser la única extranjera de la clase y cursar un programa en chino en una carrera sumamente competitiva”, subrayó.
A su criterio, la clave para sobresalir en un ambiente tan competitivo siendo extranjera, tuvo que ver con muchísima disciplina y dedicación, porque el ritmo de allá te exige dar el máximo todos los días.
“En mi caso, los valores de constancia y esfuerzo que me inculcaron mis padres desde chica fueron mi mayor motor, pero, primero que nada, está la valentía de confiar en uno mismo y en el potencial que tenemos. Es un proceso durísimo, pero estoy convencida de que todo lo que hoy cuesta y exige tanto, el día de mañana se convierte en tu mayor orgullo, porque el verdadero sacrificio siempre da sus frutos”, apuntó.
En cuanto a sus metas, señaló que busca seguir formándome en el extranjero, obtener experiencia profesional y capacitarse en los países más desarrollados tecnológicamente.
“Mi plan a largo plazo es regresar para aplicar todos esos conocimientos avanzados en Paraguay y contribuir activamente al desarrollo tecnológico de mi país. Además, me interesa mucho motivar a otros jóvenes paraguayos a que se animen a salir de su zona de confort”, manifestó.
Al respecto, dijo que en el país sobra talento y ganas de salir adelante. “Lo único que necesitamos son más herramientas para demostrar lo lejos que podemos llegar y, el día de mañana, usar todo ese conocimiento para hacer crecer a Paraguay”, acotó.
El hecho de súper curiosa desde chica y de gustarle siempre los desafíos, le llevaron a aplicar para la beca. Además, la influencia de sus padres que le enseñaron a soñar en grande y a confiar en sí misma.
“Siempre me llamó la atención la idea de salir, conocer el mundo y expandir mis horizontes, buscando una educación de primer nivel y la experiencia de sumergirme en una cultura totalmente diferente. Saber que Taiwán es líder a nivel mundial en tecnología y electrónica era el lugar perfecto para formarme en lo que me apasiona y asegurar un futuro prometedor”, detalló.
Superando un mar de emociones
En otro momento comentó que el peso de la distancia y gestionar la nostalgia sola al otro lado del mundo fue una de las pruebas emocionales más grandes que le tocó vivir.
“Extrañé muchísimo la calidez de nuestra gente, nuestras costumbres y esa tranquilidad paraguaya que contrasta tanto con el ritmo de vida tan acelerado de Asia. Extrañaba demasiado los asados de los domingos, el sabor de nuestras comidas caseras y el simple hecho de compartir en familia”, reveló.
Pero como tejedora de ñandutí y bailarina de danza paraguaya, mantener vivas esas tradiciones a la distancia le ayudó a paliar la nostalgia. “Fue mi manera de sentirme cerca de casa y recordar siempre de dónde vengo”, afirmó.
Por otro lado, se refirió a las satisfacciones que le proporcionó esta gran oportunidad. “Mi mayor satisfacción es mirar hacia atrás y ver que todo el sacrificio valió la pena al 100%. Me demostré a mí misma que con disciplina y resiliencia fui capaz de sobresalir en una carrera complejísima, en un idioma y cultura totalmente distintos”, aseguró.
Asimismo, se refirió a la emoción de regresar al país. “Sin dudas, el sentimiento más hermoso fue regresar a mi tierra y ver ese orgullo reflejado en mis padres; saber que todo lo que ellos me inculcaron dio sus frutos es mi mayor recompensa”, enfatizó.
En ese sentido, dijo que volver a casa con ese mérito le dio la seguridad de que no hay desafío que no pueda superar. “Regreso lista para todo lo que viene, con el corazón lleno de gratitud y feliz de poder dejar en alto el nombre de mi país”, expresó.
Finalmente, agradeció las muestras de cariño recibidas a su regreso y los reconocimientos a su trayectoria académica y los logros obtenidos en el extranjero.
Hantavirus y ébola confirman falta de conciencia ante los riesgos de pandemia, dice experta
Compartir en redes
Los letales brotes de hantavirus y de ébola muestran que, pese a que la respuesta a las crisis de salud pública ha mejorado, el mundo sigue sin ser lo suficientemente consciente de los riesgos de pandemia, advirtió una experta en la materia. Más de seis años después de que la Organización Mundial de la Salud declarara la pandemia de covid-19, los esfuerzos mundiales por reformar la respuesta a las crisis de salud pública han tenido un impacto positivo en la reacción ante los actuales brotes de hantavirus y ébola, afirmó Helen Clark, ex primera ministra de Nueva Zelanda y copresidenta del Panel Independiente de Preparación y Respuesta ante Pandemias.
Ayer miércoles, la Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que la epidemia de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) no representa “una emergencia pandémica” pero sí un riesgo “elevado” a nivel nacional y regional. “Las nuevas normativas sanitarias están funcionando”, dijo Clark a la AFP en Ginebra.
En cuanto se emitió la alarma, el viernes pasado, por el nuevo brote de ébola en la RDC, y semanas después de que se anunciara un brote de hantavirus en el crucero MV Hondius en el océano Atlántico, “la respuesta ha ido bastante bien”, valoró. “Nuestro problema ahora se encuentra mucho más allá de eso”, dijo Clark, insistiendo en que aún hay mucho trabajo por hacer para identificar los riesgos y cómo “surgen esos brotes”.
“Creo que necesitamos mucho más conocimiento sobre la preparación basada en el riesgo”, afirmó, y llamó a centrarse más en conocer el propio riesgo y “lo que podría surgir”, y a “estar preparados para afrontarlo”. “Temas básicos de vigilancia, de detección temprana... aún no estamos en eso”, comentó.
Por ejemplo, Clark apuntó que la especie de hantavirus detrás del brote en el crucero, que desencadenó una alerta sanitaria mundial tras la muerte de tres personas, era conocida por ser endémica en la zona de Argentina de donde zarpó el barco. “Pero no tenemos claro cuánto sabían de eso los barcos que parten regularmente de allí”, dijo.
Al mismo tiempo, el brote de la cepa Bundibugyo de ébola que, se sospecha, ha matado a más de 130 personas en la República Democrática del Congo, parece que estuvo fuera de los radares durante semanas, pues los tests que se estaban realizando eran de otra cepa y daban negativo.
“¿Cómo pudo ocurrir esto durante cuatro o seis semanas (...), propagándose, sin que tuviéramos los resultados de las pruebas que necesitábamos para demostrar que se trataba de una variante en particular?”, se preguntó la experta. La exmandataria pidió que se investigue “la cadena de acontecimientos y lo que podemos aprender de ella, lo que nos dice sobre las capacidades que necesitamos”.
“Tormenta perfecta”
Clark también destacó que el brote de ébola puso especialmente de manifiesto el grave impacto que tienen los fuertes recortes de ayudas mundiales en los esfuerzos de prevención de enfermedades.
“Hay una tormenta perfecta”, advirtió, y recordó que a hay países a los que se les ha pedido “de repente” que “hagan muchas más inversiones en los sistemas de salud, que antes venían de donantes”.
“Con la mejor voluntad del mundo, los países más empobrecidos y frágiles simplemente no tienen dinero en el banco para hacer eso, así que se están descuidando un montón de cosas en muchas áreas”.
Clark insistió en que “la solidaridad global sigue siendo extremadamente importante”.
“Estamos hablando de bienes públicos mundiales”, afirmó, y señaló que ya se ha confirmado un caso de ébola en un ciudadano estadounidense que se contagió en la RDC, y que el hantavirus “apareció de repente en lugares donde [desembarcó] gente del barco”. “Estamos juntos en esto, así que tenemos que buscar vías para financiar la preparación o la respuesta que reflejen nuestros intereses compartidos”, apostilló.
Un pasajero evacuado del crucero es escoltado a una ambulancia desde un avión medicalizado en Ámsterdam, Países Bajos, el 6 de mayo de 2026. Foto: Lina Selg/AFP
“Hantavirus no es como el covid”, dice experta en enfermedades infecciosas
Compartir en redes
El hantavirus encontrado en el brote del crucero MV Hondius es mucho menos transmisible que el covid, declaró ayer jueves a la AFP la responsable de la unidad médica en Países Bajos que trata a uno de los pacientes. En una entrevista exclusiva con AFPTV, Karin Ellen Veldkamp, jefa de enfermedades infecciosas del Centro Médico Universitario de Leiden, afirmó que su unidad está preparada para recibir más pacientes si fuera necesario.
Interrogada sobre el temor a que el hantavirus pueda convertirse en “el nuevo covid”, Veldkamp respondió: “No, no es así. No se transmite fácilmente de persona a persona”. “Sabemos que la transmisión entre personas es posible y sospechamos que ocurrió en el barco (…) pero no es como el covid, la transmisión es mucho más difícil”, añadió.
Veldkamp declinó dar detalles precisos sobre el paciente ingresado en el hospital el miércoles por la noche, pero afirmó que el centro está bien preparado para este tipo de casos. Los pacientes son aislados en habitaciones individuales, atendidos por personal altamente capacitado y bajo protocolos estrictos de control de infecciones, explicó.
“Nuestro principio es simplemente cuidar bien al paciente. No nos negamos a entrar en la habitación de aislamiento. Estamos bien entrenados para hacerlo de manera segura”, señaló Veldkamp. En general, los pacientes permanecen en aislamiento mientras presentan síntomas. Cuando mejoran, se les realiza una prueba y, si el resultado es negativo, se levanta el aislamiento.
“No sabemos exactamente cuánto tiempo puede una persona seguir portando el virus. Pero asumimos que, una vez que alguien se siente mejor, ya no es contagioso”, dijo. La unidad de Leiden está acostumbrada a tratar pacientes con enfermedades infecciosas similares, añadió la doctora, e indicó que hay más plazas disponibles en caso de un brote. “Hay varios hospitales en los Países Bajos que pueden hacerlo, así que podemos repartir la carga”, concluyó.
Chile descarta contagios
El ministerio de Salud chileno dijo el jueves que los turistas que recorrieron Chile, Argentina y Uruguay antes de embarcar en un crucero donde se presentaron casos de hantavirus no se habrían contagiado en este país. El barco MV Hondius, de bandera neerlandesa, suscitó alarma internacional tras la muerte de tres personas que estuvieron a bordo.
Dos de los fallecidos, una pareja de neerlandeses, recorrió Chile, Uruguay y Argentina antes de embarcar en el crucero, informaron autoridades sanitarias de Argentina el miércoles. En Chile, los turistas recorrieron el país “en un periodo que no corresponde de incubación, por lo que la exposición al virus no habría ocurrido en nuestro país”, dijo el ministerio de Salud en un comunicado.
La pareja de neerlandeses, a la que el Ministerio de Salud argentino no identificó, entró a Argentina el 27 de noviembre y, tras recorrer el país en auto, cruzó a Chile el 7 de enero. Entre esa fecha y el día en que se embarcaron en el MV Hondius, el 1 de abril, estuvieron en Argentina, Chile y Uruguay.
La OMS reportó el jueves cinco casos confirmados de hantavirus y otros tres sospechosos. Expertos sudafricanos identificaron un caso con la cepa Andes, la única de la que hay evidencia de transmisión humana. Chile afirma que el último contagio de esta cepa en el país se documentó en 2019. Según la OMS, la incubación del hantavirus es de una a seis semanas.
Un proyecto de investigación presenta aprendizajes sobre cómo las comunidades educativas respondieron a la crisis sanitaria y qué estrategias pueden fortalecer la resiliencia del sistema educativo frente a futuros riesgos.
El estudio, denominado “Educación y participación ciudadana en la gestión y reducción de riesgos de desastres en el Área Metropolitana de Asunción y Bajo Chaco: el caso de los Comités Educativos Institucionales para la Gestión del Riesgo (CEIGR) en la pandemia de la covid-19”, analizó el funcionamiento de estos comités en 25 instituciones educativas, con el objetivo de comprender cómo se tomaron decisiones y qué mecanismos permitieron sostener la continuidad educativa en un contexto de emergencia.
Entre los principales hallazgos se destaca el papel de la coordinación interinstitucional durante la pandemia. En el ámbito educativo, el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) brindó acompañamiento a las instituciones a través de guías prácticas y capacitaciones orientadas a la gestión del riesgo en las escuelas.
En este proceso, los supervisores educativos cumplieron un rol fundamental como vínculo entre las autoridades educativas y las comunidades escolares.
Los resultados muestran que las decisiones tomadas durante la pandemia fueron mayoritariamente colectivas y participativas, lo que contribuyó a fortalecer la autonomía de las comunidades educativas. El proyecto propone recomendaciones estratégicas orientadas a fortalecer el sistema educativo