Cada 4 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Unesco, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). La mencionada institución fue fundada el 16 de noviembre de 1945, pero no fue hasta el 4 de noviembre de 1946 que se llevó a cabo la firma de su constitución con la presencia de 20 países. Actualmente se encuentra conformada por 195 países y 8 miembros asociados.
En tanto que recién en 1958 se llevó a cabo la inauguración de su sede principal, ubicada en el distrito VII de París, en Francia. Cada uno de estos estados tienen delegaciones permanentes en la Unesco, además de las Comisiones Nacionales, donde el compromiso de cada uno de ellos es la unión y cooperación entre los pueblos.
La creación de esta entidad se origina a partir de la Segunda Guerra Mundial; cuya principal finalidad era la de restablecer los sistemas educativos que tanto habían sufrido tras ese periodo y devolver a las personas una mejor calidad de vida, al finalizar la guerra.
Contribuyendo a la paz y a la seguridad, mediante la educación, la ciencia, la cultura y las comunicaciones, por lo que hasta ahora se establece bajo estos ejes: educación, ciencias exactas y naturales, ciencias sociales y humanas, cultura y comunicación e información.
Esto con el fin de erradicar el analfabetismo, ya que para la Unesco ningún niño debe quedar al margen de la educación para lograr su crecimiento y desarrollo. A la vez, el crecimiento de todos los pueblos, sobre todo de aquellos que tienen menos medios y en los cuales son más difíciles de llegar.
Esto, sin perder la esencia e identidad personal de cada uno de ellos. De esta manera, pasan a ser la voz de aquellas zonas más deprimidas y necesitadas de la tierra para hacerles llegar un mensaje de paz y solidaridad de todas las demás naciones. Uno de los objetivos más importantes es la alfabetización de la población a nivel mundial.
En la actualidad, Audrey Azoulay se encuentra al frente de la institución como directora general, quien fue electa durante la 39ª reunión de la Conferencia General de la Unesco. Inició su mandato, de cuatro años, el 15 de noviembre del 2017.
Audrey Azoulay es egresada de la escuela de administración pública francesa Ecole Nationale d’Administration y del Instituto de Estudios Políticos de París. Es también diplomada en administración de empresas por la Universidad de Lancaster (Reino Unido). Cuenta con una amplia formación profesional en el sector privado y público.
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La chipa y el pesebre: nuevas candidaturas ante la Unesco
- Fotos: Archivo
El Comité Nacional de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, estamento creado por el Decreto 8392 de 2018, aprobó en la última semana las candidaturas de la chipa y de la tradición del pesebre para su inscripción en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
La decisión marca un hito para el país en materia de patrimonio cultural vivo. En el caso del pesebre, se trata de la primera postulación multinacional conjunta impulsada por Paraguay junto con España e Italia, basada en una tradición compartida que integra saberes artesanales, prácticas comunitarias y transmisión intergeneracional vinculada a la representación del nacimiento de Jesús y a las celebraciones populares.
Esta lista es un registro internacional que busca salvaguardar tradiciones vivas, expresiones orales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos artesanales y saberes sobre la naturaleza, transmitidos de generación en generación.
Entre tanto, la chipa, que fue clasificada durante los últimos años como uno de los panes más deliciosos del mundo, suma su candidatura no solo sus técnicas tradicionales de preparación y su diversidad, sino también el significado simbólico y espiritual que posee en la cultura paraguaya. Es una comida asociada a calendarios festivos, encuentros comunitarios y prácticas de hospitalidad. La chipa representa un alimento identitario que articula memoria, territorio y sentido de pertenencia, además de conocimientos culinarios transmitidos de generación en generación.
POSTULACIÓN
Estas postulaciones deben ser presentadas, fundamentadas y documentadas, para su posterior análisis en el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. La lista y el espíritu de la misma están enmarcados por el Convenio de Salvaguardia del Patrimonio, firmado en 2003, en el que los Estados partes se comprometen a salvaguardar el patrimonio con voluntad de cooperación y ayuda mutua.
Paraguay fue incluido por primera vez en esta nómina en 2020, por la prácticas y conocimientos tradicionales del tereré, en la cultura del pohã ñana. Luego, en 2023 ingresó a la lista el poncho para’i de 60 listas. En 2024 fue el turno del género musical guarania, creado por José Asunción Flores, y finalmente en el último encuentro del comité que tuvo lugar en diciembre ingresó en la lista el ñai’ũpo.
EL COMITÉ
El Comité Nacional de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial es presidido por la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), en la figura de la ministra Adriana Ortiz Semidei. Además, está integrado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Educación y Ciencias, el Ministerio de Tecnologías de Comunicación y la información (Mitic), la Secretaría de Políticas Lingüísticas, la Dirección Nacional de Propiedad Intelectual (Dinapi), el Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA) y la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur).
El encuentro en donde se llevó adelante esta decisión tuvo lugar en el Centro Cultural 1A. En dicha ocasión, Adriana Ortiz destacó la relevancia del Comité como un espacio clave para la preservación de las tradiciones y saberes que conforman la identidad cultural del Paraguay. En ese sentido, subrayó la importancia del involucramiento ciudadano en los procesos de salvaguardia, señalando que “es fundamental que la ciudadanía se apropie de su cultura viva y que quienes aún no la conocen sigan aprendiendo en profundidad sobre la riqueza del Paraguay”.
EL PROCEDIMIENTO
El procedimiento consta de los siguientes pasos: el Estado paraguayo debe documentar el valor comunitario y el consentimiento de la comunidad que resguarda este bien cultural. Creado un expediente, debe presentar la justificación, fotografías, videos y las medidas de salvaguardia diseñadas para garantizar la viabilidad del elemento.
Concluido el procedimiento, debe ser presentado ante la Secretaría de la Unesco.
La evaluación y decisión estará a cargo de un órgano especializado que examinará la candidatura basándose en los criterios de la Convención 2003 y hace una recomendación al Comité Intergubernamental, que toma la decisión final en su reunión anual.
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Cultura paraguaya en 2025: identidad, prestigio y proyección internacional
El 2025 consolidó a Paraguay como un actor cultural con visibilidad global, con hitos que abarcan música, artes visuales, patrimonio, gastronomía y políticas públicas de fomento.
A lo largo del año, el país fortaleció su identidad y amplió su presencia internacional mediante reconocimientos de la Unesco, participación en grandes vitrinas del arte mundial y una agenda activa de cooperación cultural.
Entre los logros más significativos se destaca el reconocimiento de la guarania como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, un hito histórico que reafirma la centralidad de este género en la identidad nacional.
En el ámbito de las artes visuales, Julia Isídrez y Juana Marta Rodas representaron al país en la Bienal de Venecia, llevando la cerámica paraguaya a una de las plataformas más influyentes del arte contemporáneo.
La literatura también tuvo un año destacado: la paraguaya Renée Ferrer recibió el Premio Cervantes Chico Iberoamericano, reconocimiento que proyecta la narrativa nacional en el espacio iberoamericano.
Patrimonio vivo y salvaguardia
En materia de patrimonio, la técnica ancestral de alfarería Ñai’ũpo fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial que requiere Medidas Urgentes de Salvaguardia por la Unesco.
La inclusión en esta lista reconoce su enorme valor cultural y, a la vez, alerta sobre los riesgos que enfrenta por cambios socioeconómicos y dificultades de acceso a materias primas.
Como respuesta, Paraguay implementará planes de formación, incentivos a las artesanas y documentación, con el objetivo de asegurar la transmisión del saber a nuevas generaciones.
Gastronomía como embajadora cultural
La cultura gastronómica alcanzó un triunfo simbólico con la consagración del vori vori como el mejor plato del mundo, lo que reforzó la proyección internacional de la cocina paraguaya. Música y gastronomía se consolidaron así como pilares de prestigio cultural, complementando el fortalecimiento de la memoria artesanal del país.
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Políticas públicas y fomento cultural
Los Fondos de Cultura 2025 seleccionaron 105 proyectos en música, danza, teatro, artes visuales, literatura y patrimonio, además de dos convocatorias específicas para movilidad de artistas, ampliando oportunidades de circulación y formación.
Otros hitos institucionales del año incluyen:
- Participación de la ministra de Cultura en Mondiacult, el principal foro global de políticas culturales.
- Celebración del Año Nacional de la Guarania, con un gran concierto en el marco del Rally Mundial en la costanera de Encarnación.
- Restitución de documentos históricos de Hernandarias y Fernando de la Mora, mediante un trabajo coordinado contra el tráfico ilícito de bienes culturales.
- Presencia activa en redes y espacios regionales, como Riafro, reuniones de viceministros de cultura y programas Ibercultura Viva, Ibermúsicas e Iberescena.
- Acuerdo cinematográfico con Francia y creciente presencia de películas paraguayas en festivales internacionales.
Proyección y pertenencia
Con estos avances, Paraguay cerró 2025 con una cultura más visible, protegida y proyectada, donde la tradición dialoga con la contemporaneidad y las políticas públicas acompañan la creación.
La música, la cocina, el arte y el patrimonio no solo fortalecen la identidad nacional, sino que posicionan al país como referente cultural en la región y el mundo.
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El ñai’ũpo, una tradición de arte y sacrificio moldeando la tierra
- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
El Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) incluyó esta semana en su lista al ñai’ũpo, una técnica cerámica tradicional. El objetivo es facilitar los medios necesarios para garantizar la supervivencia de este conocimiento ancestral que sobrevive gracias a un puñado de artesanas.
“Hoy para mí es un día histórico porque se reconoció el oficio que yo aprendí al lado de mi mamá. Tengo una gran esperanza en que desde hoy en adelante vamos a tener una propiedad a nombre de los artesanos iteños donde haya materia prima para la arcilla”, refiere la artesana Vicenta Rodríguez, de la Asociación de Mujeres Alfareras Kambuchi Apo, de la compañía Caaguazú de la ciudad de Itá.
Esto luego de que esta semana el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco incluyera en su lista al ñai’ũpo, una artesanía ancestral que se practica en Itá (Central), Yaguarón (Paraguarí) y Tobatí (Cordillera).
Se trata de una de las expresiones artesanales más significativas del país. Su elaboración combina conocimientos transmitidos por generaciones de mujeres artesanas, quienes enseñan el oficio a través de la práctica directa y la guía oral en guaraní.
TRANSMISIÓN INTERGENERACIONAL
“Soy hija heredera de María Elida Rodríguez. Soy una artesana que aprendió al lado de su mamá, algo que viene de generación en generación. Ahora tengo 58 años, tengo cuatro hijos y nuestra mamá era una mamá soltera con tres hijos. Primero nosotros le ayudábamos al venir de la escuela, hacíamos el polvo de ladrillo, el bruñido, y después yo desde los 14 años empecé a moldear las piezas”, explica la artesana.
Nacida y crecida en la compañía Caaguazú, Vicenta es sociafundadora de la asociación, que en su local propio se transformó en el lugar de trabajo de ocho mujeres de la comunidad.
Esta declaración, que se dio el martes último en Nueva Delhi, India, marca un hito para el país, ya que incorpora al ñai’ũpo en un marco internacional de salvaguardia que exige acciones concretas y sostenidas. La decisión subraya la urgencia de proteger un saber que forma parte del patrimonio cultural del Paraguay y posiciona a la práctica dentro de las prioridades de política cultural a nivel nacional e internacional.
KAMBUCHI’APO
“Mi abuela antes hacía siempre cántaro, cantarilla, cosa utilitaria que se usaba para la casa. Antes, todo el Paraguay tenía un cántaro en su casa para el agua. Entonces se compraba el cántaro, porque todos teníamos que tener”, comenta Vicenta.
La inclusión del ñai’ũpo en la lista de patrimonios con necesidades urgentes de salvaguardia pone al trabajo artesanal de Itá, Tobatí y Yaguarón en un punto de encuentro por compartir las mismas técnicas: arcilla de moldado manual, sin torno ni moldes, de carácter hereditario y trabajados con herramientas como cuchara sin mango, pedazos de tacuara y hojas de naranja, guayaba o pomelo.
“Para hacer un kambuchi tenemos tres etapas. Primero hacemos la base, ponemos en el sol, hay un punto cuero que nosotros tenemos que agregarle más a la arcilla, es tipo espiralero. Ahí toca hacer hasta la panza, esperar que se seque otra vez en un punto cuero y después ponerle su cuello al cántaro”, explica.
Los cántaros también tienen propuestas estéticas y llevan insertos rostros de mujeres con trenza, dibujos de flores tradicionales del Paraguay, animales silvestres y otros detalles.
ELEMENTOS DE LA NATURALEZA
Los elementos principales con los que trabajan son la tierra, el sol, el agua, el aire y el fuego.
En el caso de las artesanas de la asociación, ellas trabajan con un solo tipo de arcilla, mezclado con polvo de ladrillo, y cuentan para la cocción de sus piezas con un horno en el local.
“Nosotros tenemos que irnos al estero a extraer la arcilla. Nos bajamos al agua, la juntamos y traemos. Acá ahora tenemos una pileta, almacenamos la arcilla ahí. Después tenemos nuestro mortero para hacer el polvo de ladrillo, que vamos a mezclar con la arcilla con los pies y después recién nos sentamos a hacer las piezas”, describe.
RESISTENCIA AL FUEGO
El valor utilitario de los kambuchis se fue desplazando en los últimos años por su valor estético, ornamental o artístico. Las cantarillas también tuvieron tradicionalmente presencia en las chacras, pero hoy la tecnología dio otras opciones y la demanda mermó.
“Ahora ya no se usa más el cántaro para el agua. Entonces, a veces vendemos los cántaros porque viene la gente y dice ‘me acuerdo de mi abuela, ella tenía sus cántaros’ y entonces compran y llevan para tener ahí de adorno”, señala.
“Recuerdo que nuestra abuela hacía un plato grande al que ella le decía en guaraní ñai’ũpo.
Ese se ponía en el fuego directo y se tostaba maní, coco, maíz, chipa guasu, rora kyra. Ese plato se usaba en el fuego directo para cocer los alimentos”, agregó.
La potencialidad que tiene la cerámica de Itá de resistir al fuego directo abrió nuevas oportunidades.
“Así nació la idea del cántaro brasero. Yo estoy registrada como autora en la Dinapi (Dirección Nacional de Propiedad Intelectual) del cántaro bracero y el tatakua portátil.
Gracias al ñai’ũpyũ que antes hacía nuestra abuela, nosotros sabemos que nuestra materia prima sirve para poner en el fuego directo”, señaló Rodríguez.
UN OFICIO DIFÍCIL
La importancia que tiene el ñai’ũpo para las artesanas es transversal a sus vidas, porque se trata del oficio de las madres y abuelas solteras que les permitieron sostener un hogar, que les permitió a ella y a sus compañeras criar a sus familias dentro de su comunidad y con la presencia física.
“La preocupación de todas las ceramistas de Itá es que no tenemos la materia prima nuestra, estamos trayendo de una propiedad privada. No es nuestra nuestra materia prima, por eso fue que salió esta idea para que sea postulado el ñai’ũpo, para defender nuestra técnica, para que nuestra tradición siga viva, para que no se pierda, para que se transmita a las nuevas generaciones, para que yo el día que no esté más no termine nuestro oficio, el que nos dejaron nuestras mamás, nuestras abuelas gracias a su perseverancia y sacrificio”, comenta.
Sobre la clave del éxito en este oficio, expresó que “para ser un buen artesano, primero te tiene que gustar hacer y es necesario tener paciencia, porque este es un oficio muy sacrificado. Primero para extraer la materia prima, tenés que irte a bajar al charco, al agua, ya sea en el invierno o en pleno sol en el verano. Igual yo doy gracias a Dios por este oficio, porque gracias a este oficio que me dejó mi mamá yo pude criar a mis hijos, puedo estar a su lado y criar hoy a mis nietos”.
LISTA DE SALVAGUARDA
La Unesco elabora una lista del patrimonio cultural inmaterial que requiere medidas urgentes de salvaguardia con el objeto de concitar atención y recabar apoyo internacional para salvaguardar el patrimonio cultural inmaterial, cuya viabilidad corre peligro pese al máximo empeño de las comunidades o Estados parte.
En esta lista se registran las medidas de salvaguardia elaboradas por los Estados parte con la mayor participación posible de las comunidades. Así, estas pueden beneficiarse de la ayuda financiera que ofrece el Fondo del Patrimonio Cultural Inmaterial.
“Para mí este día es muy importante y vamos a procurar para que nuestras artesanas tengan la mejor calidad de vida para que los jóvenes puedan tener ese kyre’y para seguir nuestra tradición, porque ya van a ver que se valora nuestro trabajo porque mi abuela, mi mamá y eso se murieron sin ningún reconocimiento, sin conocer siquiera Asunción, mucho menos ir a la feria a vender a un precio justo”, señala Vicenta.
La iniciativa que procuró esta inclusión en la lista tiene por objetivo que la tradición de estas familias siga viva y que las nuevas generaciones aprendan para que esta tradición no se termine.
“Para nosotros es muy importante esta declaración, porque nosotros creemos que con esta declaración el Estado o la Municipalidad o el Instituto Paraguayo de Artesanía o la Secretaría de Cultura podrán preparar un proyecto para que nos beneficie a las artesanas iteñas, para que tengamos una propiedad de las artesanas iteñas y que se resguarde y se respete la materia prima de nuestro trabajo, que es la arcilla”, agregó.
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La Unesco reconoce una decena de patrimonios inmateriales latinoamericanos
La práctica del son cubano y otras nueve expresiones latinoamericanas fueron reconocidas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco, entre ellas la primera para El Salvador. Un comité intergubernamental de la Unesco debate desde el martes pasado hasta 68 candidaturas que buscan integrar una de sus listas del Patrimonio Inmaterial durante su reunión anual, celebrada este año en Nueva Delhi.
La cofradía de las flores y las palmas de Panchimalco se convirtió este miércoles en la primera manifestación de El Salvador en recibir este prestigioso reconocimiento. La nación centroamericana declaró en 2023 como patrimonio inmaterial nacional esta celebración “con raíces indígenas marcadas que se remontan a la época colonial”, según la candidatura aprobada.
La celebración, vinculada con la veneración de la Virgen María, fusiona rituales, música, bailes y comida tradicionales, entre los que destaca la procesión de palmas adornadas con flores silvestres. En la presente edición, destacan las candidaturas musicales como la práctica del son cubano, género resurgido gracias al proyecto Buena Vista Social Club a finales de la década de 1990, reconocido este miércoles.
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El martes último, la Unesco ya reconoció el joropo de Venezuela y el “cuarteto” de la ciudad argentina de Córdoba. Y este miércoles la Sarawja de Moquegua, que combina música y danza aymara en Perú. Manifestaciones vinculadas a la religión también entraron en la prestigiosa lista, como la Fiesta de la Virgen de Guadalupe, de la boliviana Sucre, y la representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en Iztapalapa, México.
Chile sumó un nuevo patrimonio inmaterial mundial con la inclusión del circo de tradición familiar. Con este reconocimiento, la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura busca alentar a los países a proteger su “patrimonio vivo”, como tradiciones orales, artes escénicas y rituales.
La Unesco comenzó la sesión con la inscripción de once candidaturas en su lista del patrimonio inmaterial que requieren “medidas urgentes de salvaguardia”, entre ellas la artesanía ancestral ñai’ũpo de Paraguay y los procesos de construcción de la casa quincha y de la junta de embarre en Panamá. Antes del inicio de la reunión en Nueva Delhi, que concluye el sábado, 788 prácticas provenientes de 150 países ya formaban parte de las listas de la Unesco sobre el Patrimonio Cultural Inmaterial.
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Emblema musical de Cuba
El son cubano, género musical bailable nacido de la fusión de raíces españolas y africanas y resurgido gracias al proyecto Buena Vista Social Club a finales de la década de 1990, quedó inscrito el miércoles en la lista de patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la Unesco.
Cantantes como Benny Moré, Francisco Repilado (Compay segundo) e Ibrahim Ferrer están entre las figuras más emblemáticas de este género musical, cuya estructura alterna una voz solista con un coro que repite un estribillo, especialmente en la sección de montuno.
Nacido en las lomas de las zonas rurales del este de Cuba, el son descendió posteriormente a la ciudad antes de extenderse por toda la isla y más allá de sus fronteras a partir de la década de 1930. Grupos como el Trío Matamoros y el Septeto Nacional difundieron el son cubano a nivel internacional.
Rítmicamente muy rico, su instrumentación combina cuerdas - en particular el “tres cubano”, una guitarra con tres pares de cuerdas- con instrumentos de percusión como las claves y el bongó, además de la trompeta que se incorporó en las agrupaciones urbanas. “El son es la columna vertebral de la música cubana”, asegura el musicólogo José Cuenca en el expediente de la candidatura.
“El son no solo nos identifica como canción, sino que nos identifica como personas, como cubanos”, asegura de su lado el pianista y compositor Pachy Naranjo, director de La Original de Manzanillo, orquesta que participó en la renovación del “son” tradicional en la década de 1960.
Bailado en pareja, el son es uno de los géneros cubanos que más influyó en la música latinoamericana del siglo XX. Se extendió por Puerto Rico, Colombia, Venezuela y Panamá, y dio lugar al mambo y al cha-cha-chá en los años 40 y 50, y luego a la salsa en los 60.
A finales de la década de 1990, el álbum del Buena Vista Social Club, grupo formado por “soneros” de los años 30 y 40, como Compay Segundo e Ibrahim Ferrer, desató una moda mundial por la música tradicional cubana. La canción “Chan Chan”, de Compay Segundo, se convirtió en un éxito internacional.
Cuba ya cuenta con varias tradiciones inscritas en el patrimonio inmaterial de la humanidad. Entre ellas están la “tumba francesa”, un conjunto de cantos y bailes acompañados de percusión que llegaron a la isla con los colonos franceses y sus esclavos haitianos a finales del siglo XVIII; la rumba y el saber hacer de los maestros del ron cubano.
El joropo de Venezuela
El joropo de Venezuela, un género musical y baile tradicional típico del país, es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad tras la declaración de la Unesco. De influencias indígenas, africanas y europeas, este estilo musical se originó en los Llanos venezolanos y colombianos que comparten frontera.
El joropo venezolano combina instrumentos como arpa, cuatro, maracas, bandola y violín, mientras los bailarines golpean constantemente el suelo con los pies al ritmo de la música. Las mujeres suelen usar faldas largas y floreadas, y los hombres visten de blanco con su característico sombrero de ala ancha.
El presidente Nicolás Maduro transmitió su “inmensa alegría” por lo que consideró un “un gran logro de identidad nacional”. “Jamás bailaremos al ritmo de un extranjero, sino al ritmo del joropo”, dijo, contactado por la televisión estatal. “Esto sí es un verdadero reconocimiento” a Venezuela, destacó Maduro, sin aludir directamente al Nobel de la Paz otorgado a la líder opositora María Corina Machado, que se entregará el miércoles 10 en Oslo.
El reconocimiento al joropo venezolano por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), con sede en París, llega en medio de una crisis entre Caracas y Washington. La presencia de fuerzas militares estadounidenses en el Caribe desde agosto, así como la suspensión de vuelos por parte de varias aerolíneas internacionales tras una alerta de seguridad en el espacio aéreo de Venezuela, ha despertado temores de un conflicto armado.
“Merecemos esta alegría dentro de esta locura que vivimos y luego de la tristeza por no poder ir al Mundial de Fútbol”, dijo César Marcano en el oeste de Caracas. “Me alegra que se reconozca nuestra cultura y espero que los venezolanos le den la importancia que se merece. El joropo es parte de nuestro ADN”, agregó este electricista. Los músicos esperan que esta distinción dé protagonismo a los ritmos tradicionales.
“El folklore es la expresión más pura de un pueblo. El joropo necesita de este impulso para acercarse a las nuevas generaciones y mantenerse vivo”, afirmó la cantante Annaé Torrealba, hija de uno de los más importantes compositores de la música llanera Juan Vicente Torrealba. La música folclórica se escucha más en las zonas rurales de Venezuela y menos en la capital, donde las emisoras de radio suelen solo transmitirla en la madrugada, por lo que sus autores piden ampliar su divulgación.
“Hay diversos grupos y creadores de música venezolana no tan conocidos como los de géneros comerciales y tropicales, pero hay muchos jóvenes a los que les gusta el joropo, por lo que hace falta más apoyo y más espacios o tarimas para llegar al público en vivo”, remarcó Torrealba. Venezuela declaró el joropo Patrimonio Cultural de la Nación en 2014.
La cocina italiana
La variedad y los rituales de la cocina italiana se incorporaron el miércoles a la lista del patrimonio cultural inmaterial de la Unesco, siendo la primera vez que se incluye la gastronomía de un país en su totalidad. Este reconocimiento “honra quiénes somos y nuestra identidad”, declaró la primera ministra Giorgia Meloni, cuyo gobierno de extrema derecha ha defendido los productos “Hechos en Italia” como parte de su agenda nacionalista.
“Porque para nosotros, los italianos, la cocina no es solo comida o una serie de recetas. Es mucho más: es cultura, tradición, trabajo, riqueza”, afirmó en un comunicado. Italia es conocida en todo el mundo por su gastronomía, en particular por la pasta, la pizza y el ‘gelato’, pero también por una amplia gama de especialidades regionales elaboradas con ingredientes sencillos y locales.
La elaboración de pizza en Nápoles ya figura en la lista del patrimonio inmaterial de la agencia cultural de la ONU, al igual que el café espresso, pero la última incorporación tiene un alcance más amplio. El reconocimiento de Italia difiere del de su rival culinario, Francia, que en 2010 obtuvo el reconocimiento de la Unesco por “la comida gastronómica de los franceses”, una práctica social que incluye cuatro platos.
En el barrio romano de Trastevere, Leonora Saltalippi, copropietaria de la pequeña trattoria “Da Gildo”, afirmó el martes que la cocina italiana debe mucho a siglos de madres y abuelas. “Todo es un legado nacido de la visión de las mujeres en la cocina”, declaró a AFP esta restauradora de 43 años. “Han cocinado durante siglos y han encontrado, en las pequeñas cosas de la tierra y la pobreza de los tiempos, un sabor que comienza con el aceite y termina en todo lo que tocan”, explicó.
Mientras vertía un delicado chorro de aceite de oliva sobre un plato de ‘fettuccini’ con alcachofas, señaló que en todo el país cada familia tenía su propia receta, “sin nada escrito”. “Lo que sin duda marca la diferencia es el cuidado y el amor con el que se preparan las cosas en general, no solo en la cocina”, declaró Tiziana Acanfora, una clienta de 51 años.
Fuente: AFP.