A contadas semanas de las festividades de Navidad y Año Nuevo, el alto costo de la carne vacuna pasa factura a la hora de planear los platillos festivos, por lo que muchos buscan alternativas más económicas, tanto en cortes como en variedad, y preocupa que los precios sigan en aumento.
En ese sentido, el ministro de Agricultura y Ganadería, Carlos Giménez, en conversación con el programa “Así son las cosas”, emitido por GEN y Universo 970 AM / Nación Media, aseguró que la alternativa para que se dé una reducción de costos es poder fortalecer los mercados locales y ferias de agricultura, de manera que el comercio sea más directo y se recorten los costos logísticos.
“Nosotros estamos trabajando en una planificación para volver a fortalecer los mercados municipales y lograr también el circuito corto de la cadena de la carne, no solo en el interior, inclusive en Central, donde hay más demanda, donde hay mucho flujo y hay que cuidarla, para que no afecte al precio del consumidor final”, comentó Giménez.
Admitió que el costo de la carne ha ido subiendo de manera considerable y que esto es un motivo de celebración para el rubro cárnico, pero que, evidentemente, la brecha debe ser zanjada para con el consumidor final. Sin embargo, contrario a lo que se puede llegar a percibir, no existen excesos ni sobrecostos en los productos, ya que existe toda una cadena de valor que debe agregársele de manera indefectible.
Explicó además que el mercado nacional no quedaría desprovisto de la proteína roja, ya que los frigoríficos se encuentran conscientes del mercado interno y también se trabaja con la importación desde países vecinos; no obstante, reconoció que llegará un punto en la demanda en que los productos deberán ser seleccionados tanto para el mercado local como el de exportación.
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El margen oculto de la carne paraguaya
Por: Alba Delvalle
Hugo Sánchez, director ejecutivo de la Mesa Paraguaya de Carne Sostenible (MPCS), expone el verdadero salto competitivo que puede dar el sector si logra cerrar la brecha entre la producción tradicional y la empresarial eficiente. Más kilos por hectárea sin sumar más tierra.
Para entender el margen real de mejora productiva en ganadería del país, Hugo Sánchez, director ejecutivo de la Mesa Paraguaya de Carne Sostenible (MPCS), propone mirar indicadores concretos. El primero es la producción de kilogramos de carne por hectárea al año, una métrica que permite medir eficiencia y comparar sistemas.
En la ganadería tradicional paraguaya se producen entre 40 y 50 kilogramos de carne por hectárea al año. En cambio, una ganadería empresarial puede alcanzar 200 kilogramos por hectárea o más. La brecha revela el potencial.
“El techo es amplio”, afirma él. El promedio país está muy por debajo de lo deseable y lo que se puede lograr ajustando sistemas productivos es significativo. Cada pequeño avance representa un logro: más productividad implica mayor volumen para exportación y consumo interno, movimiento en toda la cadena y generación de divisas.
Otro indicador clave es la tasa de marcación, es decir, la relación entre terneros logrados y vacas puestas en servicio. Paraguay registra entre 50 % y 54 % de marcación. En términos simples: de 100 vacas en servicio, al momento del destete se obtienen alrededor de 52 terneros. Mientras países vecinos alcanzan entre 60 % y 70 %, esa diferencia también marca potencial de crecimiento.
La pregunta no es si hay margen de mejora, la evidencia indica que lo hay, entonces, la estrategia debe apuntar a la tecnología disponible, cuya aplicación aún es limitada. La tecnología para una ganadería eficiente y sostenible no es un secreto, la información ya está disponible, sin embargo, no está ampliamente difundida.
Su aplicación se concentra en productores empresariales innovadores y visionarios, comenta, por lo que el desafío no es la falta de información, sino la ampliación de su uso. “Para quien la busca, la tecnología está. Su adopción depende de disponibilidad de capital, recursos humanos y, sobre todo, de la decisión empresarial de cambiar el sistema productivo”, expresa.
Las prácticas básicas son conocidas: manejo adecuado de pasturas, rotación de potreros, subdivisiones, análisis de carga, reservas forrajeras para invierno, suplementación estratégica y uso de alambrado eléctrico. A partir de ahí se incorporan programas nutricionales y reproductivos, inseminación artificial y sincronización de celos.
La base es clara, el animal debe estar bien alimentado y en condiciones de bienestar adecuadas, y a partir de allí, se construye eficiencia. Estos resultados pueden observarse en el corto y mediano plazo, asegura Hugo.
Aumentar el hato ganadero no implica necesariamente expandir la frontera. Para el director, el enfoque debe ser multidimensional: mejorar productividad, adaptarse a cambios climáticos, considerar condiciones de mercado y aplicar tecnología con recursos humanos capacitados. No se trata de sumar hectáreas, sino de intensificar el uso eficiente de las que ya existen, señala.
“Tenemos degradación de pasturas, ese mismo territorio debe revitalizarse o reestructurarse para recuperar su potencial y lograr más hato sin más frontera. La intensificación en el mismo terreno es la clave”, remarca.
Con buenas prácticas ganaderas, que no son un secreto, es posible elevar rendimientos sin ampliar superficie. Paraguay cuenta con más de 400 años de tradición ganadera y las tecnologías han sido probadas. El conocimiento existe; el desafío es aplicarlo de manera más extendida.
Con relación a la productividad en un clima más extremo, que es otra variable crítica, explica que las olas de calor, sequías e inundaciones forman parte de ciclos que el productor experimentado reconoce.
“Los cambios climáticos son cíclicos, el productor observador sabe que ciertos años habrá extremos y debe preverlos: acumular agua, disponer de potreros de reserva, implementar sistemas de protección y fortalecer la capacidad de adaptación”, sostiene.
En ese sentido, el referente subraya que las medidas de adaptación y mitigación ya son conocidas, por lo que prepararse es parte del sistema productivo eficiente. Por ende, producir más carne no significa exigir más al territorio, sino gestionarlo mejor. Implica planificación, anticipación y resiliencia.
La discusión sobre sostenibilidad en la producción cárnica suele asociarse a exigencias externas. Sin embargo, desde la perspectiva de la eficiencia productiva, sostenibilidad y competitividad convergen. Incrementar kilogramos por hectárea, mejorar la tasa de marcación, reducir degradación de pasturas y prepararse para variabilidad climática no solo impacta en volumen, sino en estabilidad del sistema.
Cada mejora en productividad multiplica efectos: mayor oferta exportable, fortalecimiento del consumo interno, dinamización de la cadena y generación de divisas. Es decir, el potencial está identificado, los indicadores lo muestran, el conocimiento técnico existe y la tecnología también.
A lo que Hugo hace hincapié que la diferencia entre una ganadería de 50 kilos por hectárea y otra de 200 no está en la tierra adicional, sino en la gestión. Por lo tanto, Paraguay no necesita crecer hacia afuera, ya que tiene margen para hacerlo hacia adentro. Y ahí, en esa eficiencia ampliada, está el verdadero techo del sector.
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Paraguay y Turquía analizan oportunidades de negocios en el sector agropecuario
El ministro de Agricultura y Ganadería (MAG), Carlos Giménez, mantuvo una reunión con autoridades diplomáticas y representantes empresariales de Turquía con el objetivo de analizar oportunidades de cooperación y negocios entre ambos países, especialmente en el sector agropecuario.
El encuentro contó con la participación del embajador de Paraguay en Turquía, Guillermo Sosa, del embajador de Turquía en Paraguay, Yavuz Kül, así como de integrantes del Consejo Empresarial turco y representantes del MAG.
Durante la reunión se abordaron posibilidades de fortalecer los vínculos comerciales y explorar nuevas oportunidades para el intercambio económico, particularmente en rubros vinculados a la producción agropecuaria y alimentos.
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Las conversaciones también incluyeron a empresarios y representantes del Consejo Empresarial DEİK Türkiye–Paraguay, entre ellos su presidente, Erhan Beken, y el vicepresidente Erdoğan Ayboğan, quienes estuvieron acompañados por empresarios interesados en profundizar la relación comercial bilateral.
Desde la representación diplomática turca señalaron que el encuentro permitió dialogar sobre las oportunidades que ofrece el comercio entre ambos países y la posibilidad de ampliar los negocios en distintos sectores productivos.
La reunión forma parte de una agenda de trabajo orientada a fortalecer el vínculo económico entre Paraguay y Turquía, así como a generar nuevas oportunidades para las exportaciones paraguayas.
Uno de los puntos destacados es el potencial del mercado turco para los productos agroalimentarios paraguayos. Turquía cuenta con más de 85 millones de consumidores y una demanda significativa de proteína animal, lo que lo convierte en un mercado atractivo para la carne bovina paraguaya y otros productos del sector agropecuario.
Históricamente, Turquía ha sido un destino relevante para las exportaciones de carne de Paraguay. Recuperar y fortalecer ese mercado es considerado estratégico para diversificar los destinos de exportación, un aspecto clave para mejorar la competitividad del sector cárnico nacional.
De acuerdo con datos oficiales del sector, Paraguay exportó más de 300.000 toneladas de carne bovina en 2025, consolidándose como uno de los principales exportadores del producto a nivel mundial.
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Exportaciones cárnicas cayeron en volumen e ingresos, pero precios repuntaron en febrero
Las exportaciones del sector cárnico registraron al cierre de febrero una caída del 25 % en cuanto a volúmenes y del 11 % en materia de ingresos, en comparación con el mismo periodo del año anterior, según informó el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa). Sin embargo, los precios fueron favorables pasando de USD 4,23 a USD 359 por kilo.
De acuerdo al informe, se enviaron 87.613 toneladas a los diferentes destinos por USD 370.742.439, cuando durante el mismo lapso del año anterior se habían enviado 116.769 toneladas por USD 419.351.635 en 2025. Esto significó 29.156 toneladas y USD 48.609.196 menos que el año pasado.
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Chile, principal mercado
El principal mercado fue Chile que adquirió el 33 % al precisar 14.417 toneladas por 96.311.414, en segunda posición quedó Israel con 7.274 toneladas por USD 53.304.843 acaparando el 19 %, mientras que EE.UU precisó el 16 % al comprar 8.876 por USD 47.492.558, seguido por la República de China (Taiwán) con el 10 % por 4.380 toneladas adquiridas y USD 29.396.450.
Brasil quedó en el quinto lugar tras comprar de nuestro país 6 %, es decir, unas 2.432 toneladas por USD 18.142.253; en sexto lugar estuvo Canadá con 6 % 2.802 toneladas por USD 16.266.654. En menores posiciones se ubicaron mercados de la Unión Europea, Rusia, y otros mercados.
Haciendo el desglose solamente en relación a carne bovina, el complejo cárnico envió por USD 287.973.900 y 44.384 toneladas, lo cual fue menor al año pasado cuando los números arrojaron 60.650 toneladas por USD 339.810.109.
En el mes de enero, los envíos cárnicos alcanzaron USD 156,9 millones en enero de 2026, por debajo de los USD 184,7 millones registrados en el mismo mes de 2025, mientras que el volumen exportado se redujo de 52, 5 millones a 38,7 millones de kilogramos. Sin embargo, el precio promedio había repuntado de USD 3,52 a USD 4,05 por kilo, reflejando una mejora en las cotizaciones.
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Uzbekistán valida el sistema sanitario paraguayo
El país de Asia Central aprobó la importación de carne bovina, ovina local y sus subproductos, sumando un mercado más en la diversificación y expansión.
Paraguay llega a Asia Central a través de la aprobación de Uzbekistán, para la importación de carne bovina y ovina nacional, así como sus subproductos, en el marco de la estrategia de diversificación de mercados que viene impulsando este país.
La apertura marca un hito especialmente relevante para el sector ovino, que encuentra en Asia Central una oportunidad concreta de expansión. El ingreso a este mercado amplía el mapa exportador paraguayo hacia una región menos tradicional, pero estratégicamente relevante.
Y más allá de sumar un comprador, la habilitación refuerza el posicionamiento sanitario nacional, un activo clave en la competencia global por mercados tan exigentes como el de Uzbekistán.
La aprobación se formalizó durante la visita oficial del Comité de Desarrollo Veterinario y Ganadero de Uzbekistán, instancia en la que se acordaron y firmaron los requisitos sanitarios que regirán el intercambio comercial.
La delegación técnica recorrió el laboratorio central del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) y visitó un establecimiento matadero frigorífico de carne bovina y ovina.
El objetivo fue verificar los sistemas de control, trazabilidad y certificación sanitaria, pilares que sustentan la reputación internacional.
Para la cadena productiva, desde los productores hasta la industria frigorífica, la habilitación abre expectativas de crecimiento económico y social.
En un escenario global en el que la diversificación es sinónimo de resiliencia, la entrada a Asia Central representa un paso más en la consolidación de Paraguay como proveedor confiable de proteína animal para el mundo.