“La música”, refugio de un profesional de blanco en época de pandemia
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Por: Lourdes Pintos
lourdes.pintos@gruponacion.com.py
La pandemia del Coronavirus sorprendió a todos. Definitivamente nadie está preparado para afrontar un virus que, en apenas un par de meses, acabó con la vida de más de 8000 personas en todo el mundo, en su mayoría, las muertes se registraron en China e Italia y la cantidad de infectados está por encima de los 219.000, en 168 países.
Paraguay, forma parte de los Estados que hoy luchan con todas sus fuerzas para ganar la batalla. Desde el siete de marzo pasado, fecha en que fue confirmado el primer caso positivo de Covid-19, hasta hoy, suman once los pacientes que están siendo controlados. Las medidas de protección fueron intensificadas y, con fortuna, no se registran víctimas fatales. En la región, Paraguay es el país con menor cantidad de pacientes contagiados, gracias a la rápida acción que contribuye a la prevención de la propagación del Coronavirus.
Detrás de esta lucha, hay miles de personas poniendo en riesgo sus vidas, héroes anónimos que están para cumplir la misión de evitar que más paraguayos sean víctimas de esta pandemia. El personal de blanco que trabaja incansable desde los hospitales están entre esos.
Pero, ¿cómo hacen para lidiar diariamente con su profesión, la amenaza del virus y sus familias?. El doctor Aldo Franco, compartió su experiencia con La Nación.
“Trato de contactar con mi familia sólo en aire libre y a una distancia prudencial. Es difícil, pero uno lo hace por ellos. Este virus nos está dando una lección a toda la humanidad, nos cuidamos más que antes, incluso nos queremos más. Lastimosamente ya está causando muchas muertes, pero creo que vamos a salir adelante”, manifestó.
“Es difícil, pero uno lo hace por ellos”
Su profesión, sumada a la crítica situación, hace que él viva prácticamente aislado de sus seres queridos, incluso dentro de su propia casa. Pero esto para él no representa ninguna desmotivación, porque es un acto de amor y su familia lo entiende. Por el contrario, el profesional quien también se dedica a la música, usa ese distanciamiento para disfrutar de su otra pasión y encontrarse consigo mismo.
“Estamos prácticamente restringidos en nuestra profesión. Como aparte de médico soy músico, llego a casa, toco mi guitarra y estoy haciendo lo que antes no hacía, o hacía pero lo estoy haciendo con más tiempo, porque salgo del consultorio y me encierro a hacer cosas, es como disfrutar de uno mismo en estos momentos”, mencionó.
A modo de precaución, el doctor Aldo Franco evita tener contacto directo con su familia, incluso con sus hijos. Foto: Gentileza.
Comenta que incluso su vida social cambió desde el ingreso del virus en el país, porque como médico es un posible foco de contagio y sus amistades lo saben.
“No tengo contacto directo como antes con mis hijos, con quienes me sentaba a jugar, antes me sentaba a conversar con los abuelos. Termina el consultorio, me doy una ducha, lavo todo, trato de esterilizarme y alejarme lo que pueda de la familia en el día. Incluso, amigos que tenemos no quieren contactar con los médicos porque saben que somos focos probables de contagio”, comentó.
Medidas de precaución
El doctor también habló de las medidas adoptadas dentro del consultorio, en el que le toca atender a una importante cantidad de pacientes diariamente, y de la rutina aplicada a su día a día, para evitar el contagio.
“Evitamos el contacto con pacientes que son vulnerables, como los abuelitos. En nuestras casas, no compartimos nuestros vasos, no compartimos cubiertos, y estamos atentos a cualquier síntoma gripal. Nosotros no podemos diferenciar físicamente quién tiene y quién no. Sí tomamos todas las medidas, anteriormente saludábamos a los pacientes con abrazos, apretón de manos, hoy en día mantenemos una distancia prudencial entre paciente y médico”, relató.
El presidente Santiago Peña tomó juramento al nuevo titular de la cartera sanitaria el Dr. Isaías Fretes, quién cuenta con experiencia en gestión sanitaria y conducción hospitalaria. Foto: Gentileza
Isaías Fretes juró como nuevo ministro de Salud Pública ante Santiago Peña
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El presidente de la República, Santiago Peña, tomó juramento a Isaías Ricardo Fretes Zárate como nuevo ministro de Salud Pública y Bienestar Social, durante una ceremonia realizada en el Palacio de Gobierno, con la presencia de autoridades nacionales y representantes de diferentes instituciones del Estado.
El nuevo titular de la cartera sanitaria fue designado mediante el Decreto N.º 6889, del 13 de setiembre de 2026, luego de desempeñarse como presidente del Consejo de Administración del Instituto de Previsión Social (IPS).
Durante la ceremonia se dio lectura al decreto correspondiente y posteriormente el presidente Peña tomó el juramento de rigor al nuevo ministro, quien asumió el compromiso de desempeñar sus funciones conforme a la Constitución Nacional y las leyes de la República.
Participaron del acto, el presidente del Congreso Nacional, senador Basilio Núñez; el presidente de la Cámara de Diputados, diputado Raúl Latorre; además de autoridades nacionales, civiles, militares y policiales.
Trayectoria médica y gestión sanitaria
El nuevo ministro de Salud Pública y Bienestar Socialcuenta con una extensa trayectoria profesional en el ámbito médico, académico y de la administración sanitaria.
Es doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad Nacional de Asunción (UNA), especialista en Cirugía General y en Coloproctología, además de magíster en Salud Pública, Gerencia y Administración Hospitalaria.
El Dr. Fretes fue presidente del Consejo de Administración del Instituto de Previsión Social; y ahora tendrá a su cargo la conducción del Ministerio de Salud Pública. Foto: Gentileza
En el ámbito académico, se desempeñó como docente de la Primera Cátedra de Cirugía de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNA y desarrolló una amplia trayectoria vinculada a la formación y especialización médica. Asimismo, fue presidente de la Sociedad Paraguaya de Cirugía y de la Sociedad Paraguaya de Coloproctología, y presidió la Sociedad Latinoamericana de Coloproctología.
Experiencia en instituciones de salud
El nuevo ministro cuenta además con experiencia en la conducción de instituciones sanitarias. Fue director de la Sanidad de la Armada, del Hospital Militar Central y de la Sanidad de las Fuerzas Armadas de la Nación.
También ejerció funciones médicas y de conducción en el Instituto de Previsión Social, donde fue jefe de la Sección de Coloproctología y posteriormente asumió la presidencia del Consejo de Administración, cargo que desempeñaba antes de su designación al frente del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social.
Su trayectoria incluye además la creación de la primera escuela de formación en Coloproctología del Paraguay, desarrollada en el IPS con respaldo universitario, y su participación en sociedades científicas de distintos países de América Latina.
Con la toma de juramento y la suscripción del acta correspondiente quedó oficializada la asunción del Dr. Fretes al frente del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, dando inicio a una nueva etapa en la conducción de la cartera sanitaria.
Willy Suchar: “Aspiro a una renovación de repertorio”
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Jorge Zárate
jorge.zarate@nacionmedia.com
Fotos: Archivo / Gentileza
El músico y productor Willy Suchar celebra el crecimiento de la industria musical del país, pero insiste en la necesidad de producir más música de calidad e incrementar los catálogos. Considera fundamental la integración con los vecinos cercanos de Argentina y Brasil. Entiende que las plataformas podrían pagar mejor a los músicos y autores. Trabaja en un disco conjunto con Carlo “Cana” Borghetti que llevará composiciones de ambos. La escena, la música y la producción en el análisis y la experiencia de un gran gestor.
“Sigo trabajando, produciendo eventos y haciendo música por suerte”, celebra Willy Suchar, que a los 65 años dice seguir movido por su “espíritu curioso” y las ganas de aportar: “Me levanto todos los días con ganas de que las cosas estén mejor. Y lo digo en el sentido amplio, que tengamos un país mejor, mayores alegrías”, define.
Cercano a Autores Paraguayos Asociados (APA), a la gestión de derechos de autor, este pianista y productor musical sigue tocando, componiendo y arreglando: “A lo mejor no tanto en el escenario, que me gustaría más. Mucho en el estudio, tratando siempre de hacer lo mejor posible”, apunta.
Aquí su diálogo con El Gran Domingo de La Nación:
–Desde tu experiencia, ¿cómo definirías este momento de la industria musical paraguaya?
–Creo que hay claras muestras de una evolución, nuestra industria va ganando “musculatura”, por llamarlo de alguna manera. Recordemos que hace unos años todavía los asuntos de derechos de autor y conexos era todavía una lucha. Creo que se ha formalizado el reconocimiento y allí es destacable la labor que han hecho tanto la Dirección Nacional de Propiedad Intelectual (Dinapi) como las entidades de gestión colectiva como Autores Paraguayos Asociados (APA), Sociedad de Gestión de Productores Fonográficos (SGP), Artistas Intérpretes o Ejecutantes (AIE). Tenemos un premio interesante a la producción discográfica como son los Propya Awards de la SGP, está la Asociación de Músicos Independientes haciendo regularmente foros de discusión, talleres, seminarios donde se puede conversar y visualizar soluciones o algunas ideas para ir incrementando el volumen de nuestra industria…
RENOVACIÓN
–Hubo también premios y otros hitos que ayudaron…
–Claro, los Grammy de Berta Rojas, o la nominación de Tierra Adentro consolidan un poco lo que podríamos denominar la industria musical. De todas maneras, creo que estamos en un punto donde necesitamos un poco más de fuerza. Aspiro a una renovación de repertorio porque si uno mira los rankings, todavía el folclore de hace muchos años atrás es el que predomina. Ojo, es maravilloso y un rasgo cultural importante para nosotros, pero tendríamos que ampliar el catálogo. Creo que hace falta producir más música de calidad. Pienso que estamos en el camino, pero que todavía nos falta mucho, somos un mercado relativamente pequeño. Uruguay, que tiene menos habitantes, tiene una industria más consolidada y una música más “exportable”.
–¿Cuál sería la tarea principal en ese sentido?
–Sería bueno que nuestros artistas encuentren con más frecuencia un mercado de desarrollo. Al principio un poco más regional, a lo mejor, pero pienso que pasa por ahí. Tener más producción, más repertorio, más canciones, una rotación más seguida. Soy optimista en el sentido de que hay mucha musicalidad en el país, artistas, compositores y que cada uno por su lado está procurando, pero necesitamos como un empujón más. Así que esa es mi mirada. Pensando en los años atrás, estamos mejor, pero no me conformo con eso, me gustaría que las cosas vayan mucho más adelante.
–Siempre en actividad te escuchamos con Ciudad Mansa. ¿Qué otros grupos destacás de la escena nacional?
–Sí, fue una alegría porque es una banda que me gusta y en su último disco participé en un par de canciones invitado por ellos y por su productor Diego Serafini. Hay varias cosas, no tuve mucho tiempo de escuchar propuestas nuevas, pero sí me gustó mucho Sari Carri, que la escuché la otra vez en vivo. Me hablaron también de Passiflorx, una banda que tengo muchas ganas de ver. Del mainstream “hay bandas que me siguen gustando mucho, como el caso de Flou; La Secreta se va a juntar para tocar ahora en un concierto grande en San Bernardino. Los chicos de Paiko se aprestan a producir temas nuevos y son buenas noticias porque veo que la escena se mueve. Hay un lugar como Voudevil Venue, donde están yendo a tocar bandas consagradas y emergentes. Así que voy a ir más seguido por ahí a escuchar buena música y a compartir con los amigos que siempre aparecen por esos lugares como una especie de murciélagos que aparecemos todos buscándonos (risas).
EL APORTE DE LOS MEDIOS
–¿Cómo ves la relación de los medios con los artistas nacionales? ¿Se pasa más música nacional que antes o sigue siendo todo muy cuesta arriba?
–Por supuesto que hay mucha difusión, más que antes, de nuestra música y siempre son importantes los medios de comunicación masivos, porque es una manera de consolidar un poco la presencia del artista en el mercado. Muchos agoreros dicen que los medios tradicionales van a ir desapareciendo, pero yo creo que no, que van a encontrar su espacio, entre tanto van apareciendo los streaming y podcasts. Igual el rock, que dentro del paquete de las rotaciones en los medios sigue ocupando el último lugar. Me gustaría que esté más presente porque sigue siendo un género muy ligado a lo que nos sucede en la sociedad. Los escritores de música, los poetas, están trabajando en eso que me parece piola, que es reflejar una carga un poco más social o más comprometida. El folclore tradicional sigue estando muy presente. Las nuevas propuestas también han encontrado su lugar. Caso Tierra Adentro, Néstor Ló, Purahéi Soul, Jazmín del Paraguay. El pop con los Kchiporros, que están con merecimiento porque es un grupo que nos tiene acostumbrados a editar hits.
–Como productor histórico, ¿qué pensás de las plataformas digitales para los discos?, ¿te parece posible que puedan pagar un poco mejor?
–No me parece justo el pago que reciben los compositores, los artistas. Me parece que está un poco desbalanceado el tema de la remuneración. Igual es una batalla que se está librando hace tiempo y esperemos se encuentre una compensación económica más justa. En su momento las plataformas salvaron a la industria de la piratería. Los grandes sellos discográficos, las multinacionales, los sellos independientes se beneficiaron inclusive con la distribución y la difusión de su catálogo. Pero hay miles de millones de dólares que se mueven y los autores son los que menos cobran.
INTEGRACIÓN FRONTERIZA
-En “Sobre el río” se dio una verdadera confluencia con la gente de Matto Grosso do Sul. ¿Cómo ves la integración cultural de nuestra zona con sus vecinos cercanos del Brasil y del NEA?
–Sí, es un disco muy participativo, te diría casi cooperativista. El anhelo era que funcione como un integrador entre los artistas de Paraguay, Mato Grosso do Sul y del nordeste argentino (NEA), un disco donde podamos participar todos y ponernos contentos disfrutando de nuestra música regional. Considero fundamental la integración para nosotros como país mediterráneo, rodeado de Brasil y Argentina, y en menor medida el Uruguay. Necesitamos tener una vía rápida de comunicación con esos países para nuestra música, para poder agrandar nuestro mercado en el estricto sentido comercial, necesitamos ser vendedores de nuestra cultura.
–¿Cómo se podría avanzar en esto?
–En nuestra agenda de actuaciones y de difusión tendrían que estar incorporadas desde ya hace mucho tiempo por lo menos las regiones fronterizas. Ahí triplicaríamos nuestros clientes promoviendo el intercambio de bienes y servicios que todo país necesita, el intercambio cultural tendría que ser más parejo. Creo que absorbemos mucho de Argentina y Brasil y ellos poco. Y acá vuelvo al principio, necesitamos tener más catálogo, más propuestas, que les sea lindo contar con nosotros.
PRÓXIMO DISCO
–¿Pensás en algún disco que reúna tus composiciones?
–Sí, tengo en mente grabar algunas composiciones viejas y nuevas. Estamos pensando en hacer algo con Carlo “Cana” Borghetti, bajista de Paiko, en un disco en conjunto que se va a llamar “Folka”. Son canciones de él y me pidió que incorpore algunas canciones mías. Ya tenemos 6 canciones para un disco de 10 y esperamos llegar para diciembre con un disco en el que van a participar muchos artistas y músicos nacionales. Así que, bueno, ganas nunca faltan.
–Viniste desde Argentina en el 88. ¿Qué sentís que cambió para bien y qué cosas faltarían por hacer en el Paraguay?
–Mejoraron muchísimas cosas desde que yo estoy acá y hay cosas que siguen igual. Agradezco mucho el cariño, el afecto de la gente, la hospitalidad, la solidaridad. Somos un pueblo muy compinche, muy solidario, muy amigable, muy musical. Las circunstancias políticas de la dictadura de Alfredo Stroessner hacían que exista cierta complicidad de encuentros, no te digo clandestinos, pero gente que soñaba con un mundo mejor y ponía sobre la mesa lo que nos parecía injusto. Eso ya lo hemos perdido, esos encuentros, tertulias hasta altas horas de la madrugada con gente hermosa, que no quiero mencionar porque me voy a olvidar de alguno y voy a quedar como ingrato, pero gente de la bohemia, del arte, de la cultura, de la música, de la literatura…
–El bullir de las ideas para vencer la opresión…
–Eso, que por suerte ya no existe más. Hoy gozamos de una libertad plena para expresar nuestras ideas, nuestras cosas. Tenemos un importante desarrollo cultural del país, cosas que antes ni las soñamos, grandes eventos, el reconocimiento a nuestra música, nuestros artistas en conciertos multitudinarios donde la gente tararea “13 Tuyuti” o una canción de Tierra Adentro o Paiko o escucharlo al Ricardo Flecha cantar guaranias. En fin, hay cosas en las que hemos mejorado y muchísimo. La gente ha acompañado y eso me impulsa a seguir pidiendo más y a tener anhelos y sueños. Creo que vamos para mejor.
SOBRE EL MÚSICO
Nacido el 18 de noviembre de 1961 en Córdoba, Argentina, como Guillermo Claudio Sucharkiewicz, más conocido como Willy Suchar, es músico, compositor, pianista, arreglador y productor. Fundador del sello Kamikaze Récords, con el cual produjo más de 60 discos de consagrados artistas paraguayos como Paiko, Gaia, La Secreta, Deliverans, Lizza Bogado, Purahéi Soul, Revolber, Flou.
Su contribución al desarrollo de la música paraguaya se extiende a la defensa de los derechos de autor, presidiendo la Sociedad de Gestión de Productores Fonográficos del Paraguay (SGP) hasta 2019. Funda Suchar Música & Medios, un sello discográfico y empresa de servicios integrales en la industria musical, en 2019.
Hugo Javier González permanece en la UTI y bajo coma inducido mientras recibe tratamiento contra la infección de meningitis que habría surgido como consecuencia del traumatismo craneal. Foto: Archivo
Grave panorama en Itauguá: meningitis bacteriana agrava el delicado cuadro de Hugo Javier
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El doctor José Espínola, director médico del Hospital Nacional de Itauguá,informó acerca del estado de salud del exgobernador Hugo Javier González, confirmando que se encuentra estable y continúa en coma inducido. Mencionó que en las últimas horas fue diagnosticado con meningitis bacteriana aguda, adquirido posiblemente post traumatismo.
En conversación con varios medios de prensa el director del nosocomio explicó que el paciente tiene a su favor signos vitales dentro de rango, respirador con demanda baja y sin picos de fiebre. No obstante, mencionó que de acuerdo a los últimos estudios clínicos practicados se confirmó un cuadro de meningitis bacterianacausada por Streptococcus pneumoniae.
El médico dijo que el ingreso de esta bacteria se pudo haber dado luego de que el paciente sufriera el traumatismo en la cavidad craneal, la cual es completamente cerrada.
“Una vez que se fractura hay una discontinuidad en la barrera que justamente se preservan de esas infecciones, hubo una comunicación ahí. Entonces, gracias a que se le hizo el catéter de derivación externa se pudo hacer el diagnóstico”, explicó.
El Dr. Espínola señaló que, si bien la meningitis bacteriana representa una complicación dentro del cuadro clínico del paciente, afortunadamente es tratable. Explicó que, desde su ingreso a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), González recibe antibióticos que actúan específicamente contra la bacteria causante de la infección.
Mencionó además, que el paciente continuará en coma inducido dentro del plazo de las 48 horas, conforme al protocolo médico. No obstante, explicó que de darse este cuadro de infección, ahora se tendrá que evaluar si se prolonga o no ese plazo. Finalmente, informó que de acuerdo a la evolución y estabilidad del paciente, se le podría practicar una resonancia magnética para un mejor diagnóstico en el transcurso de la tarde.
La música de un país que sigue reclamando a su hijo pródigo
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Carlos Oliveira
Fotos: Gentileza
El 7 de agosto de 1944, hace 82 años, moría en San Salvador Agustín Pío Barrios, Mangoré. Tenía 59 años y dejaba detrás una de las obras más extraordinarias jamás escritas para guitarra. Paraguayo de nacimiento, universal por vocación, Barrios convirtió un instrumento que podía parecer limitado en un territorio casi infinito de posibilidades sonoras. Su guitarra fue, al mismo tiempo, paisaje, memoria, intimidad y patria.
Cada aniversario de su muerte parece ser una buena excusa para volver a plantear la pregunta ¿dónde debería descansar Agustín Barrios? Desde hace años se suceden iniciativas para repatriar sus restos, sepultados en el Cementerio de los Ilustres de San Salvador. Incluso se ha llegado a plantear una solución tan simbólica como improbable: dividirlos, dejar una parte en El Salvador y traer la otra al Paraguay.
Pero acaso la verdadera cuestión no sea dónde están sus restos, sino dónde está Barrios. Porque mientras sus huesos permanecen en tierra salvadoreña, su música pertenece desde hace mucho tiempo a un territorio que no reconoce fronteras.
Las crónicas señalan que su última presentación en Paraguay tuvo lugar el 25 de enero de 1925, en la plaza Uruguaya. Por supuestas razones políticas no podía actuar en el entonces Teatro Nacional –actual Teatro Municipal– y aquel concierto al aire libre terminó siendo, en cierto modo, una despedida. Después vendrían los viajes, las ciudades, los escenarios y un progresivo alejamiento de la tierra natal.
Tras una gira por Brasil en 1929, Barrios recorrió durante los años siguientes distintos países de América Latina y Europa. En 1939 aceptó la invitación del presidente salvadoreño Maximiliano Hernández Martínez para radicarse en El Salvador. Allí ejerció la docencia en el Conservatorio Nacional de Música y encontró el lugar donde transcurrirían sus últimos años.
Un infarto puso fin a su vida el 7 de agosto de 1944. Fue enterrado en el Cementerio de los Ilustres. En 1985 sus restos fueron declarados patrimonio nacional de El Salvador, una decisión que terminó convirtiéndose en un obstáculo jurídico para los sucesivos intentos paraguayos de repatriación.
Pero la historia de Barrios plantea una ironía mayor. Paraguay reclama sus restos mientras durante décadas pareció olvidar su música.
EL EXTRAÑO DESTINO DE UN PROFETA
Durante buena parte del siglo XX, su obra no ocupó en Paraguay el lugar que hoy parece natural concederle. Mientras en otros lugares sus composiciones comenzaban a formar parte del repertorio guitarrístico, en su propio país su nombre sobrevivía con una presencia más cercana a la leyenda que al conocimiento profundo de su producción.
Fue necesario que intérpretes y estudiosos emprendieran una paciente tarea de recuperación. Cayo Sila Godoy, Felipe Sosa, Berta Rojas, Luz María Bobadilla y otros músicos contribuyeron decisivamente a devolver a Barrios al centro de la conversación musical paraguaya.
El redescubrimiento de Barrios no consistió solamente en volver a escuchar sus composiciones. Significó también comprender que Paraguay había producido a un músico capaz de dialogar con la tradición europea de la guitarra clásica y, al mismo tiempo, incorporar a su obra las cadencias, los ritmos y las sensibilidades de América Latina. En sus manos, la guitarra podía ser universal sin dejar de ser paraguaya.
La discusión sobre sus restos encierra, en el fondo, una cuestión más compleja. ¿A quién pertenece Agustín Barrios?
Paraguay puede reivindicarlo como uno de sus hijos más ilustres. El Salvador puede recordar que allí vivió sus últimos años, ejerció la docencia, murió y permanece sepultado. América Latina puede considerarlo uno de los grandes músicos surgidos de este continente. Y el mundo de la guitarra clásica lo reconoce como una figura fundamental de su repertorio.
UNA OBRA QUE TRASCIENDE
Quizás todas esas respuestas sean verdaderas. Porque la grandeza de Barrios reside precisamente en haber trascendido el lugar de nacimiento. Su obra partió de Paraguay, pero no quedó encerrada en sus fronteras. Viajó con él, cruzó océanos, entró en conservatorios, pasó de maestro a alumno y terminó incorporándose al repertorio de guitarristas de distintas partes del planeta.
Por eso, la repatriación de sus restos puede ser un acto legítimo de memoria nacional, pero no debería confundirse con la recuperación de su legado. A Barrios no hay que traerlo de vuelta: hay que seguir escuchándolo.
Quizá haya algo de profundamente paraguayo en esa paradoja. Durante años dejamos que uno de nuestros mayores artistas se alejara hasta convertirse casi en un desconocido dentro de su propia casa. Ahora queremos recuperar sus restos, cuando su música ya encontró una patria mucho más extensa.
Barrios permanece donde siempre quiso estar: en las seis cuerdas de una guitarra.
Y cada vez que alguien toca “Julia Florida”, “Danza paraguaya”, “Las abejas” o “La catedral”, aquel hombre que alguna vez abandonó Paraguay vuelve, por unos minutos, a caminar entre nosotros porque la patria que siempre habitará será la guitarra.