¿Sabía usted que hoy 3 de noviembre se conmemora el Día Internacional del Joyero y el Relojero? Para los que no, La Nación acerca una reseña del porqué se celebra hoy en homenaje a quien.

Se trata del aniversario de nacimiento de Benvenutto Cellini, en Florencia, Italia, allá por el año 1500, quien además de ser un escritor, fue escultor, cincelador y orfebre o joyero artífice, quien logró convertirse en uno de los más importantes del Renacimiento italiano.

Su fecha de nacimiento es conmemorada, ya que sus obras marcaron un hito, y entre sus trabajos más importantes se destaca un crucifijo que esculpió en mármol, en 1562, y que el gran duque de Toscana, Francisco de Médicis, obsequió al Rey Felipe II de España.

Benvenuto Cellini (3 de noviembre de 1500-13 de febrero de 1571) fue un escultor, orfebre y escritor italiano. Foto: Gentileza.

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Principales obras de Cellini

En su lista de creaciones también resaltan un saladero, labrado por encargo de Francisco I de Francia, y que hoy forma parte del patrimonio del ex Museo Imperial de Viena, a más de realizar monedas labradas, joyas, floreros y adornos exquisitos, según se relata en la historia.

Siguió desarrollando diversas obras maestras gracias a su peculiar habilidad como medallista y escultor del siglo XVI, esculpió también la obra Perseo, un semidiós de la mitología griega.

Ya muchos años después de la deslumbrante era del Renacimiento, algunos joyeros y artesanos se consideraron artistas originales, por lo que la fecha del 3 de noviembre, es un homenaje al trabajo realizado por aquellos profesionales dedicados a la fabricación, reparación y comercialización de artículos de joyería y relojería.

La obra el saladero de Benvenutto Cellini, labrado por encargo de Francisco I de Francia, hoy es patrimonio del exMuseo Imperial de Viena. Foto: Gentileza.

Dos profesiones que se conjugan

Así, se conjugan dos profesiones que integran la precisión, la creatividad y el buen gusto, a más de minuciosos detalles y observaciones para la fabricación de las joyas, en las que se utilizan diversos materiales como el oro, la plata y piedras preciosas para la decoración.

Para crear y lanzar una nueva pieza, lo primero es la inspiración y el diseño, que comienza con los bocetos en papel, para luego pasar al modelaje, que conlleva la realización de moldes para los metales preciosos y que dará paso a la fundición.

En la fundición se reproduce la joya en cera, utilizando un molde de caucho o silicona para obtener la forma de las piezas deseadas. A esta etapa la prosigue el repaso, u trabajo manual en la que se realizan la soldadura y limado.

Las piezas obtenidas son pulidas con máquinas, de modo a que las piezas tomen forma limpia de restos e impurezas, y por último el engaste, en cuya fase son colocadas las piedras preciosas para tener la pieza terminada.

El diseño y creación de relojes también es conmemorado en la fecha. Foto: Archivo.

Experiencia

A nivel local, la ciudad de Luque, a más de ser considerada la ciudad de la música, es catalogada también como la ciudad del arte, por la fabricación de joyas, filigranas, orfebrerías, entre otros.

Y don Mateo Medina, de 67 años y con 52 de experiencia en la orfebrería, se dedica exclusivamente a la filigrana con su línea Joyas Don Mateo, comentó a La Nación acerca de lo que significa ser un joyero, a más de evidenciar la realidad actual, que a causa de la pandemia, afectó fuertemente al rubro.

“La profesión del joyero data de una historia milenaria, ya en la época de los grandes faraones se empleaba el arte de la fabricación de joyas, con herramientas inimaginables hoy para nosotros, pero lo grande esto es que persiste de generaciones en generaciones”, expresó don Mateo.

Explicó a la vez que la actividad del joyero se divide en varias ramas en las que se especializan, como en su caso es filigranero, uno de los más profundos porque es en un 90% artesanal, otros se dedican a la fundición exclusiva, algunos fabrican solo anillos, otros 7 ramales, cadena hueca entre otros.

Afectados por la pandemia

Este año, lamentablemente, celebra su día al igual que cientos de artesanos joyeros y orfebres de una manera distinta, ya que la pandemia afectó bruscamente tanto la producción como las ventas hasta en un 90%.

“Si esto sigue así, se corre el riesgo de que termine esta profesión que por generaciones fuimos aprendiendo y transmitiendo, un 40% ya se dejó de la actividad”, señaló don Mateo, al tiempo de mencionar que el rubro necesita de apoyo y asistencia para encontrar nuevos mercados.

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