Paraguay comienza a posicionarse en el radar de las grandes ligas de la minería mundial. Empresas internacionales, principalmente norteamericanas, están disputando el acceso a yacimientos de titanio y uranio, dos minerales estratégicos para la industria, la energía y la transición tecnológica global.

Así lo confirmó el viceministro de Minas y Energía, Mauricio Bejarano, al señalar que nuestro país cuenta con recursos de escala internacional que hoy despiertan un fuerte interés privado, según menciona el medio El Prisma.

En el caso del titanio, Bejarano destacó que la mina ubicada en el departamento de Alto Paraná sería, por volumen y concentración, la más grande del mundo. Si bien una empresa estadounidense ya viene realizando exploraciones desde el año 2011, el potencial del yacimiento abrió una competencia creciente entre actores internacionales.

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El viceministro indicó que la mina más grande actualmente en operación se encuentra en Mozambique y presenta una concentración promedio del 3 %, mientras que la de Alto Paraná alcanza el 7 % de titanio, un diferencial clave en términos de rentabilidad y eficiencia productiva.

El titanio es un insumo esencial para la industria moderna. En su forma de dióxido de titanio (TiO₂), se utiliza principalmente como pigmento: el 94 % de su demanda global está vinculada a la coloración, especialmente en pinturas sintéticas, mientras que el resto se destina a aleaciones especiales y aplicaciones médicas.

En el ámbito de la salud, se emplea en prótesis, clavos y tornillos quirúrgicos, debido a que es uno de los pocos metales que el organismo humano acepta sin rechazo. Además, según informes técnicos de empresas interesadas como CIC Resource, no es nocivo para los animales ni para la agricultura, refirió.

En paralelo, el uranio aparece como otro recurso estratégico en disputa. Bejarano indicó que Paraguay cuenta con unas ocho millones de libras de uranio, aunque aclaró que la principal limitación es que esa reserva aún no está certificada.

Se trata de un punto sensible, considerando que el uranio es clave para la energía nuclear, utilizada para la generación de electricidad a gran escala.

Desde el sector privado subrayan su potencial: con apenas seis barriles de uranio se pueden reemplazar 220.000 barriles de petróleo, sin emisiones contaminantes, lo que lo convierte en un insumo central en la transición energética.

No obstante, el desarrollo de estos proyectos enfrenta un obstáculo estructural, la burocracia. Según los representantes empresariales, los procesos administrativos consumen cerca del 50 % del tiempo total de los proyectos.

El caso del yacimiento de uranio de Yuty es ilustrativo, ya que lleva más de 17 años en etapa de exploración y acumula retrasos significativos por la espera de resoluciones del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC). A ello se suma la exigencia de certificación de reservas, un proceso complejo y costoso en fases tempranas.

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El viceministro confirmó que el Gobierno trabaja en un nuevo anteproyecto de ley minera, actualmente en estudio en el Palacio de Gobierno. El texto cuenta con el respaldo del gabinete económico y propone un código minero actualizado, alineado con estándares internacionales.

El objetivo es brindar mayor previsibilidad jurídica, agilizar procesos y establecer reglas claras para concesiones que hoy se limitan a 20 años, con una prórroga adicional de 10.

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