Cocineras de la olla popular del asentamiento Vecinos Unidos, de Aldana Cañada, ubicado en el km 24 de la Ruta PY02, en Itauguá, denunciaron que la ayuda estatal que llegó a la comunidad es una verdadera burla para los pobres, pues la leyenda que lleva inscripta la bolsa “Prohibida su venta” es más grande que el contenido que les había llegado.

“Vino un camión furgón que trajo los víveres y nos dijeron que esa era la ayuda del Gobierno”, comentó a La Nación la señora Marta González. Ella es una de las tantas cocineras que preparan alimentos para 80 niños, a los que asisten a diario desde el inicio de la cuarentena sanitaria.

La señora comentó que la bolsa contenía medio kilo de harina, medio litro de aceite, medio kilo de coquito, medio kilo de fideo y un kilo de arroz. “Con esto pretenden que se cocine para 80 niños. Esto es una burla hacia los pobres, no me alcanza ni para dar de comer a mis hijos”, lamentó la mujer.

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Agregó que los dirigentes del asentamiento quedaron en ir a pedir ayuda al Gobierno para sostener las ollas populares, que a diario dan de comer a cientos de familias. En la comunidad se organizaron para preparar la comida. “Yo no sé qué pretende la gente del Gobierno, burlarse de los pobres, de los que necesitan. De esto no se puede hacer nada”, dijo.

Sostuvo que para dar un almuerzo a los 80 niños se utilizan 3 kilos de harina para la tortilla y que para freírlos requieren de 3 litros de aceite. “Cuando ya no tenemos carne preparamos ensalada de arroz y les damos con tortilla, usamos 3 kilos de arroz, 10 huevos, 3 kilos de harina, un litro de leche. Con esto que nos traen no podemos hacer nada”, reiteró.

Desde que se inició la cuarentena, las ollas populares fueron el sostén de muchas familias, especialmente de las más vulnerables. En esa comunidad existen tres organizaciones que trabajan para dar el alimento diario a los más necesitados.

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En más de una oportunidad, la olla popular estuvo en peligro por la falta de víveres; sin embargo, gracias a la donación de personas de buena voluntad pudieron seguir subsistiendo y entregando comida, especialmente, a los niños. Si bien reciben donaciones de leche, arroz, fideo y otros alimentos no perecederos, lo que siempre falta es carne, verdura y hortalizas.

“Es una lucha constante porque aquí nadie quiere dar un guaraní para comprar la carne ni la verdura, entonces nos arreglamos con lo que tenemos y cocinamos lo que podemos. Siempre tratamos de dar lo mejor a los que vienen a retirar la comida”, dijo la señora Marta.

Las personas de buena voluntad que deseen seguir cooperando con este asentamiento pueden hacerlo enviando giros o contactando con la señora Marta al (0991) 601-677.

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