Conozca más de San Antonio, el santo de todo el mundo
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Hoy se conmemora el día de San Antonio de Padua. Numerosas comunidades celebraron la fiesta patronal en el marco de la cuarentena y los festejos fueron bastante limitados. Algunos compartieron olla popular, mientras que otros regalaron chocolatada casa por casa.
Historia
Este santo nació en Lisboa el 15 de agosto de 1195 con el nombre de Fernando de Bulhões, en el seno de una familia pudiente, descendiente del cruzado Godofredo de Bouillon, y murió en Padua el 13 de junio de 1231. A los 15 años, ingresó en los Canónigos Regulares de San Agustín. Diez años después, ingresó en los Frailes Menores Franciscanos y a los 25 años adoptó el nombre de Antonio, según explica el estudio de los santos católicos, Jorge Catalino González.
Agrega que el santo vivió en el siglo XIII. Fue un gran predicador y muy generoso con los pobres y los necesitados y con los que sufrían injusticias frente a los poderosos de su tiempo. Tenía voz clara y fuerte, memoria prodigiosa y un profundo conocimiento. Su fama de obrar actos prodigiosos nunca ha disminuido y aún en la actualidad es reconocido como el más grande taumaturgo de todos los tiempos, sostiene González.
Su canonización fue la más rápida de la historia. El papa Gregorio IX lo canonizó, en menos de un año de su muerte: solo pasaron once meses (el 13 de junio de 1231) hasta su canonización (30 de mayo de 1232) en esa época, Pentecostés.
Su culto se popularizó a partir del siglo XV. Fue proclamado doctor de la Iglesia en el año 1946 por el papa Pio XII y su fiesta se celebra el 13 de junio (fecha de su deceso). San Antonio de Padua vivió tan entregado a los pobres y tan lleno de sabiduría cuando predicaba, que muchos le daban por santo en vida.
Los primeros registros de las procesiones en honor a San Antonio de Padua.
El Santo de todo el mundo
León XII lo llamó “el Santo de todo el mundo” porque por todas partes se puede encontrar su imagen y devoción. Es patrón, entre otros, de los pobres, viajeros, albañiles, panaderos y papeleros.
Se le invoca para pedir un buen esposo o esposa. Por esta razón algunas personas ponen su imagen de cabeza, pero esto es una superstición y una práctica no cristiana. San Antonio es el patrón de los pobres y, ciertas limosnas especiales que se dan para obtener su intercesión, se llaman “pan de San Antonio”; esta tradición comenzó al practicarse en 1890, comentó González.
Al santo lo vemos representado casi siempre con el Niño Jesús, y esto se debe a que cuando era todavía un joven fraile estaba rezando solo en una habitación donde fue hospedado para un periodo de descanso, y el dueño, espiando a hurtadillas por una ventana, vio que el fraile tenía en sus brazos un hermoso niño al que abrazaba y besaba con intensa contemplación.
El hombre, atónito y extasiado por la belleza de aquel niño, se preguntaba de dónde había salido y el mismo Niño Jesús le reveló a Antonio que el huésped estaba observándolo. Después de larga oración, desapareció la visión, el santo llamó al hombre y le prohibió contar lo que había visto. Con este acto de ternura, Jesús demostraba su amor a su siervo bueno y fiel. A partir del siglo XVII, se ha representado a San Antonio con el Niño Jesús en los brazos, comenta González.
La Parroquia San Antonio de Padua, de la ciudad de San Antonio, posee una rica historia. Anterior al gobierno del Dr. Francia, el lugar donde está ubicado la parroquia era un fortín, por su limítrofe a orillas del río Paraguay. En dicho lugar, se velaba por la seguridad del pueblo, con motivo de que nativos del lado argentino amenazaban con invadir el lugar. Tras la Guerra Grande, el sitio fue un punto de desembarco de tropas aliadas y en ese lugar se realizó la batalla de Ytororó.
Después del gobierno de Carlos Antonio López, es elevada a parroquia, explica González. Además, fue llamada como la “Iglesia del Pueblo” y la misma centraba su mirada hacia el río Paraguay, medio de comunicación en aquella época. Al estallar la Guerra del Chaco, por iniciativa de la feligresía, nace la realización de la Procesión Náutica. Dicha decisión, arranca para elevar oraciones por el cese de la contienda.
Foto: Gentileza.
La imagen del Santo Patrono de esa ciudad fue hallada por unos pescadores a orillas del río Paraguay, en una zona llamada “Antigua Imagen.” En un estuche de cuero y hasta hoy, se conserva esa imagen, en una capilla de la ciudad, que lleva el nombre de “Antigua Imagen.” A mediados de setiembre de 1966, una catástrofe natural ocurrió en la Iglesia de San Antonio: Un rayo cae sobre la Parroquia. Quemando todo a su paso en dicho lugar. Milagrosamente quedan intactos los elementos litúrgicos y sobre todo las imágenes que se encontraban en la casa eclesial.
Los feligreses interpretaron, ese acontecimiento, con una llamada de atención: que la Iglesia debe mirar hacia el pueblo. Después de dicho suceso, renovaron la estructura y al mismo tiempo cambiaron la parte de enfrente de la Iglesia.
San Joaquín apuesta al turismo para diversificar su economía
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Situada a 242 kilómetros de Asunción, a orillas del arroyo Piri Poty, San Joaquín empieza a abrirse paso como un nuevo destino turístico en el departamento de Caaguazú, con una apuesta clara, convertir su riqueza natural e histórica en una oportunidad económica para su gente.
Así lo explicó a La Nación/Nación Media, la secretaria de Turismo departamental, Romina Zacarías, quien destacó que el distrito, tradicionalmente agrícola, busca hoy diversificar su desarrollo a través del turismo.
La base económica de San Joaquín sigue siendo el trabajo en el campo. La agricultura, la ganadería, así como la producción avícola y porcina, sostienen a gran parte de la población. Sin embargo, el distrito comienza a mirar más allá de su matriz productiva tradicional.
“Los pobladores trabajan la tierra, pero hoy se está proyectando como un destino turístico”, señaló Zacarías, al explicar el giro que se busca impulsar en la zona.
Uno de los principales puntos de interés es la iglesia de adobe de San Joaquín y Santa Ana. Foto: Archivo
Atractivos
Este cambio no es casual. San Joaquín cuenta con atractivos que combinan historia, cultura y naturaleza, lo que lo posiciona como una opción diferente dentro del turismo interno. Uno de los principales puntos de interés es la iglesia de adobe de San Joaquín y Santa Ana, restaurada recientemente por la Secretaría Nacional de Cultura.
Se trata de una construcción con más de 200 años de historia, cuyo interior conserva un retablo con reminiscencias jesuíticas, reflejo del pasado del distrito como parte de las antiguas reducciones.
A este valor histórico se suma el cerro de San Joaquín, que ofrece una vista panorámica única de la zona. Actualmente, el lugar está en proceso de puesta en valor con la reinstalación de su mirador.
La comunidad local se ha organizado para mejorar el acceso, incluyendo la instalación de una escalera y una nueva cruz, que será elaborada por el escultor Hugo Pistilli. Esta participación ciudadana muestra cómo el turismo también genera identidad y compromiso local, indicó la secretaria de Turismo.
El entorno natural es otro de los grandes diferenciales. Los paisajes que rodean a San Joaquín, especialmente en el trayecto desde la ciudad de Simón Bolívar, ofrecen vistas de cerros y vegetación que se convierten en un atractivo en sí mismo. A esto se suma el Salto Virgen del Carmen, un sitio ideal para quienes buscan experiencias al aire libre, con opciones de camping y contacto directo con la naturaleza.
El entorno natural es otro de los grandes diferenciales. Foto: ElRecorrido
Hospedajes
En cuanto a infraestructura, el desarrollo aún es incipiente. Actualmente, el distrito cuenta con dos hospedajes y espacios para acampar, mientras que la oferta de alojamiento se complementa con ciudades cercanas como Coronel Oviedo, Simón Bolívar y Cecilio Báez. “Desde Coronel Oviedo, por ejemplo, el acceso toma aproximadamente 80 minutos, lo que permite articular circuitos turísticos en la zona”, señaló.
Zacarías explicó que uno de los desafíos es justamente fortalecer la hospitalidad. En esa línea, se realizaron capacitaciones con apoyo de la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur), buscando mejorar la calidad de los servicios y preparar al distrito para recibir más visitantes. Reiteró que el objetivo es que el turismo se convierta en una nueva fuente de empleo y dinamismo económico.
“A medida que se desarrolla el turismo, se busca generar nuevas fuentes de trabajo”, indicó, destacando que esta actividad puede complementar los ingresos de las familias, sin reemplazar su vínculo con la producción.
Entre los atractivos de la ciudad se encuentra el Salto Virgen del Carmen. Foto: Gentileza
El departamento
A nivel departamental, Caaguazú también muestra un perfil económico diverso. La industria y la producción agrícola son los principales motores, con rubros como el tomate y la cebolla que abastecen al mercado nacional, incluso programas como Hambre Cero. A esto se suma la producción de banana en distritos como Tembiaporã, que ya alcanza mercados internacionales.
En paralelo, el turismo empieza a consolidarse como un eje estratégico. El departamento impulsa el plan Caaguazú Rape, bajo la marca “Disfrutar Caaguazú histórico y natural”, con acciones en los 22 distritos para posicionar sus atractivos. Actualmente, siete destinos ya están en proceso de desarrollo turístico.
Entre ellos destacan parques temáticos como Aqualandia Delfines Park, experiencias rurales como el tour de la miel en San José, espacios naturales como el lago La O en Raúl Arsenio Oviedo y propuestas recreativas en Mariscal López. Coronel Oviedo, por su parte, se posiciona como un centro de eventos, lo que también aporta al movimiento económico del sector.
Aunque el desarrollo turístico aún es inicial, las autoridades ven en este sector una oportunidad concreta. San Joaquín, con su mezcla de historia, naturaleza y participación comunitaria, se perfila como uno de los puntos clave en ese proceso, apostando a que el turismo no solo atraiga visitantes, sino también genere ingresos y oportunidades para su gente.
El intendentale por Asunción compartió su cumpleaños de una manera especial, honrando las costumres y tradiciones del pueblo paraguayo. Foto: Gentileza
Camilo Pérez celebra su cumpleaños junto a la gente haciendo chipa en Semana Santa
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El precandidato a la Intendencia de Asunción, Camilo Pérez, celebró su cumpleaños de una manera distinta, apostando a las tradiciones y al contacto directo con la gente a través de un chipa apo realizado en su Puesto de Comando.
Este martes, el día especialmente alegre rodeado de dirigentes, candidatos y ciudadanos que se acercaron durante toda la jornada.
En todo momento, Camilo destacó el valor de compartir un momento sencillo pero cargado de identidad nacional, “comiendo una chipa con cocido y sintiendo el cariño de la gente, que es lo más importante”.
Mucha gente acompañó la celebración del cumpleaños con suficientes chipas para todos. Foto: Gentileza
Su compañera, Constanza Troche, y el jefe de Campaña de la candidatura, Raúl Latorre, fueron parte de ese momento especial en el que resaltó el carácter abierto y participativo del encuentro, señalando que fue un espacio dinámico donde “la gente entraba, salía, se quedaba un rato después de la oficina, nos encontrábamos, nos dábamos un abrazo”.
Acompañamiento masivo
Opinó que más que un festejo personal, se trató de una oportunidad para compartir con la ciudadanía y retribuir el masivo acompañamiento recibido durante el lanzamiento de campaña de la semana pasada.
A continuación Camilo también hizo énfasis en el mensaje de unidad, subrayando que el movimiento Honor Colorado representa “brazos abiertos” para todos los paraguayos.
En esa línea, sostuvo que el desafío de Asunción requiere de un esfuerzo conjunto: “la única manera de salir adelante y crecer como asuncenos es estirando el carro hacia el mismo lado” , reafirmando su compromiso con una gestión basada en la cooperación y el trabajo en equipo.
Un momento importante fue el de su mensaje a los correligionarios acerca de la esta Semana Santa en la que invitó a la reflexión y al fortalecimiento de los valores familiares, destacando que “la familia es la base de todo y el soporte de la sociedad”.
También invitó a aprovechar estos días para el encuentro espiritual, al perdón y la reconciliación: “es el momento ideal para acercarnos, darnos un abrazo y estar en paz con nuestros seres queridos, con Dios y con la Virgencita”, dijo.
La celebración del cumpleaños también incluyó música en vivo y la participación del grupo de danza comunitario Panambi Jeroky desarrollado en un ambiente festivo y de cercanía.
“Fue un cumpleaños diferente, pero muy especial” , expresó Camilo Pérez, reafirmando su convicción de seguir construyendo una ciudad desde la unidad, el encuentro y el abrazo entre todos los paraguayos.
La chipa con cocido fue parte del festejo. Foto: Gentileza
Camilo Pérez celebra su cumpleaños con chipa apo rescatando la tradición de Semana Santa
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En el marco del inicio de la Semana Santa, Camilo Pérez, candidato a intendente de Asunción por la Lista 2 del movimiento Honor Colorado (ANR), celebrará su cumpleaños, este martes 31 de marzo, con una propuesta distinta: un tradicional chipa apo, compartido con líderes del movimiento, dirigentes, correligionarios y con la ciudadanía en general.
La actividad se realizará desde las 15:00 en el Puesto de Comando de la campaña, ubicado sobre San Juan XXIII casi Herib Campos Cervera (estacionamiento detrás de Keiki Bistró)
Desde el equipo político destacaron que la celebración estará marcada por un ambiente ameno y tradicional, rescatando una de las prácticas más representativas de la cultura paraguaya, además, de una propuesta de bailes y música típica paraguaya para los presentes.
Explicaron que desarrollar la tradicional chipa apo, no solo forma parte de la gastronomía típica de estas fechas, sino que simboliza la unión familiar, el encuentro entre generaciones y la transmisión de valores.
En ese sentido, señalaron que el festejo de Camilo Pérez se tratará de un encuentro con la tradición y la familia, en contacto directo con la gente y enfocado en compartir un momento significativo dentro de una de las semanas más importantes para la cultura y la espiritualidad del país.
Resaltaron que la actividad se da además en un contexto especial, tras una semana marcada por su multitudinario lanzamiento de campaña, donde más de 10 mil personas acompañaron la oficialización de la campaña a la Intendencia de Asunción de Camilo Pérez, consolidando una etapa de cercanía con la ciudadanía y fortalecimiento el vínculo con las bases.
Conociendo al candidato
El equipo político elaboró una presentación sobre Camilo Pérez, recordando que nació el 31 de marzo de 1969. Cuenta con una sólida trayectoria en los ámbitos empresarial, deportivo e institucional.
“Es presidente del Comité Olímpico Paraguayo, miembro del Comité Olímpico Internacional desde 2018 y Presidente de la Organización Deportiva Suramericana (ODESUR), cargo que ocupa desde 2017, además de haber ejercido otros roles de liderazgo deportivo a nivel continental y nacional”, precisó.
Mencionan que a lo largo de los años, ha sido impulsor de iniciativas que posicionaron a Paraguay en el escenario internacional, como la creación de la Comisión de Megaeventos Deportivos del Paraguay, los Juegos Panamericanos Junior ASU2025, los Juegos Suramericanos ODESUR y el WRC UENO Rally del Paraguay, consolidándose como un referente en gestión y proyección país.
“Hoy, con esa experiencia, asume el desafío de la candidatura a la intendencia de Asunción, con el objetivo de trasladar su capacidad de gestión a la ciudad y avanzar hacia una capital revitalizada, moderna y con oportunidades para todos”, concluye el informe.
El ARA San Juan con sus tripulantes sobre cubierta antes de zarpar desde la Base Naval Mar del Plata, donde se aloja el Comando de la Fuerza de Submarinos
Lo que nunca conté cuando desapareció el submarino ARA San Juan
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Ricardo Rivas
Periodista
X: @RtrivasRivas
“Reza por ellos y ella”, respondió aquel submarinista cuando lo llamé para preguntarle sobre “el San Juan”. No voy a escribir su nombre. No. Lo llamaré como aludimos a él entre amigos cuando comparte sus historias bajo el agua.
Marko es un tipo increíble. Es un hombre de mar, aunque desde algunas décadas dejó atrás sus tiempos de intensa actividad embarcado. Alguna vez, junto a él abordé un submarino. Tampoco diré en qué puerto fue. Quiero cuidar su presente porque aquello que dejó atrás, su historia personal como “marino de guerra”, pese al paso del tiempo, siempre vuelve. ¿Qué recuerdo de aquel ingreso subrepticio al sumergible? No mucho. Aunque admito que la estrechez de los lugares comunes me impresionó. Pero aquella impresión fue como supe cómo se respira en un submarino.
“Es muy necesario ahorrar el consumo de oxígeno y de aire comprimido…”, comenzó a explicar un veterano. Voz suave y pausada. “La respiración debe ser profunda, con un ritmo constante y lenta. El aire es preciso gestionarlo con el diafragma.
Como quienes practican el yoga, se debe combinar la respiración abdominal con la torácica y la clavicular para maximizar la oxigenación”, añadió con serenidad. “Solo así podrás dejar atrás –en el muelle– el estrés, aumentarás tu capacidad pulmonar y conseguirás centrarte sobre tu eje para que tu mente esté en total equilibrio con tu cuerpo”, indicó.
Viajé con la memoria hasta una lejana clase de asanas. Tal vez hubiera poco más de siete metros entre un lado y el otro de la embarcación diseñada para que no pueda ser detectada. Hacia el frente y a mis espaldas me pareció estar en un largo tubo interrumpido por una sucesión de pesadas puertas.
“La respiración yóguica que les propongo, para quienes quieren saber más, tiene como objetivo maximizar el intercambio de gases dentro de la nave para reducir la acumulación de dióxido de carbono en este espacio, no solo disminuir el estrés, como ya les dije, sino reducir la frecuencia cardíaca para bajar al mínimo el consumo de aire”.
Los cuatro acusados: Luis López Mazzeo, extitular del Comando de Adiestramiento; Claudio Villamide, excomandante de la Fuerza de Submarinos; Héctor Alonso, exjefe del Estado Mayor del Comando de Submarinos, y Hugo Correa, exjefe de Operaciones
LA PRUEBA
Aquellas palabras aún resuenan una y otra vez en mis oídos. “El estado actual de la unidad es operativo con una profundidad limitada a 100 metros, una velocidad autoimpuesta a máxima etapa 3 y como importante la indiscreción del ruido de la línea de eje al momento de parar máquinas”. La voz sonó clara. La sala de audiencias se conmovió. El silencio devino en murmullo.
El comandante Pedro Martín Fernández –con esas treinta y nueve palabras– describió ante sus superiores cuál era el estado operativo del submarino ARA San Juan un día de abril de 2017, siete meses antes de que la nave desapareciera de los radares.
Los familiares del comandante Fernández se estremecieron cuando escucharon esa voz que –aunque lo desean como nunca antes– ya no pueden escuchar. Desconocían de esa grabación cuya escucha, como elemento de prueba, fue presentada por la defensa del capitán de navío Claudio Villamide, excomandante de la Fuerza de Submarinos que, en esta causa, está imputado junto con el exjefe del Comando de Adiestramiento, Luis López Mazzeo; el exjefe del Estado Mayor del Comando Submarinos, Héctor Alonso, y el exjefe de Operaciones Hugo Correa.
Tres informantes muy sólidos me aseguran que estos tres últimos acusados tampoco sabían. A los cuatro la Fiscalía los acusa porque, al parecer, “incumplieron y omitieron sus deberes para con el alistamiento, mantenimiento y control operativo del submarino y, justamente por esas conductas, se produjo un estrago culposo agravado”.
Los jueces Mario Gabriel Reynaldi, Luis Alberto Giménez y Enrique Baronetto, integrantes del Tribunal Oral Federal de Río Gallegos –que deberán decidir– recibieron las objeciones de fiscales y querellantes por la inesperada escucha. “Las familias no fueron advertidas”, argumentan. “Fueron emocionalmente afectadas”. También denunciaron que “no se preservó debidamente la información militar sensible que la prueba contiene”.
¿Estaba en condiciones de navegar el ARA San Juan? Aquel viernes 17 de noviembre de 2017, en el inicio de la nocturnidad, como rumor, en Mar del Plata –poco más de 1.720 kilómetros al sur de mi querida Asunción– se escuchó por primera vez que “desapareció el ARA San Juan”. En un par de horas aquella inquietante novedad comenzó a circular desde el puerto. Aunque en voz baja, el ARA San Juan estaba en boca de todos y todas. Sin embargo, en la tele o en la radio no se decía nada.
El cielo estaba color gris plomo. Clima inclemente. Tempestad. Pese a que la finalización del invierno estaba a la vuelta de la esquina, la meteorología era severa con la ciudad enclavada en la costa bonaerense. El Atlántico Sur, cuando sopla rugiente la sudestada, es de temer. Mar del Plata estaba en silencio profundo. El celu estallaba. Colegas periodistas desde países vecinos y redacciones lejanas querían saber, saber y saber. No tenía para responder.
Fuentes gubernamentales, navales y de la sociedad civil relacionadas con la Armada no aportaron nada. Pero… algo ocultaban o, peor aún, no sabían cómo decir lo que no querían que estuviera pasando o que... hubiera pasado. ¿Se perdió contacto con el ARA San Juan? ¿Emitió una llamada de emergencia? ¿Está desaparecido? “No tengo nada para decirte”.
¿El submarino está en una misión de patrullaje? “No puedo responder a esa pregunta. Se trata de información sensible, secreta. ¡Podría afectar la seguridad nacional!”, escuché una y otra vez. Misterio de Estado. Un grupo de personas en el portón de acceso a la Base Naval Mar del Plata, donde se aloja la fuerza de submarinos, también querían saber. Un oficial naval se acercó para invitarlos a pasar. “Solo familiares”.
Quedé con mis ojos clavados en las espaldas de quienes, sumidos en la angustia, con paso apresurado, silenciosos, marchaban en procura de respuestas. Las luces en el interior de la capilla Stella Maris, a unos pocos metros del acceso a esa unidad militar, estaban encendidas. Después de varios intentos vuelvo a dar con Marko. “Comenzó el operativo de búsqueda”, me dice.
Eliana María Krawczyk, la primera mujer submarinista en Sudamérica, capitana de corbeta posmortem, tripulante del ARA San Juan. Su perro, Comando, la esperó en el muelle hasta su último aliento. Luego, se cuenta en el puerto de Mar del Plata, fue inhumado con “honores militares”
OTROS SUBMARINOS
Por varios pescadores sabemos que la meteorología en el mar es pésima. Los que todo lo saben y lo recuerdan –apostados allí solo como curiosos– parlotean. Las angustias crecen con cada recuerdo. “El 12 de agosto de 2000 el submarino Kurks, de la armada rusa, durante un ejercicio de combate en el mar de Barents, después de dos explosiones se hundió con 118 tripulantes…”. Alguien sollozaba.
La vigilia se extendía. Otro recordó que el 22 de mayo de 1968, el submarino nuclear norteamericano Scorpion, con 99 submarinistas a bordo, dejó de comunicarse con su base. Un día antes fue el último contacto registrado cuando se encontraba en inmersión a unos 90 kilómetros de las Islas Azores. El memorioso charlatán hizo silencio.
Un informante clave, horas más tarde, me confidenció que varios sensores hidroacústicos reportaron anomalías desde las Islas Canarias, desde Terranova y desde la Argentina. Luego supe que, en abril de 2021, cincuenta y tres marinos a bordo del KRI Nanggala-402 se perdieron para siempre a unos 100 kilómetros de la costa de Bali. Alguien que salió del interior de la Base Naval Mar del Plata para mezclarse entre quienes buscábamos información. Lo rodeamos. Dejó trascender, en voz muy baja, que a las 7:15 del 15 de noviembre, el capitán de fragata Pedro Martínez Fernández, mientras navegaban sumergidos a 432 kilómetros de la costa, a la altura del Golfo de San Jorge reportó que el “ingreso de agua de mar por sistema de ventilación al tanque de baterías n.° 3 ocasionó cortocircuito y principio de incendio en el balcón de barra de baterías. Baterías de proa fuera de servicio al momento en inmersión propulsando con circuito dividido. Sin novedades de personal. Mantendré informado”.
Ocho días antes habían zarpado desde el puerto de Ushuaia. “No me comprometan”, pidió el portavoz anónimo con los ojos vidriosos. ¿Dónde está el San Juan?, era el interrogante único en una ciudad que sabe de qué se trata el mar. Lo ama y respeta. Navegantes, pescadores, buzos, nadadores, surfers… El 25 de octubre de 2017 el submarino San Juan con sus cuarenta y cuatro tripulantes dejó este puerto por última vez. Despedidas, adioses, promesas de regreso, de volver pronto… Como viajero que siempre gusta de viajar sé que partir no siempre es irse. Tampoco es querer y poder volver. Mucho menos, decir adiós.
El ARA San Juan, como cada vez que se lanzaba al mar, las primeras millas las navegó en la superficie. Quienes estábamos entonces cerca de la costa lo vimos pasar frente al Cabo Corrientes. Algunos pescadores saludaban. La falta de dragado obligaba a los buques a navegar cerca de la costa hasta donde las avenidas Colón o Pedro Luro se sumergen. Allí viran a estribor en busca de aguas profundas. Esa derrota cumplió el sumergible.
A OCHO AÑOS
¿Qué se sabe del San Juan, dónde está… qué pasó, Marko?, pregunté una vez más al submarinista amigo. “Reza por ellos y ella”, repitió. Como en el primer momento me quedó la convicción de que sabía más de lo que podía (o quería) decir. La consulta era a la vez la pregunta que –consternados– se hacían en la entrada de la Base Naval Mar del Plata familiares, amigos, amigas de los tripulantes de la embarcación desparecida.
También era la demanda de las y los periodistas que cubríamos la tragedia que nadie confirmaba formalmente. “Buscar un sumergible es muy difícil. Muy complejo”, dijo un experto en el uso del sonar (sigla en inglés de Sound Navigation And Ranging) destinado en un buque de superficie con muchos años de servicio.
“Los submarinos están diseñados para no ser detectados. Son cazadores invisibles”, precisó. Un pescador, en la triste madrugada del día después de la desaparición del ARA San Juan, a tres periodistas nos contó, con lágrimas en los ojos, que “Comando, como cada vez que Eliana (Krawczyk, primera oficial naval y submarinista en Latinoamérica) y sus compañeros partían, la acompañó hasta el muelle primero, hasta la planchada después y, con los primeros movimientos de los remolcadores con los que los prácticos guiaban aquel barco de guerra hasta el canal para salir del puerto marplatense, con sus ojos fijos en el caso del sumergible. Te partía el alma…”, agregó.
¿Comando? Sí, un perro callejero que se encariñó con la submarinista del San Juan. “Algunas veces se zambullía y con esfuerzo, nadaba a la par de la embarcación, intentaba abordarla para luego emprender el regreso al muelle donde se quedaba hasta el regreso. Seguro que está allá, en el muelle…”, especuló. Imposible verificarlo. Nadie podía ingresar en la Base Naval Mar del Plata.
Dos fuentes del más alto nivel que aún se desempeñan en organismos multilaterales –en la madrugada del 18 de noviembre, unas pocas horas después de la desaparición del ARA San Juan– que trabajan en la Organización del Tratado para la Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBTO), por WhatsApp off the record, me informaron que se había registrado “una explosión en la zona donde navegaba” el submarino argentino. ¿Hay certezas? “Sí.
Los sensores desplegados en las Islas Crozet, de Francia; en la Isla Ascensión; y, en el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte lo reportaron. Algunos analistas estiman que la anomalía registrada se produjo aproximadamente a un kilómetro de profundad”. Con esa información consulté numerosas fuentes locales. Civiles y militares. Negaron. Desmintieron.
“¡Es imposible!”, enfáticamente respondieron algunos de los consultados. El 23 de noviembre, el capitán de fragata Enrique Balbi confirmó formalmente que aquella organización detectó “un evento anómalo, corto y consecuente con una explosión/implosión” en la zona por donde se encontraba el sumergible. Tiempo después el instrumental instalado en el buque Seabed Constructor (cinco Autonomous Underwater Vehicle - AUV) confirmó aquellos datos off the record que recibí desde Viena.
Los restos del ARA San Juan estaban (y están todavía) “unos veinte kilómetros al norte del punto estimado donde se produjo la explosión/implosión a unos 900 metros de profundidad”. ¿Por qué no se informó antes? “Comunicar en tiempos de crisis y de angustias sociales, bajo presión, no es sencillo”, argumenta este miércoles una fuente sólida y confiable. ¿Y, por qué se demora tanto el juicio oral para establecer responsabilidades y sancionar a los culpables cuando todo parece estar tan claro? “La justicia tiene sus tiempos”, responde.
Ocho años pasaron desde la tragedia. Volví al puerto cuando el juicio se inició en Río Gallegos. Un viejo suboficial retirado de la marina de guerra me contó que “en noviembre de 2018, murió Comando. Se quedó en el muelle esperando a la capitana Eliana…”, dijo con angustia. Sentí que no hablaba conmigo.
“Dicen que un tumor en el estómago lo mató. Pero algunos pescadores supersticiosos precisan que expiró cuando los AUV del Seabed Constructor encontró al San Juan en el fondo del mar. En un bar cercano al puerto se comenta que un tal Julián Trejo, oficial de la Fuerza Aérea que conoció de cerca la historia de amor entre Eliana y Comando, discretamente, lo enterró en algún lugar con honores militares”.
En el momento en que el ARA San Juan desapareció –el 17 de noviembre de 2017–, las estaciones hidroacústicas de la Organización del Tratado para la Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares instaladas en las Islas Crozet y Ascensión, entre otras, registraron “un evento anómalo, corto y consecuente con una explosión/implosión” en la zona donde navegaba