Los fondos de inversión hoy son las herramientas que mueven a la economía mundial, es por eso que la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban) Paraguay 2024 representa una gran oportunidad para Basa Capital de promover la cultura financiera de nuestro país, acceder a networking con otros bancos y profundizar más en nuestro mercado, afirmó a La Nación Andrea González, vicepresidente de Basa Capital.
“Estamos innovando en muchos productos, hoy estamos muy enfocados en lo que son fondos de inversión, que son instrumentos de renta variable que impulsan el desarrollo de nuevos mercados e industrias. La idea de Felaban es hacer networking para quitar estos productos y venderlos, no solamente a los paraguayos sino a todo el mundo”, resaltó González a LN.
Hizo énfasis en que la mirada puesta en nuestro país aumentó a partir del grado de inversión, ya que los inversionistas ven a Paraguay como un lugar más seguro para colocar su dinero. Esto permite que el país pida préstamos a tasas de interés más bajas, reduciendo costos para financiar proyectos importantes como rutas, escuelas, hospitales o mejoras en el sistema eléctrico.
Leé también: Peña pide a la comunidad bancaria “especial atención” a las mipymes
“Para nosotros es una oportunidad increíble llevar todo el trabajo de los paraguayos al mundo, exportar nuestra marca país”, aseveró y agregó que desde Basa Capital están felices de que hoy el sector bancario esté atravesando por este momento, generando interés de capitales extranjeros.
González contó también que mantuvieron reuniones con autoridades de varios bancos y entidades financieras, lo cual ayuda a las empresas a ver cómo se trabaja en el exterior y ver cómo se puede mejorar a partir de esas experiencias.
Oportunidad brillante
Lo mismo opinó el nuevo presidente de Basa Capital, Raymundo Mendoza, quien aseguró a La Nación que Felaban representa una oportunidad brillante para poder aprender y acercarse al mundo bursátil, además del bancario. Precisó que existen custodios y bancos de inversión que están muy interesados y aprovechan este foro anual para conocer el potencial que existe.
Dejanos tu comentario
En Washington, reconocen la solidez macroeconómica de Paraguay
En el marco de las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) en Washington, el presidente del Banco Central del Paraguay (BCP), Carlos Carvallo, habló sobre los avances y conquistas macroeconómicas de Paraguay, entre ellas, el doble grado de inversión que obtuvo entre 2024 y 2025.
Durante una entrevista para El Observador de Estados Unidos, Carvallo subrayó que Paraguay logró dos calificaciones en menos de dos años por parte de agencias como Moody’s y Standard & Poor’s, un proceso que, según afirmó, responde a la consistencia de las políticas económicas, la disciplina fiscal y el fortalecimiento institucional. “En un escenario internacional marcado por la incertidumbre, el país logró diferenciarse por su desempeño”, dijo.
Leé también: Cómo comenzar con éxito en el mundo del ecommerce
De acuerdo con proyecciones del FMI, Paraguay crecerá 4,2 % en 2026, impulsado por exportaciones agrícolas, la expansión de su capacidad energética y un entorno macroeconómico estable. Para Carvallo, estos resultados no son coyunturales, sino el reflejo de una estrategia sostenida. “Es el reconocimiento a políticas públicas coherentes y a instituciones que han ganado credibilidad”, afirmó.
Carvallo también reconoció que el posicionamiento internacional de nuestro país tiene que ver con que Paraguay fue designado para presidir las próximas reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial en Tailandia.
Para el titular del Banco Central, esta decisión constituye una señal clara de confianza. Explicó que el rol implica liderar espacios de discusión económica global y articular propuestas en un contexto desafiante para la economía mundial. “Paraguay hoy es visto como una economía predecible, con fundamentos sólidos y una visión de largo plazo”, sostuvo.
Carvallo también enfatizó que el grado de inversión no representa un punto de llegada, sino el inicio de una nueva etapa. Entre las prioridades del BCP, mencionó la preservación de la estabilidad de precios, con una meta de inflación del 3,5%, el fortalecimiento del sistema financiero y el impulso al mercado de capitales.
A esto se suma la necesidad de avanzar en inclusión financiera y modernización del sistema de pagos, elementos que considera clave para sostener el crecimiento.
El mensaje que Paraguay transmite al exterior, según Carvallo, es: estabilidad, previsibilidad y capacidad de sostener una trayectoria económica ordenada en el tiempo.
Te puede interesar: El precio del gas tendrá un aumento promedio de G. 500 por kilo
Dejanos tu comentario
El gobierno apunta a consolidar credibilidad ante Moody’s
El presidente de la República, Santiago Peña, mantuvo una reunión con representantes de la calificadora internacional Moody’s en el marco del proceso anual de revisión de la nota crediticia de Paraguay. El encuentro se realizó con el vicepresidente de la firma, Willian Foster, y el asociado Dylan Walsh, y contó además con la participación del ministro de Economía y Finanzas (MEF), Óscar Lovera.
Durante la reunión, las autoridades expusieron los principales lineamientos de la política económica, con énfasis en la estabilidad macroeconómica, la disciplina fiscal y el fortalecimiento institucional.
Leé también: Senacsa realizará simulacro de fiebre aftosa en Ypacaraí del 4 al 8 de mayo
Peña sostuvo que el objetivo del gobierno es sostener un marco económico predecible que permita consolidar el crecimiento y generar condiciones favorables para la inversión. En este sentido, la reunión con Moody’s se ve como una instancia clave para transmitir confianza a los mercados internacionales y reafirmar el compromiso con reglas fiscales claras.
La revisión de la calificación se da en un momento relevante para Paraguay, tras haber alcanzado el grado de inversión en julio de 2024, lo que le permitió desde ese entonces acceder a financiamiento en mejores condiciones y ampliar su atractivo como destino de capitales.
Cabe recordar que Moody’s fue la primera calificadora en otorgar a Paraguay el grado de inversión, un hito que posicionó al país dentro de un grupo más reducido de economías consideradas de bajo riesgo crediticio.
Este reconocimiento no solo mejoró el perfil financiero del país, sino que también impactó en el costo del endeudamiento soberano y en las condiciones de financiamiento para el sector privado.
Desafíos
Si bien Paraguay mantiene fundamentos macroeconómicos sólidos en comparación con la región, el desafío principal radica en sostener el equilibrio fiscal en un contexto de mayores demandas sociales y presión sobre el gasto público.
En ese escenario, el gobierno busca mostrar avances en la gestión de las cuentas públicas, el control del déficit y la eficiencia del gasto, elementos clave que las agencias calificadoras evalúan en sus revisiones periódicas.
Te puede interesar: Salud y tecnología: Paraguay abre nuevo frente de inversión con cirugía robótica
Dejanos tu comentario
El BID analiza las últimas tres décadas de reformas en Paraguay tras haber logrado el grado de inversión
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publicó un análisis titulado “El largo camino de las reformas en Paraguay: una historia que vale la pena contar”, en el que desglosa la trayectoria económica del país desde 1989. Según los analistas Arturo Galindo y Gisele Teixeira, el ascenso de Paraguay a la categoría de grado de inversión por parte de Moody’s, Fitch y S&P es la culminación de reformas graduales y consistentes que transformaron un Estado con debilidades.
El informe resalta las cifras del crecimiento económico del 6,6 % en el último año, el desempleo situado en un 3,6 % y una reducción histórica de la pobreza, que pasó del 29 % al 16 % en apenas una década.
El punto de inflexión y la disciplina macroeconómica
El análisis identifica el año 2003 como el momento crítico de la historia económica reciente. En medio de una crisis financiera, la firma de un acuerdo con el FMI impulsó reformas fundamentales como la creación del Fondo de Garantía de Depósitos y la reestructuración del Banco Nacional de Fomento.
Entre 2010 y 2020, el país consolidó su estabilidad con tres aspectos primordiales:
- uno es la adopción del régimen de metas de inflación en el año 2011
- dos años después se sumó la Aprobación de la Ley de Responsabilidad Fiscal
- y por último la Reforma tributaria que elevó la presión fiscal por encima del 11 % del PIB, corrigiendo una debilidad histórica.
Era de modernización estatal (2023-2026)
Para el BID, la etapa más ambiciosa del proceso de modernización se da en los últimos tres años bajo el actual Gobierno. La unificación de funciones en el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) en 2023 y la creación de la DNIT (que integró Tributación y Aduanas) son citadas como reformas que eliminaron duplicidades y mejoraron la eficiencia recaudatoria.
Lea más: El día de la Maquila se celebra con expansión y diversificación
Innovaciones legales más recientes
Destacan la Ley del Servicio Civil (2025), que estableció el mérito como rector de la carrera administrativa, atacando el clientelismo histórico. Por otro lado, la Superintendencia de Jubilaciones (2026), que permitió por primera vez, a Paraguay contar con una supervisión integral de los fondos previsionales.
Finalmente resaltaron la creación del Registro Unificado Nacional (RUN), que reconocen como una reforma importante para la seguridad jurídica de la propiedad y la reducción de costos transaccionales.
Desafíos en infraestructura y competitividad
A pesar de los logros, el BID advierte que aún persisten brechas. En este contexto, resalta la aprobación en 2025 de una nueva Ley de APP, diseñada para atraer inversión extranjera con mayor certeza jurídica, y la actualización del régimen de maquila, que ha permitido diversificar la producción y el empleo formal.
El organismo concluye que la experiencia paraguaya es valiosa no por un “big bang” de reformas, sino por su paciencia y consistencia. Para preservar la credibilidad alcanzada y evitar retrocesos, Paraguay debe seguir fortaleciendo su capacidad de implementar políticas públicas y mejorar su recaudación en un escenario internacional cada vez más volátil.
Te puede interesar: Destacan diálogo para definir nuevo criterio del salario mínimo
Dejanos tu comentario
Los que pretenden cambiar la regla fiscal están lejos y en contra del pueblo
A medida que avanza la gestión del actual gobierno que logró más que importantes logros como el doble grado de inversión, la reducción del déficit y la inflación, al igual que bajar el riesgo país acompañado de inversiones en varios sectores de la economía, en este momento a algunos se les viene ocurriendo elevar el déficit fiscal al 2,5 por ciento con relación al producto interno bruto (PIB) violando la regla institucional más importante con el que cuenta el país establecido para un déficit de no más del 1,5 por ciento del PIB.
En efecto, la Ley de Responsabilidad Fiscal aprobada en el año 2013 durante el exitoso gobierno del presidente Horacio Cartes para frenar el aumento descontrolado del gasto público, es una regla institucional que recibió halagos incluso de orden internacional y es nombrado en conferencias y foros de estudios en la materia, dado que con la misma se consolida lo que todo país necesita y desea, esto es, la estabilidad macro económica, propiciadora del ahorro y la inversión privada.
La misma es el principal incentivo que tienen las inversiones tanto nacionales como extranjeras para colocar sus capitales en cualquier lugar del planeta; pero para ello debe existir certidumbre institucional y que nuestro país ha logrado forjar.
De hecho, con la Ley de Responsabilidad Fiscal se fueron logrando consecuencias nunca antes vistas, como el hecho cierto de contar en Paraguay con un modelo económico envidiable.
Un logro económico envidiable, decíamos, porque aquella regla fiscal es una de las causantes de lo que bien podríamos denominar como milagro económico en atención a que el Paraguay logró lo que muchos países desearía. En estos años, la Ley de Responsabilidad Fiscal ha venido ofreciendo ese escenario de seguridad que llevó al país a quintuplicar su producto interno bruto, pasando de ocho (8) mil millones de dólares a más de cincuenta (50) mil millones de la misma moneda en las últimas décadas.
Y como decíamos, una de las causales es la seguridad expresada en sus reglas de juego institucionales que hicieron de las finanzas públicas una fuente de confianza que, como también sabemos, hizo que por ejemplo se redujera la pobreza monetaria el año pasado, ubicándose en dieciséis (16 %) por ciento, lo que representa que más de 213 mil paraguayos lograron salir de la precariedad para mejorar sus condiciones de vida.
Sin embargo, y tal como venimos escuchando con cada vez más reiteración, se pretende cambiar aquella regla fiscal para que la misma supere su límite para situarse a más del 2,5 por ciento del PIB. Los que están detrás de esta malsana intención desde luego desconsideran algo fundamental que al no tomarlo en cuenta les hace ver tal como son: están lejos y en contra del pueblo.
Están lejos y en contra del pueblo porque; primero, un cambio en aquella regla de carácter institucional emitiría una señal de alerta roja para las inversiones. Sería como si alguien esté haciendo bien sus deberes y por un contratiempo se le ocurre volverse desordenado y poco serio con tal de pasar el problema circunstancial que tiene.
Esto, de darse, demostraría que todo lo que se estaba haciendo dependía de los vientos favorables y ahora que se tiene que cumplir con ciertas deudas (como sin duda sucede con las empresas constructoras a las que el gobierno dijo les pagaría) entonces se puede apelar a cualquier solución aunque ello implique llevar al país hacia una tormenta de la que no saldrá ileso.
Segundo, los que plantean el cambio de la regla fiscal, por lo visto, no toman en cuenta que la ampliación del déficit fiscal significa inexorablemente preparar el camino para aprobar y/ o crear nuevos impuestos, gravámenes a ser pagados por las familias paraguayas. Tercero, el aumento del déficit significará una señal interna, como un nefasto antecedente de que en cualquier otro momento se puede hacer lo mismo, es decir, aumentar el déficit para solucionar un inconveniente específico o lo que es lo mismo pan para hoy, hambre para mañana.
Y cuarto, es de destacarse y dejamos aquí expresa mención en este editorial que no estamos de acuerdo con las soluciones cortoplacistas como sería cambiar la regla fiscal con la que contamos. Si se diera tal decisión, las consecuencias serán sumamente dañinas para el país y no nos referimos a las arcas fiscales, sino que sobre todo al bolsillo de los ciudadanos dado que serán los que tendrán que pagar aquella “solución parche” con el desmejoramiento de sus ingresos y menos puestos de trabajo.
De manera que, y para finalizar, decimos enfáticamente que el gobierno del presidente Santiago Peña tiene toda la razón cuando dice que no se prestará a subir el déficit fiscal cuando que, precisamente, es la actual administración la que está reduciéndolo al punto de su consolidación, luego del cierre del año pasado que llegó al dos (2) por ciento del PIB.