Los comerciantes de la ciudad de Nanawa insisten con la reapertura de la frontera para paliar la crisis desatada a causa de la pandemia del COVID-19. Muchos advierten que ya no tienen la forma de ganarse el sustento desde el brote del virus y el cierre del paso.
“Tenemos 205 comerciantes parados y 400 mesiteros. Con Falcón somos 3.350 familias las afectadas, paramos totalmente. Tuvimos dos inundaciones y ahora vino el cierre de la frontera. La gente ya está pasando hambre”, lamentó este viernes Mirta Rodríguez, comerciante de la zona, en comunicación con la 1080 AM.
Sostuvo que hace tiempo los trabajadores del sector prepararon un plan de reactivación a fin de hacer frente a la crisis desatada a causa de la pandemia, pero hasta el momento no recibieron una respuesta concreta de las autoridades del Gobierno.
Rodríguez indicó que los afectados entregaron la propuesta hace meses al Gobierno a fin de poder activar para las fiestas de fin de año, buscando repuntar un poco con las ventas, pero no hubo caso y miles de familias ya no tienen la forma de ganarse el sustento diario.
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“Empezamos a hablar y plaguearnos en todos los medios porque paramos, nos quedamos con stock de mercaderías. Tampoco abriendo el puente será de maravillas porque el peso argentino está por el piso y nos llegó la factura de la Ande. Vamos a tardar un año y medio mínimo para recuperarnos”, agregó.
Paraguay busca una apertura para el tránsito vecinal fronterizo y se estará trabajando de manera coordinada para apoyar el trabajo de los gobiernos locales mediante la elaboración de una propuesta de plan piloto, que contemple posibles modalidades de ingreso por un plazo determinado y deberá ser consensuado entre ambas partes.
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La inflación argentina se acelera levemente en setiembre mientras baja expectativa de crecimiento
La inflación mensual en Argentina se aceleró levemente en setiembre hasta 1,9 %, informó este martes el instituto de estadísticas Indec.
El aumento de los precios al consumidor fue mayor que el 1,7 % de agosto y acumuló 23,6 % en los primeros nueve meses del año.
El presidente ultraliberal Javier Milei se fijó como objetivo el control de la inflación.
Desde que jubiló en 2023, Milei aplicó un plan de austeridad para contener el déficit fiscal crónico y logró bajar el índice de precios de tres dígitos a un 33,4 % interanual en septiembre.
A la par con la caída de la inflación, el Fondo Monetario Internacional redujo este martes de 3,5 % a 2,1 % su proyección de expansión de la economía argentina para 2026, según un informe presentado durante sus reuniones anuales en Bangkok.
El rubro de mayor aumento en el mes fue vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (3,1 %), seguido por Educación (3,0 %).
“Que hoy estemos abajo del 2 % creo que es un buen número comparado del lugar del cual venimos”, dijo el vocero presidencial, Adrián Ravier.
El funcionario confió en que el gobierno logrará reducir la inflación hasta “un indicador de un dígito anual” a mediano plazo.
En medio de la política de austeridad, los argentinos han perdido poder adquisitivo y reducido el consumo, mientras se han perdido empleos en la industria manufacturera.
El FMI también recortó sus pronósticos de crecimiento para 2027 del 4 % al 3,5 %.
“Esta revisión a la baja se debe a la actividad más débil observada durante el tercer trimestre de este año”, explicó Petya Koeva Brooks, subdirectora del Departamento de Estudios del FMI, en conferencia de prensa..
La funcionaria dijo que “se ha registrado una menor demanda interna en un contexto de condiciones financieras internas aún restrictivas y de la continua transformación estructural de la economía argentina”.
Sin embargo, se espera “que el crecimiento comience a recuperarse el último trimestre de este año para fortalecerse aún más en 2027, 2028”.
- Fuente: AFP
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Cierran temporalmente cataratas del Iguazú por crecidas en Argentina debido al El Niño
Las autoridades cerraron este lunes temporalmente el acceso turístico a las cataratas del Iguazú en el noreste argentino por la crecida del río homónimo, mientras se han registrado aumentos de los caudales de los ríos Paraná y Uruguay debido a las lluvias asociadas al fenómeno de El Niño.
La Intendencia del Parque Nacional Iguazú y la empresa concesionaria del paseo restringieron el ingreso a los sectores turísticos de las cataratas ubicadas en Misiones luego de que el río superara los 12.000 metros cúbicos por segundo, más de seis veces su caudal promedio.
Las autoridades del parque informaron luego que, a lo largo del lunes “se ha registrado un paulatino descenso” en el caudal del río y que esta evolución “permite levantar la restricción preventiva de acceso y normalizar las actividades” a partir del martes.
Los cierres provisorios del parque por crecidas tienen antecedentes en 2023 y 2024 en el marco de otro fenómeno de El Niño que destruyó pasarelas en la zona turística de la Garganta del Diablo.
En agosto, las autoridades del parque cerraron esa parte del circuito y levantaron pasarelas a modo preventivo, a la espera de un fenómeno meteorológico similar o incluso más potente que el de entonces.
Meteorólogos de todo el mundo han advertido que el actual fenómeno El Niño podría convertirse en el más fuerte que se ha observado.
El Niño eleva las temperaturas en el Pacífico tropical, provocando cambios en el clima que pueden aumentar el riesgo de sequías e inundaciones y exacerbar el calentamiento global.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) argentino señaló que hasta septiembre la zona del litoral argentino viene experimentando excesos de precipitaciones “similares al promedio de los eventos niños fuertes”.
El SMN advirtió que “al principio los excesos son relativamente pequeños, pero a medida que avanza el año van aumentando, especialmente durante el verano y el otoño” austral, en 2027.
En paralelo, la entidad binacional a cargo de la central hidroeléctrica de Yacretá, en la frontera entre Argentina y Paraguay, informó el lunes que el caudal del río Paraná superó los promedios históricos en un 37% en septiembre y un 40% en lo que va de octubre.
La crecida del río Uruguay, otra cuenca relevante del litoral argentino, obligó a evacuar a decenas de personas en las zonas costeras de Concordia, Entre Ríos, y Paso de los Libres, Corrientes, según partes municipales difundidos el lunes por la prensa local.
- Fuente: AFP
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Ironman 70.3 Encarnación: el evento deportivo que impulsará millones para el turismo y los servicios
El perfil de los atletas, las estadías prolongadas y el movimiento de acompañantes generan un impacto estimado de USD 4 millones para la hotelería, gastronomía, transporte y comercio.
Impulso a la actividad económica. Encarnación se prepara para recibir este domingo una nueva edición del Ironman 70.3, una de las competencias de resistencia más importantes del calendario deportivo internacional y, al mismo tiempo, uno de los eventos con mayor impacto económico para el sector turístico y de servicios del país.
La prueba llega respaldada por el reconocimiento alcanzado tras su debut en 2025, cuando fue distinguida como el segundo mejor evento de Latinoamérica y el quinto a nivel mundial entre todas las competencias Ironman 70.3.
Este resultado impulsó mejoras organizativas para la edición 2026, entre ellas ajustes en el circuito, ampliación de cupos y la incorporación de equipos de relevos, modalidad que permitirá que tres personas compartan las disciplinas de natación, ciclismo y pedestrismo.
Más allá del aspecto deportivo, los organizadores destacan que el verdadero alcance del evento se refleja en la economía local. Según datos de la edición pasada, el 86 % de los participantes llegó desde fuera de la región y casi el 40 % recorrió más de 1.000 kilómetros para competir. La estadía promedio fue de 3,5 noches y el 93 % de los visitantes se alojó en hoteles o alquileres temporarios.
Cada atleta arribó acompañado, en promedio, por 3,5 personas, multiplicando el consumo en alojamiento, gastronomía, transporte, comercio y actividades turísticas. A ello se suma la contratación de servicios locales, logística y personal vinculados a la organización del evento.
Este perfil internacional convierte al Ironman 70.3 en la competencia con mayor derrama económica por participante dentro del portafolio de Rebelocity, con un impacto estimado de entre USD 4 millones y USD 5 millones para la economía regional.
Triatlón en Paraguay también acompaña la tendencia. Según los organizadores, antes de la llegada de Ironman existían entre 100 y 120 triatletas activos en el país, mientras que en la edición pasada se congregaron cerca de 700 participantes, reflejando el auge de los deportes de resistencia.
Además de las premiaciones por categorías de edad en ramas masculina y femenina, la competencia otorgará la posibilidad de clasificar al Campeonato Mundial, uno de los principales atractivos de esta serie internacional.
Con el lema “Anything is Possible” (Todo es posible), el Ironman 70.3 Encarnación se posiciona no solo como un desafío deportivo, sino también como una plataforma capaz de fortalecer el turismo, proyectar la imagen internacional del país y generar oportunidades para la economía local.
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La decisión que transformó una frontera disputada en una zona de paz
- Embajador Carlos José Fleitas
- Fotos: Gentileza
A lo largo de su historia, Paraguay recurrió en tres momentos decisivos al arbitraje para resolver controversias territoriales. El primero fue el laudo Hayes con la Argentina en 1878, que reconoció la soberanía paraguaya sobre el territorio situado entre los ríos Verde y Pilcomayo; el segundo, el laudo arbitral del Chaco del 10 de octubre de 1938, que fijó la frontera con Bolivia después de la guerra del Chaco; y el tercero, conocido como el arbitraje del cerro Chovoreca, culminó con el fallo del 11 de julio de 1969 y determinó la ubicación correcta de uno de los vértices establecidos en 1938.
Pese a su importancia para la definición territorial del país, el laudo de 1938 ha recibido menor atención que los otros dos casos. Detrás de su pronunciamiento existió, además, un episodio poco conocido y todavía controvertido: el acta reservada del 9 de julio de 1938, mediante la cual las partes y los países mediadores anticiparon el trazado fundamental de la futura frontera antes de la firma del Tratado de Paz y del fallo formal de los árbitros.
DE LA TREGUA AL ARBITRAJE
El Protocolo de Paz firmado en Buenos Aires el 12 de junio de 1935 puso fin a las hostilidades de la guerra del Chaco y abrió las negociaciones para resolver la cuestión territorial. La Conferencia de Paz del Chaco, integrada por representantes de Argentina, Brasil, Chile, Estados Unidos, Perú y Uruguay, asumió la tarea de acercar las posiciones de los antiguos contendientes.
Las negociaciones se extendieron durante más de tres años, prueba de que el cese del fuego no había resuelto automáticamente el problema de límites. Finalmente, el 21 de julio de 1938, Paraguay y Bolivia firmaron en Buenos Aires el Tratado de Paz, Amistad y Límites, bajo los auspicios y la garantía moral de los seis Estados mediadores.
Por Paraguay participaron, entre otros, Cecilio Báez, José Félix Estigarribia, Luis A. Riart y Efraím Cardozo; por Bolivia, Eduardo Diez de Medina y Enrique Finot. Los instrumentos de ratificación fueron intercambiados el 29 de agosto de 1938 (González de Bosio, 2022).
ACUERDO RESERVADO
Antes de la firma pública del Tratado de Paz, Amistad y Límites, en la madrugada del 9 de julio de 1938 las delegaciones de Paraguay y Bolivia rubricaron, junto con los mediadores, el proyecto de tratado, aunque debían someterlo a la aprobación de sus respectivos gobiernos. En esa misma fecha se suscribió un documento reservado titulado “Paraguay-Bolivia.
Acta rubricada en la ciudad de Buenos Aires, 9 de julio de 1938”, en el cual los representantes de las partes y de los países mediadores anticiparon el recorrido general que debía respetar el futuro laudo arbitral.
El acta afirmaba que la Conferencia de Paz había identificado, con el asesoramiento de sus técnicos militares y después de escuchar separadamente a las partes, una delimitación transaccional basada en los puntos de coincidencia existentes. En él se anticipó una línea que comenzaba en Esmeralda, sobre el río Pilcomayo; se dirigía hacia 27 de Noviembre, dejando Yrendague al este; continuaba por Capitán Ustares, Palmar de las Islas, Fortín Paredes y cerro Chovoreca; y llegaba al río Negro u Otuquis y a su desembocadura en el río Paraguay.
El documento declaraba que el futuro laudo respetaría esa solución “fiel y escrupulosamente”, considerándola razonable y definitiva por los negociadores (Rout, 1970).
Los compromisos del 9 de julio fueron confirmados y complementados, ya que el 19 de julio Bolivia solicitó nuevas garantías de que el Colegio Arbitral respetaría lo acordado, mientras Paraguay recibió seguridades escritas sobre el sector occidental de la frontera y la permanencia de los fortines Patria y Galpón bajo su jurisdicción.
El acta no fue un documento aislado, sino la pieza central de una negociación reservada más amplia que preparó el camino para la firma pública del Tratado de Paz, el 21 de julio, y para el laudo arbitral del 10 de octubre. Aunque el fallo mantuvo la orientación general del acta, incorporó referencias geográficas como Villazón, el punto situado diez kilómetros al oeste de Estrella; Cerrito Jara y determinadas intersecciones de paralelos y meridianos. Es decir, el trazado definitivo mantuvo la orientación fundamental del acuerdo previo, pero no lo reprodujo literalmente. El documento, por tanto, no sustituye al laudo arbitral, aunque permite comprenderlo como la culminación jurídica de una solución política negociada previamente y mantenida bajo reserva.
CONTROVERSIA
El acta ha generado controversias históricas, su carácter reservado y su divulgación pública muchos años después motivaron cuestionamientos sobre la transparencia de las negociaciones. Además, al afirmar que el futuro laudo respetaría “fiel y escrupulosamente” la línea acordada, abrió la discusión sobre el margen de decisión que conservaron los árbitros. También provocó reparos jurídicos porque fue rubricada antes de que las delegaciones obtuvieran la aprobación definitiva de sus gobiernos y antes de la firma y ratificación del Tratado de Paz. A ello se sumaron las diferencias internas de la representación paraguaya ante las concesiones territoriales discutidas.
BASE JURÍDICA
El tratado no sometió nuevamente a discusión la totalidad del Chaco Boreal. Reconoció directamente determinados espacios y estableció una zona dentro de la cual los árbitros debían fijar la línea definitiva. La decisión tendría el carácter de un arbitraje de equidad: los árbitros debían pronunciarse según su leal saber y entender, considerando la experiencia de la Conferencia de Paz y los dictámenes de sus asesores militares.
A diferencia de un arbitraje estrictamente jurídico, centrado principalmente en la aplicación de tratados anteriores, títulos coloniales y otras normas de derecho, los árbitros de equidad podían buscar una solución considerada justa, razonable y viable para ambas partes. Debían pronunciarse según su “leal saber y entender”, tomando en consideración los antecedentes reunidos por la Conferencia de Paz, los dictámenes de los asesores militares y las condiciones geográficas, económicas y de seguridad de los dos países. La finalidad era alcanzar una fórmula que pudiera cerrar el conflicto y evitar una nueva guerra.
El Tratado fijó los márgenes que la decisión no podía sobrepasar. En el sector occidental, la línea debía situarse dentro de una franja determinada entre el río Pilcomayo y el meridiano del fortín 27 de Noviembre. En el norte y el este, debía mantenerse entre la propuesta presentada por la Conferencia de Paz el 27 de mayo de 1938 y la contrapropuesta paraguaya del 24 de junio. Además, el litoral del río Paraguay situado al sur de la desembocadura del río Negro u Otuquis quedó expresamente excluido del arbitraje.
Los árbitros eran los presidentes de Argentina, Brasil, Chile, Estados Unidos, Perú y Uruguay, quienes delegaron sus funciones en representantes plenipotenciarios. Argentina designó a José María Cantilo, Isidoro Ruiz Moreno y Pablo Santos Muñoz; Brasil, a José de Paula Rodrigues Alves; Chile, a Luis Barros Borgoño y Manuel Bianchi; Estados Unidos, a Spruille Braden; Perú, a Felipe Barreda Laos y Luis Fernán Cisneros; y Uruguay, a Eugenio Martínez Thédy. Sus poderes los facultaban para deliberar y suscribir el fallo en nombre de los respectivos jefes de Estado (Comisión Mixta Demarcadora de Límites Boliviano-Paraguaya, 2007).
EL FALLO
Cumplidas las ratificaciones, los delegados de los seis presidentes mediadores se reunieron en Buenos Aires como Colegio Arbitral y el 10 de octubre pronunciaron el fallo que determinó la línea divisoria.
Paraguay y Bolivia fueron oídos en una audiencia especial y presentaron alegatos acompañados de documentación y una Comisión Militar Asesora realizó un relevamiento aerofotográfico y reconoció las zonas definidas. El Colegio Arbitral no examinó solamente los antecedentes jurídicos e históricos, sino también las condiciones geográficas, económicas y de seguridad de ambas partes. Sobre esa base, concluyó que la línea adoptada representaba una solución equitativa y aprobó el fallo por unanimidad.
La frontera quedó organizada en dos grandes zonas que convergían en 27 de Noviembre o Gabino Mendoza. En la zona occidental, la línea partía de ese punto, descendía hacia Villazón, pasaba diez kilómetros al oeste de Estrella y terminaba en el thalweg o canal navegable del río Pilcomayo. En la zona norte, avanzaba hacia el cerro Capitán Ustares, la Cañada del Palmar de las Islas y la intersección del meridiano de Fortín Paredes con el paralelo de Fortín Ravelo. Luego alcanzaba el punto más alto del cerro Chovoreca y Cerrito Jara, llegaba al río Negro u Otuquis y seguía su thalweg hasta la desembocadura en el río Paraguay.
El uso de fortines, elevaciones, palmares, cursos de agua, paralelos y meridianos muestra que la frontera combinó referencias militares, accidentes naturales y líneas geométricas. El documento fue dado en Buenos Aires en tres ejemplares redactados en español, inglés y portugués, y dispuso que el texto en español prevalecería en caso de duda.
DELIMITAR VS. DEMARCAR
El laudo delimitó la frontera: determinó jurídicamente por dónde debía pasar. Todavía era necesario demarcarla, es decir, identificar sus puntos en el terreno, calcular coordenadas, abrir picadas y construir los hitos que harían visible la separación entre los dos Estados.
El acta del 25 de noviembre de 1938 constituyó la Comisión Mixta Demarcadora de Límites. Bolivia estuvo representada por el coronel Abelardo Prieto y el mayor Walter Salinas; Paraguay, por el teniente coronel Abdón Palacios y el teniente primero de Marina Néstor Rodríguez. Como quinto miembro y presidente fue designado el coronel argentino Ernesto Florit, en representación de los países mediadores.
La Comisión debía dictar su reglamento, acordar el plan de acción y definir los métodos de trabajo. El presidente dirigía los debates, verificaba la ejecución de las decisiones y resolvía definitivamente las cuestiones técnicas y prácticas en las que las partes no alcanzaran un acuerdo.
LEGADO
El Tratado de Paz estableció la fórmula política y jurídica; el laudo determinó la línea dentro de la zona acordada; y la Comisión Mixta se encargó de reconocerla y demarcarla materialmente.
Los documentos producidos durante la demarcación –actas, mapas, croquis, fotografías, informes y libretas de campo– muestran una dimensión de la historia fronteriza que suele quedar oculta detrás de los grandes acontecimientos diplomáticos. La frontera no fue únicamente una línea decidida por presidentes y cancilleres: también fue recorrida por técnicos, topógrafos, militares, ingenieros y delegados que debieron confrontar las palabras del fallo con la geografía del Chaco.
El carácter equitativo del arbitraje permite comprender por qué la solución de 1938 no coincidió plenamente con las aspiraciones territoriales máximas de ninguna de las partes. Aunque la consigna del Dr. Manuel Domínguez –“Ni más allá ni más acá del Parapití”– había expresado durante años la reivindicación paraguaya de reconocer aquel río como límite histórico del Chaco, la frontera definitiva surgió de una realidad más compleja.
Las consecuencias de la guerra, las posiciones de Paraguay y Bolivia, la intervención de los mediadores y la necesidad de evitar un nuevo enfrentamiento exigieron concesiones y una intensa negociación diplomática. Para el Paraguay significó el reconocimiento de la mayor parte del Chaco Boreal y la preservación de su soberanía sobre el litoral del río Paraguay; para Bolivia, consolidó el dominio sobre el sector noroccidental.
El laudo no satisfizo todas las aspiraciones territoriales de ambos países, pero alcanzó algo que décadas de conversaciones, protocolos y mediaciones no habían conseguido: transformar el final de la guerra de dos naciones hermanas en una frontera jurídicamente definida y así abrir una nueva etapa de paz entre Paraguay y Bolivia.